El pasado día 11, a las diez de la mañana, en plenas fiestas y siendo el día grande de la Villa, Antonio Vicente (PP) gracias a sus diez concejales, fue investido por segunda vez consecutiva, como Alcalde de la Muy Leal Villa del Escorial. La Corporación estará formada por tres concejales del PSOE, dos de Montearroyo, uno de IU y otro de Acción Plural, nueva formación que lidera Mariano Rodríguez que ya fue alcalde, creo, hace cinco legislaturas.
El mismo día a las doce, tomaba posesión José Luis Fernández-Quejo como Alcalde de San Lorenzo. Por cuarta vez consecutiva y con mayoría absoluta, aunque con un concejal menos, ha accedido a la Alcaldía elegido por sus nueve concejales del PP. La corporación Municipal quedó conformada con cinco concejales del PSOE, dos de IU y un concejal de Alternativa Municipal Española (AME) nuevo partido que entra por primera vez en el Ayuntamiento.
Los dos ayuntamientos de El Escorial, ambos del PP, son sólo dos de los muchos del entorno escurialense que van a tener alcaldes del Partido Popular, ya sea con mayoría absoluta o por acuerdos con otros partidos minoritarios. Pero no les arriendo las ganancias dados los graves momentos que las corporaciones municipales están viviendo desde el punto de vista de su financiación. Como otras muchas cosas, este Gobierno había prometido solucionarlo conjuntamente con la financiación autonómica, verdadero cáncer del déficit público y ahí siguen los problemas sin acometer las reformas necesarias.
Las deudas son inmensas. Sólo los ayuntamientos de la Comunidad de Madrid deben a los bancos y cajas, sin contar proveedores, 7.726 millones. Madrid con 6.453 millones es el más endeudado de España. San Lorenzo debe 5,4 millones y La Villa 7,9 habiendo reducido su deuda del 2.009 en 1,9 y 3,1millones respectivamente.
Durante mucho tiempo, con la situación favorable, todos los ayuntamientos han gestionado con alegría y hasta despilfarrando en sus gastos corrientes. Analícense la lista del personal de muchos ayuntamientos y veremos que sobran funcionarios, asesores y personal de servicio contratados en épocas boyantes. Ahora, llegan las vacas flacas y nos acordamos de la fábula de la cigarra y la hormiga. Hay que guardar para cuando llega “el invierno”. Es fácil hacer cosas, el problema es mantenerlos. Abrir nuevos servicios, nuevos edificios culturales, bibliotecas, comedores y crear sociedades públicas es necesario y plausible de una buena gestión municipal. Pero luego hay que mantenerlos y pagar sus gastos corrientes. Ahora llegan las medidas impopulares pero necesarias si no se quiere llegar a situaciones como la de la Sanidad Pública que puede declararse en quiebra.
José Luis Fernández-Quejo ha comparecido para dar cuenta de las medidas económicas que se van a tomar, con la puesta en marcha del Nuevo Plan de Ajuste y Reducción del Gasto. El Alcalde desgranó toda una serie de medidas que se tomarán durante esta legislatura para poder afrontar, con un presupuesto más reducido, la situación de crisis que estamos padeciendo.
Me llamó la atención una medida concreta: la reducción de un 40% de las horas extraordinarias que supone un ahorro de 57.000 euros. Es decir que se han pagado anteriormente, nada menos de 142.000 euros en horas extraordinarias. Reducción de un 47% de los gastos de las fiestas, cosa que me parece bien pues ver como se quema dinero en cohetes en época de crisis, no es lo más correcto.
Recorte en las retribuciones salariales; se amortizarán vacantes por jubilación; adaptación de estructuras por movilidad de los empleados públicos; reducción de las horas extras; se ajustarán las tasas y precios públicos a su coste real; limitación de consumos de telefonía, gastos consumibles de oficina etc.; se cobrará por la cesión de espacios públicos y se procederá a nuevos concursos de adjudicación de energía eléctrica…. Todo un catálogo de buenas intenciones para reducir los gastos del Ayuntamiento que espero y deseo que se cumplan y que se reduzcan también los impuestos a pagar.
