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El Supermercado de Abantos

El Semanario “Veleta” uno de los muchos periódicos escurialenses que vieron la luz, nació de la mano de Carlos Sabau Bergamín el mismo año de mi nacimiento allá por 1.945. Nace con la única intención de reinstaurar la Romería y propagar la devoción a la Virgen de Gracia entre el pueblo y la colonia.

Carlos Sabau marchó a las américas y escribía su sección “Desde el otro lado del Atlántico” en “Veleta”, su querido semanario, para tener un cordón umbilical que le uniera con San Lorenzo y sus gentes a los que quería de manera muy especial. En agosto de 1.950 desde La Habana firmó el artículo “¿Quién quiere construir el “Supermercado de Abantos”  en el que cuenta que en sus viajes por tierras cubanas y mejicanas había observado un tipo de tiendas que no existían en España. Eran los “Supermercados” y los describía como grandes naves llenas de todo tipo de artículos comestible y para el hogar, desde las patatas, las verduras, las frutas, las conservas, el azúcar o el pan, artículos que en España se vendían en distintos tipos de locales exclusivos. Con ello, decía Sabau en su artículo, las que hacían la compra, que entonces eran fundamentalmente mujeres,  ahorraban tiempo y dinero centralizando en un solo local la adquisición de todo lo necesario para el día o la semana.

Le llamaba la atención que en estos “Súper” los clientes se despachaban solos sin necesidad de que nadie les atendiera, forma muy distinta a como se hacía en nuestras tiendas de ultramarinos o de comestibles, para mí más cercanas y entrañables que estas grandes naves impersonales. Poca gente conoce hoy día el nombre de las cajeras o vendedores de pescado de estas inmensas tiendas como se conocían antes en las pequeñas tiendas de barrio. Pero para aquella época de 1.950 todo era chocante: el cliente pesaba lo que quería llevarse, lo envolvía y colocaba en las bandejas de un carrito metálico -similar a las sillas de los niños pequeños- que había tomado a la entrada del local y poco a poco iba llenándolo con multitud de productos que él mismo había tomado de los estantes. Cuando termina su compra se dirige hacia la caja donde una empleada va separando los productos, los cobra y vuelven al carrito que se dejaba a la puerta del local para un siguiente cliente.

Comentaba Sabau que este tipo de grandes tiendas se encontraban en zonas residenciales y elegantes que así se llamaban en estas ciudades y recuerda al precioso Barrio de Abantos escurialense, en el que, dice, no existía ninguna tienda de comestibles y sería de gran utilidad la creación del “Supermercado de Abantos”. Con su visión de futuro, Carlos Sabau augura gran éxito a este tipo de establecimiento al que podría combinarse con un bar y sus mesas en una amplia y fresca terraza y en el interior una gran barra americana. Además lo ubicaba en el Monte Bajo y le daba una vida activa de cuatro o cinco meses por temporada, aunque ya en 1.950 auguraba que serán muchas las personas que habitarán establemente en El Escorial aunque vayan a diario a Madrid a cumplir con sus obligaciones.

Así mismo, en su artículo, daba ideas a los comerciantes del pueblo de como deberían unirse en una sociedad, con un comerciante por especialidad  y se ofrecía para dar todo tipo de información y ayuda a quien lo estimara realizable.

Todo lo que contaba Sabau en 1.950  en su artículo del “Veleta” nos es totalmente familiar hoy día dada la multitud de este tipo de establecimientos que llenan nuestros pueblos y ciudades.

Cuando Carlos Sabau pedía que alguien creara un Supermercado en Abantos no creo que pensara que 70 años después, menos en Abantos que sigue sin que exista, se crearan en el Escorial tantas superficies comerciales como las que existen hoy día. Desde el primer supermercado de San Lorenzo, creo que fue “Gigante” en la zona del Polígono de Matacuervos, hasta hoy día, hemos vistos crecer este tipo de establecimientos de forma exhaustiva en nuestros dos pueblos y llegar a concentraciones en una misma zona de hasta seis grandes superficies. Ante los nuevos ensanches previstos, en unos años veremos crecer este tipo de establecimientos aunque parece que hoy día exista una súper oferta de supermercados para estos tiempos de crisis.

El Bar Abantos

Durante el verano y Semana Santa yo vivía en un hotel, como antes se llamaban, de la calle Coronel de Diego con mis padres en el piso bajo y mi abuela, mis tíos y primos en los pisos superiores. La casa era la esquina de la calle con Conde de Aranda que formaba la proa de un barco y que gracias a su forma, se salvó cuando estalló o “estallaron” la presa del Romeral.

Teníamos un pequeño jardín que daba al monte Bajo y a los Talleres de los Autobuses Herranz donde, de pequeño, saltaba la tapia para jugar con el encargado, con Juan Carlos y con Santi Heranz que me dejaban pulular por allí arreglando una bici muy antigua y destartalada que tenía o subiendo y bajando a los autobuses y llenándome de grasa.

Cuando fui siendo mayor también saltaba la tapia pero esta vez para ir al Bar Abantos a merendar o a quedar con la “pandilla”, kiosco que se instaló allí en la zona del monte Bajo en el lugar donde corría anteriormente el pequeño arroyo del Cascajal y prácticamente en el mismo lugar donde existió, hace mucho tiempo, un puente de madera por el que se accedía al monte. Escribe Gaby Sabau en la conferencia que pronunció con motivo del 50 aniversario de la Capilla de Abantos hablando del Arroyo del Cascajal: “había dos rústicos puentecillos de madera uno por debajo de casa de los Enrich, que ha durado hasta hace poco, y el otro (…) donde está el kiosco que algunos siguen llamando Tomasín , próspero hasta que el dueño prohibió a las mujeres hacer labor, irritado por tener a las clientas ocupando los veladores, cosa que tomaba con mucha más benévola filosofía Antonio Cobeñas, cuando en algún verano instalaba su rústico bar “La Cabaña” en el buen trozo de pinar donde los Jiménez Sabio construyeron su casa”

Nunca dudo de lo que cuenta el cronista Gaby pero en este caso doy fe de ello pues por las mañanas, bajo la sombra de los grandes castaños, señoras hacían tertulia sentadas en los veladores con un café o refresco y pasaban horas y horas ocupando varias mesas. Peor era por la tarde, a la hora de la merienda, que hacían la misma operación, con otro café pero sin bollos pues Tomasín creo que no servía bollería. El negocio iba de mal en peor y prohibió hacer calceta en la terraza del bar, con lo que se fueron marchando, siendo sustituidas por jóvenes que íbamos antes y después de ir a la Bolera o a pasear por Florida.

Creo que después de Tomasín  lo tuvo alguien y se reunían gente joven hasta altas horas. Las denuncias de las monjas terminaron cerrándolo. Al final desapareció el chiringuito o bar Abantos como ha desaparecido el Batán, el merendero Zarco de la Herrería, el que existía junto al Euroforum o el de la carretera de Guadarrama frente a la Policía. También recuerdo el Hotel Jardín, el Hotel Monasterio, el Hotel Escorial y el Hotel Felipe II que eran parte del veraneo tanto de los jóvenes como de los mayores que disfrutábamos de su sombra, de sus jardines, de sus fiestas y de su piscina. Los cuatro han desaparecido, desapareciendo con ellos, espacios de estancia y reposo de delicioso aspecto, que daban un ambiente cosmopolita al pueblo.

Recordar el bar Abantos es recordar el “tomate atómico” que puso de moda Tomás que aunque ya estaba inventado el le daba un toque especial. Era delicioso tomártelo a media tarde con unas patatas fritas y un reconstituyente casi necesario para seguir en el ardor del verano. Era curioso, pero si no estaba Tomás el tomate no sabía igual. Le daba un sabor especial a base de salsa Perrys, tabasco, sal, aceite, vinagre y creo que pimienta.

El bar Abantos quiso renacer de sus cenizas pero las obras que pedía el Ayuntamiento para su puesta en funcionamiento: construir los servicios, colocar enlosados etc. y pocos años de concesión municipal, hacía inviable el proyecto a la persona que quiso volver a abrirlo.

Hacía tiempo que no recorría esa zona y al ver destartalado y destruido el bar, recordé muchos momentos agradables de mi vida que pasé en el bar Tomasín o Abantos que de cualquier forma le llamábamos. Pero aunque me guste recordar el pasado, me gusta más el futuro que es donde voy a pasar el resto de mi vida.

El Hotel Victoria de San Lorenzo

Este edificio hotelero de San Lorenzo, data de 1.901 aunque con menos entidad y categoría que la que ahora tiene. Ocupa los terrenos que fueron propiedad real, la Casa de Cocinas y Caballerizas de la Reina Isabel Madre.

En la posguerra, en 1.944, se hace cargo del hotel D. Eloy Veuthey que inicia una gran reforma interna y externa bajo proyecto del gran arquitecto y veraneante escurialense que fue D. Luis Martínez Feduchi autor de obras tan conocidas como el edificio Carrión y el Cine Capitol en la Plaza del Callao en la Gran Vía madrileña. El edificio del hotel es aumentado en dos plantas más las buhardillas. Varias reformas se suceden hasta 1.982 por los arquitectos D. Enrique Simonet y D. Julio Simonet Barrio. En 1983 tres salones son adaptados a sala de bingo que inició su andadura en junio de ese año y que fue gestionado por la querida familia Lobo.

Edificio catalogado y protegido es hoy de la empresa hotelera NH que se ha hecho cargo del hotel después de más de un año de obras de acondicionamiento y mejora.

Recuerdo que, de jóvenes, íbamos a bañarnos a su piscina situada junto a la carretera de Guadarrama que generalmente estaba vacía, dada la edad de la mayoría de los que allí se hospedaban. La sombra, de la frondosidad de los árboles que la rodeaban, hacían que su agua fuera como la del Batán: heladora.

Su jardín recuerda al de los hoteles románticos del novecientos y allí se han rodado películas pues es un decorado ideal que no necesita ningún retoque.

Sus meriendas, casi siempre acompañadas de orquesta, han sido, no se si ahora, magníficas horas de descanso y conversación para las muchas personas mayores que año tras año veraneaban, hasta tres meses, en el hotel. Familias enteras pasaban meses disfrutando del hotel, del entorno y del pueblo escurialense. En el Hotel, entonces Reina Victoria, estuvo el Rey Alfonso XIII cuando vino a San Lorenzo a colocar la primera piedra del casino-hotel que se quería construir en el Cerro de las Damas en el inicio del Barrio de Abantos el 16 de junio de 1.923.

Escritores, poetas, dramaturgos, directores de cine y teatro han pasado y hasta vivido en el Hotel Victoria. Alfonso Paso pasaba temporadas y en sus inviernos escribía sus comedias en las que siempre hacía referencia al Escorial del que dijo que le quería con toda su alma. Amparito Hernández montaba su cuartel general en el hotel para sacar el dinero que podía, que era mucho, para su Virgen de Gracia y desde allí organizaba la subasta de la Romería. Diego Jalón fue el creador, impulsor y mantenedor de la tertulia que todos los fines de semana en invierno y todos los días en verano se desarrollaba en el bar inglés del Hotel alrededor de un martini-cocktail. Allí estaban Luis Apostua, Juan Manuel Sáinz de los Terreros, Manuel Piedrahita, el Doctor Rives, Gonzalo Durruty, López Rubio, José Torrontegui, Bernardo Melero etc.

Grandes profesionales han salido de sus salones, de sus cocinas, del comedor y de su bar. Familias enteras, han trabajado en el Hotel. He conocido a muchos profesionales que allí se han formado y sólo tengo agradecimiento hacia ellos pues mi hermano murió en 1.997 en el bar del Hotel y fue atendido magníficamente por todo el equipo y muchos siguen hoy día trabajando allí. Gracias.

He subido a ver la reforma que ha durado 8 meses y que fundamentalmente ha consistido en ampliar y mejorar las habitaciones, muy anticuadas, dotándolas de aire acondicionado, que no tenían, y de bañeras tipo jacuzzi que se ve ducharse desde la cama. Decoradas muy minimalistas y abusando del blanco. Se ha ampliado su número reformando la planta del personal existente bajo cubierta. Los salones mantienen su sabor del pasado de los que no ha desaparecido el piano de cola. Pero lo que si ha desaparecido ha sido el acogedor bar inglés dejando paso a una cafetería muy parecida a los bares de carretera y no a la de un hotel de 4 estrellas.

En el Hotel se celebraban las mejores cenas de Fin de Año de la sierra, de esmoquin y baile hasta la madrugada. Un hotel donde se ha concentrado durante muchos años el equipo del Atlético de Madrid. Un hotel del que sólo tengo buenos recuerdos, del que me quedan muchos amigos y espero que muchos años para disfrutarlo.

Tertulias al aire libre

Mucho he escrito sobre las tertulias madrileñas en cafés, alojerías o tabernas. Eran reuniones literarias, políticas o poéticas casi siempre con una persona que ejercía de organizador o mantenedor de la tertulia. Aunque eran reuniones de café, en sitios privados, en salones particulares o en asociaciones políticas en los que se estaba mejor que en casa, pero también las hubo al raso, al aire libre, como las que de forma espontánea y en corrillos, se formaban de la Puerta del Sol.

De las tertulias auténticas quedan pocas, algunas en los cafés tradicionales de Madrid como el Gijón, Santa Ana, Colonial etc. Ha desaparecido la tertulia de café. Hoy se hacen de pié, de cuerpo presente, en las barras de los bares pero no tienen ese carácter literario o romántico de las tertulias de antes. Ahora se habla más de fútbol y de la situación económica que de literatura y poesía.

También me he referido a las que existieron en El Escorial, reuniones de gente del pueblo y de la colonia o de artistas y pintores residentes en el pueblo. Desaparecidas la del Miranda o del Victoria, todavía se mantiene la de los miércoles en la Cueva con buen yantar de por medio, partida de mus y un puro a pesar de la prohibición.

Estas tertulias han desaparecido casi todas pero de las que han quedado hay dos que siempre me han llamado la atención. Son tertulias al aire libre sin partidas de cartas o dominó, ni bebidas por medio. La del Alaska en San Lorenzo y la de la esquina de la Avenida de la Constitución frente a Caja Madrid en la Villa.

Alrededor de la plaza de San Lorenzo, también llamada del Alaska por el restaurante que se encuentra en ella, cuando hace buen tiempo, en una bancada de piedra que la rodea, todas las mañanas se sientan vecinos del pueblo, generalmente señoras, que hablan de sus cosas y hacen su tertulia mañanera. Es una tertulia con una ubicación complicada pues están sentados en batería, unos al lado de otros. Suele ser una tertulia entre tres o cuatro personas pues su colocación en la bancada no da para más. Algunos de pié hablan pero participan poco tiempo. Funciona más en verano cuando el sol calienta ya que la plaza es un oasis por la sombra que proyectan sus grandes árboles.

En la Villa existe otra al aire libre. Me refiero a la de la esquina de la Avenida de la Constitución con la Avenida de la Arboleda. Es una tertulia itinerante, de una acera a la de enfrente, me figuro que en función de los rayos del sol. Los he visto reunidos incluso lloviendo y hablando bajo sus paraguas. Es un sitio preferente pues por esa esquina pasa todo el que vive en el pueblo o viene de fuera. Los autobuses de Herranz pasan lamiendo sus cuerpos, pero están protegidos por una verja que impide que los vehículos se suban a la acera.

Es una tertulia de primeras horas ya que sobre las 12 o 12,30 desaparece. Es barata pues no se toma nada como en las tertulias de los bares ni se hace botellón porque no son horas para ello.

Las tertulias de los siglos XVIII, XIX y de principios del XX, tenían tres reglas de oro que, aunque no escritas, sí eran respetadas por los tertulianos. No se admitían mujeres; solían asistir siempre los mismos tertulianos y eran sentadas, alrededor de una mesa y con un café para calentar el frío mármol de los veladores con las arengas políticas, recitales o lecturas de los poetas bohemios.

La tertulia al aire libre de la Villa, cumple con una de las tres reglas de oro. No he visto nunca mujeres tertulianas, sólo está formada por hombres. Me figuro que las admitirán, pero las mujeres brillan por su ausencia. En la de San Lorenzo es al revés, está formada casi siempre por mujeres aunque algunos hombres intervengan o se unan a ella. En ambas no se cumplen las otras dos reglas: no tienen los mismos contertulios; la tertulia al aire libre de la Villa es de pié y la de San Lorenzo sentada en la bancada y ambas sin cafés, sin mesas alrededor y muchas veces pasando frío.

Me gusta ver a esta gente como se reúne en estos dos sitios a comentar y hacer tertulia como forma de expresión de la opinión de cada uno sobre  temas de actualidad o simplemente sobre sus problemas personales.

Escenas escurialenses

En los terrenos  “que olían a chocolate”, en ese jardín en el que seis inmensos cedros hacen guardia desde hace muchísimos años, ahí en ese jardín, he visto en una mañana soleada del pasado y raro mes de marzo, una imagen que me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar. He visto como la vida es un cúmulo de contradicciones. Veía dos imágenes casi pegadas, situadas una al lado de la otra. Mientras en una imagen la vida fluía a borbotones, en la otra parecía haberse parado. Comprendí que la vida debería ser así. Mientras unos caminan deprisa con la rapidez de la juventud, otros intentan pararla para que pase más despacio.

Aunque no era primavera el sol parecía entrenarse para cuando llegue el verano y pegaba con fuerza. Ver sentados en sus sillas y hamacas a los mayores tomando el sol, recordaba la cubierta de un crucero, donde los mayores descansan, a veces cubiertos hasta las cejas, uno al lado del otro como en una fila de edad, mirando al mar o a los paseantes por la cubierta.

En la otra imagen, en el local de al lado, gente más joven corría sobre una cinta sinfín o en una bicicleta haciendo kilómetros para intentar llegar a ninguna parte. Otros intentaban quitar kilos para que cuando pasen unos años volver a recuperarlos. Parecía que unos corrían porque el tiempo se les iba a acabar y los otros esperaban sentados para que el tiempo no se les terminara.

Unos en el Centro de Día muy bien atendidos por sus simpáticas y profesionales cuidadoras esperan al sol sin correr hacia su final pues quieren llegar lo más tarde posible. No tienen ninguna prisa por llegar. Los otros más jóvenes corren en el Gimnasio de al lado con prisa como si la vida se les fuera a acabar. Son dos escenas contrapuestas pero tremendamente reales que he visto aquí en El Escorial.

El Escorial pudo ser El Vaticano

La revista “Madrid Histórico”, en su número de Mayo, publica un largo y documentado artículo firmado por el investigador e historiador Juan Pando en el que desarrolla como el Monasterio del Escorial pudo convertirse en El Vaticano durante la Primera Guerra Mundial.

El historiador analiza la situación que durante la I Guerra Mundial sacudió a varias capitales europeas, centrándose en la entrada en guerra de Italia y el avance de las tropas austro-alemanas que ponían en peligro a Roma con el Vaticano secuestrado y el Papa rehén de Víctor Manuel III. Benedicto XV, tras un cónclave de sólo tres días, es elegido Papa sustituyendo a Pío X muerto el 20 de agosto de 1.914 de una bronquitis crónica y un colapso producido por las noticias de muertes de civiles, de la caída de Bruselas y las luchas fraticidas. Unos días antes, el 7 de agosto, el Gobierno de Eduardo Dato hacía pública la neutralidad de España en la guerra, lo que justifica la actuación real.

El articulista escribe como el Rey Alfonso XIII tras consultar con su madre, redacta un documento que hace llegar al Nuncio de su Santidad en Madrid y al Secretario de Estado por despacho urgentísimo. Es informado el embajador italiano y enterado el Presidente del Consejo, Eduardo Dato y el Ministro de Estado, Marqués de Lema.

Recoge la carta que el Rey Alfonso XIII remite a Benedicto XV y que fue leída el 27 de mayo de 1.915 sólo a las 72 horas de la entrada de Italia en la guerra. El Rey le razonaba al Papa: “Llegadas estas tristes circunstancias, que aconsejarán el paternal corazón de su Santidad, creo mi deber reitérale mi filial ofrecimiento del Monasterio de El Escorial como su Residencia mientras dure la terrible conflagración europea. Allí podrá Su Santidad mantenerse en relación con todas las naciones y ser escuchada su voz, sin prevención de ningún género, cuando juzgue llegado el momento de elevarla a favor de la paz (…)

El Rey se apoyaba en obligaciones morales, políticas y estratégicas

y de las grandes ventajas que reportaría para Madrid y para España. El Escorial acompañaría a Madrid en la fortísima renovación de su capacidad de acogida: viviendas para funcionarios, residencias de embajadas; hoteles, mejora de los Servicios Postales, Mercado de Abastos, hospitales y Casas de Socorro. El Escorial pasaría de 3.000 habitantes a 30.000. Con el Papa vendría la Guardia Suiza (110 efectivos con sus 5 oficiales) y la Gendarmería Pontificia (160 policías). Según el historiador, la propia disposición del Monasterio facilitaría la distribución de la Guardia Suiza y hasta hace una distribución de estas fuerzas en el Monasterio siendo la Guardia Civil del Papa la encargada de la protección exterior. Y en cuanto a las finanzas, el Rey tendría que aportar 645.000 pesetas, la cuarta parte de la subvención que el Vaticano recibía en Italia.

26 meses después del ofrecimiento del Rey Alfonso XIII  la guerra se recrudece en Italia. El ejército italiano se batía en retirada en algunos frentes. Los austriacos y alemanes avanzaban en Venecia y Padua y en Roma se pasó del susto al pánico. El Papa Benedicto XV estuvo muy cerca de aceptarlo a toda prisa. El viaje del Papa a España estaba pensado y organizado para su llegada a Valencia en barco y las personas del Vaticano en dos trenes. ¿Pero y los tesoros artísticos?  ¿Quién los protegería?  ¿Cómo trasportar el Archivo Secreto hasta aquí? Los problemas serían inmensos y no se si resolubles.

En el magnífico artículo y sobre una fotografía del Monasterio se hace una distribución de cómo serían las dependencias y estancias del Vaticano si se hubiera llegado a su traslado. Sitúa las estancias papales, las secretarías de Estado, las de la Guardia Suiza, los despachos cardenalicios, los de la Curia Pontificia, la guardia personal del Pontífice, los monjes, etc. Por ejemplo en la zona del Colegio se situaría la Gendarmería Pontificia que vigilaría las cuatro fachadas, las galerías y los patios y en los sótanos, bajo el piso de la basílica, el Archivo Secreto del Vaticano. ¿Se figuran que se hubiera hecho realidad y El Monasterio se hubiera convertido en el Vaticano hasta final de la I Guerra?

Tres anécdotas de El Escorial

Cuenta Alfonso Ussía una anécdota que tiene como escenario San Lorenzo del Escorial. Tono, el gran dibujante, humorista y escritor y su gran amigo el escritor Miguel Miura, fundadores ambos de la Cordoniz,  decidieron venir al Escorial a escribir una comedia y se hospedaron en el Hotel Felipe II. Como el hotel era caro y tenían pocos recursos se instalaron en la misma habitación. Según Ussía ambos dos eran más vagos que la chaqueta de un guardia y decidieron turnarse para dormir las largas siestas que solían apretarse. Despierto Tono, miraba por la ventana y decía:

-¡Que maravilla de edificio estoy viendo!

Encendido ante tal maravilla despertó a Miura que se quedó mirando por la ventana y comentó:

-¡Qué maravilla de edificio estoy viendo!

La maravilla de edificio que ambos contemplaban desde su habitación del Hotel Felipe II era, como ya se habrán figurado, el Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Mingote

 

Admiro mucho a Antonio Mingote. No le conozco personalmente pero colecciono -tengo miles- sus dibujos del ABC, del Blanco y Negro o del XL Semanal, sus libros, sus cuadros, los catálogos de sus exposiciones… Cualquier escrito, entrevista o dibujo sobre Mingote lo guardo y colecciono pues cada uno de ellos es un pequeño glosario de su inmensa e intensa vida dignos de ser leídos una y otra vez.

El 19 de junio de 1.953 publica su primer dibujo en ABC aunque años antes, sólo con 13, Blanco y Negro le publicó un dibujo muy infantil.

Cuando Antonio Mingote cumplió 90 años, el ABC le dedicó una larga entrevista  donde va desgranando toda una vida dedicada al periódico con el que estableció una ligazón sentimental, como el mismo comenta.

“Un caballero desayuna. En la mano izquierda sostiene el café; en la derecha despliega la sábana del periódico y detrás una bomba a punto de explotar. El Buen señor dice: “Veo que ya no protestas de que lea el periódico en la mesa, querida. Celebro que te vuelvas tan razonable”…. .

Tras explicar su primer chiste continúa en la entrevista Antonio Mingote explicando que él hubiera preferido que su primer dibujo que se publicó en ABC hubiera sido el que salió en segundo lugar. En la viñeta aparecía un tipo delante del Monasterio de San Lorenzo del Escorial y otro mirando un encendedor, que dice: “este encendedor está hecho en España. Parece que se está empezando en hacer algunas cosas” y termina Mingote en la entrevista: “Fíjese estaba ¡Delante del Monasterio del Escorial!

El primer trofeo del Real Madrid

 

Siempre soy, futbolísticamente hablando, del equipo que juega contra el Real Madrid. Es decir soy del Atlético de Madrid como se habrán figurado. Como es natural por mis venas corre sangre blanquirroja  aunque no se me caen los anillos si escribo sobre el Real Madrid equipo de muchos amigos míos y de muchos que me leen y sobre todo con muchos más títulos que mi Aleti.

Creo que ha sido el día 6 de marzo cuando se cumplen 110 años de su fundación y me entero que lo fue gracias a un catalán llamado Juan Padrós Rubió que fue su primer presidente. Hijo de un comerciante textil de Barcelona se trasladó a Madrid donde regentó el negocio familiar Al Capricho, una tienda de telas situada en la calle de Alcalá. Le sustituye su hermano Carlos cuya vinculación con El Escorial era muy grande dado que poseía nada menos que nueve fincas en San Lorenzo en las que se dedicaba a probar nuevos cultivos.

Es curioso que un equipo como el Real Madrid fuera fundado por un catalán; el Atlético de Madrid  por estudiantes bilbaínos y el Barcelona por un suizo, Hans Gamper, de la ciudad de Winterthur.

Muchos son los trofeos conseguidos por el equipo madrileño durante sus muchos años de historia. Entre sus numerosas copas de Europa, trofeos internacionales, Ligas y Copas del Rey figura una sencilla placa de cerámica. Parece que fue éste su primer trofeo conseguido en un partido celebrado en agosto de 1.902 en la Lonja del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, contra El Moncloa, invitados con motivo de las Fiestas patronales por el Alcalde escurialense. El partido se saldó con un 6 a 5 a favor del Real Madrid.

Semana Santa Escurialense

Dentro de algunos días, las calles de San Lorenzo se llenarán del fervor de un pueblo que desde hace más de medio siglo convoca todos los años a sus vecinos y a todos los madrileños a acercarse a este pueblo de la Sierra para rencontrase con la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Las calles se llenarán de cirios, capuchones y mantillas para acompañar a las 2 Cofradías y 5 Hermandades que componen uno de los pasos procesionales más importantes y sentidos de nuestra Comunidad.

La Semana Santa en San Lorenzo la componen las Hermandades del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y la del Santo Sepulcro y las Cofradías de Nuestro Padre Jesús Nazareno; la de Nuestra Señora de la Soledad; la de la Piedad y Cristo Muerto; la de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y la de Nuestro Padre Jesús Caído siempre acompañadas por Bandas Musicales, Bandas de Cornetas y Tambores, Dulzainas y Agrupaciones Musicales.

Como nota curiosa es de destacar este año que la Banda de Cornetas y Tambores de la Junta de Cofradías que fue fundada en 1.982, cumplirá en otoño, 30 años engrandeciendo los Desfiles Procesionales de las Cofradías y Hermandades sanlorentinas.

Siempre recuerdo mis años de niño en los que me asustaba ver a los capuchones y escuchar los tambores que acompañaban a los Pasos procesionales o cuando me tocaba la cara algún nazareno que me conocía, sin saber yo quien era. Después, con algunos años más, dos cosas me tocaban la fibra más sensible. La impresionante subida del Monasterio de todas las Hermandades y Cofradías, entrada ya la noche del Viernes Santo, hoy desaparecida, era algo apasionante no sólo para los cristianos sino para cualquier persona de buena voluntad. Esa misma noche del viernes Santo, impresionaba el camino al Cementerio cuando subíamos acompañando al Cristo de la Buena Muerte “bailándole” sobre las andas de su sencillo Paso con cuatro grandes faroles que nos iluminaban el camino en una noche generalmente muy fría.

Por una nota informativa, he conocido la noticia de que se ha refundado en la Villa del Escorial una Cofradía para procesionar en Semana Santa 2.012.

La Cofradía de la Vera Cruz que ahora se refunda, fue creada hace cuatro siglos, cuando un grupo de vecinos del Escorial decidió, para ayudar a los pobres y necesitados, fundar una Cofradía que a modo de la Orden de los Hospitalarios en Tierra Santa, se hicieran cargo de los más desfavorecidos.

Se denominó “de la Vera Cruz” y fue origen de otras que surgieron por toda Castilla. Se cuenta en esta Nota informativa que esta Cofradía llegó a ser muy conocida y que tuvo como miembros a ilustres personajes de la Corte del Rey. Recibió incluso una bula, firmada por el Papa Alejando VII, en la que se le concedía la posibilidad de ganar el jubileo e indulgencia plenaria a sus cofrades. Con el paso de los años, con la secularización y el anticlericalismo, en los años 30 del siglo XX terminó su andadura.

Ahora un grupo de vecinos han presentado los Estatutos en el Arzobispado de Madrid con la intención de salir el Viernes Santo como Procesión del Silencio y el Domingo de Resurrección como Procesión del Encuentro.

Con esta refundación de la Cofradía de la Vera Cruz, el pueblo tendrá su propia Semana Santa con sus propias procesiones.

Desconozco en este momento si desfilarán con hábito y capuchón o, solamente en este primer año, lo harán sin ellos. Desconozco también cual será el Paso con el que van a procesionar por las calles de la Villa del Escorial. Pero es una buena noticia para los que creemos en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y para todos los que quieran sentir algo de recogimiento en su vida interior durante estos días.

Celebramos esta incorporación de la Villa a los actos procesionales de la Semana Santa con la refundación de esta Cofradía de la Vera Cruz deseando verla ya procesionando por las calles del Escorial.