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La Cantina

Recuerdo la cantina de la estación del Escorial y recuerdo otras cantinas de las estaciones donde parábamos en los viajes en tercera clase a Vigo o San Sebastián, en aquellos asientos, tan incómodos, de madera o de plástico verde. Todas tenían un olor y ambiente especial. No eran tabernas, ni tascas, ni casas de comidas pero tenían un poco de todo. El humo se mascaba y según las horas, la gente del pueblo jugaba al tute, al dominó y hasta al pócker, mientras los viajeros pedían bocadillos o algo de beber para poder pasar las muchas horas de tren que les quedaban hasta la llegada a su destino.

Me gusta ir de vez en cuando a “Parada y Fonda”. Es un bar- restaurante pero sobre todo es cantina, aunque no como las de antes a las que llegaban los que iban a tomar el tren y pedían un café con Machaquito, una copa de Castellana, una copita de Quina o un bocadillo de jamón. Ahora piden una caña, un chinchón, un montado de lomo o se toman un menú de los de 7,95 euros pero, no lo puedo remediar, me recuerda a las cantinas de antes.

Allí se puede ver la vida real y diaria de mucha gente que entra y sale de la estación. La de los que a diario tienen que coger el tren para ir a su trabajo, a la Universidad o al hospital y la de algunos que han venido de turistas a ver el Monasterio o para recorrer nuestros preciosos parajes serranos. Historias se pueden contar muchas pero hoy sólo contaré tres que he vivido últimamente. Por ejemplo pude ver a un cura que parecía irlandés, con un grupo de amigos que esperaban comiendo, la salida del tren después de haber visitado el Monasterio. El buen pastor se apretaba una serie de jarras de cervezas, quizás añorando su país y poco a poco la blanca piel de su cara, iba tornándose colorada dejando sus mejillas en un precioso tono sonrojado.

Recién bajado del tren que llega a las 15,30h aparece todos los días un curioso personaje con su guitarra a cuestas y generalmente con un lienzo en blanco de grandes proporciones. Me dicen que es pintor pero jamás le he visto un lienzo con algún apunte pictórico, siempre en blanco. Se sienta en una mesa y junto a una caña y un aperitivo de queso inicia su ensayo de guitarra, que toca muy bien, y sin partitura juguetea con las cuerdas moviendo sus dedos y tocando piezas para mí desconocidas pero que suenan muy bien. Siempre le oigo fragmentos tristes y nunca se me antojan alegres quizás porque la vida no le da muchas alegrías. Unos minutos mas tarde sale para, me figuro, coger el tren de las 14,00 h. con destino no sé a donde, con su guitarra a cuestas y su lienzo siempre en blanco. Me gustaría conocer su pintura que me la figuro triste, melancólica y sosegada tal y como es su propia figura. Inteligente parece que sí pero artista seguro.

Un día vi en esta moderna cantina a una persona a la que conozco desde hace tiempo. Hombre de edad madura, bien conservado y todavía soltero, que me ayudó mucho durante unos años de trabajo, y me puse a charlar con él ya que hacía muchos años que no le veía. Nos tomamos una copa y me comentó que muy a menudo hacía el viaje en tren al Escorial, pueblo que le encantaba, que venía temprano y paseaba por nuestros preciosos parajes y luego sobre las cuatro de la tarde marchaba a Madrid. Me lo contaba algo nervioso intentando que me lo creyera y dándome continuos detalles sobre sus paseos. Aparenté que estaba aceptando sus explicaciones y nos despedimos con un cariñoso saludo. Él no sabía y yo no se lo diré nunca, que conozco a su novio desde hace mucho tiempo.

Miro por los ventanales que dejan ver pasar la vida y veo a mucha gente que va y viene casi todos con prisa, unos para coger el tren, otros para llegar a casa después de toda una mañana de trabajo en no se sabe donde. Allí sentado, echo de menos oír la voz anunciando la entrada y salida de los trenes, el humo de la locomotora indicando que el tren parte y hasta la gorra roja del jefe de estación dando la salida al tren. Estas son sólo tres historias de esta moderna cantina que ve pasar una vida distinta cada vez que llega o se marcha un tren. ¿Volverá la antigua Cantina? Parece que está a punto de abrir pero como restaurante.

 

Fiestas para recordar

Se acercan las Fiestas Patronales de muchos pueblos y ya tenemos a la vuelta de la esquina la de San Bernabé patrono de la Villa de El Escorial. Esto me ha hecho desempolvar muchos programas antiguos de estas fiestas y de las de San Lorenzo y he recordado algunas que ya sólo servirán para la memoria.

El 8 de septiembre de este año se cumplirán 97 del último Torneo de Caballeros celebrado en Europa que conmemoraba, tres siglos después, otro que debía haberse celebrado en 1.593 en honor de la hija del rey y de su esposo. Con esta fiesta, celebrada en La Lonja del Monasterio, el municipio escurialense, tocando a fin el verano, obsequiaba así a los veraneantes y vecinos. Yo conocía esta fiesta porque la recoge Gaby Sabau en su libro Historia de San Lorenzo del Escorial y la leí también en un artículo de ABC de hace ya tiempo: “Corría 1.912 y a la luz del sol poniente-cuenta el ABC en la pluma de Virginia Ródenas- desfilaron todos los grupos participantes entre los aplausos de miles de espectadores. Era domingo cuando en La Lonja se cumplía con la liturgia final del último torneo caballeresco celebrado en España. Felipe II estaba representado por José Mª Florit, conservador de la Real Armería y otros conocidos personajes se metían en el pellejo de la Infanta Isabel Clara Eugenia, en el del Archiduque Alberto y hasta en el del Príncipe Felipe encarnado por el niño Echenique. En liza el mantenedor Sánchez Mesa con el nombre de el Caballero de San Lorenzo y el señor Ibarrola, con el del Caballero de San Andrés. Ambos se presentaron con brillantes armaduras y acompañados de sus escuderos, armados igualmente. Todos se lucieron como consumados jinetes en este torneo a caballo, en el de espadas a pié y en el juego de la rosa. De todo ello fue testigo de excepción la Infanta Isabel, La Chata y “salió complacidísima”, como dice el cronista y “felicitando a todos los que habían tomado parte en la artística fiesta”.

La Lonja y más concretamente el Patio de Reyes, también fueron testigos de dos importantes fiestas poéticas. Los primeros Juegos Florales, celebrados en 1.915 que tuvieron como mantenedor a D. Jacinto Benavente, Premio Nóbel de Literatura unos días más tarde, e hijo adoptivo de San Lorenzo. Estos juegos poéticos tuvieron una gran repercusión y sirvieron para dar ese aire cosmopolita, de poesía, teatro y cultura de las fiestas del verano escurialenses de la época. Los segundos Juegos Florales, a los que asistí, se celebraron el 29 de agosto de 1.964 en el mismo escenario, con motivo de los actos del IV Centenario de la construcción del Monasterio y tuvieron como Reina a Mari Paz Camins.

En 1.915 se celebraron fiestas en honor de Alfonso XIII en el Parque a las que asistió el propio Rey; la fiesta de época de Felipe IV en los jardines de la Casita del Príncipe o la Fiesta holandesa en el Jardín de los Frailes. Se representaron obras de difícil ejecución en el teatro Lope de Vega tales como La canción del olvido, Los intereses creados o el Patio; La rendición de Breda representada en la Herrería o la obra de Pedro Muñoz Seca La pata del muñeco que escribió expresamente para El Escorial e interpretada por actores aficionados de la colonia veraniega.

Según reza el programa de festejos de 1.916, la Fiestas en San Lorenzo comienzan el 2 de agosto con un Concurso Hípico y terminan el día 28 del mismo mes. Casi 30 días de continuos festejos populares. Concurso de Tiro de Pichón en la Herrería, conciertos en la Lonja y en el kiosco de Terreros por la Banda de Carabineros, obras de Teatro y un largo etc. Es decir Poesía, Música, Hípica y Teatro pero también deporte y bailes en la Plaza, eran el centro de las fiestas veraniegas para celebrar al patrón San Lorenzo.

En 1.932 se instaura en San Lorenzo, la figura de la Dama Regidora. En una fiesta en los jardines de la Casita de Arriba, entonces el Patrimonio dejaba utilizar los preciosos jardines, fue elegida la primera Dama Regidora por votación popular que recayó en Carmen Isasa. Entre las damas de su corte figuró la guapísima y elegante actriz Maruchi Fresno. Muchas fueron las fiestas que organizaron y entre ellas destacaron “Una zambra gitana” y la primera “Verbena Madrileña”. En 1.933 la regidora Conchita Ongil organizó “Una boda en la huerta valenciana”. Fiestas como la de “Las Regiones Españolas” “La Fiesta China” y “la Romería del Rocío” celebrada en 1.935. Tras la guerra incivil, en 1.940 se recupera la institución de la Regidora y se organiza la gran fiesta de “La Serranía cercana”. Años más tarde, ya en mi recuerdo porque participé en ella, la “Fiesta Valenciana”, siendo Dama Regidora Mercedes Goncer. Un cortejo lleno de colorido de veraneantes y vecinos, vestidos con el traje regional valenciano, con antorchas que iluminaban la preciosa noche agosteña y portando flores, se iniciaba en el Parque y después de recorrer las calles centrales del pueblo finalizaba en la plaza de los Jardincillos donde una imagen de la Virgen de los Desamparados esperaba la llegada del cortejo y sus porteadores de flores para rendirle homenaje a la patrona valenciana.

Estas fiestas ya sólo quedan para el recuerdo, para las hemerotecas y las crónicas de sociedad de la época ya que hoy sería impensable que actos como éstos figuraran en los programas de las fiestas patronales. No tendrían cabida en las mentes ni en los presupuestos municipales y se sangraría aún más a comerciantes y vecinos que son los que en muchos casos soportan los gastos de muchas celebraciones y festejos. No quiero polemizar pero si analizamos los actuales programas de fiestas de los pueblos, parecen todos hechos por la misma Comisión de Festejos. ¡Que pena!

El Batán ¡que pena!

En uno de mis paseos mañaneros por la carretera de Robledo, llegué hasta la entrada del Batán que aunque cerrada para vehículos, traspasé andando para seguir por ese camino hacia la Silla. A doscientos metros de la entrada me encontré con una verja cerrada y un destartalado y descuidado jardín, lleno de matorrales y rastrojos que fue la entrada al edificio del bar-restaurante. Y empezaron a aparecer en mi retina, cual fotografía en blanco y negro, aquellos recuerdos de las excursiones que hacíamos a este precioso lugar, una de las pocas cosas entretenidas que en mi época juvenil podíamos hacer en los veraneos escurialenses. Llegábamos al Batán en bici por la carretera de Robledo, también llamada de las Piscinas, para aprovechar su fresquísimo manantial, bañarnos en el agua helada de lo que fue su aljibe y merendar, junto al Arroyo del Batán, en las enormes mesas de granito, bajo la sombra de sus enormes castaños.

La edificación del Batán, emplazada en la parte alta del río Aulencia, entre una frondosa vegetación, es una de las que mejor se conservaron de todas las construcciones hidráulicas del siglo XVI. Esta situada en un idílico lugar, junto a un arroyo, donde manaba una fuente y que fue construida para abatanar y lavar la ropa del convento y la lana que los monjes jerónimos vendían al estar obligados a venderla lavada. La operación consistía en batir o golpear el paño y apelmazar el pelo. Para ello en su planta baja existieron varias pilas y chimeneas para desarrollar esta labor y un estanque con sus albañales y conductos cubiertos mediante losas que podían retirarse para lavar la ropa si era preciso.

Fue en 1.582 cuando se fija el pliego de condiciones al que debe ajustarse la construcción del edificio y que fueron adjudicadas a Juan Romero y Francisco Rodríguez, obras que duraron dos años. Es un edificio rectangular de dos plantas por su parte sur y una por la norte debido al desnivel existente del terreno.Su fábrica es de mampostería concertada con refuerzo de sillares en las esquinas y huecos. La cubierta es de teja curva a cuatro aguas sobre una sencilla cornisa granítica.

Como dato curioso, según cuenta Gaby Sabau en su libro Historia de San Lorenzo del Escorial, en 1.870 se subastaron un número importante de fincas que habían pertenecido al Monasterio entre las que figuraban El Castañar, El Campillo, Cuelgamuros, Las Radas, Prado Nuevo, El Prado Tornero, La Granjilla y un largo etc. y entre todas ellas se subastó la del Batán por la que se pagaron 4.400 pesetas es decir 264 euros. ¡Quién la

hubiera pillado! De esta subasta se salvó la finca de la Herrería que salía en 191.000 pesetas, gracias a no cumplirse las condiciones del remate de la subasta y quedar suspendida al producirse un cambio político posterior.

El edificio se está deteriorando. A la cubierta le faltan tejas y está muy dañada por la lluvia y las acciones de la naturaleza terminarán por destruir el edificio. Pertenece al Patrimonio Nacional y desde que se cerró como restaurante-merendero muchos echamos de menos su puesta en funcionamiento. Lo recuerdo con cariño ya que en su restaurante y durante algunos años, un grupo de buenos amigos nos reuníamos a comer el día de San Lorenzo para desde allí, bien comidos, bien bebidos y con un buen puro taurino, ir a la Plaza de Toros a aburrirnos con la corrida.

No creo que existan muchos lugares tan agradables y de tan frondosa vegetación como el Batán donde cobijarse del sol y del calor del verano.

La situación del edificio es de casi de ruina, una ruina a la que se ha llegado, queriéndolo o por dejadez del Patrimonio Nacional y que en estos momentos costaría mucho dinero su reconstrucción. Un cartel en la puerta de la cara norte, avisa de la prohibición de entrar por peligro de derrumbamiento. ¿Como es posible que un edificio del siglo XVI con una historia como la de esta construcción hidráulica y en un entorno tan maravilloso, lo deje morir el Patrimonio? Si no tiene dinero que haga una cuestación entre los vecinos o que se lo alquile a una sociedad de Telefónica como ha hecho con el club de Golf de la Herrería, pero que haga algo ¡por favor!

 

La Galería de Convalecientes

Siempre que paseo y recreo la vista por el Monasterio lo veo distinto y descubro cosas nuevas. Cualquier visión de hoy es distinta a la de mañana, cambiante siempre porque depende del día, de la luz y hasta del estado anímico del momento. Miraba la fachada del mediodía mientras el sol iluminaba la Galería de Convalecientes y la veía distinta a como la recordaba y muy distinta también a las otras tres.

Las cuatro fachadas del Monasterio son hermanas del mismo estilo aunque cada una tiene un hechizo y gracia especial. La del norte de 162 metros es la más sencilla de líneas y encerrada en sí misma, con el menor número de huecos al exterior por su orientación y el extremado clima que debe resistir. La del Oeste la más noble con la puerta principal llamada de la Vida y de la Muerte por la que unas veces da entrada a felices celebraciones y en otras ocasiones, a personajes reales que nunca volverán a salir por ella. La oriental serpenteando entre volúmenes y jardines es para mi una de las más bellas por el juego de volúmenes y donde el estilo herreriano se hace más sutil. Quizás la de mediodía con su zócalo de verdes jardines, es la más bella y lo es precisamente por La Galería de Convalecientes, por el Jardín de los Frailes, por esa tranquila huerta donde maduran los frutos y por la tranquila lámina de agua en la que se mira la Galería reflejándose entre los cisnes.

De todas las edificaciones dentro de la gran fábrica, la Galería y el patio de los Mascarones son elementos de una gracia especial que rompe con la seriedad y solidez del edificio principal. El patio tiene el encanto de un oasis en medio del desierto pétreo. Oasis de silencio sólo roto por el agua que fluye de los mascarones. Uno de los más pequeños de los 16 patios del Palacio. Arquería dórica en la planta baja con corredor y pilastras enmarcando los huecos de los dos pisos superiores conforman esta espléndida obra que con la Galería de Convalecientes son dos pequeñas obras de arte dentro del conjunto.

Entre las muchas cosas que el Rey tenía previstas para su Monasterio, (Iglesia, Residencia, Panteón, Convento, Colegio, Biblioteca, Botica) también previó la existencia de una Enfermería como complemento de los servicios hospitalarios para los monjes y cuyas dependencias se situarían alrededor del claustro. De esta idea nace la Galería de Convalecientes- “Corredor del Sol”- como lo llamó Juan de Herrera, contigua a la enfermería de los frailes. Su uso para la convalecencia de los enfermos dada su orientación, templados aires del mediodía y maravillosas vistas eran el complemento ideal para la mejora de los frailes enfermos.

Edificio exento del principal que se adapta a él en ángulo recto con la fachada. Es una delicia arquitectónica aunque a veces de la impresión de que no se corresponde con la pesadez de las fachadas.

Se ignora a quién se debe sus trazas, si bien como afirma López Gajate, en 1.564 Juan Bautista de Toledo se encuentra preparando “el nexo a lo que será los corredores del sol”. La Botica se comunica a su vez, con la Compaña a través de una galería elevada sobre los arcos de la Lonja.

La Galería de Convalecientes se concibió como una estructura independiente del cuadro general para favorecer el aislamiento de los enfermos en caso de epidemias.

La planta noble de la Galería es de estilo jónico, con balaustrada y antepechos de piedra, rematada con alquitrabe, friso y cornisa con dentellones.

La Galería es una arquitectura hueca, sutil y armoniosa que deja ver la risueña huerta y el inmenso horizonte que en su día sólo se rompía con los robles, olivos y árboles frutales. Ya me gustaría que a los nuevos hospitales de la Seguridad Social que se están construyendo se les obligara incluir en el proyecto, una galería de convalecientes como la del Monasterio. Seguro que los enfermos sanarían mucho antes.

 

Escaleras mecánicas en San Lorenzo

escalera mecanicaEn mi colaboración de la pasada semana hablaba del gasto absurdo que ha supuesto la remodelación de la Casa de las Torres ya que no se han cumplido los fines para la que fue realizada la costosa obra. Terminaba diciendo que “Enterrar más de un millón de euros en un precioso palacete para tenerlo cerrado, me parece uno de los muchos absurdos que se dan en este tipo de realizaciones municipales que no sirven para nada”.

Ahora me entero que según noticias del propio Ayuntamiento de San Lorenzo, dentro de unas semanas van a comenzar las obras de la instalación de 6 rampas y 3 escaleras mecánicas en las calles Cañada Nueva y San Pedro Regalado. Perece que supondrá un coste de 1,5 millones de euros que será financiado por el Plan Prisma de la Comunidad pero habrá que sumarle los costes de mantenimiento y energía para su uso y para la calefacción que van a instalar para impedir que se formen placas de hielo, costes que serán a cargo de los presupuestos del Ayuntamiento es decir de los vecinos. Creo que no es el momento adecuado para este gasto.

No quiero decir con esto que este proyecto no vaya a servir para nada como el de la Casa de las Torres, sino todo lo contrario ya que es de alabar el interés del Ayuntamiento por suprimir las barreras arquitectónicas y facilitar la conexión entre barrios. Es un proyecto avanzado y valiente pero tengo mis pegas. Eso sí, si funciona durante un año sin problemas, prometo escribir otro artículo reconociendo mi equivocación y felicitando doblemente al equipo del Ayuntamiento.

No quisiera equivocarme, pero me da la impresión de que éste será un nuevo proyecto que pasará más tiempo estropeado o parado que en funcionamiento. Y digo esto porque me vienen a la memoria las siguientes preguntas: ¿Que horario tendrán las escaleras mecánicas? ¿Funcionarán sólo por el día o también lo harán por la noche? ¿Estarán vigiladas día y noche o permitirán los sábados y vísperas de fiesta hacer “botellón” sentados en los peldaños? ¿Han contado con el vandalismo actual y con los grafittis?

Reconozco que las calles donde se van a instalar, San Pedro Regalado y en Cañada Nueva entre Velázquez y Cebadillas que tiene una pendiente inhumana ya que alcanza una media del 17% y en algunos tramos el 22% es un sufrimiento para todos los que viven en las Casillas y en el Carmelo y de las zonas intermedias. La pendiente es tan dura y cruel que los ciclistas de la Vuelta a España se negaron hace unos años a subir por estas cuestas al Monte Abantos.

Recuerdo haber subido una vez sólo parte de estas cuestas y tuve que parar varias veces a mitad de camino porque me ahogaba. Lo malo fue ver a una señora mayor con dos bolsas de la compra, que subía andando más rápido que Bahamontes en bicicleta y yo con menos años y sin bolsas de la compra, no fui capaz de subir sin hacer varias paradas para respirar.

Me figuro que se tendrán todos los permisos necesarios tanto de impacto ambiental, Bellas Artes, etc. porque ha sido aprobado por la Comunidad, pero si para hacer la fachada de un bar en el centro del pueblo, y hablo con conocimiento de causa, pusieron todo tipo de pegas para su adaptación a las normas y al protocolo de ornato del Ayuntamiento siendo necesario su paso por Bellas Artes, me figuro que poner unas escaleras mecánicas en un pueblo como San Lorenzo no me parece lógico que se haya aprobado, a pesar de los beneficios innegables para los vecinos. Recuerdo que hace tiempo, Patrimonio Nacional prohibió poner un semáforo que regulara la circulación de vehículos en los arcos de la Lonja porque estropearía la fachada de esta preciosa unión arquitectónica del Monasterio con la Universidad. Después, en cambio, sí permitió colocar unas grandes torres en La Lonja para la iluminación del Monasterio, proyecto que fue regalado por la compañía eléctrica suministradora.

Reconozco que el proyecto de escaleras mecánicas será para los vecinos de la zona de un beneficio importante, cosa de la que me alegro muchísimo, pero como quiero mucho al Escorial no me gustaría verlo convertido en un Corte Inglés.

Breverías del Escorial

El Monasterio es piedra sobre piedra, como la Iglesia que le hizo Jesús a Pedro.

San Lorenzo es dulce de leche de vaca, de frutas agustinianas y de morcilla del Canguro, que no sólo Australia vive de este animal saltarín y con su “Cochecito Jané” en la tripa.

No es racista. Conviven bizcotelas blancas y negras sin problemas.

Es andaluz de los Quintero, militar de los Carrero y taurino de los Pérez Tabernero.

Al pueblo del Escorial le falta San Lorenzo para ser hermanos del mismo padre.

 Los dos Escoriales, el de Arriba y el de Abajo, suben y bajan por la misma escalera de la Estación.

Los dos Escoriales son como dos hermanos permanentemente cabreados.

Cuando el Monasterio despierta al alba, da los buenos días aunque sea mudo.

Cuando le hicieron la acupuntura se dejaron las agujas olvidadas y hoy se utilizan de pararrayos.

El Monasterio siempre viste igual. Sólo se viste de gala, algunos días especiales y en las noches de Agosto, cuando encienden la luz de los mecheros y es como si encendieran miles de cigarrillos a la vez.

El Monasterio sólo tiene un traje de cuarzo, feldespato y mica.

No me tapéis los raíles del tranvía. ! Pobres salmones gurriatos! Cómo van a remontar las aguas, por sus pequeños canales y a contracorriente, para subir la cuesta de Floridablanca y desovar en el bar Abantos.

La calle de Los Soportales, es la única del pueblo con paraguas de granito.

Felipe II quiso hacer un Monasterio y le salió un rascacielos tumbado sobre la playa granítica de la Lonja.

Las fachadas del Monasterio son como planos quesos de Gruyere, con agujeros cerrados y pintados de verde.

Cuando la torre del Cimborrio del Monasterio abre la boca, se le ve un diente de oro.

El Patio de la Basílica del Monasterio es una baraja de Heraclio Fournier, pero con seis Reyes.

Felipe II cerraba mal los grifos del Palacio y por eso siempre tenía gota.

Siempre que voy a San Lorenzo me llevo una bombona de aire viciado, para no ahogarme con el aire puro.

Muchas veces me he figurado el Monasterio, coronado con la Cruz de los Caídos.

En San Lorenzo existe una calle peatonal, por la que no peatona nadie.

La Plaza del Ayuntamiento en lugar de visceras, tiene coches en su interior.

La Lonja no tiene árboles porque darían flores de granito.

El Panteón del Monasterio es el Tanatorio perenne de la Realeza.

El Crucero de la Ermita, por el que todos los segundos domingos de septiembre pasa la Virgen de Gracia, lo regaló Bonifacio Cuena un día que se quedó de piedra.

Una vocal no es nada. A San Lorenzo del Escorial le falta la U y lleva mas de 200 años asentado junto al Monasterio.

Los dos pueblos hablan mal uno del otro porque sólo les separa media lengua.

Un día en el Rastro, un gitano me vendió 50 kilómetros de carretera. Aparecí en San Lorenzo y me quedé.

Me subí a una torre del Monasterio y me puse a jugar a Las Damas.

De las cuatro torres del Monasterio la que mas me gusta es la de las Damas.

Noticias de la Villa de El Escorial

Me decía una persona en una de las tertulias a la hora del vermouth, como decían algunos cuando existía esta bebida de grifo, que se me nota cuando escribo que tiro más hacia San Lorenzo que a la Villa, algo que no sería de extrañar pues he vivido muchos años Arriba y he pasado muchos veraneos junto a mis padres y los muchos familiares que han allí viven o han vivido durante muchos años. La verdad es que me gusta escribir de ambos pueblos y me siento cómodo escribiendo tanto de San Lorenzo como de la Villa siempre que surjan noticias de uno u otro pueblo.

Una de las ventajas que tiene el hablar con la gente, tomar una copa o hacer tertulia es que te enteras de cosas que de otro modo no las conocerías.

En una de estas tertulias mañaneras me entero de que vino a la Villa el Consejero de Transportes Sr. Echevarría que se hizo una foto con los Alcaldes de la zona, en la explanada de la Ermita de la Virgen de la Herrería, con un cartel anunciando el inicio de las obras de mejora y refuerzo del firme de la carretera M-505 desde el embalse de Valmayor hasta el enlace con la M-600. Es una magnífica noticia dado el mal estado en que se encuentra el firme de esta carretera que soporta una densidad de tráfico de más de 10.000 vehículo al día y que puede provocar accidentes graves.

El cartel de inicio de las obras,que no se ha colocado todavía, parece que sólo era para la foto y ningún medio, a excepción de esta Gaceta en el número pasado, se ha hecho eco de tan importante noticia para los que circulamos a menudo por esa carretera. Han dicho que se iniciarán las obras después de Semana Santa. La Semana Santa ya ha pasado y lo único que he visto ha sido que han tapado los baches con unos pegotes de asfalto sin iniciarse las verdaderas obras de mejora del firme. Espero que no sea como lo de la M-600 que hemos denunciado muchas veces las historias que se han contado y los retrasos que sobre su reforma se han venido produciendo.

Mientras el Ensanche sigue adelante, dando pasos para su definitiva aprobación y puesta en marcha de las primeras licitaciones para su urbanización, me entero que se ofreció al Ayuntamiento, por parte de un empresario hotelero, la construcción de un golf de 9 hoyos en la zona llamada El Prado de las Encinas a cambio de la construcción de un hotel. Pusieron el inconveniente que sería necesario modificar la ordenanza a zona deportiva cosa que creo que ya se ha hecho, aunque no tengo la confirmación. A pesar de que sería una magnífica noticia para el pueblo no tengo la seguridad de que se vaya a aprobar la concesión para la construcción del golf.

Hablando del Ensanche, el responsable de su gestión en el Ayuntamiento de la Muy Leal Villa, el concejal Ignacio González Velayos es a su vez desde hace unos meses, Consejero Delegado del Metro. ¿Son compatibles ambos cargos? Si es así nos gustaría que trajera el Metro hasta la Villa e hiciera una estación en San Lorenzo.

Paseo por delante de la Iglesia de San Bernabé y me cuelo a ver como van las obras. Están prácticamente terminadas y a la salida un señor muy amable del que desconozco su nombre, me informa que en Mayo estarán finalizadas o faltarán algunos pequeños detalles; que habrá comuniones y que se han fijado bodas para el día 22 de Mayo. Me asegura que quedará preciosa pues se va a utilizar pan de oro para decorar algunas partes de la Iglesia. Me alegraría que así fuera pues el local de la calle Navalpotro no da para más.

Y esta vez por la prensa, me entero de que a Alfonso Bosch, el que fuera concejal del M.I. Ayuntamiento de la Villa y a otros dos imputados más les seguimos pagando con nuestros impuestos sus sueldos como diputados autonómicos a pesar de estar imputados por supuestos delitos en el caso Gürtel. Suspendidos de militancia en el PP y expulsados del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, siguen como diputados no adscritos una figura que se han sacado de la manga para seguir cobrando. Dentro de las buenas noticias siempre aparece alguna que nos llena de vergüenza.

 

Los presos construyeron el Canal

Escribía, en un artículo anterior, sobre el Valle de los Caídos y contaba alguna anécdota referida a la tan manida historia de su construcción por los presos políticos. Me refería a que tal como se cuenta por sus detractores, no era toda la verdad ya que algunos presos pedían ir a las obras de construcción del monumento porque allí tenían más días de redención de las penas, cobraban un mayor salario o creían tener más facilidad para escapar.

Cuando se habla de este tema siempre en plan ofensivo hacia el anterior Jefe del Estado nos olvidamos que en España el uso de los presos para construcción de grandes obras, ha sido una práctica, si no habitual, si necesaria en algunos momentos de nuestra historia. Y nunca se ha criticado ni escrito nada sobre ello.

En 1.851 y por una Orden de 9 de Agosto (según cuenta la revista Madrid Histórico en su nº 24) se establece una prisión en las cercanías del Pontón de la Oliva con el fin de realizar las obras de la conducción de las aguas del río Lozoya hasta Madrid, inicio de lo que sería el Canal de Isabel II. Allí llegan los primeros 400 presidiarios de la prisión de las Cabrillas (Valencia). Existían muchos detractores pero también se esgrimían muchas razones. Entre ellas la de dar trabajo a los presidiarios evitando mantenerlos en mazmorras o ser ajusticiados, o la de que muchos de ellos, al pasar varios años en las obras, se convertían en maestros especialistas en algunos oficios necesarios para la construcción de la canalización de aguas a la capital. Con ellos se mantenía el esfuerzo de muchos brazos necesarios y mano de obra barata en comparación con otras obras civiles.

Hasta finales de 1.852 el número de presos se va ampliando y llegan de otras provincias españolas hasta alcanzar la cifra tope de 2.000 confinados. A estos presos se les encarga la realización de la presa y de las conducciones hasta Madrid.

Se consideró necesaria para el buen fin de la obra, la construcción de una presa de contención en la zona de Pontón de la Oliva con el fin de levantar las aguas para que así llegara a los edificios de la parte mas alta de Madrid y al barrio de Chamberí que se estaba construyendo en esos años. El rey consorte, Francisco de Asís, en nombre de la reina Isabel II que guardaba reposo por uno de sus embarazos, colocó la primera piedra de la gran obra.

La historia, contada en esta revista está llena de detalles de cómo se construyó el campamento, como vivían y los más de 800 muertos fallecidos durante las obras por causa de la disentería, la gastroenteritis, cólera, paludismo, ahogados, por peleas entre ellos, o por desprendimientos y aplastamientos. Aquí se inicia la historia del Canal de Isabel II que la Reina inaugura el 24 de junio de 1.858 llegando el agua del río Lozoya a Madrid.

Pero también se cuenta que en 1.852 se concede la libertad de cien confinados y cada seis meses se producían nuevas puestas en libertad además de que al finalizar las obras, se concedió una rebaja general de las penas a la cuarta parte de la condena.

También relata el artículo que fueron presidiarios los que construyeron el Canal de Castilla, las carreteras de las Portillas de Vigo, de Málaga a Motril o de Jaén a Bailén, las obras del Camino de Francia y la carretera de las Cabrillas en Valencia.

Pero hablar de estas obras sería políticamente incorrecto y por eso de todas ellas no se habla sino sólo de la construcción del Valle de los Caídos por presos políticos.

Se podrá argumentar que no eran presos políticos los que construyeron esas obras sino presos comunes. Es cierto, pero siempre me he preguntado que hubiera pasado si Carrillo, el de Paracuellos; la Pasionaria, alias la “zarina” y todos los demás republicanos hubieran ganado la guerra. Está claro que no se habría construido el Valle de los Caídos, no por ser ateos sino porque lo mas seguro que no quedarían presos políticos para hacerlo. Que cada cual saque sus conclusiones.

 

Fe de Erratas

En el artículo titulado «La Calle Floridablanca»  se deslizó un importante error al cofundir a Juan de Herrera con Juan de Villanueva. Comentaba que la Casa de los Doctores se construyó segón trazas de Juan de Villanueva en 1.583 y lo que quería decir es que eran de Juan de Herrera.

Palomas mensajeras

Siempre me han gustado las palomas hasta el punto que inicié un estudio iconográfico sobre la paloma en el arte. Revisando la historia del arte siempre la encontraba en cualquier tipo de manifestación artística. Me impactaba que desde el cuadro de la Anunciación con el Espíritu Santo representado por una paloma como símbolo de paz y de reconciliación, hasta la que hizo Picasso muy difundida y utilizada como símbolo de la paz, la paloma siempre apareciera en cuadros y obras de arte. No hay ceramista que no haga palomas ni escultor que no las haya realizado. Está presente en la iconografía de la Virgen (la Virgen de la Paloma; la Blanca Paloma etc.) también en la música, en la heráldica, en la poesía, la mitología, en la magia negra de ciertos poblados y en la magia blanca.

Contaba una tía mía que aquí en San Lorenzo, Juan Luis, un chico que vivía en el chalet vecino al de nuestra familia, tenía una novia que residía en el Barrio de Abantos y a la que su padre no dejaba salir con él por ser muy jóvenes. El chaval era ingenioso y salía siempre de los mayores embrollos. Para poder comunicarse, compró una paloma mensajera ya que creía que enseñándola un poco, llevaría sus mensajes de amor a su idealizada novia. Llevaba a la paloma por las mañanas hasta cerca de la casa de la novia para que fuera aprendiendo el recorrido y llegar hasta un palomar que construyó la novia en la buhardilla de su chalet de Abantos.

Después de varios intentos, entrenamientos y ensayos la paloma salió con un mensaje amoroso hasta la casa de su enamorada, pero nunca volvió. Jamás llegó a enterarse si la paloma fue cazada por el camino y descansó en la paz de una cazuela, o en lugar de llegar al palomar aterrizó en el jardín y el padre tras leer el mensaje la dio pasaporte y se la comieron. Por supuesto no volvió a ver a su amada. Parece un bonito cuento pero es la pura verdad.

La paloma mensajera, variedad de la paloma bravía, es como todos sabemos, una raza de paloma entrenada para regresar a su palomar una vez entregado el mensaje y soltada por el receptor. Es un mecanismo desconocido todavía hoy día y muchas han sido las investigaciones para dar una explicación adecuada y exacta al comportamiento de estas aves. Durante años, su utilización militar ha sido uno de los métodos más eficaces en tiempos de guerra para comunicarse sin ser detectados. En 1.879 el Ejército español las incorporó a sus filas como “soldados” muy singulares. Era un método rápido que han utilizado los Ejércitos y también barato. Nuestro Ejército contaba con 300 palomas y 5 militares encargados de la sección colombófila hasta 2.009. Una de estas palomas mensajeras, único enlace con el mando de los guardias civiles del Santuario de la Virgen de la Cabeza durante la guerra civil, fue herida en uno de sus viajes y consiguió llegar a su destino para entregar el mensaje de los guardias, muriendo al poco tiempo. Fue condecorada y disecada permaneciendo en el Museo del Ejército. Hace unos días y por un Real Decreto esta sección de palomas mensajeras ha dejado de existir al no tener ya interés para la Defensa Nacional dados los nuevos y sofisticados métodos de comunicaciones. No se si las condecorarán, las ascenderán, las pondrán en libertad a pesar de sus muchos secretos o irán a la cazuela de los cuarteles, pero la verdad es que me han dado pena. ¿Y que será de los 5 militares que las cuidaban?

Que un Consejo de Ministros, con la que está cayendo, dedique unos minutos a las palomas y publique un Real Decreto sobre su extinción es tremendo. ¿Se figuran a Carmen Chacón, ministra de Defensa, informando en el Consejo sobre este tema? No se como se lo tomarían los ministros, pero seguro que mejor que si hubiera informado sobre los 90.000 euros que se ha gastado el Ministerio en contratar a Miguel Poveda, un cantante flamenco, para amenizar la cena ofrecida a los ministros de Defensa de la Unión Europea, estos días en Palma de Mallorca.

Hace tiempo que no veo palomas en El Escorial. Las he buscado pero no las he encontrado. Quizás a partir de ahora, si sueltan a estas 300 que han desmilitarizado, alguna venga a anidar por estos lugares y hagan compañía a las cigüeñas que ya conviven con nosotros desde hace tiempo.