Jácome da Trezzo, Jacopo da Trezzo o Jacometrezzo como se le llama, nace en Lombardía en 1.515 y muere en Madrid en 1.589. Escultor, orfebre y medallista trabajó para el Emperador Carlos V antes de entrar al servicio de Felipe II.
La casa de Jacometrezzo, situada en la calle Floridablanca con vuelta a la calle Leandro Rubio, es llamada así ya que parece pudo ser la vivienda del gran escultor del Retablo del Altar Mayor, de la Custodia y de los Grupos Funerarios de la Basílica del Monasterio, que realizó con Pompeo Leoni y Juan Bautista Comane. Lo que sí parece seguro, es que su origen se remonta a los primeros años de la construcción del Monasterio, construida para alojar algunos de sus oficiales y laborantes, por lo que se la considera la primera casa construida fuera de los límites del Monasterio.
Se discute si fue construida antes o después de 1.576 fecha en que se realizó el grabado de una perspectiva del Monasterio en el que no aparece dibujada esta casa, bien porque no estaba construida o porque fue olvido del grabador. La incertidumbre en la datación de la casa pone en duda si fue habitada por Jácomo da Trezzo ya que su traslado al Escorial debió producirse hacia 1.580.
La casa ha llegado hasta nosotros gracias a la solidez de su construcción y a una composición distinta a la tipología de las casas del pueblo. Construida a base de sillares de piedra rematados por una cornisa muy simple de donde arranca la cubierta de teja curva. Casi sin elementos decorativos son fachadas lisas con pocos salientes a excepción del dintel y el alfeizar.
En 1.880 su propietaria hereda la casa incluido un jardín de 420 metros cuadrados que sus padres compraron al nuevo dueño del Plantel.
Desconozco la fecha exacta pero debió ser hacia 1.940 cuando se convirtió en Hostal con el nombre de “Jardín” manteniéndose como tal hasta los años ochenta. La reforma interior fue tan profunda para su conversión en hotel que los muros exteriores puede ser lo único original que nos ha quedado.
En los años cercanos a los cincuenta, el “Club Jardín” privaba como local de reunión en las tardes veraniegas, situado en la calle Leandro Rubio que había sido abandonado como lugar de reunión unos años antes. Cuentan que la vuelta al coqueto rincón en las tardes veraniegas, fue la aparición de un caballero elegantemente uniformado que cortaba la entrada en la puerta del Hotel Jardín. Dicen que vestía una chaqueta encarnada con solapas azules y unos blancos pantalones que pronto se convirtió en una atracción. Según esta descripción me figuro a un director de pista del Circo Price cortando entradas como lo hacían aquellos porteros con todo tipo de entorchados y sus casacas rojas, en las puertas de los cines de la Gran Vía.
En aquel sombreado jardín del hotel se hacían fiestas veraniegas como aquella, en la que tuve el honor de entrevistar a Maribel Múzquiz, recién proclamada Regidora del verano de 1.967, siendo mi primera vez que hablaba en público.
Hoy cuenta con un jardín descuidado, árboles secos y con una ampliación en la segunda planta que modifica el edificio original.
Perteneciente a la casa y hoy abandonado y pintado de grafiti, existe un templete de dos plantas que hace esquina con la Cuesta de Sada, hoy San Conrado. Era un pequeño kiosco que se utilizaba como bar y que yo utilizaba mucho para comprar helados pues vivía casi vecino al Hotel.
Las tardes veraniegas en San Lorenzo se disfrutaban a la sombra de árboles centenarios en sitios hoy desaparecidos, destrozados o dedicados a otros usos en espera quizás de un uso distinto. El Batán, Zarco, el Hotel Escorial, el Hotel Monasterio, la terraza del Parque y su bolera, el Hotel Jardín, la inigualable terraza del Hotel Felipe II…
Le pediría al alcalde que negociara con sus propietarios, la recuperación de alguno de estos espacios que han marcado toda una época en San Lorenzo para disfrute de sus vecinos y veraneantes. Seguro que no me hará caso.
(Datos históricos: Libro Arquitectura y desarrollo urbano (V). Comunidad de Madrid)

