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El veraneo y la Colonia III

El Veraneo y la Colonia.- III

Las mañanas del verano escurialense eran para las madres y los niños, ya que los padres iban a lo suyo o a Madrid a trabajar. Madres y niños se dirigían al Monte Bajo o a la entrada de la Herrería donde los niños jugaban y corrían vigilados por sus mamás.

Las excursiones con burros, que muchos años más tarde también practicábamos, rompían la monotonía veraniega mientras que al caer la tarde comenzaba el paseo por Floridablanca, donde los más jóvenes iban a ver y dejar verse. El paseo de la tarde era obligatorio como lo fue el NO-DO en los cines. Cuentan que como en el Paseo de Recoletos en Madrid, se llenaban las aceras de sillas verdes de hierro, donde las mamás, en el caso de Florida, “veían a sus tiernos pimpollos acompañados de sus galanes y admiradores”.

 

Floridablanca

(Floridablanca)

Ya en estos años anteriores a 1.925 existía el Parque Alfonso XIII que más tarde conoceremos como el Parque, lugar de reunión de la Colonia y centro del ocio del veraneo escurialense. Allí alrededor de la gran pista baile se reunían las pandillas. En esta época comienzan a celebrarse las grandes fiestas que quedaron como guía de las muchas que a partir de esos primeros años se celebrarían en el verano del Escorial.

Polilla y Sabáu recuerdan representaciones de teatro y actos culturales que dejaron una huella imborrable en los veranos escurialenses. El Torneo medieval en la Lonja; una fiesta de aviación en los Prados Cubilla; los I Juegos Florales que tuvieron como mantenedor al Premio Nobel D. Jacinto Benavente en el Patio de Reyes; una representación de la Rendición de Breda en la Herrería; fiesta en los jardines de la Casita de Arriba o la fiesta holandesa en el Jardín de los frailes. Realmente era otra época. Escenarios como La Casita de Arriba, el Jardín de los Frailes, La Herrería o el Patio de Reyes sería difícil conseguirlos hoy día para realizar actos festivos o representaciones teatrales.

 

Torneo en La Lonja 2

Las representaciones teatrales en el Teatro Lope de Vega, hoy Real Coliseo Carlos III, eran continuas y de gran éxito por la profesionalidad de sus actores, casi todos de la Colonia y por su difícil ejecución.

Artífices de todo esto fueron las personalidades de Xavier Cabello Lapiedra y la Sta. Rosario Muro, dos amantes del arte y la cultura que supieron trasladar a su querido pueblo de San Lorenzo.

(Poco a poco veremos cómo van cambiando los veraneos, adecuándose al carácter moderno que hoy tienen nuestros pueblos y cuyas raíces mantuvo hasta muy avanzados los años 80)

(continuará)

 

El Escorial tambián vota

El Escorial también vota

Tenéis razón porque lo que digo es una perogrullada. Todos los que han querido y tenían derecho a voto, lo han ejercido en estas elecciones Generales de junio de 2.016 después del fiasco de las del 20 de diciembre , en las que unos y otros se culparon de haber colapsado la formación de un gobierno, que por cierto no hemos echado de menos.

Una vez publicados los datos de participación y del número de votos por partidos, ciudades y comunidades me he parado de analizar cómo serían los resultados de los dos Escoriales para tomar el pulso político a mis dos pueblos.

El partido Popular sube en los dos pasando en San Lorenzo del 36,2% al 41,8% y en la Villa del 35,2% al 40,8%. El PSOE sube ligeramente menos de 1 punto en San Lorenzo y 1,5 en la Villa. Ciudadanos baja más de 2 puntos en ambos pueblos respecto a las anteriores, aunque quedando por encima del PSOE. La coalición de Podemos e Izquierda Unida es la que más desciende pasando en San Lorenzo del 23% al 19% y en la Villa del 25,1% al 20,8%.

La participación ha sido muy importante por encima de la media nacional que se quedó en un 69,8%. En San Lorenzo votó un 73,2% y en La Villa un 74% datos muy superiores a muchos pueblos y ciudades.

Estos son datos reales y objetivos que no voy a comentar. Ahí los dejo y que cada uno saque sus consecuencias.

El Veraneo y la Colonia II

El Veraneo y la Colonia.- II

Sigo utilizando como guía el libro “El Escorial” de Sabau y Suarez Valdés (Polilla) verdadero estudio pormenorizado del veraneo de los años 40 y 50 a los que iré incorporando mis pensamientos y sensaciones del que me tocó vivir algunos años más tarde.

monasterio de prestado

Dicen los autores y no les falta razón, que el veraneo escurialense lo inventó el propio Rey Felipe II con sus visitas a su gran obra. Su estancia en El Escorial fue la casa del primer Párroco que tuvo el pueblo, el bachiller Pedro Montero, hasta que Felipe II remodeló el antiguo Monasterio Viejo o Monasterio de Prestado y construyó la Casa del Rey donde pasaba las temporadas de sus visitas a las obras de la gran Fabrica.  Aunque me figuro que con la sola presencia real, el párroco Montero estaría bien pagado, no sabemos si el Rey pagaría el alquiler al bachiller ya que en ese caso sería la primera casa que se alquilaba en la localidad con fines veraniegos. Acompañando al Rey en estas visitas veraniegas al Monasterio, secretarios y altos servidores que con sus familias conformaron la primera Colonia veraniega de la localidad. Y aquí aparece la primera referencia a la Colonia del Escorial que iría en aumento con la presencia de los monarcas sucesores de Felipe II ya que se rodeaban de una corte muy superior a la del Rey Prudente.

Las Casas de Infantes, de la Reina o la de Oficios se construyeron aunque en momentos diferentes, para alojar a la multitud de secretarios, ayudantes, servidores y oficios para servicio de sus Majestades.

Carlos III iría construyendo y ensanchando el plan urbanístico de la mano de su arquitecto favorito Juan de Villanueva, del que tenemos muchos ejemplos de bonitos edificios en el pueblo. Muchos años más tarde, hacia 1.910, nacen nuevos barrios y un número de hoteles van surgiendo y conformando estos barrios. El pueblo crece por el barrio del Plantel, los Alamillos, la carretera de Guadarrama o frente a la Herrería así como la llamada cuesta de la Estación entre los dos pueblos.

Para pasear, los veraneantes tenían el magnífico espacio de la Lonja donde en mi veraneo juagábamos a todos aquellos juegos de niños de los años 50 que unos y otros hemos practicado en la Lonja.

Según cuentan Sabáu y Polilla, hubo un año en que se dejó pasear por la galería de Convalecientes, para mí una de las zonas más delicadas y bonitas del Monasterio. Mujeres con sus grandes pamelas y caballeros de cuello duro y corbata sustituían a los monjes al menos por algunas horas. Mejor que hoy día no nos permitan pasear por ella pues, ¡pobrecita!, la cantidad de grafitis que tendría que soportar. El claustro del Patio de los Evangelistas era, después de misa del domingo, el paseo de las manillas del reloj, así apodado al dar vueltas en el mismo sentido sin que unos y otros se pudieran encontrar. Aunque el paseo dominical preferido era el de Terreros, que ya decían los autores que estaba casi desierto y hablamos de los años 40 y escuchar la música de la banda de Carabineros en el quiosco de música hoy desaparecido. Siempre me he preguntado como un espacio como el del Paseo de Terreros puede estar tan triste y lóbrego, sólo con gente los días de mercadillo. Quizás por eso la estatua de Felipe II sentado por la gota, mira a la lejanía y piensa en cómo arreglarlo. Los de mi quinta recordamos aquellos días de Agosto, durante las Fiestas patronales, cómo Terreros  bullía con los bailes verbeneros y se llenaba de gente durante la Feria que allí se celebraba.

Patio de los Evangelistas (2)

 

 

El Veraneo y la Colonia

El Veraneo y La Colonia

Decían Carlos Sabau y “Polilla” en su libro “El Escorial” que  no es una ciudad de vida social rigurosa, absorbente y exigente, ni tampoco es un pueblo con su vida de tal, despreocupada y rústica. Y sin ser una cosa ni otra participa de ambas. Cada veraneante elegía su vida sin que nadie se sorprendiera. Cada uno era muy libre de elegir una de ellas pues había campo y festejos para todos o bien simultanear ambas que es lo que normalmente se hacía en verano. El libro se editó en 1.944 y cuenta como era el veraneo de la Colonia en San Lorenzo y por lo que he visto muy parecido a lo que sería en los años 50 y 60 para mí más conocidos y que pretendo contar en  este blog.

La Colonia era lo que Chito Ramírez llamaba “los veranistas” y que comenzaban a llegar al Escorial a principios de junio para pasar aquí casi tres meses que era lo que antes se llamaba veraneo. Y comenzaba por la formación de las pandillas. La pandilla era la base del veraneo. El primer mes se conformaban con los de “siempre” y se iniciaba la guerra entre pandis para atraer al nuevo chico guapete y de buena planta o a la chica nueva que, mona ella y bien dotada, se la disputaban las pandillas con tácticas seductoras para atraerla, hasta que caía hacia un lado u otro con la alegría de sus componentes.

El Parque

( Parte de mi pandilla en el Parque)

El mes de julio, primer mes de veraneo era cuando se inauguraba el Parque, se elige la Dama Regidora y Asesoras, se inauguran las Piscinas, se abre el Hotel Jardín….y se van realizando algunas fiestas de tanteo como los pases previos que el toreo da al toro para ir conociendo sus bondades y aptitudes.

Los primeros días del mes eran los días en los que las madres hacían inventario de la ropa de verano dando pases de unos hijos a otros y es el mes en el que salen con sus hijos a comprar las playeras de La Corona.

Todavía las pandillas no están formadas definitivamente y hacen los primeros pinitos para ir dando que hablar a las demás, pues aunque nadie lo afirmaba, existía una pequeña guerra silenciosa para salir nominada la pandilla del verano. Empezaban los muñidores a la búsqueda de la próxima Regidora y asesoras porque era un seguro de fiestas y guateques.

Después, en el mes de Agosto, la vida social, las fiestas, las piscinas, las verbenas el cine, el teatro, los bailes de disfraces o la subida a Abantos, Valdemorillo en bici y alguna otra excursión en burro iban tomando el mes y realmente no había semana sin algún jolgorio. Era el mes de las Fiestas Patronales del pueblo que se solapaban con las de la Colonia en armonía perfecta pues unos y otros íbamos a unas y otras. Era el mes de la Bolera del Parque de los paseos por Floridablanca y las Fiestas del Felipe II.

Y llega septiembre que era un precioso mes para los que no tenían que presentarse a los fatídicos exámenes. Se alargaba el veraneo para los estudiosos pues el Colegio no empezaba hasta los primeros días de Octubre. El tiempo hacía cambiar los planes de las pandillas. Más cine Variedades, más guateques en casas, se van formando parejas y el amor pululando alrededor de las pandillas. “Si quieres a tu hija casar, veranea en San Lorenzo del Escorial” se ha dicho de nuestros pueblos. Pues es totalmente cierto. Tres de mis cinco hermanos hemos conocido a nuestras mujeres en San Lorenzo. Tengo, además, una lista de parejas que se conocieron en El Escorial y acabaron pasando por la vicaría. No me atrevo a publicarla. Quizás en otro momento.

 

(Continuará)

Tedio en la Villa

Tedio en la Villa

A pesar de los muchos buenos momentos que paso, reconozco que hay veces que el tedio y el aburrimiento me ganan. Leo a Alfonso Ussía y veo que le pasa lo mismo pero refiriéndose a temas muy diferentes. Tal como él escribe, reconozco que hay días en el pueblo más aburridos que asistir a un sorteo de lotería o escuchar el Bolero de Ravel. Y tiene razón. Me pongo en el lugar de una pareja, de la primera, segunda o tercera edad que le diga al otro: ¿qué hacemos esta tarde? ¿Cuál sería la respuesta del otro?

-Pues vamos a dar un paseo o a tomar algo.

Y se acabó. No hay más opciones. Ni cine, ni teatro, ni bingo, ni discotecas, ni conferencias (a excepción de las políticas). Por no haber no hay ni casino algo imprescindible en todos los pueblos para el ocio de sus vecinos. Creo y es de agradecer a las Amas de Casa sus viajes y la labor del Ayuntamiento por los mayores pero también hay más personas que necesitan de otro tipo de actividades de ocio. No me gustaría comparar pero podríamos mirarnos en otros pueblos cercanos.

Y ahora entra en juego la nostalgia y me veo en mi época bajando al Keeper donde nos encontrábamos casi todos incluyendo los que venían de Madrid  de estudiar para septiembre o los de los que se acercaban de los pueblos vecinos. Recuerdo las tardes en la “Cuadra del tío Agustín” o las noches en “El Mono” o “Flánigan” en Los Molinos o Cercedilla. Yo vivía encima del “Ojo Izquierdo” la disco de moda en San Lorenzo y lógicamente antes de llegar a casa tenía que pasar a saludar a los amigos y tomarme la última para que la música que hacía retumbar las tuberías, me dejase dormir. Otras veces nos aparcábamos en el  “Reuma Club” antes de bajar a las fiestas del Prado Tornero o de pasar por Tersícore o el Parador. Las tardes en el Parque a jugarnos unas cervezas a los bolos después de una partida de tute o de mus en el Casino de la calle del Rey. Las fiestas del Parque o del Felipe II en verano eran una diversión asegurada con baile de disfraces y teatro incluidos

Mañana quedamos y vamos al cine Variedades que ponen una de vaqueros y me quedé sólo porque en el Lope de Vega daban la última de Cantinflas que parece que a la peña les gustaba más.

Un día jugando al bingo en el Hotel Victoria, regentado por Ángel Lobo e hijos, me saqué unas pesetillas y con ellas invité a dos o tres de la pandilla a la “Oveja Negra” y fundimos lo que me había tocado en los cartones. Entre copa y copa preparamos el guateque del domingo en casa de Pedro y una subida en burro a la Silla. Y mañana a la Maestranza a bailar unas sevillanas.

Aunque el camino de vuelta no era agradable, muchas noches bajábamos a La Frontera de la buena Ernestina y Ängel a pasar un rato, un poco largo esos sí, hasta que nos echaban los guardias. Entonces cuesta arriba mirándonos los serenos, alcanzábamos la calle de las Pozas y a tomar en la panadería las primeras tortas de anís recién hechas.

Sé que muchos de estos locales no coinciden en el tiempo pero sólo quiero dejar negro sobre pantalla, que antes había cosas que hacer y lo pasábamos bien sin ordenador, Facebook, Twiter o WhatsApp y teníamos cosas que hacer y sitios donde ir y no sólo dar un paseo o ir a un bar a tomar algo.

 

La bandera

La Bandera

Me gustó ver, hace unos meses, la gran bandera que los socialistas, colocaron como fondo del escenario en el que se desarrollaba una reunión que no recuerdo para que acto. Eso era ayer, como dijo Fray Luis de León y hoy en los nuevos ayuntamientos “podemitas” apoyados por los mismos socialistas, se despliegan banderas y pancartas republicanas, manteniendo la estelada o la ikurriña en los gobernados por independentistas. No me gusta la tricolor, menos las independentistas, porque para mí no es símbolo de libertad, sino del odio; no es símbolo de reconciliación entre españoles sino símbolo de la división y de la desintegración. Hoy que el día es lluvioso y está triste y gris como la piedra berroqueña que invade todo, hoy digo, quiero escribir de un sentimiento que me produce siempre que veo nuestra bandera roja y gualda. Colores de la señera del Reino de Aragón y que fue aprobada por Carlos III muchos años antes de que Franco, al que le señalan, viniera a este mundo. La I República la aceptó y no así la II Republica que hizo suya la tricolor y que acabó en una guerra entre hermanos.

“Qué bonita es mi bandera /roja y gualda, sangre y fuego/sangre para defenderla/ y oro para ir al Cielo”.

Aunque el viento mueve las banderas en su mástil, la verdad es que, como dice Antonio Burgos, soplan malos vientos para las banderas. Por eso me gusta verlas en las calles y en edificios de nuestros pueblos; en mi urbanización o en el mástil de la Plaza de los sexmos de la Villa del Escorial; en la de la Virgen de Gracia, en el Coliseo Carlos III en los ayuntamientos, Guardia Civil o en el Hotel Miranda-Suizo y hasta en un chalet de la Villa.

“Me gusta ver la bandera/ en la plaza de mi pueblo/en la calle, en una iglesia/y besarla cuando quiero”.

Bandera en la PlazaLeo un Bando del Ayuntamiento de la Villa en el que llama a los vecinos a participar en la Jura de Bandera que se celebrará en la Plaza de España el día 26 de Mayo. Será un acto emotivo para que 80 personas expresen su compromiso con España. (Escribo esto antes de su celebración ya que espero  comentarlo próximamente). Este tipo de Actos que se celebran en toda España, permiten que los españoles que sin querer vincularse a las Fuerzas Armadas con un carácter profesional, puedan manifestar su compromiso con la defensa de España prestando juramento o promesa

ante la bandera y bajo una fórmula como:

“¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?”. “¡Sí, lo hacemos!”.

Yo que he jurado tres veces; en la Milicias Universitarias en la Granja y dos haciendo las prácticas de Alférez en el CIR de Colmenar, no me importaría volver a hacerlo en la Plaza de mi pueblo.

jura de bandera

“Algunos lloran al verla/ otros al verla saludan/ pero todos la respetan/ y hasta mueren por quererla”.

A través de la Jura de Bandera Civil se pretende realizar un homenaje a nuestra bandera, que es signo de unión y convivencia entre los españoles y simbolizar la renovación de nuestro compromiso con la Constitución, la Democracia y con el régimen de libertades que establecimos en 1978 y que casi todos queremos que no se rompa.

 

Cumpleaños de Villanueva

Cumpleaños de Villanueva

Cumplir años siempre es una bendición de Dios aunque a algunos no nos guste demasiado. Hace unos días un bar de copas en la plaza de la Cruz cumplía 10 años que aunque muchos bares y restaurantes tienen más años de vida, éste, para mí, es algo más especial que otros cumpleaños. “Villanueva”, precioso nombre para un bar de San Lorenzo donde el arquitecto de Carlos III desarrolló una inmensa labor urbanística y arquitectónica, ha cumplido una década, primera de otras muchas que seguro vendrán. Su alma como la de los dos anteriores, es Maca Adaro empresaria, pintora, decoradora y que suele hacer bien todo lo que se propone.

En su andadura empresarial primero fue, hace muchos años, “El Nueve” en los bajos de su casa familiar en la calle San Alberto del Barrio del Plantel muy cerca de lo que fue el Hotel Escorial. Creo que estuve un par de veces pero fue un local paradigmático en lo veranos de San Lorenzo y del que me han quedado pocos recuerdos.

Después viene un local con duende, como diría un sevillano, “El Plantel” que estaba situado en la calle Floridablanca 32 y que por desgracia desapareció en 2.007. Era un bar de copas con cuerpo y alma. El cuerpo era el local y su decoración; el alma, Maca Adaro que lo regentaba con verdadero amor y pasión. Velas en la barra que ayudaban a la luz tenue del local  y mesas camillas al fondo donde se celebraban tertulias de pintores, artistas y doctores y un día a la semana se jugaba al mus. Tonos teja y albero en las paredes decoradas con cuadros pintados por Maca y relojes antiguos, que siempre parados, marcaban las diez y diez. Pizarras para escribir menús, lámparas de mesa, abanicos y muebles antiguos,  además de viejos y algunos adoquines recogidos de las obras de la calle Floridablanca daban vida al local. Dos preciosas columnas de hierro enmarcaban la barra de mármol blanco donde se escribían a lápiz las cuentas de los clientes, barra que generalmente era atendida por jóvenes amigos de Maca que la ayudaban y que así, me figuro, se ganarían algunos euros. Creo que algunos gorros y sombreros colgaban de la pared. En fines de semana y días del verano se tomaban las copas en la calle dada la afluencia de público que abarrotaba el local. Tuvo una época  donde también se hacían comidas para llevar o comer allí como tortillas, platos caseros sándwiches pollos y paellas para convertirse después sólo en bar de copas.

El Plantel

Y ahora celebramos el cumpleaños de Villanueva, precioso local hoy en el centro de San Lorenzo que fue la pastelería Ideal en la Plaza de la Cruz junto a los soportales de la calle Reina Victoria. Costó muchos esfuerzos, tiempo y dinero llegar a transformar el local en lo que es hoy. Un local que aunque esté vacío parece estar vivo y que aparece acogedor como esas casas antiguas que aun sin gente aparecen vividas. Centro de reunión de gente, aunque variopinta, que parece cortada por el mismo patrón que siempre ha querido su dueña en mantener a su lado. Es un local que inventa cada día en su agradable y acogedora decoración y en sus eventos, mercadillos y fiestas que organizan muy a menudo sus tres hijos muy involucrados hoy en la gestión. Una terraza amplia y agradable para tomar una copa a cualquier hora hace de Villanueva un local con carácter y especialmente divertido. Muchas felicidades Villanueva y que cumplas muchos más.

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Tati Aguirre

Tati Aguirre falleció el día 7 de Abril y publiqué esta nota en Facebook y se me olvidó hacerlo en mi blog, cosa que hago ahora, para conocimiento de sus amigos o amigos de sus hijos.

Tati Aguirre

Hoy no tengo el cuerpo para faralaes. Expresión ésta muy andaluza que me decía ayer una sevillana y que la he compartido hoy con ella porque yo tampoco lo tengo. Un amigo se ha marchado a jugar a los campos de golf del Cielo y hoy hemos guardado aquí sus cenizas. Tati tenía una pasión: el golf, una profesión; la arquitectura y un amor; su gran familia. Aunque ya no jugará con Alvaro o con algunos de sus hijos, seguro que allí arriba encuentra a amigos para compartir muchos hoyos. Entre ellos Santi Herranz, que le estaba esperando para jugar un partido de golf con su gran amigo, como tantas veces lo hiciera en La Herrería y tomarse unas cervezas en cualquier Alaska del Cielo, que no se cómo se llamarán allí, como tantas veces lo hiciera en San Lorenzo.

Tati era muy querido en San Lorenzo y yo también le quería y le seguiré queriendo.

 

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Recuerdos en papel couché

Dña. Crescencia

 

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Tengo en mi ordenador un archivo que reza “fotos Escorial”. Una vez abierto aparecen muchos más archivos con las fotos ordenadas por temas. Cuando como hoy, quiero recordar, cosa que hago muy a menudo, entro en “Fotos antiguas”. De vez en cuando lo reviso para no olvidar y compartir mis recuerdos en papel couché en este mi blog. Hoy que llueve en El Escorial y el cielo berroqueño.  como la piedra que invade todo, tiñe el pueblo de gris, hoy he revisado mi archivo buscando la foto que aquí me acompaña. Pasé por delante de su kiosco y no recordarla se me hace imposible. Doña Crescencia, la Barquillera, era mi amiga. Ella mayor, como mi abuela Paz. Yo niño, con pocos años que bajaba del Plantel, donde vivíamos, al kiosco de Floridablanca a ver a mi amiga y comprar caramelos y pipas.  ¡Cómo me gustaba estar con ella! Era mi amiga y me dejaba entrar en su casa de Florida donde pasaba muchas horas rodeada de hijos y nietos. Alguna vez me dejó despachar a niños como yo pero que no tenían la misma suerte. Siempre la recordaré sentada junto a la mesa camilla que calentaba con un brasero y la daba igual que hiciera frío o calor porque sus sitio era ese, junto a los suyos y a sus pequeños clientes que como yo a veces la dábamos bastante la lata.

 

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Tati Aguirre

Hoy no tengo el cuerpo para faralaes. Expresión muy andaluza que me decía ayer una sevillana y que he compartido hoy con ella porque tampoco yo lo tengo. Un amigo se ha marchado a jugar a los campos de golf del Cielo y hoy hemos guardado aquí sus cenizas. Tati tenía una pasión, el golf; una profesión, la arquitectura y un amor, su gran familia. Aunque ya no jugará con Álvaro o con alguno de sus hijos, seguro que allí arriba encuentra a amigos para compartir muchos hoyos. Entre ellos Santi Herranz, seguro que le estaba esperando para poder jugar un partido de golf con su gran amigo, como tantas veces lo hicieran en La Herrería y tomarse unas cervezas en cualquier Alaska del Cielo, que no sé cómo se llamarán allí, como tantas veces lo hicieran en San Lorenzo.

Tati era muy querido en San Lorenzo y yo también le quería y le seguiré queriendo.

Veranillo de Semana Santa

Hoy Jueves Santo de una Semana Santa temprana, recién estrenada la primavera, cuando los árboles han empezado a tener algunos retoños en sus desnudas ramas y los almendros los he visto florecidos, he recordado un precioso pasaje que había leído varias veces del libro “El Escorial, lugar de veraneo” . El libro del que conservo un ejemplar, algo deteriorado por cierto, pero que guardo con mucho cariño, está editado en 1.944 (2ª Edición) por Carlos Sabáu Bergamín y Álvaro Suarez-Valdés bajo los seudónimos de “Luis de Santurce” y “Polilla”. Aunque se refiere al mes de abril, mes más típico de Semana Santa, se puede aplicar a este mes de marzo que ha tenido a bien no molestarnos con el agua de la temida lluvia.

He pedido a Carlos y a Álvaro permiso para trasladar el precioso pasaje de su libro  y desde el Cielo me han comunicado que no hay problema, que lo reproduzca si quiero, pero que les recuerde con una oración cosa que así hago.

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EL VERANILLO DE SEMANA SANTA

Mes de abril. La primavera va vistiendo con sus galas el campo. Los árboles van abriendo poco a poco las sombrillas verdes de sus copas y en la solapa de sus ramas ponen flores blancas. El tomillo, fresco aún por las últimas lluvias, extiende su aroma por doquier, y los pinos se preparan a reunir bajo sus puntiagudas copas a la primera pandilla, y aquel pino aislado, a escuchar las eternas palabras de la eterna pareja. En el suelo se abre el sí y el no de las primeras margaritas. Tras las cercas, las lilas visten su alivio de luto y los lirios visten ya capuchones de Nazareno. La pringosa jara abre sus grandes flores blancas, esperando al moscardón que viene a visitarla. Todo parece dar la bienvenida a esos grupos de gurriatos “amateurs”, avanzadilla del verano, que en estos días de abril llegan a El Escorial a pasar la Semana Santa. Días de meditación y tranquilidad de espíritu, que anhela, después del torbellino madrileño, la paz escurialense. La vista y el oído, cansados de la quebrada líneas y el ruidoso bullicio de la capital, descansan contemplando la línea recta del Monasterio y el solemne silencio del campo. Desde el cerro del Abantos, contemplando a los pies del Monasterio-silencioso, severo, solemne-,y, a lo lejos, casi perdida en el horizonte, la línea blanquecina de la capital con su aureola de polvo; la llanura poblada de diminutos pueblecitos encerrados en el marco monumental de la Naturaleza, con sus moles de granito y sus arroyos murmurantes, que bajan de la espesura de la sierra agua de nieve, y las flores y los pájaros, y sobre ello un cielo azul y sereno y una armonía que penetra dentro del alma, haciéndonos vibrar hasta lo más profundo de nuestro ser; desde el cerro de los Abantos, en estos días, contemplando todo esto, el alma se acerca más a Dios, creador de toda esa maravilla armoniosa, y que en estos días muere por el hombre…

Después, Sábado de Gloria. Las campanas del Monasterio repican con voz grave, y las campanitas de los conventos las contestan y las rocas rompen su silencio al recoger estas voces de bronce, que devuelven centuplicadas, lanzándolas al espacio en un enorme “Resurrexit”. Y ya todo es alegría, todo animación y se oyen risas de juventud y la avanzadilla del verano pasea alegre, dueña de El Escorial, y danza en sus noches y prolonga su estancia hasta que don Dinero, sacristán impaciente, con las llaves de la última calderilla, anuncia el “Se va a cerrar” de este veranillo de Semana Santa.