El pulso de lo que ocurre en nuestros dos pueblos me lleva a trasladaros, a los que no vivís en El Escorial, estas dos fotografías de mi urbanización, tras el paso ayer del vendaval de aire, lluvia y nieve que pasó por nuestro pueblo como por otros muchos pueblo y ciudades de España. El pino caído, pertenece a mi urbanización y ha sido testigo mudo de muchos, quizás cien, de la vida en esta serranía del Guadarrama en la falda del monte Abantos. Pobre final para este rey de la naturaleza que acabará en estufas y chimeneas escurialenses.


