Quién podría imaginar que una calle dedicada a San Lorenzo, Patrón del Real Sitio, se quedara en un callejón estrecho, con sombra permanente cubierto de un manto de tristeza. Frente al Ayuntamiento, entre las Casas de los Doctores y la de las Tiendas y sus Soportales, existía un callejón cerrado por un alto muro que fue derribado, por orden del Intendente Real en el año 1.870, año del gran incendio del Monasterio y año en que se derribaron los arcos que unían el Real Coliseo en la calle Floridablanca con la Casa de Oficios. El callejón de San Lorenzo sería, sin duda, corrala o patio de vecindad, pero sin las balconadas o galerías zarzueleras de madera. Las dos fachadas que cierran el callejón, pertenecen a las traseras de las viviendas que tienen su entrada, unas desde la calle de las Tiendas, hoy de Reina Victoria, una de las pocas calles del pueblo con paraguas de granito. Estas casas las mandó construir Carlos III al arquitecto Juan de Villanueva en el año 1.783 para que sirvieran de refugio a los vendedores de víveres. Las otras viviendas tienen su entrada por la calle Floridablanca desde un “balcón” elevado con balaustrada de hierro. Es la llamada Casa de los Doctores que asistían a la Corte y en la que se ubica el Cafetín Croché y el Restaurante Charolés. Estas dos fachadas posteriores casi se hablan de tú dada su cercanía y por estar viéndose todos los días.
Creo que el patrono San Lorenzo debería tener una calle más importante que este callejón, aunque realmente se encuentre en el centro del pueblo uniendo las dos principales plazas y se encuentra junto al Real Coliseo Carlos III y frente al Ayuntamiento. Une la plaza de Benavente con la hoy de la Constitución, plaza remodelada para guardar en sus entrañas, no sólo recuerdos de lo que fue y lo que pudo ser, según un proyecto de arquitecto Gascuñana, que he conocido y que rodeaba la plaza de soportales y la remataba con un magnífico edificio del Ayuntamiento, sino también para guardar 200 vehículos. Antes de que Carlos III mandara construir a Juan de Villanueva en 1.785 la Casa de los Ministerios que cierra el perímetro de la Lonja, la plaza estuvo abierta al Monasterio y a la magnífica explanada que tiene como fondo velazqueño la vista de Madrid. De tierra primero y después vestida hasta los pies de piedra berroqueña salida de las canteras sanlorentinas; con parterre y un surtidor con agua en el centro de la plaza, construido en 1.876; después con templete de música en hierro forjado así como el de la Churrería de Somolinos que en verano y fiestas de guardar, ponía sus reales en esta plaza.
En el otro extremo, la plaza de Jacinto Benavente con sus inmensos magnolios y sus cuidados parterres y como homenaje a D. Jacinto Benavente que lo utilizó en sus obras, aparece una escultura de Crispín, personaje popular de la antigua comedia italiana, criado ingenioso y audaz, socarrón y ladino, que solía vestir de negro y calzaba botas altas, con un espadín colgado de su ancho cinturón.
Por encima de la plaza de Jacinto Benavente o de los Jardincillos, se encuentra una plaza dedicada también al santo patrono, la Plaza de San Lorenzo, hermanada con la de Benavente por el cordón umbilical de una escalera de dos tramos, y una fuente que hace años la secó un alcalde, quizás para no gastar reales en limpiarla o para que no se ahogaran los niños. En esta plaza un busto del Marqués de Borja y en la otra la estatua de Crispín se hablan a menudo, con su voz de bronce, estáticos sobre sus pedestales de granito, porque no quieren perderse un solo hálito de la vida que discurre a su alrededor.
El callejón de San Lorenzo elevado actualmente a calle, cambia su fisonomía las tardes-noches de verano y se convierte en una estrecha plaza Mayor, ágora tertuliana, con tres terrazas que invitan a la relajación y al buen yantar. Aunque no tiene ninguna perspectiva, con un poco de imaginación parece que estás en el Paseo de Recoletos o en la plaza Mayor de Madrid. Todo es imaginación buscando el fresco en las noches de julio y agosto. Con algo más de imaginación hubieran encontrado una calle más representativa para nuestro santo.
