Una página cualquiera del Semanario Escurialense
HACIENDO MEMORIA
(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual).
(Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)
El Escorial, verano 1.962 (II)
La vida sigue. Sigamos nosotros también haciendo memoria.
Pandilla
Todos hemos sido pequeños, o por lo menos más que ahora y lo primero que hemos ansiado en el veraneo ha sido eso que se llama formar una pandilla. Sin saber casi lo que eso significaba nos lanzamos a la buena de Dios a formarla. Discutíamos si éste debía o no entrar o si aquella nos gustaba para entrar en la pandilla. Pero pasa el tiempo, que remedio, y pasan las pandillas. Unas nacen y otras mueren. Las que todavía quedan en pie siguen siendo las animadoras del veraneo del Escorial.
Sólo voy a escribir de una pandilla, bueno de unos cuántos “caras” entre los que me encontraba yo. Aparecíamos cuando menos lo esperaban en un guateque sin que nadie se explicara de donde conseguíamos tan magnífica fuente de información.
Éramos siete, veraneantes y alguno del pueblo, chicos todos a los que ya nadie invitada pues nos esperaban. Siete como los siete machos o los siete magníficos que han sabido arreglárselas para no aburrirse a costa de los demás. Cualquiera que lea estas líneas sabrá de quien se trata
Fiestas de San Lorenzo
Las de Mozos pasaron rápidas como todo lo bueno y llegan las de San Lorenzo. El Escorial parecía por estas fechas, primeros de agosto, despertarse de su letargo, cada año más alargado. Ya estábamos en fiestas. Los coches de choque con Antonio Molina de fondo musical, caballitos, Jesusín, puestos ambulantes. Todo estaba preparado. Todo menos nosotros que sin darnos cuenta fuimos trasladados a la Feria a esta antigua usanza de celebrar al Santo Patrono.
Eran las siete de la tarde. Mientras sonaban las campanadas en el carrillón del Monasterio, Gaby leía el Pregón Oficial de las Fiestas. Nuestro cronista, vestido de Felipe II, desde el balcón del Ayuntamiento, llamaba a todos a participar en la Fiestas.
Dormía. Era temprano. Al son del tambor y de la flauta, me desperté y asomado a la ventana como un chiquillo, miraba a los Gigantes y Cabezudos como danzaban a la puerta de casa anunciando la llegada de la alegría. Sí la alegría y la fiesta comenzaban. Era el 10 de Agosto.
“Monumental corrida de toros” anunciaban los carteles en las calles. Un puro, un clavel y a los toros.
Son las 11 de la noche y la fiesta continúa. La plaza del Ayuntamiento ya no era plaza. La gente bailaba a su alrededor llenando tos los rincones. No cabía más gente. Vamos a Pimentel y no se podía entrar. El Escorial está en Fiestas. Concurso de natación, verbenas, tiro al plato, hockey, futbol y alegría. La traca final pone broche de oro a las Fiestas de San Lorenzo.
Regidora
–¿Vas a bajar esta noche?
-Sí creo que bajaré a la Verbena del Parque a conocer a la nueva Regidora.
Esa noche sí. Esa noche bajamos todos. El Parque rebosaba. Unos votaban y otros no. Es lo mismo pues luego saldrá la que ya sabíamos res días antes. Sonaba un nombre: Mary. Un apellido: Sánchez Albiñana. Y una chica guapa: Mary Sánchez Albiñana. Enrique de los Santos anunció a la Dama Regidora de 1.962. Era Mary.
¿Quién es esa Mary? Era una chica nueva para muchos, conocida por otros. Una chica alta y muy guapa….pero para que seguir si la acabaremos conociéndola todos. Un refrán dice que “sobre gustos no hay nada escrito”. Esta vez el refranero no acertaba pues sobre Mary se había escrito con letras mayúsculas que gustó a todos.
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Comentario
-Mi pandilla. ¡qué recuerdos!. Sólo quedamos Juan Cos y yo ya que Santi de Pablo, Cesar Calderón y Coque Castillo nos han dejado.
-Era El Parque el único sitio donde nos podíamos reunir a bailar, jugar a los bolos, merendar en la terraza del bar y donde casi todos los sábados del veraneo se celebraban fiestas. La de la Regidora era de las más multitudinarias y divertidas.
-A Mary Sánchez Albiñana no la he vuelto a ver, aunque sí a su hermana que creo trabajaba en el Ateneo Madrileño y alguna vez nos hemos encontrado.
-De las Fiestas ¡que decir! Hoy distintas pero no falta la “Monumental corrida de toros”.

