Felipe II y El Greco
Este año se celebra el 400 aniversario de la muerte del pintor cretense Domenikos Theotokópoulos más conocido como El Greco. Cuatro siglos de la muerte de uno de los grandes maestros de la pintura universal y renovador del lenguaje pictórico de finales del siglo XVI. Muchos van a ser los actos y exposiciones que con este motivo se van a celebrar en toda España y fundamentalmente en Toledo, ciudad en la que se estableció en 1.577 con 36 años de edad, al no conseguir afianzarse como pintor de la Corte.
Desconocía cual había sido la causa de la desafección entre Felipe II y El Greco que llegó a que el pintor dejara la Corte y se marchara a vivir a Toledo. Felipe II reclutaba pintores para la decoración de Monasterio y quizás fuera ésta la clave para que El Greco viniera a España hacia 1.577.
Su relación con el Rey Felipe II no fue del todo fácil. El Rey le encargaría el “Martirio de San Mauricio” para el Monasterio, cuadro que una vez terminado en 1.583 no sería del agrado del Rey cuando fue presentado en la Corte por lo que decidió no exponerlo en la capilla del Monasterio para la que lo había sido encargado, aunque se guardó como fondo de la pinacoteca real. Ante este rechazo El Greco abandona y se traslada definitivamente a Toledo. Nada más llegar y gracias a la influencia del eclesiástico Luis de Castilla iniciaría su pintura en Toledo gracias al encargo de un tríptico para la iglesia de Santo Domingo de Toledo y quizás también El Expolio para la sacristía de la Catedral de Toledo.
Por tanto fue el cuadro aquí representado el culpable de la marcha del Greco muy molesto por el hecho de no haber entendido la pintura y haber sido relegada del altar del Monasterio donde iba a ser colocada. El tema del martirio de San Mauricio parece que no fue del agrado del Rey y de la Corte ya que fue tratado, no como si fuera un retrato religioso, sino más bien el de un jefe de la Legión Tebana después de una batalla. Ejecutado por orden de Maximiliano en el s. III, una vez diezmada la Legión y siendo finalmente sus capitanes pasados a cuchillo. Como dijo Navarrete el Mudo: “Los santos se han de pintar de manera que no quiten la gana de rezar ante ellos”.
Además de que, si como parece, ésta fue la causa definitiva de la ruptura, no hay duda como dice el profesor Camón que “pocas veces ha habido dos personalidades, conviviendo en el mismo tiempo y con análogos ideales religiosos, a la vez que con un mayor antagonismo estético”.
A pesar de ello existen otros cuadros pintados por el Greco en la Sala dedicada al pintor de Creta: “La Adoración del nombre de Jesús” también llamado el sueño de Felipe II, considerada como la primera obra del Greco realizada en España.; “San Ildefonso” conocido anteriormente por “San Eugenio”; un “San Pedro Apóstol”; un San Francisco de Asís y otro en Éxtasis.


