La subasta en la Romería es uno de los actos importantes, especialmente para las finanzas, que con las cuestaciones, aportaciones de los hermanos o romeros, con la lotería etc. etc. suponen un alivio a las pobres economías de las Hermandades. De su éxito dependen muchos ingresos que de otra forma sería difícil de conseguir.
La Romería, tanto la de la Virgen de la Herrería como la de la Virgen de Gracia, atesora una nómina de personas que han dado toda su vida para que siga manteniéndose la tradición y todo salga de la mejor manera posible y que nada falle. Algunas tienen como misión recaudar dinero para los muchos gastos que cuesta mantener la tradición con sus cuestaciones, lotería y la subasta de los regalos donados desinteresadamente por los comerciantes y particulares del pueblo. En la Romería de la Virgen de la Herrería, Rogelio Parra lleva muchos años intentando sacar la mayor cantidad posible para ayudar a sostener los muchos gastos que supone un acontecimiento como el de la Romería.
Buscando fotos antiguas de El Escorial y de la Romería en una pequeña tienda de la calle Almirante, con sus anaqueles repletos de piezas antiguas, juguetes y recuerdos de otros tiempos, me pasaron varias cajas de postales y fotografías de nuestros dos pueblos. Con paciencia empecé a revisarlas y encontré dos de la Romería, que aunque me costaron muy caras, las pagué encantado.
En una de las fotos, dos personas determinantes para la reanudación de la Romería de la Virgen de Gracia en 1.945, se las ve dirigiendo la subasta: D. Teodosio Martínez Pardo y Amparito Hernández subastando una muñeca Mariquita Pérez vestida de romera.
Amparito llegaba como todos los veranos al Hotel Victoria y allí pasaba varios meses esperando la llegada de la Romería que era toda su vida. Allí preparaba los “atracos” devotos a gurriatos y veraneantes y negociaba y regateaba los cheques para quedarse con algún regalo en la subasta.
Conocía a todos y era conocida y querida por todos. Ello se plasmó en 1.974 al ser nombrada Hija Adoptiva de San Lorenzo creo que siendo Alcalde, Ricardo Fernández Ruiz Capillas reconociendo los muchos desvelos de Amparito por ayudar a la Romería y al pueblo de San Lorenzo.
La esquela de María Amparo Hernández Rodríguez, a la que todo el mundo llamaba Amparito, sólo recogía dos títulos: Hija adoptiva de San Lorenzo de El Escorial y Romera de Honor de la Hermandad de la Virgen de Gracia. Además fue Dama Regidora, creo que la primera, que era la encargada de organizar los festejos de verano y fue con otras personas la que colaboró e impulsó la recuperación de la antigua Romería de la Virgen de Gracia.
De las muchas anécdotas que se pueden contar de Amparito y de la subasta que ella siempre dirigió, hasta que la sustituyó, creo, que Maruja Reigón, merece la pena recordar aquella en la que con Gaby Sabau recaudaron en 1.945, los primeros veinte duros, ¡una fortuna en aquellos tiempos!, para la colecta de la Ermita, mientras subían juntos por la calle Leandro Rubio.
Isabel Montejano, la cronista de la Sierra para el ABC, recordaba aquel “atraco” que realizó nada menos que a don Luis Carrero Blanco, veraneante asiduo, al que sacó nada menos que mil pesetas. Pero aclaró Amparito que “lo hice poniendo cara de ángel bueno y, como era un “atraco” devoto, no se pudo negar”.
En la subasta que se realiza frente a la Ermita sobre la dos de la tarde, todo era negociable. Desde el inmenso cucurucho de pipas de Doña Crescencia, la Barquillera, hasta los chorizos, lomos y jamones o animales vivos que generalmente salían a subasta acompañados de botellas de vino o de coñac. Y todo era negociable con Amparito. Las familias pugnaban por llevarse los regalos y recuerdo estar viendo a los Giquel, a los Sabau o a los Calderón pujando por llevarse algún regalo especial con lo que la subasta subía y subía con la sonrisa de la Virgen de Gracia.
