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Sellos redondos

Sello redondo Monasterio

Mi padre era un enamorado de la Numismática y poseía magníficas colecciones de sellos deportivos que llevó a muchas exposiciones nacionales y extranjeras. Yo no le seguí en esta sección del coleccionismo por lo que muchas cosas sobre los sellos desconozco. Escribí hace unos meses que “las representaciones de la inmensa obra del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial están en todo tipo de soportes, ya sea en lienzos, en papel o en metales. Cuadros, grabados, libros, sellos y monedas han representado la herreriana fábrica berroqueña en muchísimas ocasiones y hacer una recopilación de todas ellas sería labor imposible”. Pero sigo impasible e intento hacer mi pequeña colección particular sobre tan magna obra.

Una pequeña nieta mía, que conoce mi amor por este pueblo, vio en una tienda de sellos y monedas de la Vaguada, este raro ejemplar de sello redondo con la imagen del Monasterio incluida en una tarjeta postal numismática y con un valor facial de 3,10 euros. Y sin pensárselo dos veces le dijo a su madre que se lo comprara a su abuelo porque seguro que le iba a gustar. Y así fue. Claro está que el sello “redondito”, como ella me dijo,  me costó mucho más que los 3,10 euros de su valor.

Esta pequeña historia de cómo llegó a mis manos este sello redondo me hizo documentarme algo más y así conocí que en Medina del Campo existe la Agrupación Numismática Medinense nacida en julio de 1.982 y que consta de 150 socios. Cuentan que dentro de sus actividades llegaron a Madrid en octubre de 1.983 para visitar la Exposición Mundial de la Filatelia pero, dada su gran cantidad de expositores,  no pudieron completar la visita de los 4.000 cuadros expuestos de las mejores colecciones del mundo. Comentan en su página web, que en aquella Exposición se presentaron 11 sellos, entre ellos los de Raúl e Indurain; que se emitieron 4 sellos redondos por primera vez y que asistieron 80.000 jóvenes de toda España. Gracias a esta Asociación me entero que por primera vez se editaron, tal como los conocemos hoy, sellos redondos con motivo de una Exposición Mundial.

Durante la Guerra Civil y a falta de moneda fraccionaria se utilizaron los sellos sobre cartón redondo. Se trataba de sellos moneda y el cartón fue fabricado por la FNMT. Con distintos valores en céntimos con imágenes de Pi y Margal, Joaquín Costa, Salmerón, Pablo Iglesias, Zorrilla, Blasco Ibáñez…… También existieron sellos fiscales republicanos y nacionales con las figuras del Cid, Isabel la Católica o Francisco Franco durante la Guerra. En otros casos similares, como en EEUU e Italia, los sellos se adosaban a monedas y se sellaban con una mica.

De lo que he visto me quedo con el Sello redondo del Monasterio editado con motivos del Patrimonio Mundial.

Sellos sobre cartón redondo

 

El Cristo de Pompeo Leoni

Cristo2

 

Un pequeño artículo firmado por N. Pulido en ABC, me hizo revisar la figura de Pompeo Leoni muy cercano a la obra del Monasterio del Escorial al ser autor de 27 estatuas del Retablo Mayor de la Basílica. El escultor renacentista italiano, milanés para más señas, nace en 1.533 y fallece en Madrid el 10 de octubre de 1.608. Con su padre, el también escultor Leoni Leone, se trasladaron en 1.556 a España para dedicarse a los encargos de la Corte española, en la que permaneció hasta su fallecimiento en Madrid. Ambos realizaron los grupos escultóricos de las estatuas orantes de Carlos I, Felipe II y su familia para la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial que fueron realizados en parte en Milán, acabándose  después su ensamblaje en la Basílica.

Sin duda, los dos grupos escultóricos del Real Monasterio de San Lorenzo de “El Escorial” fueron sus obras más destacadas. Diseñó, junto a su padre, dos conjuntos escultóricos simétricos con las dos generaciones de grandes reyes españoles y sus familias orando por su eterno descanso. En ambas escenas los monarcas se acompañan de toda la familia real, y están consideradas como obras referentes de la escultura española de la segunda mitad del s. XVI.

En el Claustro de los Jerónimos, recientemente restaurado como ampliación del Museo del Prado, se pueden admirar algunas de sus mejores esculturas.

La razón de haber revisado la obra y vida de tan insigne escultor es que el artículo se refiere a la aparición, hallazgo o rescate de un “Cristo crucificado” de gran tamaño (212×156 cmts.) en madera policromada y que parece fue realizado por Pompeo Leoni para el retablo de la Basílica del Monasterio. Desconozco el lugar en que sería colocado y cómo encajaría en un retablo cuyas figuras son de bronce dorado a fuego. Quizás fuera para el Cristo que junto a su madre y San Juan corona el retablo pero mezclar bronce con madera policromada, no es una buena mezcla artística.

Después de una interesante e intensa labor de investigación sobre esta obra,  el académico Alfonso Rodríguez G. de Ceballos,  dató el “Cristo crucificado”  hacia 1.611-1.616 y asegura ser obra de Pompeo Leoni. Si como dice su biografía, Leoni murió en Madrid en 1.608 es imposible que este “Cristo” lo realizara en esas fechas. No sé si será un error del periodista o del académico pero ninguna de las dos cosas, su pequeño tamaño de madera policromada  para el Retablo, ni la fecha de su realización, me cuadran.

No cabe duda de que sea o no de Pompeo Leoni, es una obra maravillosa que ha dormido sucia, con pérdidas pictóricas, salpicaduras de cera y ahumada por las velas del Convento de la Soledad, donde estuvo venerada y los sótanos de la Academia de Bellas Artes donde ha aparecido y rescatado para su restauración.

Otras dos impresionantes imágenes de Cristo crucificado que se conservan en el Monasterio, son el Cristo de Benvenuto Cellini,  preciosa talla realizada en mármol blanco de una sola pieza de 1,80 metros de altura y una talla de marfil de un Cristo de 0,70x 0,39 mts. atribuida a Alonso Cano.

La Dama Regidora

Regidora y yo

La Dama Regidora de 1.967, Matilde Múzquiz y Pérez-Seoane, entrevistada por mí en la Fiesta de elección en el Hotel Jardín.

La Dama Regidora

Estos días de finales de julio, el veraneo escurialense hervía de comentarios, bulos, chismes y hablillas sobre quién sería elegida en la verbena del Parque. La fiesta era de despedida para la Regidora anterior y la de proclamación de la que regiría el verano actual acompañada por sus Damas Asesoras.

Como cuentan Álvaro Suarez Valdés (Polilla)  y Carlos Sabau en su libro “El Escorial lugar de veraneo”, el nombramiento de  Dama Regidora tiene su origen en la fiebre de los  años 30 de elección de “misses” que invadió el mundo. El Escorial no iba a ser menos y decidió en el verano de 1.932 dotar al pueblo de su “miss” que rigiese y presidiera las fiestas veraniegas y a la que se denominó con el precioso título de “Dama Regidora” para evitar considerar solamente la belleza de la elegida y buscar otros alicientes como la inteligencia y la simpatía. A la Dama Regidora se le agregaba un grupo de “Damas Asesoras” que cual “Consejo Consultivo”, asesoraban y ayudaban a la Regidora en sus labores de reinado. Ambas se elegían por votación en una fiesta benéfica en el Parque centro lúdico de fiestas y verbenas veraniegas.

Como casi todas las fiestas de importancia que se celebraban en los veranos del Real Sitio allá por los años 30, fueron creadas y organizadas por Xabier Cabello Lapiedra, Abogado del Estado y asiduo e ilustre veraneante. Su afición por el teatro le llevó, junto a Rosario Muro, a montar muchas obras durante las Fiestas de verano, todas ellas representadas por actores aficionados de la colonia veraniega.

Entre las muchas fiestas que Xabier Cabello instauró en San Lorenzo figura la Fiesta de la Regidora. Se inició en 1.932 interrumpiéndose en 1.936 por el inicio de la Guerra Civil. Se reanuda en el 1.940, después de la Guerra,  para terminar en 1.970 con el nombramiento de Rosa Millán.

La primera Dama Regidora se eligió en 1.932 en una fiesta, nada menos que en los jardines Casita de Arriba que entonces se cedía para fiestas y obras teatrales. Para mí es importante recordar aquel año pues resultó elegida mi tía Carmen Isasa que hoy a sus 98 años sigue igual de guapa y recuerda con especial cariño aquel verano del 32. Como Damas Asesoras figuraban Conchita Echarri, Maruja Castro, Carmen Ruiz Morales y la famosa actriz Maruchi Fresno. Muchos fueron los festejos organizados por la Dama regidora y sus Asesoras destacando “Una Zambra Gitana” y la primera Verbena madrileña, que según los autores del libro “sentó escuela”.

La elegida el año siguiente de 1.933 fue Conchita Ongil sucediéndola en 1.934,  María José Carbonell que celebró entre otras la gran “Fiesta de las Regiones Españolas”. En 1.935 fue elegida Enriqueta Cantallops que celebraría la “Fiesta China” y la “Romería del Rocío” en un verano que fue de los más animados que se recuerdan.

Suspendida durante el paréntesis de la Guerra Civil, se reanuda la elección en 1.940 que recayó en Lilita Blanco Parrondo aumentándose a seis las damas asesoras entre las que figuraba otra guapísima tía mía, María Jesús Isasa.

La simpatiquísima, amante del Escorial y de su Virgen de Gracia, Amparito Hernández, fue Dama Regidora en 1.945 y la armó. Según la cronista de ABC, Isabel Montejano, que escribió un artículo sobre ella en el verano de 1.991, dice que Amparito como Dama Regidora “organizó un homenaje a los hermanos Álvarez Quintero que eran otros veraneantes asiduos; un acto de exaltación a la mantilla española; dos fiestas estupendas, una china y otra mexicana y numerosas verbenas”.

Durante los 35 años que existió la figura de la Regidora muchas fueron la Fiestas que, organizadas por ellas y sus Damas Asesora alegraron los veraneos escurialenses. En un segundo artículo procuraré ampliar, con sus nombres y apellidos, esta importante figura de la Colonia escurialense.

Mariquita Pérez

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He visto el anuncio de una subasta, en la que, entre las muchas obras de arte, figura una Mariquita Pérez la muñeca que hizo furor entre las niñas y no tan niñas de los años 40 y 50. A pesar de ser un artículo caro, de lujo y por tanto al alcance de pocas personas, llegó a convertirse en el juguete y en símbolo de toda una época. Fue una muñeca española y diseñada por una española. Doña Leonor Coello de Portugal creó la muñeca en 1938 inspirándose en su hija de dos años y su fabricación llegó hasta 1.976. La propia Leonor era quién dibujaba, cortaba y cosía tanto los trajes de su hija como los de su juguete y paseaba con la niña vestida igual que la muñeca por la playa de la Concha en San Sebastián. En sus recorridos por la citada playa la gente se paraba para ver a aquella niña rubia de ojos azules que llevaba entre sus brazos una muñeca con idéntico vestido. Toda la historia de esta muñeca es curiosa e interesante. Desde el nombre, ideado por los intelectuales componentes de la tertulia de su marido; la financiación para crear la fábrica Mariquita Pérez S.A.; la canción que Jacinto Guerrero, músico y autor de zarzuelas, compuso al piano; cuadros como el de Manuel Domínguez o sellos de correos con la figura de la célebre muñeca. Se escribieron cuentos como las Aventuras de Mariquita Pérez, firmado por  Juan Cuentista, pseudónimo del novelista Torcuato Luca de Tena que era sobrino de una de las propietarias o la novela Historias y más historias de Mariquita Pérez de Pilar Tortosa Botella.

Fue famosa fuera de España y muchos personajes famosos como Eva Perón, Grace Kelly, Gina Lollobrígida, la reina Fabiola de Bélgica…. comprarían en la tienda de la calle Serrano, su Mariquita Pérez.

No había en Madrid un gran acontecimiento social que no tuviese plasmación en los escaparates de la tienda. Lo mismo reproducía a escala una plaza de toros, con público y matadores, que recreaba el interior del palacio de El Escorial con Felipe II aquejado de un ataque de gota.

Cuando bajo de la calle Leandro Rubio hacia Floridablanca y como siempre que hago mis viajes por la nostalgia, me trae un recuerdo especial algo que ya no existe. Allí al principio de la calle, junto al callejón que entra en la Casa de la Reina, existió una pequeña tienda de regalos llamada Mariquita Pérez. Su ordenado y bonito escaparate, casi vendía sólo como  los escaparates de las antiguas tiendas de bombones y caramelos vendían a los niños. Tienda coqueta quizás la más bonita que ha existido en San Lorenzo. La dueña de esta pequeña tienda, una hermana de Gaby Sabau, hacía las delicias de las madres buscando el regalo adecuado para sus hijas para el cumpleaños de una amiguita o para los recién nacidos en los veranos escurialenses. Siento no tener ninguna foto de la tienda “Mariquita Pérez” y podríamos comparar con las actuales. Tiempos pasados……

Alfonso XIII de boda en El Escorial

Siendo Príncipe, S.M. el Rey Don Juan Carlos residió, durante algún tiempo de su formación, en la Casita de Arriba, precioso edificio erigido por Juan de Villanueva para el Infante Gabriel hermano del Rey Carlos IV. Aquí se fotografió con la comisión de mozos de 1.960 curiosa foto en la que aparecen junto a S.A.R personas muy conocidas de San Lorenzo como Quinito Pacheco, Perico Martín, Carlos Álvarez, Fernández-Quejo, José María Suárez Campos o Juan Manuel de Santos. No existe la menor duda de que la actual familia Real y no digamos sus más cercanos antepasados, quisieron y tienen un cariño especial por El Escorial.

 

Nuestros reyes ya no cazan en la Herrería ni veranean en el Palacio del Monasterio, La Granja o Aranjuez, pero si han sido muchas las veces que por alguna razón de estado, la Familia Real ha pasado por San Lorenzo para presidir algún acto oficial o simplemente, como hizo Don Juan de Borbón, para merendar en la preciosa terraza del Hotel Felipe II o hace poco la Princesa Leticia, para visitar los talleres-escuela del Patrimonio Nacional. Alfonso XII pasaría, en 1.878, una larga temporada paseando y rezando ante la tumba de Mª de las Mercedes enterrada en el Panteón de los Reyes. En 1.921 el Rey Alfonso XIII cena en el Hotel Victoria. En 1.931 la Reina Victoria Eugenia toma el tren desde El Escorial camino del destierro. En 1.979 la Reina Sofía inaugura el Real Coliseo Carlos III.

S.M. el Rey Juan Carlos ha presidido entierros de sus familiares más cercanos como lo hizo Don Juan que prometió que los restos de su padre S.M. Don Alfonso XIII reposarían en su patria a la que tanto quiso y en el Panteón Real de San Lorenzo del Escorial y 39 años después pudo cumplir su promesa. Recuerdo las imágenes de Don Juan pidiendo la venia a su hijo Don Juan Carlos para entregar los restos de su padre al prior del Monasterio y tras cuadrarse ante su hijo pronunció aquellas palabras de “Majestad, misión cumplida”. Y tantas y tantas…..

No hay duda que el más castizo, el que llegaba a escaparse de Palacio, embozado en su capa, para asomarse al Madrid popular, a la vida callejera en su verdad más profunda y auténtica, era Alfonso XII de cuyo reinado se contaban multitud de anécdotas de este rey popular y castizo.

Una de ellas la contaba “Josate” en el Semanario Escurialense el 21 de septiembre de 1.963 y se refiere al Escorial, pueblo que visitó en varias ocasiones.

“El 30 de agosto de 1.925,-cuenta Josate en su columna- acompañado de los personajes de su séquito, Don Alfonso vino a visitar la marcha de las obras que se realizaban en la presa de la Fuente de la Teja, para solucionar el problema del abastecimiento del agua a la población.

Alfonso XIII en La Lonja

Estando reconociendo las obras, llegaron hasta sus oídos los acordes de un organillo y preguntó que de donde procedían. Le contestaron que del festejo de una boda que se estaba celebrando en un ventorro cercano. Don Alfonso manifestó su deseo de ir hasta allí y acto seguido se dirigió hasta el ventorro acompañado de todo su séquito. La sorpresa que experimentaron todos los asistentes al ver aparecer al Rey no tuvo límites. El contrayente, que era albañil, trató por todos los medios de que sirvieran champán al augusto visitante, pero D. Alfonso se negó en rotundo a que le hicieran esa deferencia y sólo aceptó que le dieran un vaso de vino y a continuación se fumó un puro que le regalaron. Estuvo charlando y bromeando con todos los invitados por espacio de 20 minutos y al despedirse dijo a los novios:

-De buena gana permanecería más tiempo aquí, pero estos señores (refiriéndose a los personajes de su séquito) me están esperando.

(…) El Rey de España dejó a un lado la cortesía palaciega y no dudó un momento en ir a tomarse un vaso de vino con los novios e invitados de una boda escurialense.”

 

Un general inglés yace en El Escorial

Tal como lo escribió mi padre en la “Gaceta del Coliseo”, así lo traslado para conocimiento general.

“La conmemoración del IV centenario del Monasterio del Escorial está dando fin con las nueve exposiciones que entre Madrid y San Lorenzo, cerrará los actos organizados con este motivo y entre los que fueron más destacados, el Ciclo de conferencias organizado por la Asociación de Amigos del Real Coliseo. “Una de las conferencias, a cargo del periodista don Pedro Monasterio Ruiz, tenía como título “Un general inglés yace en El Escorial” y sobre cuyo tema en realidad poco se aclaró.

Un buen amigo mío, que de vecino de Madrid se ha trasladado a San Lorenzo en donde se ha afincado y avecindado, convirtiéndose en un apasionado, enamorado y estudioso de todo lo que con este Real Sitio y su Monasterio se relaciona. Y sobre el tema mencionado nos informó, basándose en el Museo del Ejército de Londres, el amigo Antonio Orbaneja.

Consultadas las “Listas del Ejército”, de los primeros años del siglo pasado hasta 1.812 en el que falleció Wheatley, se encuentran pocos datos, pues, al parecer, no era un oficial muy distinguido. Conviene aclarar que “Las listas del Ejército Inglés” incluyen dos fechas de ascensos: una de los ascensos dentro del Ejército inglés en general, y otra, en la del Cuerpo en que presta sus servicios, pero continúa siendo teniente a los efectos de la escala general del Ejército.

Wheatley tenía el grado más bajo de la oficialidad en 23 de junio de 1.970, ascendiendo a teniente-capitán el 14 de agosto de 1.793; el 25 de noviembre de 1.799  pasa a capitán-teniente coronel y a mayor general el 1 de enero de 1.812, es decir unos meses antes de morir.

“La lista del Ejército señala, como dice la lápida que se conserva en el Monasterio, a los “Firts Guards”, mientras que algunas publicaciones relacionadas con “La Guerra Peninsular” como la llamaron los ingleses, en la que intervino Wheatley, se encuentran tan sólo referencias a las batallas en las que participó. En la “Historia de la Guerra Peninsular” de Omán, la más completa e importante, hay una referencia a Wheatley en relación con la batalla Barrosa, en el libro del General Hamilton “The origen and history of the Firts or Grenadiers Guards” (….) se dice que en “en enero de 1.811 los generales aliados decidieron forzar al enemigo a levantar el sitio de Cádiz y las fuerzas aliadas desembarcaron en Tarifa. Las fuerzas aliadas para dicha operación estaban compuestas de 14.000 hombres, de los cuales 4.300 eran británicos, y de ellos 1.764 estaban, precisamente, a las órdenes del coronel Wheatley.

A continuación, se refiere a que después de la batalla de Salamanca-22 de julio de 1.812-Wellington entró en Madrid el 12 de agosto, en donde, después de un descanso, trasladó sus tropas, excepto algunas unidades, de Madrid al Escorial.

Wellington salió de Madrid con dirección a Arévalo y Valladolid el día 1 de septiembre de 1.812, fecha en la que, precisamente, fallecía Wheatley en El Escorial, sin que exista dato alguno que acredite que Wellington pasase por El Escorial, sino todo lo contrario. Lo cierto es que Welington no mencionó, en momento alguno, a Wheatley.

En la Biblioteca del Museo Británico, no se encuentran datos sobre este tema en los diccionarios biográficos, pero si existen unas memorias de un llamado Edmundo Wheatley, referidas al periodo 1.814 (se unió a las tropas en el Bidasoa y formó en ellas hasta Waterloo).

En San Lorenzo los únicos datos que se conocen es que falleció el 29 de agosto y fue enterrado al día siguiente en el Jardín de los Frailes, junto a la pared, frente a la Sacristía de la Basílica, en un cajón forrado de bayeta negra, amortajado con una sábana y con un plato de sal en el vientre (al parecer rito protestante) y junto a su enterramiento el día 7 de septiembre y de la misma forma, fue enterrado un capitán, que según la leyenda, murió en desafío”.

Esta es la pequeña historia de un general inglés que yace en El Escorial.

Los Ingenieros de Montes vuelven al Escorial

Cuando miramos a ese lugar mágico que es el Monte Abantos, lo primero que nos llama la atención es su magnífico pinar herido casi de muerte por el terrible incendio del verano de 1.999 que pudo acabar con esas preciosas laderas verdes que forman el monte que abraza al Escorial. Este pinar, orgullo de nuestros montes, fue plantado en 1.982 por los alumnos de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes que existió en la Casa de Oficios de San Lorenzo.

Como ya hemos contado, la Escuela tuvo desde 1.848 varias sedes en la Comunidad de Madrid iniciando su andadura en el Castillo de Villaviciosa de Odón; pasó después a San Lorenzo del Escorial en 1.871 donde estudiaron y practicaron en sus montes los futuros ingenieros  hasta 1.914. Luego y por causas diversas pasaría a las calles Rey Francisco y Tutor de Madrid hasta el inicio de la Guerra Civil. Después de la Guerra se instalaría en las calles Zurbano y Montalbán para tener su sede definitiva en la ciudad universitaria desde 1.945. En algún momento se pensó volver a instalarla en San Lorenzo, cosa que por motivos diversos no fue posible y que hubiera sido otro gran aliciente para el pueblo.

Después de la gran labor realizada por los Ingenieros de Montes durante más de 40 años en San Lorenzo, la 107 promoción, la de 1.963, ha vuelto el pasado 31 de Mayo para celebrar, esta vez entre piedras centenarias, su cincuenta aniversario.

Los Actos se iniciaron con una Misa en la Capilla de la Escuela y tras plantar un árbol y descubrir una placa de cerámica se trasladaron al Escorial.

Después de una visita guiada al Monasterio y una comida de confraternidad en La Cueva, los componentes de la promoción se trasladaron al Salón de Actos de la Casa de Cultura, antigua sede de la Escuela, cedido por el M.I. Ayuntamiento, donde celebraron un acto nostálgico de recuerdo de los años de estudiantes. Se proyectó la película del Cincuentenario, presentación de la enciclopedia del estudiante con fotografías y anécdotas personales y entrega de recuerdos entrañables. El acto lo cerró el Concejal de Cultura, José Antonio Vara que agradeció el haber elegido el pueblo para esta importante celebración.

José Manuel Nicolás uno de los organizadores de los actos del cincuentenario, ya plantó otro árbol aquí en San Lorenzo, cuando en 1.998 con la celebración de la “Isasada”, fiesta familiar de la familia Isasa, de gran arraigo en San Lorenzo, se procedió a la plantación de un castaño en los jardines  “María Cristina” frente a la Universidad. Y ahí está creciendo y cada año más esbelto.

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Fotografía del castaño de los Isasa

José Luis

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Hoy toca dejar a un lado los temas escurialenses. Una persona, para mi muy querida, nos ha dejado. Le llamaban “El tabernero Real” ya que él mismo se gustaba llamar “tabernero” y no restaurador y pasó a servir sus exquisitas cenas y caterings en La Zarzuela y en las cacerías del Rey desde que era Príncipe en Las Jarillas. Con todo cariño le llamaba “me alegro mucho verte” que era el latiguillo con el que siempre me saludaba cuando nos encontrábamos en uno de sus múltiples bares o restaurantes.

Limpiabotas en el bar La Granja, luego mozo en el bar Neguri para pasar de encargado al Bar Suizo en Bilbao. Llega a Madrid en 1.954 a trabajar en el Bar Garby de Serrano para qué tres años más tarde iniciar, con un pequeño bar en Serrano, su andadura en hostelería. De aquí nacen dos más en la misma calle; después vendrán los de Rafael Salgado, Francisco de Sales, Paseo de la Habana, Hermanos Bécquer, La Masía en el recinto ferial de la Casa de Campo, el de Alcobendas donde tiene la sede, Barcelona en la Diagonal, Sevilla en la Plaza de Cuba y Valencia que desconozco si sigue existiendo. Dio un salto a América y raro es que no hubiera montado ninguno en su Bilbao natal. Todos y cada uno de los bares y restaurantes los recorría a menudo para conocer de primera mano su situación y saludar a los clientes a los que consideraba amigos. Así lo hacía también el día de Nochebuena recorriendo con su hija María José todos y cada uno de los establecimientos, para felicitar las Pascuas a sus empleados y clientes. No falló nunca. Ese trabajo, tesón, tenacidad y honradez le llevó a donde hoy están las cervecerías, bares y restaurantes “José Luis”.

Ha sido un trabajador infatigable hasta el último día. Aunque sus hijos le ayudaban y le siguen en el inmenso complejo hostelero, él siempre lo dirigió personalmente con mano de hierro y guante de seda para mantener un negocio que se inició, con un pequeño bar en la calle de Serrano, en 1.957. Hasta allí empezó a llegar gentes de profesiones diversas, la pijotería de Madrid y un mundo social que se daba cita en este pequeño bar del barrio de Salamanca que luego ampliaría con la Cervecería y el Bar Americano algo triste y aburrido.

Muchas son mis vivencias y anécdotas que podría contar de mis muchos años en los “José Luis” y de los que conservo amigos que se iniciaron como camareros y hoy son encargados en los distintos bares o en la compleja organización. Los partidos del Atleti de Bilbao eran para el bar “José Luis” de Serrano todo un acontecimiento pues desde el día antes la barra se llenaba de bilbaínos que venían año tras año a degustar los pinchos, beber y hacer amigos en Madrid. Yo he ido tantas veces a los “José Luis” de Serrano, donde teníamos la tertulia, que recuerdo un día que me dirigía a mi oficina en Núñez de Balboa a trabajar y el coche me llevó directamente al “José Luis” de Serrano y tuve que quedarme unos segundos pensativo de cómo, sin yo quererlo, acabé allí a las 9 de la mañana. Subconsciente cervecero lo llamaría yo.

Ha dado de comer a SS.MM los Reyes, a Jefes de Estado, a Don Juan de Borbón que tomaba sus Dry Martini antes de comer en Rafael Salgado, y a varias generaciones de políticos, empresarios, directivos  y artistas. Sus caterings se han hecho famosos; la boda de la hija de Aznar en el Escorial fue servida por José Luis así como las de Julio Iglesias e Isabel Preyler o Raphael; cientos de exposiciones y decenas de cacerías de Franco, el Rey o las grandes monterías que se celebran en España. Su último sueño lo consiguió en Rueda al abrir una bodega, Mocén, llena de vino y cultura pues allí se guarda una espectacular colección de más de 700 obras de arte que fueron adquiridas como pago de sus caterings y una espectacular biblioteca.  Gracias a José Luis, que llevó el restaurante del Pabellón de España en la Expo de Sevilla y a su hijo Cesar, que allí se iniciaba en los fogones, conseguí con mi mujer y mis hijos entrar a ver el impresionante documental en tres dimensiones del inmenso Cine instalado en el Pabellón, sin esperar cola. Así era José Luis: ayudaba a todo el que se lo pidiera. También gestionó durante algún tiempo el restaurante del Teatro Real y otros grandes acontecimientos celebrados en España.

Su don de gentes, su simpatía, sus relaciones públicas y sus pinchos fueron la clave de su éxito. Pinchos elaborados con elegancia y con una calidad desconocida hasta entonces: de merluza, chorizo cocido, morcilla, solomillo de cerdo y especialmente el pincho de tortilla, ese pincho tan español, que un “tabernero” de Bilbao supo darle un trato especial y muy valorado y que sigue haciéndose igual en todos sus establecimientos. Y no dejemos atrás su famosa y deliciosa tarta de limón, creo que con la de Embassy las mejores, al menos de Madrid.

Su familia, sus bares y sus clientes eran esa vida de 84 años que se apagado como sus fogones, cargada de anécdotas, hablillas o leyendas que me gustaría que, si las hubiera dejado escritas, su querida María José o sus cinco hijos, sacaran a la luz porque aseguro que sería un éxito editorial de primera magnitud.

Descanse en paz el tabernero y amigo José Luis Ruiz Solaguren.

 

 

La ruta de las tapas

Foto Ruta de la Tapa

La ruta de las tapas

A veces las cosas parece que funcionan y van en la buena dirección, o al menos es lo que aparentan ser. La crisis ha hecho reaccionar a los políticos y ya se habla de una Ley de Administraciones Locales que lo primero que hará será unificar servicios, evitar duplicidades y si es posible unificar ayuntamientos.

Mucha gente, aunque algunos les moleste, abogan por unificar los dos pueblos, San Lorenzo y La Villa, dos pueblos con el mismo apellido: del Escorial. Hubo un tiempo en el que ambos pueblos estaban gobernados por un único Alcalde Mayor pero eso fue ya hace mucho tiempo cuando San Lorenzo casi no existía. Ahora parece que eso es imposible aunque soy partidario y defensor de esta idea. Servicios unificados ya existen – correos, autobuses, tren, hospital…- pero son todavía escasos. O se hace desde dentro o lo harán desde fuera. Algunos pequeños pasos se han dado últimamente pero ninguno definitivo como lo han hecho otros pueblos de la Comunidad de Madrid mucho más distantes entre sí que los del escoriales.

Las tapas, ese elemento gastronómico tan español y especialmente madrileño, han conseguido unir a los dos escoriales al crear la “1ª Ruta de las Tapas por El Escorial y San Lorenzo”. Buena idea ésta de unir desde el 10 de mayo al 9 de junio a los dos escoriales aunque sea esta vez por la comida y el vino.

La historia de la tapa, según algunos autores, viene de los tiempos de Alfonso X El Sabio que necesitaba comer pequeños bocados entre horas debido a una enfermedad, que acompañaba con pequeños tragos de vino. A partir de aquí obligó a los mesones que no se despachara vino sino iba acompañado de una pequeña cantidad de comida que evitara así los efectos de los efluvios alcohólicos. Después, en bodegas, botillerías y tabernas, el vaso de vino se servía en jarra con una tapa de cerdo o queso en su boca, para evitar caer impurezas o mosquitos en la jarra y además conseguir que el cliente comiera algo mientras bebía y así refrescaba el gañote y llenaba el estómago contra el efecto alcohólico. De esta manera, cuentan, llegó a nuestros días el nombre de esta tradición tan arraigada en nuestro país y que gracias a algunos restauradores se está llevando a otros países.

Los ingredientes varían de unas zonas a otras y abarca todo tipo de variaciones y recetas siendo cualquier producto, posible componente del “tapeo”. Desde los ingredientes típicos de productos de la huerta, del cerdo, pescado, verduras, guisos, tortilla y un larguísimo etc. hoy día se dirigen las recetas modernas dando más importancia al nombre de su presentación que a sus ingredientes y contenido. Lo de “sobre lecho de…”; “con cebolla caramelizada”; “la emulsión de…”;  “la reducción de…”;  “crujiente de…” y tanta palabrería de “nueva cocina de fusión” que si no la utilizas no estás “in” y la tapa no es una tapa moderna. Por ejemplo. “Crujiente de oreja de calamar con espuma de garbanzo sobre lecho de alcachofas y reducción de módena con cebolla y piñones caramelizados”.  Es decir una porquería pero que suena enorme.

Esto es lo que he echado de menos en esta Ruta de las Tapas escurialense. Demasiada palabrería gastronómica moderna pero poca chicha serrana. No las voy a analizar una a una para que nadie se enfade conmigo, pero se podían haber acercado más a lo que forma parte de nuestra tierra serrana.

Recuerdo la Semana de la Tapa en Tudela(Navarra) durante la Feria de la Verdura a principios de Mayo, donde cada una es una tapa que utiliza los frutos de la huerta navarra, donde el espárrago, las pencas, el tomate, los corazones de alcachofa etc. son los protagonistas de las tapas como homenaje a esta magnífica tierra.

De todas maneras actuaciones como ésta de la “ruta de las tapas por el Escorial y San Lorenzo” merecen la pena, no sólo por lo que se refiere a su interés gastronómico sino por esa unión de ambos pueblos que algunos deseamos.