La historia, mejor dicho los historiadores y entendidos nos vuelven locos.
En la Introducción del libro “Maestros Mayores, Arquitectos y Aparejadores de El Escorial”, Amancio Portalabes Pichel, su autor, escribe: “si Herrera no tuvo intervención ni en el primitivo proyecto de la obra del Monasterio ni en el segundo de ampliación y no son invento suyo ni los claustros pequeños, ni el claustro grande, ni la escalera principal, ni la Galería de Convalecientes, ni la Basílica, ¿por qué se ha de seguir diciendo que en España hay un estilo herreriano en arquitectura, que tiene su raíz en El Escorial y que Juan de Herrera es el arquitecto del Imperio Español?”.
Muchos autores son defensores del concepto “herreriano” perteneciente a Juan de Herrera como lo ha hecho en sus múltiples escritos su máximo seguidor el arquitecto D. Luis Cervera Vera o como lo hace el arquitecto D. Pedro Monleón que ponen la figura de Herrera por encima de la del primer arquitecto del Monasterio, Juan Bautista de Toledo.
Otros autores que siguen a Amancio Portalabes o Jhon Bury, ponen en duda que fuera Herrera quien sentara los principios del estilo reconocible en arquitecturas del siglo XVI y que por lo tanto daría nombre al estilo.
En la revista “Apuntes de la Sierra” se escribe: “Juan Bautista de Toledo fue el primer español que practicó la arquitectura con el título de Arquitecto. Se lo otorgó Felipe II, el 12 de agosto de 1.561 y lo nombró Arquitecto Real: su arquitecto. Gaspar de la Vega trabajó en El Escorial como Maestro Mayor; Pedro de Tolosa fue Aparejador de Cantería. Felipe II nunca otorgó el título de Arquitecto Real a Juan de Herrera, lo nombró Aposentador de su Majestad”.
En los Cursos de Verano de San Lorenzo del Escorial, Pedro Moleón Gavilanes, doctor arquitecto y Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid dirigió un curso titulado “El estilo debidamente llamado Herreriano”.
Biografías de Juan de Herrera le señalan, como arquitecto, matemático y geómetra español y considerado como uno de los máximos representantes de la arquitectura renacentista hispana.
Escribe Javier Rivera Blanco sobre Juan Bautista de Toledo que vino a España con todo el bagaje clasicista que necesitaba el Rey Felipe II para sus obras reales (El Escorial, Aranjuez, El Pardo, Ocaña, etc.). Escribe Rivera que todos los elementos constitutivos de su estilo (austeridad, desornamentación, usos de los órdenes arquitectónicos, enfatización del toscano, grandes paredes lisas, vanos encintados, simetría, regularidad, norma, volúmenes puros, placas, bolas, pirámides…) se encuentran en estas realizaciones. Herrera se formaría a su lado a instancias del rey.
Pero Herrera no sabía nada profesionalmente de arquitectura hasta 1.563 cuando ya contaba con 33 años aunque si era un excelente dibujante, cualidad absolutamente necesaria aunque no suficiente para ejercer la arquitectura. Se ganó la confianza del Rey y desde su puesto de Ayudante de Furriera y Aposentador Mayor de Palacio se convirtió en amigo y compañero de S.M.
Herrera sucedería a Juan Bautista de Toledo terminando todas sus obras ya que disponía, por testamento, de todos los memoriales y dibujos de su maestro.
¿Qué fue antes el huevo o la gallina? Si Juan Bautista de Toledo dibujó las trazas de la obra que dio origen al “estilo herreriano” ¿porqué dar el nombre de “herreriano” a un estilo que creó desde su origen el arquitecto Juan Bautista de Toledo?
Es cierto que Herrera mantuvo los elementos clasicistas de su maestro en la terminación de muchas obras y de otras iniciadas por él. Pero por todo ello ¿podemos llamar estilo herreriano o mejor deberíamos llamarlo estilo escurialense o estilo Toledano?
