150 años de tren

Se cumplen en este año 2.011 nada menos que los primeros 150 años del primer trayecto de ferrocarril entre Madrid y El Escorial, distancia que se empezó a recorrer en el mes de agosto de 1.861.

El primer trayecto de ferrocarril inaugurado en España fue estrenado en 1.848 estableciendo la unión entre Barcelona y Mataró. Habría que esperar tres años más para que en 1.851, Madrid estrenara la primera línea que enlazaría la primitiva estación de Atocha con Aranjuez, con paradas intermedias en Getafe, Pinto, Valdemoro y Ciempozuelos. Se iniciaban así los primeros 45 kilómetros de la línea Madrid-Alicante. Los precios oscilaban entre los cuatro y veinte reales. La línea fue idealizada por la imaginación popular, hasta el punto de asegurar que llegaba a las puertas del Palacio Real y que los últimos metros de vía eran de plata.

La historia del ferrocarril en España podría comenzar en 1.855 cuando los hermanos Periere, tras ganar a su rival Rosthchild, se adjudicaron la construcción de la línea del Norte que enlazaría Madrid con Francia a través de Irún. Reinando Isabel II, se inician las obras en 1.856 siendo inauguradas por el Jefe de Gobierno, el general Espartero.

Cinco años después en 1.861 se efectúan las pruebas oficiales del recorrido entre Madrid y las Rozas y en junio las del trayecto Madrid-El Escorial. La propia reina Isabel II presidió los actos para los que se construyeron expresamente, unos lujosos vagones que no llegó a utilizar la reina por parecer que carecían de las medidas de seguridad necesarias. Poco después los vagones fueron pasto de las llamas en la estación de Villalba donde se encontraban depositados.

En agosto de 1.861 el primer tramo de la línea Norte fue puesto a disposición de los viajeros. Las estaciones que se construyeron a través del recorrido fueron las de Pozuelo, Las Rozas, Torrelodones, Villalba y El Escorial. Un año después se construye un apeadero en Las Matas.

El ferrocarril era caro en aquellos primeros tiempos pues todavía no se había desarrollado como transporte masivo. En 1.868 un billete de 3ª clase de Madrid a Pozuelo costaba 2 reales, a las Rozas 3,75, a Villalba 7,75 y al Escorial 10,25 reales que suponía nada menos que el 75% del salario diario de un jornalero. Dieciséis años más tarde el billete de ida y vuelta ya sólo costaba 15,10 reales.

El ferrocarril supuso una revolución para los madrileños. Los viajes eran ahora más baratos y cómodos y con ello se empezó a expandir la costumbre de desplazarse mas a menudo a pasar unos días al fresco de Guadarrama o del Escorial ya que los trenes alcanzaban una velocidad de 25 a 29 km/h frente a los 5km/h de la diligencia.

La estación de ferrocarril de El Escorial fue construida en terrenos del Ejido de la Regalada, cedidos a la Villa por Felipe II por cédula fechada a 2 de agosto de 1.566 y vendidos a la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España en 1.864, por 36.284 reales. Es una estación de la línea Madrid-Hendaya, cedida a la Compañía fundada por los hermanos Periere. Los edificios ferroviarios se construyeron siguiendo un esquema predeterminado de acuerdo con una serie de condicionantes que determinarían el tipo de estación que se establecería en cada lugar.

Eran edificios de composición elemental y clara que no sólo permitía identificarlos sino también asociarlo con la compañía a la que pertenecía la línea férrea. En este caso a la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España.

De la antigua estación queda el reloj, típico ferroviario, una amplia marquesina, bastante sucia, de hiero y cristal y una placa que marca la altura a la que se encuentra sobre el nivel del mar; 923 metros de altura. Sólo se dedica a guardar aperos de limpieza, a oficina del jefe de estación y a vivienda, para no se quien, en la planta superior. Me gustaba como estaba antes de la reforma cuando podías tomar un café en su cantina viendo la llegada del tren. Era más estación que la actual.

 

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