Archivo de la categoría: General

El Veraneo y La Colonia.- XI

El Veraneo y La Colonia.-XI

El libro que estamos comentando reserva un capítulo a la vida deportiva del pueblo, destacando, como no, al futbol que apasionaba y figuraba como deporte rey en todas las fiestas. No había, ni hoy existen unas fiestas sin dar cabida al deporte y en especial al futbol que en nuestro caso, tenía un especial escenario en el campo de Los Pinos. Allí todos los veranos se celebraba el “derby” entre los dos pueblos de Arriba y de Abajo con alguna superioridad por parte de San Lorenzo.

La natación y los campeonatos típicos del verano, se celebraban en Las Piscinas de la Herrería que los autores las describen en el libro como  “hermosa piscina rodeada de pérgola y provista de trampolines, dotada de servicios anexos de bar, casetas, “solariums”, duchas etc.”

antonio-marcos-y-chino-piscina-prado-t

Foto: Campeonato en la Piscina del Prado Tornero. Antonio Marcos y Juan G.Cos

Al no existir las Piscinas, comidas por el Campo de Golf, en nuestros veraneos, más tardíos, celebrábamos los campeonatos y nuestros baños pandilleros en la magnífica piscina del Hotel Monasterio, en la no mejor que la del Prado Tornero y en la del Batán, piscina más pequeña pero de aguas frías y siempre corrientes provenientes del arroyo del mismo nombre.

El tenis era un deporte que se cuidaba mucho en El Escorial con Campeonatos de la Sierra en los primeros días de septiembre a los que asistían las mejores raquetas de Villalba, Cercedilla, La Granja, San Rafael, Ávila y de nuestros dos pueblos. Se celebraban en las pistas públicas del recinto de las Piscinas. El hockey del que el Colegio Alfonso XIII sería un referente años más tarde, la equitación, a cuyos concursos hípicos dedican un capítulo en el libro, el tiro al plato y el excursionismo eran deportes muy cuidados en nuestros pueblos.

Muchos son los capítulos que quedan por descubrir del libro, donde los recuerdos se agolpan y se mezclan con los que años más tarde serán las vivencias más nostálgicas de los veraneos que viviríamos después.

La dedicatoria

La dedicatoria

Escribir produce muchos sinsabores y quebradores de cabeza por las críticas, malamente expresadas, con lenguaje típico de “verduleras” (no sé por qué ponemos a las pobres verduleras como ejemplo de mal habladas) críticas a las que nunca sabes si contestar o aceptarlas sin más. Al final te callas por educación y profesionalidad y procuras demostrar con la palabra escrita, la razón misma de tus testimonios. Pero el mero hecho de escribir sobre nuestro pueblo me ha reportado algunas satisfacciones que cuando llegan te llenan de orgullo y te endulzan el día haciéndote olvidar las otras.

Y esto es lo que me ha pasado en estos últimos días. He recibido un libro y una dedicatoria que me ha hecho despertar el espíritu que lo tenía algo dormido. Nunca he entendido las colas en las ferias de libros o en los grandes almacenes para que un escritor de renombre o ganador de algún premio literario, te dedique su último libro. ¿Qué consigues con ello? Tener en casa un libro de Vargas Llosa, de Camilo José Cela o de Ildefonso Falcones con la frase “a mi amigo… con todo afecto y cariño de …” Todo mentira. Ni es su amigo ni se lo dedica con afecto o con cariño pues no le conoce de nada.

Me figuro al escritor al que le llega un señor y le dice:

-Por favor querría que le dedicara el libro a mi suegra Rosalinda que es una fan suyo y ha leído todos sus libros. Qué pensará por dentro el escritor. Reirá mientras escribe o sonríe al caballero con cara de incredulidad. Pues no lo se. Nunca he firmado libros. Creo que por esto y algunas cosas más, que reconozco que a lo mejor es  una manía mía, sólo tengo cuatro libros dedicados: Uno, “Los silencios del Rey”, escrito por mi gran amigo, y esto si es verdad, Joaquín Bardavío. Otro de un señor en toda la extensión de la palabra, amigo, catalán, asegurador y un perfecto “bon vivan” que escribió un ensayo sobre lo que espera de la vida y lo que ha sido la suya, muy bien llevada por cierto. El tercero es un libro muy buscado por los estudiosos de estos temas “Notas Genealógicas de un linaje del Valle de Soba” un estudio pormenorizado  de toda la familia Sáinz de los Terreros y de sus antepasados, escrito por un primo de mi abuelo y que nuestro padre regaló uno a cada hermano. Y el cuarto es el que acabo de recibir escrito por Antonio Guisado con una sentida y bonita dedicatoria, según él, por los buenos ratos que pasa leyendo mis escritos sobre el Escorial. ¿A alguien no le llenaría de orgullo y satisfacción y se sentiría como un rey por algo así? Pues a mí eso me ha pasado.

escanear0001El libro que me ha regalado Antonio es “un texto dramático que nos muestra las maravillas de la ciudad del Escorial de una manera futurista ingeniosa y creativa”. Es una obra corta en clave de comedia, que engancha gracias a la variedad de personajes y a los acontecimientos que se suceden.

En 1.989 la desaparecida Asociación “Amigos del Real Coliseo Carlos III” convocó el Premio Eloy Fernández de la Peña. La obra premiada, según las bases del concurso, sería puesta en escena. Efectivamente. Tal como se recoge en el Prólogo del libro de Antonio, el jurado concedió el premio, compartido con la obra “La basura” de Pedro Catalán, a “El Escorial 2.089” de Antonio Guisado y un año después la obra fue incluida en los llamados Festivales de Verano y representada, nada menos, que en el Patio de coches del Monasterio.Una máquina, el Ordenador Supremo, cedida en 2.089 al Alcalde del Escorial, pueblo que lo conforman la Villa y San Lorenzo ya unidos reencarna a cuatro personajes muy relacionados con el pueblo y que estarán cuarenta y ocho horas otra vez en esta vida. El Rey  Felipe II, una serranilla gurriata del s. XVII, el Padre Antonio Soler, músico y compositor y Doña Ramona  una señora del XIX también nacida en El Escorial. El encuentro con el Alcalde, su secretaria y el Secretario del Ayuntamiento produce situaciones y diálogos entorno al Escorial que realmente es el protagonista de la obra.

Una obra para leer, entretenida y bien escrita; una dedicatoria que toca el corazón y un amigo al que dar las gracias.

El Veraneo y La Colonia.- X

El Veraneo y la Colonia.- X

El siguiente capítulo del libro que venimos comentando sobre el veraneo y la Colonia del Escorial se refiere a un tema recurrente en San Lorenzo como es “Los Semanarios del Escorial” tema del que yo me he ocupado varias veces en este blog.

escanear0001Yo empecé a escribir, malamente por cierto, en esa edad en la que no sabes por qué decantarte, pero si sabes lo que te gusta hacer. Tenía 16 años, lo que ha llovido desde entonces, y escribía en verano en el “Semanario Escurialense” mis “Papelín Oficial de noticias” y allí me codeaba con firmas como Quinito Pacheco, José María Suárez Campos, mi padre Juan Manuel Sáinz de los Terreros, Agustín Cebrián. Eloy, Gaby Sabau y tanta otra gente a la que quería emular, pero mi torpeza de escribiente recién nacido jamás pudo conseguir.

Dicen Carlos y Álvaro en su libro que “un verano en el Escorial no se concibe sin la existencia de un periódico que lo sazone debidamente”. Morían unos “papeles” pero nacían otros que recogían los cotilleos y las fiestas veraniegas, que comentaban los sucesos y cotilleos o que publicaban las caricaturas o fotografías de las damiselas más destacadas de verano.

Los más animados, vecinos o veraneantes, los letrados, cronistas, artistas y poetas constituían la Redacción de los Semanarios y eran los encargados de sacar adelante, semana tras semana, aquellas páginas entintadas que con medios muy primarios, llenaban de los “ecos” más destacables los veranos escurialenses. La gente quería aparecer en sus páginas y hasta llegaban a enfadarse, no por los cotilleos, sino por no salir en los papeles pues eso suponía que nadie se ocupaba de ellos/as. Su salida era esperada todos los sábados de los meses veraniegos porque se convertían en las “televisiones” de hoy día donde enterarte de las noticias y ecos de sociedad como si de un “Sálvame” se tratara.

Para completar este artículo, los títulos “Periódicos y Semanarios” y “El Semanario Veleta” son dos entradas de este blog en los que analizo este tema con profusión de datos. Además recomiendo la lectura de la colaboración de José María Suárez Campos que bajo el título “La Prensa local escurialense” analiza este fenómeno y que se recoge en el libro de Justo Sánchez Díaz “San Lorenzo de El Escorial.- Estampas de un Pueblo”.

«La vida deportiva» y «Las Ferias de San Lorenzo» serán los próximos capítulos que comentaremos en este blog.

El Legionario

Hoy dejo aparcado el siguiente capítulo del  «El Veraneo y La Colonia» y escribo unas pinceladas del General que fundó la Legión y paseaba por el pueblo de El Escorial acompañado de tres caballeros legionarios.

El Legionario

Hace ya tiempo escribí, creo que en estas mismas páginas y perdón por la auto cita, sobre mi idea de recoger en una Enciclopedia escurialense los perfiles de tantas personalidades que han desfilado o vivido en nuestros pueblos. Escribí una lista, escasa lista por cierto, hecha a base de los recuerdos que iba extrayendo de mi frágil memoria. Recordaba en ese artículo a las figuras de la literatura, premios Nöbel, críticos y directores de cine, ilustres actores de cine y teatro, periodistas, militares, ex ministros, políticos y jefes de Gobierno, grandes arquitectos y fecundos autores teatrales, poetas, mezzosopranos o cronistas de la Villa de Madrid; pintores, escultores, ceramistas, encuadernadores y artes plásticas. Realmente la lista de nombres sería interminable.

He leído el artículo de Alfonso Ussía “El Legionario” dedicado al general Millán-Astray, fundador de La Legión, hoy vilipendiado y desairado por la Alcaldesa de Madrid al aceptar quitar el nombre de su calle de la capital de España. No llego a entender cómo se quiere hacer desaparecer la calle dedicada al fundador de la Legión a la que todo el mundo quiere y admira. Lo primero que me llamó la atención en el artículo de Ussía ha sido que en los primeros tiempos, antes de unir sus apellidos paternos, firmaba como Millán Terreros. No sabía que tenía como pariente, al menos de apellido, al fundador de la Legión nada menos. Luego, poco a poco me fui empapando de su ilustre figura. Cuando en la lista de personalidades que han pasado por nuestros pueblos, incluía a militares me refería entre ellos al General Millán-Astray que con calle o sin calle, como dice Ussía, es Historia de España y por qué no, historia del Escorial.

Dice Ussía que Don José era amigo de su familia y le cantaba las cuarenta al lucero del alba. Lo aprendió de militar ejerciendo su mando en La Legión y como un legionario siempre lo es hasta que muere, Millán-Astray murió mandando.

millan-astray

Del paso del General por El Escorial, donde veraneaba, se cuentan miles de anécdotas, me figuro algunas leyendas urbanas, todas con un común denominador: su fuerte carácter y sus innatas dotes de mando. Acompañado siempre por sus tres fieles guardaespaldas, un cabo y dos caballeros legionarios, que según cuentan, tres “piezas” a los que les gustaba el alcohol de forma desmedida. Su diversión al bajar de San Lorenzo por El Paseo, donde residía en un chalet el General, era disparar a las farolas. Unos lo hacían con piedras y ellos con balas.

Su presencia acompañando al General “acojonaba un poco” según me cuentan, ya que sus ademanes militares eran más de un cuartel de la Legión que de un paseo de verano por El Escorial. Cuando llegaban, el General y sus tres legionarios a comprar melones a su “amigo” Tomás el Pollero le hacía catar cinco o seis hasta que le gustaba uno. Luego, eso sí, le pagaba todos los melones “catados”.

Su figura imponía. Era como un Blas de Lezo del ejército español ya que a ambos les faltaba una pierna, un ojo y un brazo que dieron por defender a España.

Hoy desaparecido el General y posiblemente la placa de su calle en Madrid seguro que en muchas personas y especialmente en mí quedará su recuerdo y la parte de la Historia de España que dejó escrita.

 

 

El Veraneo y La Colonia.- VIII

El Veraneo y la Colonia.- VIII

Carlos y Álvaro – Luis de Santurce y Polilla – o lo que es lo mismo Carlos Sabau y Álvaro Suarez Valdés continúan en el libro que estamos desgranando con el capítulo de “EL PARQUE” del que ya he escrito varias veces al haber sido el centro de reunión de la colonia que diariamente confluían a última hora de la tarde aunque desde primeras horas las partidas de canasta, tute o mus eran clásicas de un conjunto de señoras en la terraza del bar.

Realmente el Parque que se cuenta en el libro, no tiene nada que ver con lo que es hoy, un espacio desaliñado, sin la frondosidad que tuvo, sin el bar y las terrazas, sin la bolera, sin la pista de baile o sin el escenario del teatro. Su utilización es muy escasa y desgraciadamente tampoco su nombre se parece en lo más mínimo a lo que se ha convertido este espacio, casi cuadrado, situado frente al Monasterio y que linda con la Casa de Oficios, la plaza de la Virgen de Gracia, Floridablanca y el Paseo Juan de Borbón frente a los Canapés.

Los autores definen el Parque de los años 40 como “un gran local descubierto, rodeado de frondosos árboles en tres de sus costados y ocupada su parte central por una amplia pista de baile a cuyo alrededor, en bancos y sillas, se coloca el público para presenciar las evoluciones de los danzantes y más alrededor de la cual tiene lugar el paseo. Está provista de un bar y adosado a él se encuentra el cine del mismo nombre”.

El nombre fue evolucionando desde su creación: “Jardín de las monjas” “La Parada” “El Parque” “La Bolera” y hoy que ya no existe el juego de bolos americanos lo llaman “El Parque de la Bolera”.

La temporada del Parque se inauguraba el 16 de julio día de la Virgen del Carmen, generalmente con una fiesta de bienvenida y luego ya no pararán los festejos, verbenas y bailes benéficos todos los fines de semana durante todo el verano. (De sus fastos y fiestas iremos informando a medida que sigamos comentando el libro.)

Más tarde a este espacio se le dotó de una embocadura de escenario teatral donde se representaban desde obras teatrales a zarzuelas. En mi época se representó por gente de mi pandilla, escenas de “La Verbena de la Paloma” y por un primo mío, alumno de Juan Tamariz, una sesión de magia en la que participé como ayudante.

Cualquier pueblo de la Comunidad de Madrid daría dinero por tener un espacio en el centro del pueblo, frente a una de las maravillas de mundo y con árboles centenarios, enormes castaños, pinos y pinsapos que miran y crecen frente a los Canapés, para darle categoría y porte a este espacio hoy dejado de la mano de Dios y del Patrimonio.

(Continuará)

El Veraneo y la Colonia.-VII

 

El Veraneo y la Colonia.-VII

Venir a veranear al Escorial, suponía en muchos casos, alquilar una vivienda, piso u hotel, además de importantes sacrificios ya que no sólo venían los ricos sino también gente normal con carencias o con muchos hijos a los que les sentaba bien el clima del Guadarrama. Barrios enteros quedaban vacíos después del verano. El fin de semana se utiliza poco y muchos hoteles del barrio de Abantos, El Plantel o del Paseo de Carlos III se utilizaban de año en año, de verano en verano o por una temporada.

Barrios como la Alameda, la carretera de la Estación y las Casas de Oficios, de Infantes o de la Reina eran habituales de veraneantes sin olvidar el centro del pueblo. Yo sin ir más lejos pasé los veranos en un piso debajo de la casa de mis abuelos en el Plantel; en la Plaza de las Ánimas encima de La Violeta frente a la Cueva y en la carretera de Guadarrama junto al restaurante El Cid.

Así lo cuentan “Luis de Santurce” seudónimo de Carlos Sabau y Polilla seudónimo de Álvaro Suarez Valdés en el libro que estamos comentando “El Escorial” manual y guía del perfecto veraneante.

Desde grandes mansiones con todos los elementos del lujo posible en aquellos años cuarenta, hasta pequeñas viviendas sin grandes comodidades componía un amplio abanico de posibilidades donde elegir para habitar por meses o temporadas enteras.

Una vez elegida morada y preparada la ropa ligera para el verano habrá que comprar las “wamba” en La Corona y comenzar a disfrutar los casi tres meses de veraneo.

Mi familia llegaba a San Lorenzo días antes de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio, y ya se había celebrado las primeras fiestas del verano. La Fiesta de San Antonio que se celebraba los días 11,12 y 13 de junio y se instalaba junto a la fuente del Seminario en la Herrería. Allí se concentraba ganado vacuno, lanar, de cerdas, yeguas de vientre, caballos de silla y tiro etc. uniéndose a la feria los festejos populares con sus bailes, verbenas, concursos de tiro al plato…. que hacían de estas fiestas una de las más populares del Real Sitio. Con ella parece que se iniciaban los festejos del veraneo que no acabarían en muchos casos hasta mediados de septiembre.

 

(continuará)

El Veraneo y La Colonia

El Veraneo y La Colonia.-VI

Para mí la parálisis de escribir en este blog ha terminado. Mis pocos días de relax, sin mantener contacto con los que me leen, se debe a un relajo necesario para ordenar ideas, manejar otras y decidir cosas que pueda contar.

Hoy 1 de septiembre huele a final del veraneo. Hoy para muchos el veraneo, que no el verano, ha terminado con el último día de agosto. Es cierto que los cambios escolares, las clases empiezan el día 8 de septiembre, impiden mantener a los niños más tiempo en el ocio, en la playa o en la montaña. Libros, ropa, asignaturas pendientes…. Recuerdo que mis veraneos llegaban hasta finales de septiembre donde el inicio del frío y las castañas caídas nos acompañaban en estos últimos días ya que en algún caso llegábamos a Madrid dos días antes de iniciar el curso en los primeros días de octubre.

El final del veraneo era en muchos casos sacar la ropa del otoño que se empezaba a notar, porque aquí en El Escorial, los últimos días de septiembre, después de la Romería, todo cambiaba. Las castañas caían, el frío empezaba a aparecer y el pueblo se quedaba semivacío ya que comenzaban las vacaciones de los vecinos del pueblo que también tienen derecho.

Yo pertenecía, como mi familia, a la llamada Colonia que veníamos verano tras verano a pasar casi tres meses en el pueblo. También en ese “veranillo” santificador que era la Semana Santa asistíamos a las procesiones y pasábamos unos días en nuestro querido pueblo de San Lorenzo. Como nosotros cientos o miles de familias venían a pasar el verano y convivir con los vecinos “gurriatos” o “caciques” en perfecta armonía. Como decía Alfonso Paso que vivía , escribía y pasaba grandes temporadas en San Lorenzo, lo que le gustaba no era el Monasterio sino mezclarse con la gente del pueblo.

Pero resulta que para una persona, cuyo nombre no quiero acordarme, estas familias que eran parte del pueblo durante varios meses, han sido calificadas hace unos días en Facebook, en un grupo de San Lorenzo, como “esos pijos que vienen todos los años”. Desconozco si esta señora es del Escorial o ha venido aquí a vivir de fuera. En cualquier caso sólo decirla que gracias a estos pijos que vienen al Escorial, el pueblo no se ha quedado anclado y ha conseguido muchas cosas de las que disfrutamos hoy día. El turismo no deja un euro en el pueblo, se lo dejan al Patrimonio Nacional. El dinero lo dejan los “pijos” que viniendo todos los años compran, pagan impuestos y crean puestos de trabajo. Yo me considero de estos pijos que han hecho mucho por el pueblo viniendo año tras año y ahora viviendo aquí, y le diría a esta Sra. o Srta que si es de San Lorenzo tiene que estar agradecida a los “pijos que vienen todos los años” y si no lo es, también. ¿Qué le parecería si yo también utilizara el Facebook para insultarla a Vd. o a cualquiera que viene a este pueblo a gastarse el dinero? La recomiendo que estudie un poco de educación y respeto hacia los demás. Me abstengo de calificarla.

(continuará)

El Veraneo y La Colonia.-V

El Veraneo y la Colonia.-V

El Escorial sigue mejorando sus estructuras y servicios, aunque sin perder las costumbres del veraneo de años anteriores que son difíciles de cambiar. El Parque sigue manteniéndose como centro de reunión de todos y las pandillas, al caer la tarde, parece que no tienen otro sitio para reunirse. Esto ocurría antes del veraneo de 1.942 y doy fe de que en mis veranos de bastantes años después, el Parque gracias a los dos socios, Enrique de los Santos y Rafael, que gestionaban también la bolera del Carlos III de Madrid, era el centro neurálgico de las tardes y de muchas noches escurialenses.

Siguen los chicos de la Colonia disputando enfurecidos partidos de futbol para enseñar a las chicas cuáles serán las pandillas reinas del verano. Se establecen-cuentan los autores del libro- las becerradas y se pierde, en cambio, los concursos hípicos que se celebraban en septiembre, creo que en Los Pinos. Es curioso que existiendo ciudades y lugares de veraneo de más entidad e importancia que San Lorenzo, fuera esta localidad de la Sierra la que mantuviera durante muchos años estos concursos hípicos que tuvieron gran atención por los más importantes jinetes de la época.

Inauguradas las Piscinas de la carretera de Robledo, tristemente desaparecidas para dejar paso al golf, los veraneantes desfilaban a pie todas las mañana para disfrutar del sol y del agua mientras los más metidos en años se reunían en pandillas para pasar la mañana bajo los pinos que rodean nuestro pueblo.

Si existieron concursos hípicos, creo que no los hubo en ningún otro pueblo de la Sierra, también los campeonatos de tenis de San Lorenzo tuvieron categoría y gran calidad, en los que participaban veraneantes de todos los pueblos cercanos.

Se establece la costumbre de nombrar a la Dama Regidora, institución que era como la “Alcaldesa” de los veraneos de la Colonia, que regía el ocio y las fiestas que era costumbre organizar durante su “reinado”. Las fiestas y funciones de aficionados continúan. Entre las primeras destacaron , según cuenta Polilla y Sabáu, “ una zambra gitana”, “ una Boda en la huerta valenciana”, “La Fiesta de la Regiones”, “la Fiesta China” y “ la Romería del Rocío” fiestas todas ellas organizadas magníficamente por aficionados veraneantes. Así mismo las obras de teatro eran comedias y zarzuelas de autores consagrados que los aficionados representaban con gran maestría y desenvoltura.

Y así vamos avanzando hacia los veraneos más cercanos que poco a poco desgranaremos en este blog.

(continuará)

El Molino de Papel

El Molino de Papel

Dejemos al “Veraneo y La Colonia” que siga recordando y cambiemos de tema para informar de una magnífica idea llevada a cabo en San Lorenzo.

Leo en la revista “Apuntes de la Sierra” que dirige Marisa Ortega, por cierto, revista que alienta lo cultural de forma entretenida y muy bien editada, un artículo titulado Carlos, un buen librero. Se refiere a Carlos Mosquera que es el propietario de la librería Antonio Azorín, situada en la calle Joaquín Costa en pleno centro de San Lorenzo.

Siempre me han gustado las librerías con carácter y especialmente de antiguo desde aquellos días en los que íbamos a vender algún libro a La Felipa en la calle de los Libreros. Era la que mejor trataba a los estudiantes en aquellas librerías de papel viejo como las llamábamos. Era un pequeño banco casi una casa de empeños porque luego, más caros, había que recuperar alguno de los libros vendidos. Pero no hay duda que nos sacaba de algún apuro dinerario.

Me gusta leer libros en papel y no en estos modernos e-book, o libros enlatados que me marean y no consigo hacerme con ellos. No suelo faltar a la Feria del Libro Antiguo en el Paseo de Recoletos y de vez en cuando me acerco a la Cuesta de Moyano. Me gusta el olor de los libros en papel y especialmente los antiguos y libros viejos (existen las llamadas librerías del viejo) bien editados, en buen papel y mejor encuadernados con sus letras y decoraciones en oro.

Y todo viene al caso por defender y ampliar la idea que tuvo Carlos en las pasadas Navidades de abrir uno de los kioscos de Floridablanca y vender libros en la calle. Otros kioscos venden vino o cerveza, churros, chuches o helados, pero Carlos se arriesgó y decidió vender libros y montar un trocito de la cuesta de Moyano en San Lorenzo. Con el buen tiempo ha decidido abrir todos los fines de semana su “Molino de papel” precioso nombre para una bonita idea.

Kiosco 9

El kiosco ha pasado por muchos derroteros. Yo recuerdo cuando era de La Martina, madre del pintor y escritor Adolfo Ruiz Abascal y la recuerdo con su blanquísimo delantal al frente de su pequeño negocio que más tarde ampliaría desplazándose frente al Mercado. Varios bares han pasado por el kiosco de madera y hasta un alquiler de bicicletas para hacer turismo por el pueblo y que pronostiqué, que dada nuestra orografía, sería difícil que tuviera éxito.

La idea de una librería a la calle en Floridablanca, me ha recordado a la de San Ginés, en el callejón del mismo nombre  junto a la iglesia, que aunque sólo se dedica al “viejo” se nutre de los mismos mimbres que este kiosco librero de San Lorenzo.

 

Libreria_San_Gines_2014-02-10

Me ha gustado la idea y aunque sea una fantasía me gustaría que los cinco kioscos de Floridablanca se llenaran de libros y fuera en verano una pequeña “cuesta de Moyano” en San Lorenzo. Para bares y terrazas ya tenemos suficientes.

El Veraneo y La Colonia IV

El Veraneo y la Colonia.- IV

Dejamos el anterior artículo en las fiestas y fastos del veraneo escurialense que fueron muy prolíficos y de gran calidad escénica en aquellos años de principios de siglo. Los autores del libro “El Escorial” comienzan ahora a ir desgranando los cambios que se van a ir produciendo para dar entrada al carácter moderno que va adquiriendo el pueblo de San Lorenzo. Se van pavimentando calles del centro, se reforma el Hotel Miranda transformándolo en lo que conoceremos años después. Aparecen nuevos hoteles en el Plantel como “El Jardín” que fue en los años cercanos a los cincuenta, centro de reunión de las tardes veraniegas. Situado en la calle Floridablanca con vuelta a Leandro Rubio ocupó la llamada Casa Jacometrezzo considerada como la primera construida fuera del Monasterio. Perteneció al escultor que trabajó para Felipe II. Realizó para la gran Obra, el Retablo del Altar Mayor, La Custodia y los Grupos Funerarios de la Basílica éstos con Pompeo Leoni y Juan Bautista Comane. La edificación es de los primeros años de la construcción del Monasterio para alojar oficiales y laborantes.

Tras una gran reforma de lo que fuera el Hostal Jardín, se convirtió en Hotel utilizando sus jardines de 420 metros cuadrados para reuniones y fiestas en las tardes del verano. Allí, en una fiesta en su jardín, debuté cara al público realizado una entrevista a la recién nombrada Regidora de 1.967, Maribel Múzqiz.

Entrevista a la nueva Regidora Muzquiz. Hotel Jardín Jukio 1.967

Hoy es un jardín seco y descuidado, con árboles perdidos y con la elevación de un piso que modifica gravemente el edificio original.

Continúan en San Lorenzo las reformas y mejoras y así surgen nuevos cafés, el barrio de Abantos y el Monte Bajo cambia su fisonomía al desaparecer el puente de madera existente. Los problemas de abastecimiento de agua empiezan a desaparecer al terminarse la presa del Romeral y se proyecta sin que pudiera completarse un tranvía desde la Estación hasta la fuente de la Teja del que sólo se han mantenido, como una reliquia laica, los raíles al final de la calle Floridablanca. Se construye el campo de fútbol de Los Pinos y las Piscinas de la Herrería. Ahora desaparecidas, dejaron paso a parte de los hoyos que conforman hoy día el Club de Golf de la Herrería.

Comienza a aumentar el número de veraneantes, lo que se llamó La Colonia, que según los autores y datos oficiales, “en el verano de 1.940 hubo 12.000 veraneantes, sin contar la población flotante en hoteles y pensiones.” El veraneo ya va tomando la forma en la que se ha mantenido hasta hace unos años, desvaneciéndose después hasta los actuales veraneos.

(Continuará)