«El marqués de Parcuellos»

Santiago Carrillo ha sido nombrado hijo predilecto de Gijón y ensalzado como un héroe de la democracia y de la libertad. Los halagos vertidos hacia su persona no sólo por la alcaldesa socialista, Paz Fernández Felgueroso, sino también por los portavoces de los otros dos partidos representados en el Ayuntamiento de la preciosa villa asturiana, harían olvidar la historia siniestra de este personaje. Aunque nació en Gijón en 1.915, no conozco en base a que méritos, y no me refiero a los loados por la alcaldesa, una ciudad como Gijón homenajea a un infausto personaje que mandó fusilar a miles de madrileños, cientos de religiosos, de mujeres y de niños.

La portavoz y presidenta del PP en Gijón, Pilar Fernández Pardo intentó por todos lo medios justificar su voto a favor de la concesión de esta distinción a Carrillo y a la vez justificar a sus dos concejales que se ausentaron del Pleno municipal para no hacerlo. Y ante este hecho, “el defensor de las libertades, el que impuso a su organización una política de moderación para evitar confrontaciones, además de destacar su comportamiento exquisitamente democrático” que así le alabó la Alcaldesa, sacó los pies del plato y arremetió contra los que no le habían votado. En plan chulesco, que es lo que ha sido siempre, “agradeció el reconocimiento a los que no le votaron y a los que le consideraron un adversario que fueron los mismos que tiranizaron durante 40 años al país”. Bonitas frases para un demócrata convencido merecedor de este galardón.

Me gustaría conocer a las personas del PP que votaron a favor de conceder a Carrillo esta distinción para recordarles que durante su mandato como jefe de la Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, se procedió al mayor número de sacas de las prisiones y checas de San Antón, Porlier, Fomento etc. Seguro que no han leído la historia de este personaje durante la Guerra Civil y sus cinco mil asesinados en Paracuellos que desde el Cielo se taparán los ojos y los oídos ante tamaña tropelía de una ciudad maravillosa como Gijón. Seguro que habrá algún familiar o amigo de los que votaron a favor de conceder la distinción, que descansa en el cementerio de Paracuellos. Y si no es así seguro que no han leído la historia de este siniestro personaje para votar a su favor.

Existen hijos adoptivos, hijos pródigos, hijos predilectos e hijos putativos. ¿Es que no han encontrado a nadie más predilecto que a este señor? Yo le hubiera propuesto para otro tipo de hijo.

Coincidí un día, hace años tomando café en un bar de la calle Juan Bravo de Madrid con Santiago Carrillo y su “secretaria” y reconozco que estuve tentado de hacer una barbaridad o al menos proferir algunos insultos en recuerdo de mis tíos asesinados bajo su mando en Paracuellos del Jarama. Pero como me considero distinto a los que odian, a los que viven del rencor y no perdonan, me callé y dándome la vuelta para no ver su cara, que es una forma de perdón, terminé mi café y me fui a la calle, eso sí con el estómago revuelto.

Como dice Ussía una cosa es el perdón y otra el homenaje. Que el socialismo trasnochado actual y Carrillo discurran por caminos paralelos es lógico, pero que concejales del Partido Popular apoyen propuestas como ésta me produce una tristeza y pena absoluta. Me da la impresión que los populares quieren perder las elecciones en Asturias. No dejan presentarse a Cascos, caballo ganador, y quieren presentar al candidato peor colocado. Y ahora esto. Si yo fuera “pepero” en Gijón, me quedo en casa sin ir a votar a mi propio partido, por memos.

He leído una pequeña biografía en una Enciclopedia que habla de él como un comunista de talante moderado y reformista, pero en ningún momento se refiere a su trágico paso por la Consejería de Orden Público de la Junta de Madrid y mucho menos se refiere a Paracuellos aunque fuera con una simple referencia. Sus declaraciones de que acepta la violencia cosa que no ha condenado nunca y que la utilizaría en caso necesario le hace un flaco favor a este comunista moderado y defensor de las libertades ¡Qué manía de engañar a la Historia unas veces por acción y otras por omisión! Pero su verdadera biografía no es precisamente la de una persona merecedora de una distinción de esta categoría. Sus declaraciones nunca han sido para mostrar arrepentimiento por sus actuaciones pero sí para defender y colaborar con el régimen de Stalin, uno de los más sanguinarios asesinos de la Humanidad. Jamás participó en la campaña de la guerra a no ser desde los despachos mandando fusilar a hombres, mujeres y niños. Se refugió en la URSS y después en Rumanía donde defendió el régimen de Ceaucescu del que se hizo gran amigo y el que le dio cobijo durante muchos años.

No conozco el pueblo de Paracuellos del Jarama, situado entre el Aeropuerto de Barajes y la base de Torrejón de Ardoz y creo que jamás lo conoceré. Lo siento por los vecinos del este pueblo madrileño que seguro que están hasta las narices de que sólo se nombre su pueblo por los fusilamientos de la guerra.

Espero que cuando se muera no se le ocurra a nadie nombrarle “marqués de Paracuellos” pues a la vista de lo acordado por el Ayuntamiento de Gijón, todo puede pasar.

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