Hoy Jueves Santo

Hoy Jueves Santo

Hoy es Jueves Santo. ¿Os acordais? Me decido a escribir desde Madrid, después de tantos días dedicados a otras cosas no tan agradables. El cabrón de este virus, a mí como a todos los españoles de buena voluntad, nos tiene confinados en nuestras casas, unos solos, otros con niños o familia y otros en situación de ayuda o dependencia de otros.

La mañana de hoy, al menos para mí,  ha sido diferente. Gracias a 13TV he podido ver algo que siempre me emociona y aunque hoy no se puede celebrar, la televisión nos ha regalado la del año 2018. Me refiero al desembarco de la Legión en el Puerto de Málaga y la entronización por los legionarios del Cristo de Mena en la Plaza de Fray Alonso de Santo Tomás junto al puerto. Aquí el Ejército se hermana con una Congregación que se fundó en 1.915 por la fusión de la de la Soledad y la del Cristo de la Buena Muerte. La impresionante imagen del Cristo crucificado es obra, realizada en 1.941, del escultor Francisco Palma Burgos inspirada en la que esculpiera Pedro de Mena hacia 1.660,  desaparecida por el fuego en la quema de Iglesias de Málaga en 1.931. Una copia de esta imagen está presente  en cada acuartelamiento de la Legión.

Y cuando sigo las noticias del Escorial en sus dos versiones, las de Arriba y las de Abajo, dos noticias me han hecho vibrar de emoción aunque por caminos diferentes.

Este virus, que como dice la ministra portavoz del Gobierno a la que no se la entiende cuando habla y menos cuando lo hace de impuestos, dice “que el virus ha venido sin avisar”. No sabía yo que los virus anuncien su presencia. ¿Lo hacen con trompetas?, ¿con llamadas por teléfono, anunciándolo en las redes sociales o por Wasap? Ya se lo preguntaré a la ministra. Pues este virus canalla ha llevado por el camino de la muerte a un gran amigo. Agustín, el Chato, que con su padre Florencio nos cortaba el pelo en la pequeña peluquería de la calle del Rey, se lo ha llevado este maligno cabrón de virus “que aunque llegó sin avisar” no sé si se irá pero ya nos ha avisado de que tarde y mal. A Agustín, gran amigo últimamente le veía mucho. El creo que a ver a su hermana y yo a dar mis paseos “diabéticos” por la calle de la Piña. Hablábamos y le veía estupendo y con muchas ganas de vivir.

Agustín era de nuestra pandilla, compuesta de veraneantes y de buena gente del pueblo y ¡qué coño! era un tío estupendo.

Más o menos de mi edad, aunque ya jubilado, seguro que empieza una nueva vida allá en el Cielo, montando una peluquería donde volverá a cortar el pelo a amigos y conocidos y a todos aquellos que nos han dejado y que conocían sus bondades y cualidades humanas. A toda esa querida familia mi más sentido pésame y un fuerte abrazo. Le recordaré siempre.

El otro camino, el de la vida, lo inició ayer, creo, un recién nacido en San Lorenzo, cuya llegada a su urbanización, fue un video muy comentado en Facebook. El padre con una nueva vida en sus brazos, con mascarilla para que este virus cabrón no pueda afectar a su bebé y la madre abrazando a alguien, era la cruz de esta moneda de la vida y la muerte que nos acompaña. Felicitamos a los nuevos padres como lo hacemos a todos los que en el Hospital ayudaron a traer una nueva vida entre tanta situación difícil y complicada por el virus. ¡Gracias a todos los que hacéis que estas cosas sigan pasando con normalidad!

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