Un pequeño artículo firmado por N. Pulido en ABC, me hizo revisar la figura de Pompeo Leoni muy cercano a la obra del Monasterio del Escorial al ser autor de 27 estatuas del Retablo Mayor de la Basílica. El escultor renacentista italiano, milanés para más señas, nace en 1.533 y fallece en Madrid el 10 de octubre de 1.608. Con su padre, el también escultor Leoni Leone, se trasladaron en 1.556 a España para dedicarse a los encargos de la Corte española, en la que permaneció hasta su fallecimiento en Madrid. Ambos realizaron los grupos escultóricos de las estatuas orantes de Carlos I, Felipe II y su familia para la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial que fueron realizados en parte en Milán, acabándose después su ensamblaje en la Basílica.
Sin duda, los dos grupos escultóricos del Real Monasterio de San Lorenzo de “El Escorial” fueron sus obras más destacadas. Diseñó, junto a su padre, dos conjuntos escultóricos simétricos con las dos generaciones de grandes reyes españoles y sus familias orando por su eterno descanso. En ambas escenas los monarcas se acompañan de toda la familia real, y están consideradas como obras referentes de la escultura española de la segunda mitad del s. XVI.
En el Claustro de los Jerónimos, recientemente restaurado como ampliación del Museo del Prado, se pueden admirar algunas de sus mejores esculturas.
La razón de haber revisado la obra y vida de tan insigne escultor es que el artículo se refiere a la aparición, hallazgo o rescate de un “Cristo crucificado” de gran tamaño (212×156 cmts.) en madera policromada y que parece fue realizado por Pompeo Leoni para el retablo de la Basílica del Monasterio. Desconozco el lugar en que sería colocado y cómo encajaría en un retablo cuyas figuras son de bronce dorado a fuego. Quizás fuera para el Cristo que junto a su madre y San Juan corona el retablo pero mezclar bronce con madera policromada, no es una buena mezcla artística.
Después de una interesante e intensa labor de investigación sobre esta obra, el académico Alfonso Rodríguez G. de Ceballos, dató el “Cristo crucificado” hacia 1.611-1.616 y asegura ser obra de Pompeo Leoni. Si como dice su biografía, Leoni murió en Madrid en 1.608 es imposible que este “Cristo” lo realizara en esas fechas. No sé si será un error del periodista o del académico pero ninguna de las dos cosas, su pequeño tamaño de madera policromada para el Retablo, ni la fecha de su realización, me cuadran.
No cabe duda de que sea o no de Pompeo Leoni, es una obra maravillosa que ha dormido sucia, con pérdidas pictóricas, salpicaduras de cera y ahumada por las velas del Convento de la Soledad, donde estuvo venerada y los sótanos de la Academia de Bellas Artes donde ha aparecido y rescatado para su restauración.
Otras dos impresionantes imágenes de Cristo crucificado que se conservan en el Monasterio, son el Cristo de Benvenuto Cellini, preciosa talla realizada en mármol blanco de una sola pieza de 1,80 metros de altura y una talla de marfil de un Cristo de 0,70x 0,39 mts. atribuida a Alonso Cano.










