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La Casita de Abajo

Tenía la mente espesa y casi encallecida por este caluroso y aburrido verano. Me fui a pasear al jardín de la Casita de Abajo a ver si se me pasaba la empanada agosteña y ver si alguna musa mañanera, me ayudaba a encontrar el tema de mi colaboración para la Gaceta Escurialense. Con voz muy bajita, una musa vestida de serrana me dijo, casi susurrándome al oído: ¿por qué no escribes sobre esta maravilla de paraje que tienes delante?

Miré alrededor y me puse a hacer caso a mi musa serrana. Inicié el paseo pero con la atención puesta en ver aquello en lo que nunca me había fijado en mis anteriores paseos hechos sin ningún interés didáctico.

Lo primero que observé fue la preciosa paleta de colores de la arboleda que se ciñe a la inmensa gama de verdes y sienas naturales y tostados de los troncos de los árboles y la sequedad de la hierba y me convertí en pintor imaginario para plasmar tanta belleza.

Empecé admirando, junto a la entrada, los pinos de alto porte que elevan sus copas por encima de otras especies arbóreas, para, ascendiendo hacia el cielo, ver la luz que de otro modo la taparían sus vecinos árboles frondosos.

Caminando por el Paseo de la Cruz llegas al crucero, cruz labrada en piedra granítica de gran tamaño elevada sobre una inmensa roca de forma cónica que soporta la preciosa cruz escondida entre árboles y arbustos y que debería salir más a la luz. En su basa cuatro parrillas labradas. Se supone que sería una cruz de separación de términos y utilizada desde siempre como estación de procesiones y humilladero. Se levanta en 1.606, en sustitución de otra de madera y que, según se recoge en el Acuerdo del Concejo, costó 50 ducados pagados a un tal Gonzalo Heras por su construcción y colocación

Los castaños jóvenes plantados hace poco, conviven con sus mayores de porte majestuoso y que a su lado parecen anoréxicos.

Paseando he visto junto a la cafetería, un arbusto de acebo arropado junto a un árbol, como anunciando la Navidad, con el precioso color verde oscuro de su hoja lustrosa y con espinas en su margen, quizás para que lo respeten y nadie lo toque. Todavía sin sus flores blancas y rojos frutos.

Comienzo a recorrer todos los paseos de que consta el parque y así conozco el Paseo de los Plátanos, el Paseo de los Lilos, el Paseo de los Tilos, recién plantados y con sus trajes de cañas y erguidos ayudados por dos muletas de madera; el Paseo de los Pinos con sus hermosos pinos piñoneros; el de la Estufa con preciosos pinos piñoneros, árboles del amor y carpes; el Paseo los Nogales, el de los Mascarones con acacias a ambos lados, el Paseo de Vaquería, con plátanos de sombra y el Paseo del Vivero instalación que existe para repoblar de plantas y árboles los jardines del parque y la Casita.

Los paseos siguen el esquema urbanístico borbónicos, radiales o en abanico, rigurosamente estructurado según un trazado regulador apoyado en la geometría de la propia parcela. (*)

Inicio el Paseo del Obregón y al fondo entre maleza y terreno virgen, algo escondida, aparece una pequeña construcción, parecida a una ermita, de una sola estancia y con dos mesas de granito redondas, semejantes a piedras de molino, y varios taburetes también de piedra berroqueña. La cubierta en lugar de pizarra está construida a base de losas de granito escalonadas, cosa que constructivamente, me ha impresionado. Era un Arca de agua erigida para abastecimiento de la Casita del Príncipe y sus jardines.

A medida que vas ascendiendo hacia San Lorenzo, nos va apareciendo majestuoso el Cimborrio, la torre de las Damas y así poco a poco va emergiendo el Monasterio entre los árboles del parque de la Casita.

La parcela donde se sitúan el parque, los jardines y las edificaciones de la Casita del Príncipe, está segregada de la dehesa de la Herrería y tiene una superficie de 47 Has. de ellas 43 dedicadas al parque del que nos hemos ocupado.

Todo lo escrito con ser de gran valor, no lo sería tanto sin la Casita o Casino del Príncipe y sus jardines de los que me ocuparé en otro momento.

Termino mi paseo invitando a mi musa serrana a un magnífico plato de setas en la cafetería restaurante.

 

Jesús Sáinz de los Terreros

(blogdejesus.com)

 

(*) Los datos históricos están recogidos del libro “Arquitectura y desarrollo urbano”

Tomo V editado por la Comunidad de Madrid)

 

Separatistas

Con este título, Alfonso Ussía escribía su columna en el periódico “La Razón” y que por su interés me he permitido hacer una sinopsis del mismo añadiendo algunos comentarios de mi cosecha.

Comienza el artículo: “Hasta mi otoño vital no supe que El Escorial y San Lorenzo del Escorial son dos municipios. Y no se llevan bien los de arriba con los de abajo. Creo recordar que los de abajo son los del Escorial a secas y los de arriba son los de San Lorenzo del Escorial. Pudiera ser lo contrario perfectamente, porque cuando me lo revelaron se me puso la cabeza como un bombo” Después hace una comparación con muchos pueblos españoles y con el continuo deseo de independencia de pueblos y comunidades. Unos quieren la independencia de la Castilla Comunera, otros desean la independencia de Burgos, algunos de Villafranca desean la independencia de León y algún que otro desea un Madrid independiente, no se sabe de qué. Y así va encajando el mensaje que traslada en su columna y que no es otro que en España somos independientes de aldea y separatistas de comedia bufa.

Continúa Ussía: “No alcanzo a comprender-beneficios económicos aparte-, las ventajas de los nacionalismos, pero si un hijo de El Escorial no se considera hermano de un vecino de San Lorenzo, no podemos quejarnos de que existan tarambanas y charranes como…” y aquí coloca un conjunto de nombres de botarates y golfos políticos a los que no me gustaría comparar con mis vecinos escurialenses que no se lo merecen. Continúa: “Es cierto que ante una amenaza grave, los del Escorial y los de San Lorenzo (…) se unirían”. Está demostrado. Me estoy acordando del incendio de Abantos donde ambos pueblos, lo tomaron como suyo y ayudaron voluntariamente y como un sólo hombre, a su extinción.

Nunca he entendido esta situación entre nuestros dos pueblos. No pienso decantarme por una solución o por otra pues seguro que me pondrán verde, los que defienden una o la otra, pero sería bueno reflexionar sobre las dos posibilidades en estos momentos posibles, donde la necesidad es crecer y buscar un mayor dinamismo económico, empresarial y de fuerte expansión.

Realmente somos dos pueblos hermanos en los que existen un Monasterio en cada uno, aunque a uno lo llamen “de prestado”; los dos tienen una Casita: la de Arriba en San Lorenzo y la de Abajo en La Villa; sus calles se entremezclan en zonas como “El Tomillar” o del Prado de las Encinas.

Recuerdo que un nacido en San Lorenzo, vecino y casado con una de la Villa, me decía que todas las mañanas se levantaba y aunque era agnóstico, se asomaba a la terraza y mirando al Monasterio se santiguaba. La otra cara de la moneda es la de un vecino de la Villa que dice que no sube al pueblo de San Lorenzo porque le sale una urticaria. Los hay de todos los tipos: el que vive en San Lorenzo y va a Madrid por Guadarrama para no pasar por el pueblo de Abajo, o que el se ha empadronado en Villalba para no tener que subir al pueblo de Arriba ni para ir al INSS o a la Seguridad Social. Es un “nacionalismo” pueblerino y de pandereta que no conduce a nada.

Lo de Cataluña y Vascongadas es otro problema. “Lo grave es que seamos separatistas respecto a quienes compartimos el mismo rinconcito de aire”

En realidad este artículo lo debería haber firmado Alfonso Ussía, pero como es amigo y compañero de Colegio, no creo que se enfade por firmarlo yo.

 

Jesús Sáinz de los Terreros

(blogdejesús.com)

 

NOTA IMPORTANTE

Los badenes de Galapagar, junto al Colegio Veracruz, badenes peligrosísimos para los vehículos y la circulación, han sido rebajados considerablemente, algo que veníamos pidiendo en numerosas ocasiones.

Que por favor tome nota el Ayuntamiento de la Villa para rebajar o sustituir los que venimos denunciando en la Avenida de la Constitución, la calle Moratiel y el existente bajo el punte del ferrocarril en la Avenida Felipe II. Al final habrá que denunciarlos al Fiscal coordinador de la Seguridad Vial.

Amparito Hernández y la Subasta

La subasta en la Romería es uno de los actos importantes, especialmente para las finanzas, que con las cuestaciones, aportaciones de los hermanos o romeros, con la lotería etc. etc. suponen un alivio a las pobres economías de las Hermandades. De su éxito dependen muchos ingresos que de otra forma sería difícil de conseguir.

La Romería, tanto la de la Virgen de la Herrería como la de la Virgen de Gracia, atesora una nómina de personas que han dado toda su vida para que siga manteniéndose la tradición y todo salga de la mejor manera posible y que nada falle. Algunas tienen como misión recaudar dinero para los muchos gastos que cuesta mantener la tradición con sus cuestaciones, lotería y la subasta de los regalos donados desinteresadamente por los comerciantes y particulares del pueblo. En la Romería de la Virgen de la Herrería, Rogelio Parra lleva muchos años intentando sacar la mayor cantidad posible para ayudar a sostener los muchos gastos que supone un acontecimiento como el de la Romería. 

Buscando fotos antiguas de El Escorial y de la Romería en una pequeña tienda de la calle Almirante, con sus anaqueles repletos de piezas antiguas, juguetes y recuerdos de otros tiempos, me pasaron varias cajas de postales y fotografías de nuestros dos pueblos. Con paciencia empecé a revisarlas y encontré dos de la Romería, que aunque me costaron muy caras, las pagué encantado.

En una de las fotos, dos personas determinantes para la reanudación de la Romería de la Virgen de Gracia en 1.945, se las ve dirigiendo la subasta: D. Teodosio Martínez Pardo y Amparito Hernández subastando una muñeca Mariquita Pérez vestida de romera.

Amparito llegaba como todos los veranos al Hotel Victoria y allí pasaba varios meses esperando la llegada de la Romería que era toda su vida. Allí preparaba los “atracos” devotos a gurriatos y veraneantes y negociaba y regateaba los cheques para quedarse con algún regalo en la subasta.

Conocía a todos y era conocida y querida por todos. Ello se plasmó en 1.974 al ser nombrada Hija Adoptiva de San Lorenzo creo que siendo Alcalde, Ricardo Fernández Ruiz Capillas reconociendo los muchos desvelos de Amparito por ayudar a la Romería y al pueblo de San Lorenzo.

La esquela de María Amparo Hernández Rodríguez, a la que todo el mundo llamaba Amparito, sólo recogía dos títulos: Hija adoptiva de San Lorenzo de El Escorial y Romera de Honor de la Hermandad de la Virgen de Gracia. Además fue Dama Regidora, creo que la primera, que era la encargada de organizar los festejos de verano y fue con otras personas la que colaboró e impulsó la recuperación de la antigua Romería de la Virgen de Gracia.

 

De las muchas anécdotas que se pueden contar de Amparito y de la subasta que ella siempre dirigió, hasta que la sustituyó, creo, que Maruja Reigón, merece la pena recordar aquella en la que con Gaby Sabau recaudaron en 1.945, los primeros veinte duros, ¡una fortuna en aquellos tiempos!,  para la colecta de la Ermita, mientras subían juntos por la calle Leandro Rubio.

Isabel Montejano, la cronista de la Sierra para el ABC, recordaba aquel “atraco” que realizó nada menos que a don Luis Carrero Blanco, veraneante asiduo, al que sacó nada menos que mil pesetas. Pero aclaró Amparito que “lo hice poniendo cara de ángel bueno y, como era un “atraco” devoto, no se pudo negar”.

En la subasta que se realiza frente a la Ermita sobre la dos de la tarde, todo era negociable. Desde el inmenso cucurucho de pipas de Doña Crescencia, la Barquillera, hasta los chorizos, lomos y jamones o animales vivos que generalmente salían a subasta acompañados de botellas de vino o de coñac. Y todo era negociable con Amparito. Las familias pugnaban por llevarse los regalos y recuerdo estar viendo a los Giquel, a los Sabau o a los Calderón pujando por llevarse algún regalo especial con lo que la subasta subía y subía con la sonrisa de la Virgen de Gracia.

La paloma

Después de las fiestas de San Lorenzo, están a punto de llegar las dos Romerías que relucen más que el sol. La de la Virgen de la Herrería patrona de la Muy Leal Villa, que saldrá de San Bernabé camino de su Ermita el próximo día 5 de septiembre y la Virgen de Gracia patrona de San Lorenzo, que desde su Santuario de Floridablanca se traslada a la Ermita de la Herrería el día 12. Pero para mí y para muchos madrileños, otra patrona muy querida, aunque no sea la oficial de Madrid, ha salido en procesión, el día 15 de agosto, del templo parroquial de San Pedro el Real donde se venera en el Altar Mayor el cuadro de la Virgen de la Paloma. Como es tradición, los bomberos de la ciudad, de los que la Virgen es su patrona, descienden el cuadro en un acto de devoción, emotivo y entrañable aunque este año ha estado marcado por los actos de reivindicación de los profesionales a causa del conflicto laboral que mantienen con el Ayuntamiento. Poco después arropada por miles de castizos madrileños, se inicia la procesión por la Gran Vía de San Francisco, Puerta y calle de Toledo, Plaza de la Cebada, San Francisco el Grande, calle de Calatrava para por la calle de la Paloma, regresar a su santuario. En la procesión no se cantan saetas pero si schotis al son de algún organillo, que como el de la Taberna El Madroño, todavía quedan en Madrid. Y junto a la Virgen los chulapos con sus parpusas (gorras), safos (pañuelo blanco), mañosas y gabrieles (chaqueta y chaleco de pata de gallo), sus alares (pantalones negros) y sus calcos (zapatos de charol) dan el brazo a las chulapas con sus claveles rojos o blancos (según casadas o solteras) y sus vestidos de chiné de pequeños lunares negros, con un sólo volante, mangas de jamón y can-can. Dicen que del volante depende la gracia del traje que como apuntan en la asociación De Madrid al Cielo, “la madrileña con vestido chiné, debe parecer un abanico”.

Tres son las Fiestas que se celebran en los barrios de Lavapiés, La Latina y Plaza de Cascorro: San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma verbenas que están tan juntas que parecen una única verbena pero con orígenes y características muy distintas. Recorrí hace unos días con un grupo de amigos esas calles cuando se estaban engalanando y ya se respiraba el aroma de las Fiestas. Desde la Gran Vía de San Francisco hasta las vistillas se colocan las casetas del recinto ferial. Recorrimos algunas casetas que se estaban preparando y palpé los distintos olores a fritanga que se iban sucediendo a medida que descendíamos por la Ribera de Curtidores: churros, entresijos, gallinejas, patatas fritas, palomitas… Pero como es típico, nos fuimos a tomar el aperitivo a la Casa de los Caracoles en plena Plaza de Cascorro. Allí nos “apretamos” una frasca de vino tinto y unas raciones de caracoles que, aunque reconozco que estaban buenísimos, en nada pueden envidiar a los que hace y prepara con cariño el Chispa aquí en la Villa.

Para los que no lo sepan, según cuenta el madrileñista José Julio García, la clave de esta festividad y el nombre de la calle tienen su origen en una paloma que se crió, allá por el siglo XVIII, en unos corrales que poseían las monjas del convento de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares. Esta paloma acompañó el carro en el que se trasladó en procesión a la Virgen de las Maravillas hasta el templo de San Justo en la calle de la Paloma junto a la actual Plaza del Dos de Mayo. Cuantos vieron a la paloma salir de la torrecilla del horno de los corrales de las monjas la reconocieron como la misma. Desde entonces así se llamaron a aquellos cerrados y a la calle que se abrió en el lugar.

Coincide que en el descampado de los abandonados corrales, unos chicos jugaban al toro con un lienzo de la Virgen, Nuestra Señora de la Soledad. Cuando les vio Isabel Tinterolo recupera el lienzo y da unas monedas a los chiquillos. Arregla el lienzo y coloca un retablo en el portal de su casa en al calle de la Paloma y allí se empieza a venerar la imagen dándola fama de curar enfermedades por lo que oleadas de gente comienzan a llegar a la calle de la Paloma. Las madres iban a ofrecer a sus hijos en su primera salida después del parto. Mi hija y mi nieta se llaman Paloma.

Anuncios antiguos

Todos estos anuncios son recuerdos de una época que guardo en mi baúl y que dan una idea de cómo los tiempos cambian hasta en las formas de expresión. Claro que el marketing no existía y normalmente los anuncios salían de la mente de su dueño.

“Camping La Herrería “El Batán” El lugar más fresco del Escorial.

Se anunciaba tal como lo describíamos en nuestra colaboración sobre el Batán y su deplorable estado actual. Pero además de ser el lugar más fresco, existía un servicio de autobuses desde Los Soportales (antigua parada de los autobuses de Herranz) a la Fuente del Avispero.

“Se vende el Cine Variedades”

En el Semanario Escurialense del 5 de agosto de 1.967 aparecía este anuncio. En agosto del 68 volvía a aparecer y hace unos meses en la puerta del único cine que quedaba en los dos pueblos, aparece el mismo cartel de “Se vende” 42 años después.

“Larrea S.A. Línea Madrid Escorial por Guadarrama”

La anterior línea de viajeros hacía tres viajes los días laborables a Madrid y cuatro los festivos con igual frecuencia de Madrid al Escorial. Herranz hacía 2 por Galapagar. ¿Cuántos hace hoy día?

“El Sotanillo no es el mejor es el único”

Todo se lo decía el mismo. Me figuro que habría algún bar más en San Lorenzo.

“Vendo pisos, apartamentos desde 400.000 pesetas”

40 años después cuestan lo mismo pero en euros.

“Restaurante Pimentel necesita: Dos mujeres para la limpieza. Un ayudante de cocina y un chico adelantado para el mostrador”.

Ahora se llama barra y lo de chico adelantado no me imagino quien pudiera ser hoy día. Recuerdo un anuncio por megafonía en el CIR de Colmenar mientras realizaba las prácticas de alférez, que hizo, algo bebido y descontrolado, el comandante de guardia: “Preséntese el cabo más idóneo”. Se presentaron 3.

“La Violeta Imperial: Especialidad en encargos. Pida sus géneros por teléfono y serán servidos con prontitud y esmero”.

Siempre he creído y con el tiempo lo he comprobado, que la Violeta era especialista en bizcotelas blancas y de chocolate, en magnífica bollería y en magnífica pastelería. Nunca supe que fuera especialista en “encargos con prontitud y esmero”.

“Café-Bar Pancorbo: Selectos vermuts y cafés, licores y vinos de todas clases”.

Desconozco los muchos y distintos vermuts que Pancorbo despachaba pero que tuviera licores y vinos de todas clases no lo sabía. Me figuro que no se refería el anuncio a que tenía vinos y licores buenos y malos sino de distintas marcas.

Sastrería a la medida. Confecciones y Joyería. Padre Villacastín, 11. Vaya mezcla de establecimiento. Había de todo, sólo faltaban las chucherías.

“Pimentel necesita chico para ayudante; chico para mostrador, camarero o restaurante fijo y señora para limpieza en general”. Pimentel necesita chicos para camareros y señoras para la limpieza. Menos mal que no vivía la ministra Aido. ¿Que es una limpieza en general? y ¿un camarero o restaurante fijo?

“Salón de Reposo. Objetos de arte y artesanía española. Magnífica variedad de perlas de Mallorca. Confiándonos la compra de su regalo a precio normal, llevará nuestra etiqueta que es signo de distinción”.

Y yo me pregunto ¿Cuál es el precio normal de un regalo? Como ven por el anuncio, el mero hecho de poner su etiqueta era signo de distinción.

¡Si se te agota el fuel Manuel, vente al Plantel! Bar de copas y buena música. El Bar “El Plantel” regentado por la guapa Maca Adaro era coqueto y muy agradable pero a su dueña no le dio por la rima y la poesía.

La Cañada Real. Especialidad en carnes de ternera 100% natural. Vamos que no eran mezcla de ternera y plástico.

«Me costó un Escorial»

Hace unos días estuve viendo en T.V la película “El abuelo tiene un plan” de Paco Martínez Soria y de Isabel Garcés que fué escrita por Alfonso Paso. La película aunque es graciosa, seguro que no la nominarían para un Oscar, tiene una serie de escenas en San Lorenzo y en el Hotel Felipe II y en ella aparece, haciendo el papel de doctor el propio autor, Alfonso Paso, que solía aparecer, como hacía Alfred Hitchcock, en aquellas películas en las que él era el autor del guión.

Entonces recordé el amor que Paso tuvo a El Escorial y a sus gentes. Pasaba largas temporadas y aquí escribía muchas de sus obras teatrales en las que siempre hacía alguna alusión directa al Escorial, a sus alrededores o a sus gentes. “…Quiero al Escorial con toda mi alma. A El Escorial vivo, con sus gentes, sus causas, sus comercios. El Escorial del otoño y del invierno y hasta del verano. Quiero a El Escorial en su paisaje, en sus cuestas y rincones. Me gusta hablar con los vecinos y que me cuenten sus cosas y a veces, obligarles a que escuchen las mías. Luego viene el Monasterio y la Casita del Príncipe y todo lo demás. Pero lo que me atrae, lo que me subyuga, es todo lo vivo que el Escorial encierra” escribió Alfonso Paso (1.926-1.978). Y era cierto. Era fácil verle pasear por el pueblo hablando con la gente en cualquier época del año aunque siempre dijo que era el invierno la estación preferida para encerrarse a escribir y pasear.

Habría que recordar y escribir alguna vez sobre los grandes escritores, periodistas, dramaturgos y poetas que han vivido o pasado largas temporadas en El Escorial. Los hermanos Álvarez Quintero, Víctor de la Serna, Jacinto Benavente, Luis Tejedor, Fernández-Shaw, Luis Apostua, Muñoz Lorente, Sánchez Silva, Diego Jalón, Gabriel del Estal y tantos y tantos nombres que habría que recoger en un libro en su memoria.

Cuenta Alfredo Marqueríe en su estudio “Alfonso Paso y su teatro”, que hubo una época en la que se llegó a decir que había un único teatro en Madrid donde el dramaturgo no hubiera estrenado. Se refería al teatro Real, y sólo porque colgaba en su entrada, un letrero con el mensaje “Prohibido el paso”. Tal era su capacidad para conectar con el público que llegó a tener siete obras a la vez en cartel en la capital y durante varias décadas su nombre fue sinónimo de éxito.

Autor de comedias como “Cosas de papá y mamá” “La corbata” “Sí quiero” “Las que tienen que servir” “Nerón Paso” “Los pobrecitos” y “Vamos a contar mentiras” estrenada por Paso en 1.961 y hoy repuesta en el Teatro Marquina. Paso es también autor de guiones de muchas películas.

Contaba mi querido amigo Alfonso Lindo (q.e.p.d) en el “Semanario Escurialense” en Junio 1.995 que Alfonso Paso publicó en “La Hoja del Lunes” un artículo sobre la “gana”que es un modelo de síntesis. Habla en su artículo de la costumbre tan española de darle o no darle a uno la gana de hacer alguna cosa, costumbre, por otra parte, loable en cuanto que viene a demostrar la tozudez española de no doblarse ante nada ni ante nadie, fortaleciendo así nuestro acendrado individualismo, que no pocos disgustos nos ha dado a lo largo de la historia. Dice Alfonso Paso textualmente: “Yo he forzado la gana infinidad de veces. En ocasiones me he sentado a escribir sin pizca de gana de hacerlo. La primera cuartilla me costó un Escorial; la segunda, menos; a la tercera noté que tenía ganas de escribir”.

Una vez más Alfonso Paso ha aprovechado la ocasión para hablar de El Escorial. Pero es que además “me costó un Escorial” es una expresión que encierra un contenido doble. Por un lado, está haciendo alusión al trabajo tan inmenso que supuso la construcción del Monasterio; por otro, a uno se le ocurre pensar que la primera cuartilla que escribió sin ganas fue la mejor de todas, después del esfuerzo que hizo si al final se encontró con que hizo un Escorial. Tienen menos mérito la segunda y la tercera cuartillas, que son, en este símil, cosa ya de rutina, como sería tan sólo construir una casa.”

Reconozco que a mí, muchas veces “me cuesta un Escorial” escribir todas las semanas pero lo hago con mucho gusto.

 

El Locutorio

Una de las formas de diversión que en San Lorenzo existía en los años 50 y 60, especialmente para las mujeres, era pasar por el locutorio de la calle Floridablanca y hablar con sus maridos que pasaba gran parte del verano en Madrid trabajando y así eran informados, por vía telefónica, de las noticias del pueblo y de los veraneantes.

Recuerdo que el locutorio que conocí, estuvo primero en la calle Floridablanca, creo que donde hoy está el bar Felipe II. Luego pasó al final de la misma calle junto al local de “Patatas Tomasín” donde hoy existe un supermercado.

Eran tiempos en los que no existía móviles, ni cabinas públicas en la calle y para llamar fuera, por ejemplo a Madrid o a Zarzalejo, era necesario pasar por la voz de una señorita, generalmente antipática, que aunque tuvieras prisa o la llamada fuera para comunicar algo urgente te repetía:

– ¡Tiene15 minutos de demora! Sí, le he dicho ¡15 minutos!

Eran los tiempos en los que para llamar desde un locutorio tenías que esperar horas sentado en un incómodo asiento de madera viendo como las señoras hablaban de sus cosas o hacían punto para pasar el tiempo, mientras oías a la señorita:

– Hola Torrelodones, soy El Escorial ¿Que tal el fin de semana? Pues aquí hace un bochorno inaguantable. Por cierto ¿hablaste con Segovia para vernos el próximo fin de semana? Bueno ponme la conferencia que lleva un rato esperando.

Y con voz algo desafiante decía al aire:

-El 240 a la cabina 5 ¡Torrelodones a la 5!

Este era más o menos el lenguaje que estas señoras o señoritas utilizaban. No se hablaban por el nombre de pila sino por el lugar de trabajo y todo era a base de números. Galapagar ponme con Segovia. Hola Segovia soy El Escorial y así se pasaban un buen rato, una forma curiosa de entretenerse.

El tiempo que pasabas esperando tu conferencia lo hacías entretenido ya que como las cabinas eran casi de papel, escuchabas todo tipo de conversaciones y te ibas enterando de cosas que ocurrían. Lo mismo que ahora cuando vas en el AVE oyendo conversaciones que no te importan un pimiento, pero que no tienes más remedio que escucharlas por la falta de educación del que no respeta a los demás.

Las esperas a veces se hacían interminables. Cuenta José María Laíta de forma humorística en su libro “Desde el Cimborrio”, algo de lo que ocurría en este locutorio mientras un señor esperaba nervioso su conferencia: “Ahora vuelve a oirse la voz de la telefonista que dice: – “Zarzalejo al 1” Y allá va un buen hombre a encerrarse en la jaula. Ahora ya las miradas de los que esperan van hacia la cabina numero 1 y acapara su atención, pues nuestro hombre lleva preguntadas 16 veces si es el herrero de Zarzalejo. Cada vez el diapasón de su voz sube de tono. Pensamos en la inutilidad del invento. Al fin el hombre se toma un pequeño descanso, sin duda para recuperar fuerzas, y oímos a la señora de la cabina 4 que dice a su marido: “Pero Roberto ¿que estás diciendo del herrero? Si de las que te hablo son de las de Minglánez…” Del número 1 vuelve a salir la atronadora voz: -“¿Está el herrero?

Una de dos, o el herrero de Zarzalejo es sordo o en Zarzalejo no hay herrero. Mientras el señor que con tantos nervios esperaba su conferencia no resiste más. Hace un gesto de resignación y se acerca al mostrador. –“Señorita -dice- anule mi conferencia. Al poco tiempo sale de la cabina nuestro hombre que no ha logrado hablar con el herrero. Pregunta a que hora hay tren a Zarzalejo y una anciana sentencia: -“Quizás vaya a ver al herrero”.

Aunque Laíta lo cuenta en forma humorística, esa era la verdad del locutorio. Si viviera Manolo Summers hubiera realizado una película encantadora contando las historias que se sucedían en estos locutorio. Como estoy convencido que a pesar de los avances tecnológicos de todo tipo, estamos dando pasos hacia atrás, esos locutorios con sus esperas, sus gritos, sus interferencias, los vemos hoy mismo en nuestros dos pueblos.

 

¡Denuncien ese baden!

Vuelvo a la carga con el tema. Hace unos días he leído un artículo muy interesante con este mismo título, en el periódico “El Mundo” sobre la proliferación de badenes o “policías tumbados” como hoy también se les conoce. A la vista de la construcción indiscriminada de estos elementos en carreteras y vías de urbanizaciones que se construyen por Ayuntamientos o comunidades de vecinos, deben de conocer que existen unas normas obligatorias para su construcción y señalizaciones especiales que en muchos casos no se cumplen. Estos obstáculos en las vías son una trampa que daña a los vehículos o incluso puede causar siniestros graves.

La Fiscalía de Seguridad Vial así lo ha detectado y entendido por lo que se ha convertido en preocupación y estudio por su parte y solicita a los conductores que denuncie los casos más peligrosos ante el juez.

La mayoría están mal señalizados con la señal casi encima del badén; utilizan una pintura que no es antideslizante convirtiendo la superficie en una pista de patinaje con peligro para peatones, motos y ciclistas y su altura y construcción está fuera de las normas fijadas.

Los Ayuntamientos no se si conocen la normativa del Ministerio de Fomento que establece como deben construirse- no más de 11 centímetros de altura- los lugares donde se pueden y deben instalar y la señalización y pintura que deben tener. Según parece se encargó a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Sevilla un estudio sobre estos elementos reductores de la velocidad y ni uno sólo cumplía las normas.

Me decía el dueño de un taller de reparación que se ha notado últimamente un aumento en las reparaciones y sustituciones de los amortiguadores de los vehículos y lo achacaba a la proliferación de estos elementos maléficos.

Ante la imposibilidad de que los fiscales demanden a la Administración, llaman a los particulares y asociaciones de automovilistas que denuncien los casos de los badenes peligrosos. Tras la intervención de la Fiscalía y su obligación de retirar los que incumplan las normas sería causa de sanción penal a los funcionarios que no lo cumplan.

He denunciado varias veces el uso indiscriminado de estos badenes y especialmente algunos de los que existen en nuestros dos pueblos que están incumpliendo las normas del Ministerio de Fomento de forma evidente y son un peligro para la circulación especialmente para los conductores que los desconocen. Me estoy refiriendo: el que existe bajo el puente de la vía en la Avda. de Felipe II que es peligrosísimo por su altura y mal construido; los tres que existen en la de la Avda. de la Constitución especialmente el primero entrando por la carretera de Galapagar y uno de los que existen en la calle Manuel Moratiel. La señalización es mala, la pintura brilla por su ausencia y su altura está fuera de toda norma.

Recuerdo ahora los badenes existentes, uno en cada dirección, en la carretera de Galapagar junto al Colegio Veracruz que, con algunos de Majadahonda, son los más peligrosos que me he encontrado últimamente y lo digo porque los he sufrido en mis carnes y en los bajos de mi coche. Si no quieres destrozar el vehículo debes parar delante de él y arrancar en primera. Si estos elementos son peligrosos durante el día no digamos por la noche al estar mal señalizados. Sería más fácil que pintarlos poner luces azules que nos los anuncien con antelación.

Ahora el Fiscal Coordinador de la Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, nos anima a denunciar ante la Fiscalía para acelerar la retirada de los más peligrosos y en caso contrario sancionar penalmente a los funcionarios que lo incumplan. Creo que va siendo hora de hacer algo y dejar de quejarse. Nos han dado un instrumento magnífico para eliminarlos y algo habrá que hacer para que se cumplan las normas y evitar el peligro que tienen estos elementos.

Le pediría al concejal de urbanismo, al que tengo gran aprecio porque siempre y muy educadamente contesta a mis denuncias, que se tomara en serio este problema de los badenes mal construidos y peor señalizados pues pueden ser constitutivos de accidentes para los vehículos y de sanción penal para los funcionarios. Gracias.

Paraiso del carnet por puntos

En medio de un paraje majestuoso de pinos, robles y fresnos entre los que discurría el agua y donde habitaban multitud de animales que satisfacían las apetencias cazadoras de la Corte, allí Felipe II construyó la maravilla del Monasterio- Panteón, Iglesia, Convento y Residencia- para su uso y disfrute. Cien años después de iniciarse las obras del Monasterio, en 1.760, Carlos III comienza a construir los primeros asentamientos del pueblo, a media legua de la entonces aldea y hoy Leal Villa de El Escorial.

Se puede considerar a Felipe II como el primer veraneante que tuvo El Escorial ya que venía a pasar los estíos cerca de la fábrica de su Monasterio, residiendo en la casa del Cura párroco de la Villa, el Bachiller Pedro Montero, que de este modo se convirtió en la primera casa de alquiler. Mas tarde, al Rey le acompañaban multitud de consejeros, secretarios y altos servidores y todos ellos formaron la primera colonia de veraneantes. Y a partir de ahí miles de personas dejan sus lugares habituales para instalarse en nuestros dos pueblos, construirse su segunda vivienda o para pasar los veranos en los hoteles recién inaugurados.

Yo y mucha gente como yo, siempre hemos creído que El Escorial es un paraíso para el descanso, para los paseos por sus parajes maravillosos, para no pasar calor en verano donde la canícula es dura en Madrid y por eso vivimos o pasamos muchos fines de semana y veraneos en el pueblo de Arriba o de Abajo como siempre los hemos llamado. Algunos viven y se empadronan aquí no por razones tan bucólicas y de descanso, sino por otras más crematísticas, es decir para ahorrarse dinero en impuestos como en el de circulación o en el IBI, que son bastante más baratos que en Madrid.

Además hoy día existe una nueva razón para la calificación de estos dos pueblos como un paraíso: San Lorenzo, La Villa y 131 pueblos más de la Comunidad de Madrid, no han conectado sus sistemas informáticos a los servidores de Tráfico del permiso de conducir por puntos, sistema que es imprescindible para sancionar desde la Dirección General de Tráfico las infracciones que se cometan en estos pueblos y que lleven aparejada una reducción de puntos en el permiso de conducir. Es decir que si la Policía Municipal te hace un control de alcoholemia o te saltas un semáforo en Madrid, puedes perder 6 puntos, pero si sucede en el casco urbano de El Escorial, San Lorenzo, Chinchón o Alcobendas te vas de rositas, con una multa sí, pero sin pérdida de puntos.

Nunca he creído en las muchas bondades que nos han vendido desde el Gobierno para la implantación del permiso por puntos y parece que aunque han descendido los accidentes, fin fundamental de su puesta en vigor, se ha multiplicado la gestión de las multas que llegan a los infractores con varios meses de retraso y muchos juzgados están colapsados por los accidentes de tráfico y por el tratamiento penal que se da a muchas infracciones. Además se produce un tratamiento discriminatorio de la Ley al tratar de forma desigual al que comete la infracción en Madrid o si la comete en los 133 pueblos de la Comunidad que todavía no están conectados a los terminales de la D.G.T Creo sinceramente que el no estar conectado El Escorial y San Lorenzo a los terminales de la D.G.T, es de juzgado de guardia al tener entre sus vecinos a uno de los mejores y más grandes ordenadores de España que nos tiene fichados a todos desde el punto de vista policial y de Hacienda.

De todas maneras y para intentar comprender el porqué de esta anómala situación, llamé al juez Baltasar Garzón para saber si el Rey Felipe II había muerto – recordemos que el juez dictó un auto para saber si Franco había fallecido- y sobre todo para preguntarle si el Rey Prudente había concedido algún privilegio a nuestros pueblos. Me interesaba mucho para documentar esta colaboración y justificar el porqué El Escorial es un paraíso para el permiso por puntos. No me supo contestar y me prometió un auto judicial solicitando el certificado de defunción del Rey Felipe II y poder así confirmar la concesión de una posible bula en el permiso de conducir.

La Casa de las Torres

Situado en la calle Juan de Toledo s/n y esquina a las calles Dorregaray e Infantes aparece el precioso palacete llamado la Casa de las Torres que en el año 2.004 fue rehabilitado por la Comunidad de Madrid. El edificio era destinado en un principio a servicio administrativo mientras se construía el teatro-auditorio de San Lorenzo, para destinarlo después a investigación, cursos y seminarios musicales. Según se dijo en su día el edificio se dedicaría a “residencia de personalidades del mundo de la música y de la lírica” y al mismo tiempo a “un uso que será compatible con el desarrollo de actividades docentes a través de cursos y seminarios”. Nada más lejos de la realidad.

El Palacete está enmarcado en la corriente arquitectónica art-nouveau , aunque algunos autores lo encuadran en la tipología indiana. Fue construido en 1.913 por el arquitecto Luis Vidal sobre una parcela de 1.512 metros cuadrados y 1.082 construidos. Consta de dos plantas más un sótano y bajo cubierta estando actualmente catalogado por sus singulares características arquitectónicas.

El edificio está levantado sobre zócalo de sillería granítica donde apoyan los muros de carga de ladrillo. En la fachada, de traza irregular y ladrillo rojo visto, se destaca la forma ochavada de los torreones que dan nombre al edificio. Detalles modernistas en las pilastras e impostas así como en la cornisa de la segunda planta. Detalles florales de loza esmaltada del escultor Daniel Zuloaga, en los antepechos de las ventanas de la segunda planta y en la pared de cerramiento exterior, así como en el remate de las dos torres que se cubren con chapiteles de zinc. Detalles modernistas se pueden ver también en la estructura que cubre el mirador acristalado de la terraza de entrada desde el jardín. El cerramiento exterior con una sencilla reja con decoración modernista en sus extremos y el pabellón auxiliar que era destinado a garaje son otros elementos interesantes del palacete.

Su rehabilitación costó cerca de 1,5 millones de euros dados los elementos originales artesanales existentes, para lo que se necesitó contratar artesanos de otros países. Torreones de zinc, estucos en paredes, vidrieras ejecutadas con la técnica francesa cloisonne, maderas nobles en la escalera y suelos de mármol. Modernidades de la época como un montacargas de madera para la subida de la comida desde el sótano.

La rehabilitación del palacete fue inaugurada en julio de 2.004 con una exposición interactiva en materia de ordenación del territorio- “Actuaciones para un desarrollo sostenible”- que abría lo que debería ser el inicio de una serie de exposiciones.

Llevo mucho tiempo pasando por delante y siempre lo veo cerrado a cal y canto. No se si después de la primera exposición se han hecho otras o si realmente se ha utilizado alguna vez para los fines para los que fue comprado y después rehabilitado. Creo que si se ha hecho alguna otra exposición, ha fallado la comunicación y el marketing pues ni yo ni nadie se han enterado de los cursos, exposiciones u otros eventos que se hayan podido realizar. He visto muchas veces el palacete cerrado y el jardín en un estado bastante lamentable para una inversión tan fuerte.

Como residencia de personalidades del mundo de la música como se dijo, no creo que se haya utilizado nunca. Teniendo tan cerca el Hotel Victoria, Los Lanceros o los magníficos hoteles de Madrid, ninguna personalidad de la lírica, la música o el teatro, se quedaría a dormir en este palacete. ¿No será que la rehabilitación ha servido para que alguien pueda tener su palacete de verano para venir con su familia a veranear al Escorial? Me queda la duda aunque no lo creo.

Siempre he dicho que hacer cosas es muy fácil. Se puede hacer un auditórium para la música y la lírica, un museo dedicado a Juan de Herrera, una biblioteca o un centro cultural pero lo difícil y complicado es mantenerlo y dotarlo de contenido. Enterrar más de un millón de euros en un precioso palacete para tenerlo cerrado, me parece uno de los muchos absurdos que se dan en este tipo de realizaciones municipales que no sirven para nada.