El Cristo de Pompeo Leoni

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Un pequeño artículo firmado por N. Pulido en ABC, me hizo revisar la figura de Pompeo Leoni muy cercano a la obra del Monasterio del Escorial al ser autor de 27 estatuas del Retablo Mayor de la Basílica. El escultor renacentista italiano, milanés para más señas, nace en 1.533 y fallece en Madrid el 10 de octubre de 1.608. Con su padre, el también escultor Leoni Leone, se trasladaron en 1.556 a España para dedicarse a los encargos de la Corte española, en la que permaneció hasta su fallecimiento en Madrid. Ambos realizaron los grupos escultóricos de las estatuas orantes de Carlos I, Felipe II y su familia para la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial que fueron realizados en parte en Milán, acabándose  después su ensamblaje en la Basílica.

Sin duda, los dos grupos escultóricos del Real Monasterio de San Lorenzo de “El Escorial” fueron sus obras más destacadas. Diseñó, junto a su padre, dos conjuntos escultóricos simétricos con las dos generaciones de grandes reyes españoles y sus familias orando por su eterno descanso. En ambas escenas los monarcas se acompañan de toda la familia real, y están consideradas como obras referentes de la escultura española de la segunda mitad del s. XVI.

En el Claustro de los Jerónimos, recientemente restaurado como ampliación del Museo del Prado, se pueden admirar algunas de sus mejores esculturas.

La razón de haber revisado la obra y vida de tan insigne escultor es que el artículo se refiere a la aparición, hallazgo o rescate de un “Cristo crucificado” de gran tamaño (212×156 cmts.) en madera policromada y que parece fue realizado por Pompeo Leoni para el retablo de la Basílica del Monasterio. Desconozco el lugar en que sería colocado y cómo encajaría en un retablo cuyas figuras son de bronce dorado a fuego. Quizás fuera para el Cristo que junto a su madre y San Juan corona el retablo pero mezclar bronce con madera policromada, no es una buena mezcla artística.

Después de una interesante e intensa labor de investigación sobre esta obra,  el académico Alfonso Rodríguez G. de Ceballos,  dató el “Cristo crucificado”  hacia 1.611-1.616 y asegura ser obra de Pompeo Leoni. Si como dice su biografía, Leoni murió en Madrid en 1.608 es imposible que este “Cristo” lo realizara en esas fechas. No sé si será un error del periodista o del académico pero ninguna de las dos cosas, su pequeño tamaño de madera policromada  para el Retablo, ni la fecha de su realización, me cuadran.

No cabe duda de que sea o no de Pompeo Leoni, es una obra maravillosa que ha dormido sucia, con pérdidas pictóricas, salpicaduras de cera y ahumada por las velas del Convento de la Soledad, donde estuvo venerada y los sótanos de la Academia de Bellas Artes donde ha aparecido y rescatado para su restauración.

Otras dos impresionantes imágenes de Cristo crucificado que se conservan en el Monasterio, son el Cristo de Benvenuto Cellini,  preciosa talla realizada en mármol blanco de una sola pieza de 1,80 metros de altura y una talla de marfil de un Cristo de 0,70x 0,39 mts. atribuida a Alonso Cano.

La Dama Regidora

Regidora y yo

La Dama Regidora de 1.967, Matilde Múzquiz y Pérez-Seoane, entrevistada por mí en la Fiesta de elección en el Hotel Jardín.

La Dama Regidora

Estos días de finales de julio, el veraneo escurialense hervía de comentarios, bulos, chismes y hablillas sobre quién sería elegida en la verbena del Parque. La fiesta era de despedida para la Regidora anterior y la de proclamación de la que regiría el verano actual acompañada por sus Damas Asesoras.

Como cuentan Álvaro Suarez Valdés (Polilla)  y Carlos Sabau en su libro “El Escorial lugar de veraneo”, el nombramiento de  Dama Regidora tiene su origen en la fiebre de los  años 30 de elección de “misses” que invadió el mundo. El Escorial no iba a ser menos y decidió en el verano de 1.932 dotar al pueblo de su “miss” que rigiese y presidiera las fiestas veraniegas y a la que se denominó con el precioso título de “Dama Regidora” para evitar considerar solamente la belleza de la elegida y buscar otros alicientes como la inteligencia y la simpatía. A la Dama Regidora se le agregaba un grupo de “Damas Asesoras” que cual “Consejo Consultivo”, asesoraban y ayudaban a la Regidora en sus labores de reinado. Ambas se elegían por votación en una fiesta benéfica en el Parque centro lúdico de fiestas y verbenas veraniegas.

Como casi todas las fiestas de importancia que se celebraban en los veranos del Real Sitio allá por los años 30, fueron creadas y organizadas por Xabier Cabello Lapiedra, Abogado del Estado y asiduo e ilustre veraneante. Su afición por el teatro le llevó, junto a Rosario Muro, a montar muchas obras durante las Fiestas de verano, todas ellas representadas por actores aficionados de la colonia veraniega.

Entre las muchas fiestas que Xabier Cabello instauró en San Lorenzo figura la Fiesta de la Regidora. Se inició en 1.932 interrumpiéndose en 1.936 por el inicio de la Guerra Civil. Se reanuda en el 1.940, después de la Guerra,  para terminar en 1.970 con el nombramiento de Rosa Millán.

La primera Dama Regidora se eligió en 1.932 en una fiesta, nada menos que en los jardines Casita de Arriba que entonces se cedía para fiestas y obras teatrales. Para mí es importante recordar aquel año pues resultó elegida mi tía Carmen Isasa que hoy a sus 98 años sigue igual de guapa y recuerda con especial cariño aquel verano del 32. Como Damas Asesoras figuraban Conchita Echarri, Maruja Castro, Carmen Ruiz Morales y la famosa actriz Maruchi Fresno. Muchos fueron los festejos organizados por la Dama regidora y sus Asesoras destacando “Una Zambra Gitana” y la primera Verbena madrileña, que según los autores del libro “sentó escuela”.

La elegida el año siguiente de 1.933 fue Conchita Ongil sucediéndola en 1.934,  María José Carbonell que celebró entre otras la gran “Fiesta de las Regiones Españolas”. En 1.935 fue elegida Enriqueta Cantallops que celebraría la “Fiesta China” y la “Romería del Rocío” en un verano que fue de los más animados que se recuerdan.

Suspendida durante el paréntesis de la Guerra Civil, se reanuda la elección en 1.940 que recayó en Lilita Blanco Parrondo aumentándose a seis las damas asesoras entre las que figuraba otra guapísima tía mía, María Jesús Isasa.

La simpatiquísima, amante del Escorial y de su Virgen de Gracia, Amparito Hernández, fue Dama Regidora en 1.945 y la armó. Según la cronista de ABC, Isabel Montejano, que escribió un artículo sobre ella en el verano de 1.991, dice que Amparito como Dama Regidora “organizó un homenaje a los hermanos Álvarez Quintero que eran otros veraneantes asiduos; un acto de exaltación a la mantilla española; dos fiestas estupendas, una china y otra mexicana y numerosas verbenas”.

Durante los 35 años que existió la figura de la Regidora muchas fueron la Fiestas que, organizadas por ellas y sus Damas Asesora alegraron los veraneos escurialenses. En un segundo artículo procuraré ampliar, con sus nombres y apellidos, esta importante figura de la Colonia escurialense.

Imagenes escurialenses: Bizcotelas

 

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Nota: Las fotos de las bizcotelas no son las del Escorial. Corresponden a la pastelería de Oviedo

Bizcotelas

En San Lorenzo, desconozco si existieron en La Villa, las bizcotelas blancas o negras, de azúcar o de chocolate, siempre han sido un delicioso postre y un producto pastelero perfecto para impresionar a cualquiera.

Aunque por definición, bizcotela  es “un bizcocho cubierto con una capa de azúcar blanca en polvo”, la realidad es que la que conocemos y nos deleitamos comiéndolas en San Lorenzo, no son exactamente así. Las blancas son conocidas por su baño de azúcar más clara de huevo y las otras las negras, por su cobertura de fondant de chocolate que las envuelve. Tanto unas como otras ofrecen un fino crujiente al morder y encierran un bizcocho de espuma relleno de yema. Estas son las que gracias a la cuidada elaboración que siempre ha existido en San Lorenzo, han sido reconocidas en toda España y parte del extranjero. Ese mismo reconocimiento lo consiguió también los mantecados Espinosa firma hoy desaparecida y que yo desconocía que se hubieran comercializado aquí.

Siempre he creído que la bizcotela era una exclusiva del Escorial pero no es así ya que existen varios tipos de este exquisito producto. Algunas, que se anuncian como tales, se parecen más a los bizcochos de soletilla o a bizcotelas glaseadas, pero que nada tienen que ver con las que comemos en El Escorial. Existen en Puerto Real; en Utrera o Alcalá de Guadaira en Sevilla; en Oviedo y en Sanlúcar de Barrameda (Pastelería del Pozo) y hasta existe una receta peruana todas con el nombre de bizcotelas. También en México existe un producto parecido en su composición pero con formas muy raras que también llaman bizcotelas.

La elaboración y tradición pastelera siempre ha sido reconocida en San Lorenzo que llegó a tener ocho pastelerías en 1.988. Recuerdo la de Claudio, Ideal, Rex, Violeta,… Pocas pastelerías quedan hoy, pero, gracias a Dios, las bizcotelas se pueden seguir deleitando en Alaska y en Paco Pastel, distintas unas de otras pero deliciosas.

 

 

Mariquita Pérez

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He visto el anuncio de una subasta, en la que, entre las muchas obras de arte, figura una Mariquita Pérez la muñeca que hizo furor entre las niñas y no tan niñas de los años 40 y 50. A pesar de ser un artículo caro, de lujo y por tanto al alcance de pocas personas, llegó a convertirse en el juguete y en símbolo de toda una época. Fue una muñeca española y diseñada por una española. Doña Leonor Coello de Portugal creó la muñeca en 1938 inspirándose en su hija de dos años y su fabricación llegó hasta 1.976. La propia Leonor era quién dibujaba, cortaba y cosía tanto los trajes de su hija como los de su juguete y paseaba con la niña vestida igual que la muñeca por la playa de la Concha en San Sebastián. En sus recorridos por la citada playa la gente se paraba para ver a aquella niña rubia de ojos azules que llevaba entre sus brazos una muñeca con idéntico vestido. Toda la historia de esta muñeca es curiosa e interesante. Desde el nombre, ideado por los intelectuales componentes de la tertulia de su marido; la financiación para crear la fábrica Mariquita Pérez S.A.; la canción que Jacinto Guerrero, músico y autor de zarzuelas, compuso al piano; cuadros como el de Manuel Domínguez o sellos de correos con la figura de la célebre muñeca. Se escribieron cuentos como las Aventuras de Mariquita Pérez, firmado por  Juan Cuentista, pseudónimo del novelista Torcuato Luca de Tena que era sobrino de una de las propietarias o la novela Historias y más historias de Mariquita Pérez de Pilar Tortosa Botella.

Fue famosa fuera de España y muchos personajes famosos como Eva Perón, Grace Kelly, Gina Lollobrígida, la reina Fabiola de Bélgica…. comprarían en la tienda de la calle Serrano, su Mariquita Pérez.

No había en Madrid un gran acontecimiento social que no tuviese plasmación en los escaparates de la tienda. Lo mismo reproducía a escala una plaza de toros, con público y matadores, que recreaba el interior del palacio de El Escorial con Felipe II aquejado de un ataque de gota.

Cuando bajo de la calle Leandro Rubio hacia Floridablanca y como siempre que hago mis viajes por la nostalgia, me trae un recuerdo especial algo que ya no existe. Allí al principio de la calle, junto al callejón que entra en la Casa de la Reina, existió una pequeña tienda de regalos llamada Mariquita Pérez. Su ordenado y bonito escaparate, casi vendía sólo como  los escaparates de las antiguas tiendas de bombones y caramelos vendían a los niños. Tienda coqueta quizás la más bonita que ha existido en San Lorenzo. La dueña de esta pequeña tienda, una hermana de Gaby Sabau, hacía las delicias de las madres buscando el regalo adecuado para sus hijas para el cumpleaños de una amiguita o para los recién nacidos en los veranos escurialenses. Siento no tener ninguna foto de la tienda “Mariquita Pérez” y podríamos comparar con las actuales. Tiempos pasados……

Alfonso XIII de boda en El Escorial

Siendo Príncipe, S.M. el Rey Don Juan Carlos residió, durante algún tiempo de su formación, en la Casita de Arriba, precioso edificio erigido por Juan de Villanueva para el Infante Gabriel hermano del Rey Carlos IV. Aquí se fotografió con la comisión de mozos de 1.960 curiosa foto en la que aparecen junto a S.A.R personas muy conocidas de San Lorenzo como Quinito Pacheco, Perico Martín, Carlos Álvarez, Fernández-Quejo, José María Suárez Campos o Juan Manuel de Santos. No existe la menor duda de que la actual familia Real y no digamos sus más cercanos antepasados, quisieron y tienen un cariño especial por El Escorial.

 

Nuestros reyes ya no cazan en la Herrería ni veranean en el Palacio del Monasterio, La Granja o Aranjuez, pero si han sido muchas las veces que por alguna razón de estado, la Familia Real ha pasado por San Lorenzo para presidir algún acto oficial o simplemente, como hizo Don Juan de Borbón, para merendar en la preciosa terraza del Hotel Felipe II o hace poco la Princesa Leticia, para visitar los talleres-escuela del Patrimonio Nacional. Alfonso XII pasaría, en 1.878, una larga temporada paseando y rezando ante la tumba de Mª de las Mercedes enterrada en el Panteón de los Reyes. En 1.921 el Rey Alfonso XIII cena en el Hotel Victoria. En 1.931 la Reina Victoria Eugenia toma el tren desde El Escorial camino del destierro. En 1.979 la Reina Sofía inaugura el Real Coliseo Carlos III.

S.M. el Rey Juan Carlos ha presidido entierros de sus familiares más cercanos como lo hizo Don Juan que prometió que los restos de su padre S.M. Don Alfonso XIII reposarían en su patria a la que tanto quiso y en el Panteón Real de San Lorenzo del Escorial y 39 años después pudo cumplir su promesa. Recuerdo las imágenes de Don Juan pidiendo la venia a su hijo Don Juan Carlos para entregar los restos de su padre al prior del Monasterio y tras cuadrarse ante su hijo pronunció aquellas palabras de “Majestad, misión cumplida”. Y tantas y tantas…..

No hay duda que el más castizo, el que llegaba a escaparse de Palacio, embozado en su capa, para asomarse al Madrid popular, a la vida callejera en su verdad más profunda y auténtica, era Alfonso XII de cuyo reinado se contaban multitud de anécdotas de este rey popular y castizo.

Una de ellas la contaba “Josate” en el Semanario Escurialense el 21 de septiembre de 1.963 y se refiere al Escorial, pueblo que visitó en varias ocasiones.

“El 30 de agosto de 1.925,-cuenta Josate en su columna- acompañado de los personajes de su séquito, Don Alfonso vino a visitar la marcha de las obras que se realizaban en la presa de la Fuente de la Teja, para solucionar el problema del abastecimiento del agua a la población.

Alfonso XIII en La Lonja

Estando reconociendo las obras, llegaron hasta sus oídos los acordes de un organillo y preguntó que de donde procedían. Le contestaron que del festejo de una boda que se estaba celebrando en un ventorro cercano. Don Alfonso manifestó su deseo de ir hasta allí y acto seguido se dirigió hasta el ventorro acompañado de todo su séquito. La sorpresa que experimentaron todos los asistentes al ver aparecer al Rey no tuvo límites. El contrayente, que era albañil, trató por todos los medios de que sirvieran champán al augusto visitante, pero D. Alfonso se negó en rotundo a que le hicieran esa deferencia y sólo aceptó que le dieran un vaso de vino y a continuación se fumó un puro que le regalaron. Estuvo charlando y bromeando con todos los invitados por espacio de 20 minutos y al despedirse dijo a los novios:

-De buena gana permanecería más tiempo aquí, pero estos señores (refiriéndose a los personajes de su séquito) me están esperando.

(…) El Rey de España dejó a un lado la cortesía palaciega y no dudó un momento en ir a tomarse un vaso de vino con los novios e invitados de una boda escurialense.”

 

Un general inglés yace en El Escorial

Tal como lo escribió mi padre en la “Gaceta del Coliseo”, así lo traslado para conocimiento general.

“La conmemoración del IV centenario del Monasterio del Escorial está dando fin con las nueve exposiciones que entre Madrid y San Lorenzo, cerrará los actos organizados con este motivo y entre los que fueron más destacados, el Ciclo de conferencias organizado por la Asociación de Amigos del Real Coliseo. “Una de las conferencias, a cargo del periodista don Pedro Monasterio Ruiz, tenía como título “Un general inglés yace en El Escorial” y sobre cuyo tema en realidad poco se aclaró.

Un buen amigo mío, que de vecino de Madrid se ha trasladado a San Lorenzo en donde se ha afincado y avecindado, convirtiéndose en un apasionado, enamorado y estudioso de todo lo que con este Real Sitio y su Monasterio se relaciona. Y sobre el tema mencionado nos informó, basándose en el Museo del Ejército de Londres, el amigo Antonio Orbaneja.

Consultadas las “Listas del Ejército”, de los primeros años del siglo pasado hasta 1.812 en el que falleció Wheatley, se encuentran pocos datos, pues, al parecer, no era un oficial muy distinguido. Conviene aclarar que “Las listas del Ejército Inglés” incluyen dos fechas de ascensos: una de los ascensos dentro del Ejército inglés en general, y otra, en la del Cuerpo en que presta sus servicios, pero continúa siendo teniente a los efectos de la escala general del Ejército.

Wheatley tenía el grado más bajo de la oficialidad en 23 de junio de 1.970, ascendiendo a teniente-capitán el 14 de agosto de 1.793; el 25 de noviembre de 1.799  pasa a capitán-teniente coronel y a mayor general el 1 de enero de 1.812, es decir unos meses antes de morir.

“La lista del Ejército señala, como dice la lápida que se conserva en el Monasterio, a los “Firts Guards”, mientras que algunas publicaciones relacionadas con “La Guerra Peninsular” como la llamaron los ingleses, en la que intervino Wheatley, se encuentran tan sólo referencias a las batallas en las que participó. En la “Historia de la Guerra Peninsular” de Omán, la más completa e importante, hay una referencia a Wheatley en relación con la batalla Barrosa, en el libro del General Hamilton “The origen and history of the Firts or Grenadiers Guards” (….) se dice que en “en enero de 1.811 los generales aliados decidieron forzar al enemigo a levantar el sitio de Cádiz y las fuerzas aliadas desembarcaron en Tarifa. Las fuerzas aliadas para dicha operación estaban compuestas de 14.000 hombres, de los cuales 4.300 eran británicos, y de ellos 1.764 estaban, precisamente, a las órdenes del coronel Wheatley.

A continuación, se refiere a que después de la batalla de Salamanca-22 de julio de 1.812-Wellington entró en Madrid el 12 de agosto, en donde, después de un descanso, trasladó sus tropas, excepto algunas unidades, de Madrid al Escorial.

Wellington salió de Madrid con dirección a Arévalo y Valladolid el día 1 de septiembre de 1.812, fecha en la que, precisamente, fallecía Wheatley en El Escorial, sin que exista dato alguno que acredite que Wellington pasase por El Escorial, sino todo lo contrario. Lo cierto es que Welington no mencionó, en momento alguno, a Wheatley.

En la Biblioteca del Museo Británico, no se encuentran datos sobre este tema en los diccionarios biográficos, pero si existen unas memorias de un llamado Edmundo Wheatley, referidas al periodo 1.814 (se unió a las tropas en el Bidasoa y formó en ellas hasta Waterloo).

En San Lorenzo los únicos datos que se conocen es que falleció el 29 de agosto y fue enterrado al día siguiente en el Jardín de los Frailes, junto a la pared, frente a la Sacristía de la Basílica, en un cajón forrado de bayeta negra, amortajado con una sábana y con un plato de sal en el vientre (al parecer rito protestante) y junto a su enterramiento el día 7 de septiembre y de la misma forma, fue enterrado un capitán, que según la leyenda, murió en desafío”.

Esta es la pequeña historia de un general inglés que yace en El Escorial.

La Cédula de Carlos IV de 1.793

Cada día de esta vida mía, aprendo y conozco nuevos sucesos de la historia de nuestros dos pueblos que desconocía y no se me caen los anillos por reconocerlo. Quizás por eso, por el desconocimiento de muchas de sus cosas, cada vez me gustan más.

La otra tarde, en una tertulia, sacaron a la luz algo que desconocía y sobre lo que no pude discutir cosa que, reconozco, me encanta. Se trataba la discusión sobre los lindes de los dos municipios vecinos y de la pertenencia o no de la Herrería a la Villa según una Cédula de Carlos IV de 1.793. Parecía exaltado mi “contrincante” y tengo que reconocer que me ganó a los puntos, dado mi desconocimiento de la famosa Cédula.

Busqué entre mis papeles escurialenses y encontré una fotocopia de propaganda antigua de Alianza Popular, cuna del actual PP, creo de 1.987,  que reza así: “Alianza Popular de El Escorial, en el caso de obtener la Alcaldía, exigirá a los Organismos competentes el inmediato cumplimiento, y por lo tanto, el retranqueo por parte de San Lorenzo, a su jurisdicción de origen que es la que de forma clara demuestra el Capítulo XVII de la Real Cédula de 25 de marzo de 1.793 y cuyo texto es el arriba anunciado. Llegaremos si es menester a cualquier tipo de procedimiento judicial para completar la integridad territorial de El Escorial” y la firmaba el candidato a Alcalde, José Luis Martín Pérez”.

Desconocía por completo la Cédula de Carlos IV, no había leído la propaganda de AP y no conocía la promesa hecha por el candidato a Alcalde la Villa, que en caso de salir elegido, lucharía ante los organismos oficiales para llevar los lindes de San Lorenzo a su jurisdicción de origen. Se resucitaba así un viejo contencioso con San Lorenzo que desde aquel año parece que no ha vuelto a salir a la palestra política.

En los años 1.987 y 88 los ánimos de “gurriatos” y “caciques” estaban revueltos y algunos ya pensaban en que la Herrería, el Monasterio, la Silla de Felipe II y el Jaral, tal y como se indica en el plano, cambiarían de municipio pasando a la Villa. Menos mal que aquel año Alianza Popular no alcanzó la Alcaldía pues se hubiera iniciado un largo proceso que cambiaría los lindes, términos y hasta la historia de nuestros dos pueblos. De todas maneras las mentiras de los políticos, sobre todo cuando se acercan las elecciones, son incuestionables y consustanciales con su profesión y no habría llegado a buen término. Hubiera sido una mentira más.

No voy a rebuscar en la historia, ni analizar los muchos datos del conflicto porque estoy seguro que personas mucho más cualificadas que yo lo habrán hecho antes. Como dijo Isabel Montejano en sus Crónicas de ABC: “Aquí hay que hacer memoria del trabajo intenso, sobre estas reclamaciones que El Escorial tenía que hacer algún día, de Don José Donate, del que todos se acuerdan. También Máximo Heras, alcalde de la Villa, se ocupó de estas lindes entre El Escorial y San Lorenzo”.

He abogado y defendido la unión de nuestros dos Municipios del mismo apellido, El Escorial, ya que siendo un solo término municipal no existirían este tipo de contenciosos. Por otra parte sería complicado, ya que desde el 21 de junio de 2006, el término municipal de la Villa se encuentra protegido por la Comunidad de Madrid como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Territorio Histórico o Sitio Histórico. En esta figura se incluyen también San Lorenzo de El Escorial, Santa María de la Alameda y Zarzalejo.

Conozco las diferencias y las posiciones distintas sobre este tema y ambas son respetables, pero creo que ha llegado el momento de proyectos en común, de agrupaciones de servicios y planes conjuntos que redunden en beneficio de los escurialenses y coloque a El Escorial en el lugar que, por historia, se merece.

 

 

Los Ingenieros de Montes vuelven al Escorial

Cuando miramos a ese lugar mágico que es el Monte Abantos, lo primero que nos llama la atención es su magnífico pinar herido casi de muerte por el terrible incendio del verano de 1.999 que pudo acabar con esas preciosas laderas verdes que forman el monte que abraza al Escorial. Este pinar, orgullo de nuestros montes, fue plantado en 1.982 por los alumnos de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes que existió en la Casa de Oficios de San Lorenzo.

Como ya hemos contado, la Escuela tuvo desde 1.848 varias sedes en la Comunidad de Madrid iniciando su andadura en el Castillo de Villaviciosa de Odón; pasó después a San Lorenzo del Escorial en 1.871 donde estudiaron y practicaron en sus montes los futuros ingenieros  hasta 1.914. Luego y por causas diversas pasaría a las calles Rey Francisco y Tutor de Madrid hasta el inicio de la Guerra Civil. Después de la Guerra se instalaría en las calles Zurbano y Montalbán para tener su sede definitiva en la ciudad universitaria desde 1.945. En algún momento se pensó volver a instalarla en San Lorenzo, cosa que por motivos diversos no fue posible y que hubiera sido otro gran aliciente para el pueblo.

Después de la gran labor realizada por los Ingenieros de Montes durante más de 40 años en San Lorenzo, la 107 promoción, la de 1.963, ha vuelto el pasado 31 de Mayo para celebrar, esta vez entre piedras centenarias, su cincuenta aniversario.

Los Actos se iniciaron con una Misa en la Capilla de la Escuela y tras plantar un árbol y descubrir una placa de cerámica se trasladaron al Escorial.

Después de una visita guiada al Monasterio y una comida de confraternidad en La Cueva, los componentes de la promoción se trasladaron al Salón de Actos de la Casa de Cultura, antigua sede de la Escuela, cedido por el M.I. Ayuntamiento, donde celebraron un acto nostálgico de recuerdo de los años de estudiantes. Se proyectó la película del Cincuentenario, presentación de la enciclopedia del estudiante con fotografías y anécdotas personales y entrega de recuerdos entrañables. El acto lo cerró el Concejal de Cultura, José Antonio Vara que agradeció el haber elegido el pueblo para esta importante celebración.

José Manuel Nicolás uno de los organizadores de los actos del cincuentenario, ya plantó otro árbol aquí en San Lorenzo, cuando en 1.998 con la celebración de la “Isasada”, fiesta familiar de la familia Isasa, de gran arraigo en San Lorenzo, se procedió a la plantación de un castaño en los jardines  “María Cristina” frente a la Universidad. Y ahí está creciendo y cada año más esbelto.

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Fotografía del castaño de los Isasa

Paseo por las letras escurialenses

Azaña de joven en El Escorial  Hermanos Alvarez Quitero

Azaña de joven en El Escorial                                                     Hermanos Álvarez Quintero

 En Madrid existe el conocido Barrio de las Letras así llamado porque en él fijaron su residencia la mayor y más fructífera concentración de escritores de nuestro Siglo de Oro. Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Góngora, Quevedo…habitaron en el barrio y en esta zona estuvieron situados dos de los corrales de comedias más importantes de la época: el de la Cruz y el del Príncipe. Allí en una de las calles que limitan el barrio, en la calle Atocha 87, se encontraba la imprenta de Juan Cuesta donde se hizo la edición príncipe de la primera parte de Don Quijote de la Mancha en 1.604.

En el barrio además de ubicarse algunas residencias de estos autores de nuestra literatura, existen algunos edificios históricos como la Iglesia de San Sebastián conocida por sus importantes archivos. En ellos figuran los datos de bautismo y gran parte de la vida de hombres ilustres que se bautizaron, casaron o celebraron allí sus  funerales. Ramón de la Cruz, Benavente se bautizaron; Larra, Zorrilla o Bécquer se casaron en esta Iglesia y Ruiz de Alarcón y Espronceda se encuentran allí enterrados.

A pesar de sus muchos bares y restaurantes, el barrio todavía  respira las letras de los libros que allí nacieron y se recuerda a sus autores con numerosos elementos urbanos o placas junto a la puerta de las que fueron sus viviendas. Realmente un paseo por el barrio es un paseo nostálgico por las mejores letras de nuestros maestros.

Y esto me lleva a realizar otro paseo por las letras, pero en este caso de las letras escurialenses. Muchos han sido los escritores ilustres que ante la grandeza del Monasterio y de su entorno, de la Sierra de Guadarrama y de su tranquilidad, fijaron su residencia o pasaron grandes temporadas en San Lorenzo. Desde los tiempos del Rey Felipe y sus escritores favoritos, historiadores que cantaron los pormenores de la obra de la gran fábrica berroqueña hasta hoy, grandes autores has pasado por nuestro pueblo.

El artículo de Enrique Peñas publicado en el Diario del Noroeste, realiza un paseo imaginario por las Letras Escurialenses como si paseáramos por la calle Huertas, Quevedo, del León, Cervantes o alguna de las que  conforman el Barrio del Letras de Madrid. En él recuerda por ejemplo que en una de las Casas de Oficios vivió y escribió José Ortega y Gasset. Recordar aquí a Antonio Sáez de Miera que cuenta como la frase de Ortega, “yo soy yo y mis circunstancias”, parece que surgió en la Herrería de El Escorial y es que la sierra de Guadarrama desempeñó un papel importante en sus reflexiones sobre la naturaleza y el paisaje: “Mi salida natural al mundo, se abre por los puertos del Guadarrama” dice en sus Meditaciones del Quijote.

En la Universidad María Cristina estudiaron Sánchez Mazas el falangista y escritor y el que sería Presidente de la República, Manuel Azaña, autor entre otros del “Jardín de los Frailes” recordando y criticando su educación religiosa en el Colegio Alfonso XII. En el actual Paseo Carlos III camino de la Casita de Arriba, vivieron los Hermanos Álvarez Quintero y donde escribieron algunas de sus costumbristas obras.

Calles recordando a Alarcón, a Calderón de la Barca o adentrándonos en el Barrio de Abantos la de Guillermo Fernández Shaw autor de zarzuelas. Acabar el paseo en la plaza de Jacinto Benavente, donde la estatua de Crispín recuerda “Los intereses creados” de nuestro Premio Nobel. Si nos vamos acercando al Hotel Victoria iremos recordando a Alfonso Paso, José López Rubio, Sánchez Silva, Diego Jalón, Apostua….autores, periodistas y tertulianos todos ellos más cercanos pero desaparecidos. Recordar a tantos que han pasado por las aulas de la Universidad María Cristina, agustinos del Colegio Alfonso XII, historiadores que todavía están entre nosotros y los que el mismo pueblo de San Lorenzo ha dado a las letras sería otro maravilloso paseo por las letras escurialenses.