El partido

Pensaba que iba a ser un día interesante o al menos entretenido. Si la mañana no había sido de las mejores, la tarde se preparaba, al menos a partir de las ocho, como una de las que muchos recordarían toda su vida. El Barcelona se enfrentaba al Real Madrid y se jugaban la Liga en el Nou Camp. La gente había olvidado por unos momentos el paro, la economía, la prima de riesgo, Argentina, la Bolsa por los suelos…Sólo se pensaba en encender la televisión y ver a su equipo favorito como ganaba «el partido del siglo» de este mes. Yo lo tenía planeado. Mi sangre atlética me hacía no decantarme por ninguno ya que unos me caen mal y los otros peor. Sabía que las calles estarían vacías, los bares a tope y las casas de los que tienen Canal + llenas de amigos que irían a merendar y verlo por la «patilla». Y así fue. Tendría que tomármelo con calma y bajar a las siete o siete y media al bar para poder coger sitio y ver el partido entre madridistas, cosa que no me apetecía mucho, pero había que verlo pues necesitamos cosas como estas para seguir viviendo.

Cuando todo esto pasaba por mi cabeza una importante e inesperada diarrea me dejó en casa compuesto y sin Canal + pues hace muchos años que prometí no pagar por ver la televisión. Ante tan anómala situación, decidí quedarme en casa con una manzanilla por toda comida. Como hay que ser positivo pensé en que a lo mejor era la única persona que no veía el partido y me darían una medalla o una televisión de 32 pulgadas como premio. Puse la radio y entre ida y venida me enteré que el Real Madrid había ganado por 1-2 y se afianzaba en la conquista de la preciada Liga de Ronaldo y Mouriño.

Pero como generalmente no estoy de acuerdo ni con mis propios pensamientos, enseguida me di cuenta de que estaba equivocado. No iba a ser el único que no viera el partido. ¿Cuántos enfermos no lo habrán podido ver en su cama del hospital? Me acordé de ellos y aunque yo también lo estaba, mi enfermedad era lo más parecido a ponerme una tirita. Me acordé de los parados que tenían en su casa el sangrante Canal + y se han tenido que dar de baja. Algunos habrán ido a casa de su cuñado y otros  habrán oído los goles por el patio de luces de su casa. Me acordé de los dependientes del Corte Inglés que el sábado cierran a las diez de la noche. ¿Lo verían en las plantas de ropa o electrodomésticos? Y así tanta gente que seguro que no lo pudieron ver y a los que les dedico esta reflexión mía. Siento haberme perdido el premio.

El Hotel Victoria de San Lorenzo

Este edificio hotelero de San Lorenzo, data de 1.901 aunque con menos entidad y categoría que la que ahora tiene. Ocupa los terrenos que fueron propiedad real, la Casa de Cocinas y Caballerizas de la Reina Isabel Madre.

En la posguerra, en 1.944, se hace cargo del hotel D. Eloy Veuthey que inicia una gran reforma interna y externa bajo proyecto del gran arquitecto y veraneante escurialense que fue D. Luis Martínez Feduchi autor de obras tan conocidas como el edificio Carrión y el Cine Capitol en la Plaza del Callao en la Gran Vía madrileña. El edificio del hotel es aumentado en dos plantas más las buhardillas. Varias reformas se suceden hasta 1.982 por los arquitectos D. Enrique Simonet y D. Julio Simonet Barrio. En 1983 tres salones son adaptados a sala de bingo que inició su andadura en junio de ese año y que fue gestionado por la querida familia Lobo.

Edificio catalogado y protegido es hoy de la empresa hotelera NH que se ha hecho cargo del hotel después de más de un año de obras de acondicionamiento y mejora.

Recuerdo que, de jóvenes, íbamos a bañarnos a su piscina situada junto a la carretera de Guadarrama que generalmente estaba vacía, dada la edad de la mayoría de los que allí se hospedaban. La sombra, de la frondosidad de los árboles que la rodeaban, hacían que su agua fuera como la del Batán: heladora.

Su jardín recuerda al de los hoteles románticos del novecientos y allí se han rodado películas pues es un decorado ideal que no necesita ningún retoque.

Sus meriendas, casi siempre acompañadas de orquesta, han sido, no se si ahora, magníficas horas de descanso y conversación para las muchas personas mayores que año tras año veraneaban, hasta tres meses, en el hotel. Familias enteras pasaban meses disfrutando del hotel, del entorno y del pueblo escurialense. En el Hotel, entonces Reina Victoria, estuvo el Rey Alfonso XIII cuando vino a San Lorenzo a colocar la primera piedra del casino-hotel que se quería construir en el Cerro de las Damas en el inicio del Barrio de Abantos el 16 de junio de 1.923.

Escritores, poetas, dramaturgos, directores de cine y teatro han pasado y hasta vivido en el Hotel Victoria. Alfonso Paso pasaba temporadas y en sus inviernos escribía sus comedias en las que siempre hacía referencia al Escorial del que dijo que le quería con toda su alma. Amparito Hernández montaba su cuartel general en el hotel para sacar el dinero que podía, que era mucho, para su Virgen de Gracia y desde allí organizaba la subasta de la Romería. Diego Jalón fue el creador, impulsor y mantenedor de la tertulia que todos los fines de semana en invierno y todos los días en verano se desarrollaba en el bar inglés del Hotel alrededor de un martini-cocktail. Allí estaban Luis Apostua, Juan Manuel Sáinz de los Terreros, Manuel Piedrahita, el Doctor Rives, Gonzalo Durruty, López Rubio, José Torrontegui, Bernardo Melero etc.

Grandes profesionales han salido de sus salones, de sus cocinas, del comedor y de su bar. Familias enteras, han trabajado en el Hotel. He conocido a muchos profesionales que allí se han formado y sólo tengo agradecimiento hacia ellos pues mi hermano murió en 1.997 en el bar del Hotel y fue atendido magníficamente por todo el equipo y muchos siguen hoy día trabajando allí. Gracias.

He subido a ver la reforma que ha durado 8 meses y que fundamentalmente ha consistido en ampliar y mejorar las habitaciones, muy anticuadas, dotándolas de aire acondicionado, que no tenían, y de bañeras tipo jacuzzi que se ve ducharse desde la cama. Decoradas muy minimalistas y abusando del blanco. Se ha ampliado su número reformando la planta del personal existente bajo cubierta. Los salones mantienen su sabor del pasado de los que no ha desaparecido el piano de cola. Pero lo que si ha desaparecido ha sido el acogedor bar inglés dejando paso a una cafetería muy parecida a los bares de carretera y no a la de un hotel de 4 estrellas.

En el Hotel se celebraban las mejores cenas de Fin de Año de la sierra, de esmoquin y baile hasta la madrugada. Un hotel donde se ha concentrado durante muchos años el equipo del Atlético de Madrid. Un hotel del que sólo tengo buenos recuerdos, del que me quedan muchos amigos y espero que muchos años para disfrutarlo.

Jacometrezzo y el Hotel Jardín

Jácome da Trezzo, Jacopo da Trezzo o Jacometrezzo como se le llama, nace en Lombardía en 1.515 y muere en Madrid en 1.589. Escultor, orfebre y medallista trabajó para el Emperador Carlos V antes de entrar al servicio de Felipe II.

La casa de Jacometrezzo, situada en la calle Floridablanca con vuelta a la calle Leandro Rubio, es llamada así ya que parece pudo ser la vivienda  del gran escultor del Retablo del Altar Mayor, de la Custodia y de los Grupos Funerarios de la Basílica del Monasterio,  que realizó con Pompeo Leoni y Juan Bautista Comane. Lo que sí parece seguro, es que su origen se remonta a los primeros años de la construcción del Monasterio, construida para alojar algunos de sus oficiales y laborantes, por lo que se la considera la primera casa construida fuera de los límites del Monasterio.

Se discute si fue construida antes o después de 1.576 fecha en que se realizó el grabado de una perspectiva del Monasterio en el que no aparece dibujada esta casa, bien porque no estaba construida o porque fue olvido del grabador. La incertidumbre  en la datación de la casa pone en duda si fue habitada por Jácomo da Trezzo ya que su traslado al Escorial debió producirse hacia 1.580.

La casa ha llegado hasta nosotros gracias a la solidez de su construcción y a una composición distinta a la tipología de las casas del pueblo. Construida a base de sillares de piedra rematados por una cornisa muy simple de donde arranca la cubierta de teja curva. Casi sin elementos decorativos son fachadas lisas con pocos salientes a excepción del dintel y el alfeizar.

En 1.880 su propietaria hereda la casa incluido un  jardín de 420 metros cuadrados que sus padres compraron al nuevo dueño del Plantel.

Desconozco la fecha exacta pero debió ser hacia 1.940 cuando se convirtió en Hostal con el nombre de “Jardín” manteniéndose como tal hasta los años ochenta. La reforma interior fue tan profunda para su conversión en hotel que los muros exteriores puede ser lo único original que nos ha quedado.

En los años cercanos a los cincuenta, el “Club Jardín” privaba como local de reunión en las tardes veraniegas, situado en la calle Leandro Rubio que había sido abandonado como lugar de reunión unos años antes. Cuentan que la vuelta al coqueto rincón en las tardes veraniegas, fue la aparición de un caballero elegantemente uniformado que cortaba la entrada en la puerta del Hotel Jardín. Dicen que vestía una chaqueta encarnada con solapas azules y unos blancos pantalones que pronto se convirtió en una atracción. Según esta descripción me figuro a un director de pista del Circo Price cortando entradas como lo hacían aquellos porteros con todo tipo de entorchados y sus casacas rojas, en las puertas de los cines de la Gran Vía.

En aquel sombreado jardín del hotel se hacían fiestas veraniegas como aquella, en la que tuve el honor de entrevistar a Maribel Múzquiz,  recién proclamada Regidora del verano de 1.967, siendo mi primera vez que hablaba en público.

Hoy cuenta con un jardín descuidado, árboles secos y con una ampliación en la segunda planta que modifica el edificio original.

Perteneciente a la casa y hoy abandonado y pintado de grafiti, existe un templete de dos plantas que hace esquina  con la Cuesta de Sada, hoy San Conrado. Era un pequeño kiosco que se utilizaba como bar y que yo utilizaba mucho para comprar helados pues vivía casi vecino al Hotel.

Las tardes veraniegas en San Lorenzo se disfrutaban a la sombra de árboles centenarios en sitios hoy desaparecidos, destrozados o dedicados a otros usos en espera quizás de un uso distinto. El Batán, Zarco, el Hotel Escorial, el Hotel Monasterio, la terraza del Parque y su bolera, el Hotel Jardín, la inigualable terraza del Hotel Felipe II…

Le pediría al alcalde que negociara con sus propietarios,  la recuperación de alguno de estos espacios que han marcado toda una época en San Lorenzo para disfrute de sus vecinos y veraneantes. Seguro que no me hará caso.

(Datos históricos: Libro Arquitectura y desarrollo urbano (V). Comunidad de Madrid)


Tertulias al aire libre

Mucho he escrito sobre las tertulias madrileñas en cafés, alojerías o tabernas. Eran reuniones literarias, políticas o poéticas casi siempre con una persona que ejercía de organizador o mantenedor de la tertulia. Aunque eran reuniones de café, en sitios privados, en salones particulares o en asociaciones políticas en los que se estaba mejor que en casa, pero también las hubo al raso, al aire libre, como las que de forma espontánea y en corrillos, se formaban de la Puerta del Sol.

De las tertulias auténticas quedan pocas, algunas en los cafés tradicionales de Madrid como el Gijón, Santa Ana, Colonial etc. Ha desaparecido la tertulia de café. Hoy se hacen de pié, de cuerpo presente, en las barras de los bares pero no tienen ese carácter literario o romántico de las tertulias de antes. Ahora se habla más de fútbol y de la situación económica que de literatura y poesía.

También me he referido a las que existieron en El Escorial, reuniones de gente del pueblo y de la colonia o de artistas y pintores residentes en el pueblo. Desaparecidas la del Miranda o del Victoria, todavía se mantiene la de los miércoles en la Cueva con buen yantar de por medio, partida de mus y un puro a pesar de la prohibición.

Estas tertulias han desaparecido casi todas pero de las que han quedado hay dos que siempre me han llamado la atención. Son tertulias al aire libre sin partidas de cartas o dominó, ni bebidas por medio. La del Alaska en San Lorenzo y la de la esquina de la Avenida de la Constitución frente a Caja Madrid en la Villa.

Alrededor de la plaza de San Lorenzo, también llamada del Alaska por el restaurante que se encuentra en ella, cuando hace buen tiempo, en una bancada de piedra que la rodea, todas las mañanas se sientan vecinos del pueblo, generalmente señoras, que hablan de sus cosas y hacen su tertulia mañanera. Es una tertulia con una ubicación complicada pues están sentados en batería, unos al lado de otros. Suele ser una tertulia entre tres o cuatro personas pues su colocación en la bancada no da para más. Algunos de pié hablan pero participan poco tiempo. Funciona más en verano cuando el sol calienta ya que la plaza es un oasis por la sombra que proyectan sus grandes árboles.

En la Villa existe otra al aire libre. Me refiero a la de la esquina de la Avenida de la Constitución con la Avenida de la Arboleda. Es una tertulia itinerante, de una acera a la de enfrente, me figuro que en función de los rayos del sol. Los he visto reunidos incluso lloviendo y hablando bajo sus paraguas. Es un sitio preferente pues por esa esquina pasa todo el que vive en el pueblo o viene de fuera. Los autobuses de Herranz pasan lamiendo sus cuerpos, pero están protegidos por una verja que impide que los vehículos se suban a la acera.

Es una tertulia de primeras horas ya que sobre las 12 o 12,30 desaparece. Es barata pues no se toma nada como en las tertulias de los bares ni se hace botellón porque no son horas para ello.

Las tertulias de los siglos XVIII, XIX y de principios del XX, tenían tres reglas de oro que, aunque no escritas, sí eran respetadas por los tertulianos. No se admitían mujeres; solían asistir siempre los mismos tertulianos y eran sentadas, alrededor de una mesa y con un café para calentar el frío mármol de los veladores con las arengas políticas, recitales o lecturas de los poetas bohemios.

La tertulia al aire libre de la Villa, cumple con una de las tres reglas de oro. No he visto nunca mujeres tertulianas, sólo está formada por hombres. Me figuro que las admitirán, pero las mujeres brillan por su ausencia. En la de San Lorenzo es al revés, está formada casi siempre por mujeres aunque algunos hombres intervengan o se unan a ella. En ambas no se cumplen las otras dos reglas: no tienen los mismos contertulios; la tertulia al aire libre de la Villa es de pié y la de San Lorenzo sentada en la bancada y ambas sin cafés, sin mesas alrededor y muchas veces pasando frío.

Me gusta ver a esta gente como se reúne en estos dos sitios a comentar y hacer tertulia como forma de expresión de la opinión de cada uno sobre  temas de actualidad o simplemente sobre sus problemas personales.

Antonio Mingote ha muerto

Son las cuatro de la tarde del día 3 de Abril de 2.012. Acabo de enterarme de la muerte de Antonio Mingote. Dos días antes había leído un artículo de Ussía titulado “El pesimismo de los Daroca” y no se por qué me figuré que era el último que Alfonso, su inmenso amigo, escribía en vida de su “hermano” Antonio Mingote.

Se me ocurre y estoy seguro, que hoy las ramas del Retiro están a media hoja. La primavera se ha parado en su floración espontánea pues su Alcalde Honorario les ha dejado. El ABC, donde colaboraba desde 1.953, se habrá vestido de luto ante la pérdida de su “columnista” que escribía con el pincel de la acuarela y la tinta de sus plumillas. Fotógrafo de la actualidad más recalcitrante utilizaba su verbo para dibujar la realidad política como nadie ha hecho.

Tengo libros, entrevistas, dibujos y todos los chistes que he podido coleccionar y no he abierto ningún archivo, carpeta o libro para ojear en su biografía que mucha conozco de este militar, republicano que aceptó de su Rey el título de marqués de Daroca, aunque había nacido en Sitges. Escribo desde el dolor de la pérdida de mi musa particular al que le he dedicado alguna acuarela mía pero jamás con su maestría.

Esta misma tarde empezaré a ordenar todos mis asuntos con Mingote y podré hacer una necrológica mucha más entretenida. Hablaré de sus comienzos en ABC y Blanco y Negro con 13 años; de la participación en La Codorniz; de sus desconocidos cuadros al óleo, de sus programas de radio y televisión con Tip y Coll, Ussía, Luis del Olmo y su Estado de la Nación….

Querido Antonio: me figuro que tus personajes como Gundisalvo, tus harapientos indigentes, tus gordas, tus neandertales peleones, tus niños casi “terroristas”, te estarán llorando como lo hacemos muchos aunque no nos caigan las lágrimas.

Mi colección de sus magníficos dibujos que  tengo titulados como “a los que se han ido”, recogerán el suyo pues estoy seguro que desde el Cielo mandará al ABC su último dibujo, dedicado a él, que será publicado mañana. Así acompañará a los de sus amigos Lola Flores, Tip, Coll, Loyola del Palcio, Capmany, José Luis Péker, Azcona, Fernán Gómez, Paco Umbral, Luis Aguilé, Lopez Vázquez, Francisco Ayala  y tantos otros que no puedo recordar, pero que en un simple dibujo, Antonio, pintaba el mejor obituario que nunca les pudieron escribir.

Los genios no mueren: te leeré en ABC todos los días.

Escenas escurialenses

En los terrenos  “que olían a chocolate”, en ese jardín en el que seis inmensos cedros hacen guardia desde hace muchísimos años, ahí en ese jardín, he visto en una mañana soleada del pasado y raro mes de marzo, una imagen que me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar. He visto como la vida es un cúmulo de contradicciones. Veía dos imágenes casi pegadas, situadas una al lado de la otra. Mientras en una imagen la vida fluía a borbotones, en la otra parecía haberse parado. Comprendí que la vida debería ser así. Mientras unos caminan deprisa con la rapidez de la juventud, otros intentan pararla para que pase más despacio.

Aunque no era primavera el sol parecía entrenarse para cuando llegue el verano y pegaba con fuerza. Ver sentados en sus sillas y hamacas a los mayores tomando el sol, recordaba la cubierta de un crucero, donde los mayores descansan, a veces cubiertos hasta las cejas, uno al lado del otro como en una fila de edad, mirando al mar o a los paseantes por la cubierta.

En la otra imagen, en el local de al lado, gente más joven corría sobre una cinta sinfín o en una bicicleta haciendo kilómetros para intentar llegar a ninguna parte. Otros intentaban quitar kilos para que cuando pasen unos años volver a recuperarlos. Parecía que unos corrían porque el tiempo se les iba a acabar y los otros esperaban sentados para que el tiempo no se les terminara.

Unos en el Centro de Día muy bien atendidos por sus simpáticas y profesionales cuidadoras esperan al sol sin correr hacia su final pues quieren llegar lo más tarde posible. No tienen ninguna prisa por llegar. Los otros más jóvenes corren en el Gimnasio de al lado con prisa como si la vida se les fuera a acabar. Son dos escenas contrapuestas pero tremendamente reales que he visto aquí en El Escorial.

Estilo Herreriano (I)

La historia, mejor dicho los historiadores y entendidos nos vuelven locos.

En la Introducción del libro “Maestros Mayores, Arquitectos y Aparejadores de El Escorial”, Amancio Portalabes Pichel, su autor, escribe: “si Herrera no tuvo intervención ni en el primitivo proyecto de la obra del Monasterio ni en el segundo de ampliación y no son invento suyo ni los claustros pequeños, ni el claustro grande, ni la escalera principal, ni la Galería de Convalecientes, ni la Basílica, ¿por qué se ha de seguir diciendo que en España hay un estilo herreriano en arquitectura, que tiene su raíz en El Escorial y que Juan de Herrera es el arquitecto del Imperio Español?”.

Muchos autores son defensores del concepto “herreriano” perteneciente a Juan de Herrera como lo ha hecho en sus múltiples escritos su máximo seguidor el arquitecto  D. Luis Cervera Vera o como lo hace el arquitecto D. Pedro Monleón que ponen la figura de Herrera por encima de la del primer arquitecto del Monasterio, Juan Bautista de Toledo.

Otros autores que  siguen a Amancio Portalabes o Jhon Bury, ponen en duda que fuera Herrera quien sentara los principios del estilo reconocible en arquitecturas del siglo XVI y que por lo tanto daría nombre al estilo.

En la revista “Apuntes de la Sierra” se escribe: “Juan Bautista de Toledo fue el primer español que practicó la arquitectura con el título de Arquitecto. Se lo otorgó Felipe II, el 12 de agosto de 1.561 y lo nombró Arquitecto Real: su arquitecto. Gaspar de la Vega trabajó en El Escorial como Maestro Mayor; Pedro de Tolosa fue Aparejador de Cantería. Felipe II nunca otorgó el título de Arquitecto Real a Juan de Herrera, lo nombró Aposentador de su Majestad”.

En los Cursos de Verano de San Lorenzo del Escorial, Pedro Moleón Gavilanes, doctor arquitecto y Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid dirigió un curso titulado “El estilo debidamente llamado Herreriano”.

Biografías de Juan de Herrera le señalan, como arquitecto, matemático y geómetra español y considerado como uno de los máximos representantes de la arquitectura  renacentista hispana.

Escribe Javier Rivera Blanco sobre Juan Bautista de Toledo que vino a España con todo el bagaje clasicista que necesitaba el Rey Felipe II para sus obras reales  (El Escorial, Aranjuez, El Pardo, Ocaña, etc.). Escribe Rivera que todos los elementos constitutivos de su estilo (austeridad, desornamentación, usos de los órdenes arquitectónicos, enfatización del toscano, grandes paredes lisas, vanos encintados, simetría, regularidad, norma, volúmenes puros, placas, bolas, pirámides…) se encuentran en estas realizaciones. Herrera se formaría a su lado a instancias del rey.

Pero Herrera no sabía nada profesionalmente de arquitectura hasta 1.563 cuando ya contaba con 33 años aunque si era un excelente dibujante, cualidad absolutamente necesaria aunque no suficiente para ejercer la arquitectura. Se ganó la confianza del Rey y desde su puesto de Ayudante de Furriera y Aposentador Mayor de Palacio se convirtió en amigo y compañero de S.M.

Herrera sucedería a Juan Bautista de Toledo terminando todas sus obras ya que disponía, por testamento, de todos los memoriales y dibujos de su maestro.

¿Qué fue antes el huevo o la gallina? Si Juan Bautista de Toledo dibujó las trazas de la obra que dio origen al “estilo herreriano”  ¿porqué dar el nombre de “herreriano” a un estilo que creó desde su origen el arquitecto Juan Bautista de Toledo?

Es cierto que Herrera mantuvo los elementos clasicistas de su maestro en la terminación de muchas obras y de otras iniciadas por él. Pero por todo ello ¿podemos llamar estilo herreriano o mejor deberíamos llamarlo estilo escurialense o estilo Toledano?

El Escorial pudo ser El Vaticano

La revista “Madrid Histórico”, en su número de Mayo, publica un largo y documentado artículo firmado por el investigador e historiador Juan Pando en el que desarrolla como el Monasterio del Escorial pudo convertirse en El Vaticano durante la Primera Guerra Mundial.

El historiador analiza la situación que durante la I Guerra Mundial sacudió a varias capitales europeas, centrándose en la entrada en guerra de Italia y el avance de las tropas austro-alemanas que ponían en peligro a Roma con el Vaticano secuestrado y el Papa rehén de Víctor Manuel III. Benedicto XV, tras un cónclave de sólo tres días, es elegido Papa sustituyendo a Pío X muerto el 20 de agosto de 1.914 de una bronquitis crónica y un colapso producido por las noticias de muertes de civiles, de la caída de Bruselas y las luchas fraticidas. Unos días antes, el 7 de agosto, el Gobierno de Eduardo Dato hacía pública la neutralidad de España en la guerra, lo que justifica la actuación real.

El articulista escribe como el Rey Alfonso XIII tras consultar con su madre, redacta un documento que hace llegar al Nuncio de su Santidad en Madrid y al Secretario de Estado por despacho urgentísimo. Es informado el embajador italiano y enterado el Presidente del Consejo, Eduardo Dato y el Ministro de Estado, Marqués de Lema.

Recoge la carta que el Rey Alfonso XIII remite a Benedicto XV y que fue leída el 27 de mayo de 1.915 sólo a las 72 horas de la entrada de Italia en la guerra. El Rey le razonaba al Papa: “Llegadas estas tristes circunstancias, que aconsejarán el paternal corazón de su Santidad, creo mi deber reitérale mi filial ofrecimiento del Monasterio de El Escorial como su Residencia mientras dure la terrible conflagración europea. Allí podrá Su Santidad mantenerse en relación con todas las naciones y ser escuchada su voz, sin prevención de ningún género, cuando juzgue llegado el momento de elevarla a favor de la paz (…)

El Rey se apoyaba en obligaciones morales, políticas y estratégicas

y de las grandes ventajas que reportaría para Madrid y para España. El Escorial acompañaría a Madrid en la fortísima renovación de su capacidad de acogida: viviendas para funcionarios, residencias de embajadas; hoteles, mejora de los Servicios Postales, Mercado de Abastos, hospitales y Casas de Socorro. El Escorial pasaría de 3.000 habitantes a 30.000. Con el Papa vendría la Guardia Suiza (110 efectivos con sus 5 oficiales) y la Gendarmería Pontificia (160 policías). Según el historiador, la propia disposición del Monasterio facilitaría la distribución de la Guardia Suiza y hasta hace una distribución de estas fuerzas en el Monasterio siendo la Guardia Civil del Papa la encargada de la protección exterior. Y en cuanto a las finanzas, el Rey tendría que aportar 645.000 pesetas, la cuarta parte de la subvención que el Vaticano recibía en Italia.

26 meses después del ofrecimiento del Rey Alfonso XIII  la guerra se recrudece en Italia. El ejército italiano se batía en retirada en algunos frentes. Los austriacos y alemanes avanzaban en Venecia y Padua y en Roma se pasó del susto al pánico. El Papa Benedicto XV estuvo muy cerca de aceptarlo a toda prisa. El viaje del Papa a España estaba pensado y organizado para su llegada a Valencia en barco y las personas del Vaticano en dos trenes. ¿Pero y los tesoros artísticos?  ¿Quién los protegería?  ¿Cómo trasportar el Archivo Secreto hasta aquí? Los problemas serían inmensos y no se si resolubles.

En el magnífico artículo y sobre una fotografía del Monasterio se hace una distribución de cómo serían las dependencias y estancias del Vaticano si se hubiera llegado a su traslado. Sitúa las estancias papales, las secretarías de Estado, las de la Guardia Suiza, los despachos cardenalicios, los de la Curia Pontificia, la guardia personal del Pontífice, los monjes, etc. Por ejemplo en la zona del Colegio se situaría la Gendarmería Pontificia que vigilaría las cuatro fachadas, las galerías y los patios y en los sótanos, bajo el piso de la basílica, el Archivo Secreto del Vaticano. ¿Se figuran que se hubiera hecho realidad y El Monasterio se hubiera convertido en el Vaticano hasta final de la I Guerra?