Cuando los medios de comunicación se hicieron eco de que la Sociedad AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión) que preside la matriarca Pilar Bardén, había tomado la decisión de cobrar por los derechos de autor a los hospitales por el uso de las televisiones en las habitaciones, o a las peluquerías por la música que acompaña a las permanentes y lavados de cabelleras, las tripas me sonaron y se revolvieron hasta dar arcada. La defensora de los desvalidos, de los hipotecados sin dinero para pagar al banco, la amiga de Sabina, Almodóvar o Willy Toledo y la omnipresente en huelgas y manifestaciones de todo tipo junto a la izquierda progre de este país, busca nichos de mercado y decide un buen día que los hospitales y peluquerías deben pagar por escuchar música mientras te peinan o mientras ves la televisión en la habitación de un hospital recién abierto en canal por el cirujano de turno.
La avidez recaudatoria de la Sociedades de Autores (SGAE, AISGE…) es hoy también el “leif motiv” de toda, asociación, institución, sindicato, organismo, banco o ministerio que buscan hasta en las rendijas para aminorar sus muchos gastos de viajes, dietas, visas y sueldos fabulosos.
Pero esta avidez recaudatoria no es de ahora, viene de tiempos antiguos. Cobrar por ver la televisión como quiere hacer la señora Bardén tampoco es una idea actual. La prueba está en una noticia que recogía el “Semanario Escurialense” del 6 de julio de 1.963 en sus “Notas Locales” y que reproduzco:
“En la Secretaría del Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial se dispone de impresos para proceder por los interesados al ALTA en el impuesto de televisión por los receptores instalados en sus domicilios.
Se advierte a los interesados citados que los que tengan sus aparatos con anterioridad al año actual, rellenando estos impresos abonarán exclusivamente el presente año con un recargo del 20% en concepto de atraso. Pasado este plazo, quedarán incurso en las sanciones que los Servicios de Inspección y Hacienda impongan por omisión.”
Ahora estos impuestos se llaman Imagenio, Canal+ ó Canal+ Liga pero al menos los pagan quien quieren y desean ver la televisión de pago. Yo, pagar por ver la televisión, no lo he hecho nunca ni lo haré al menos que nombren a la Sra. Bardén Ministra de hacienda y me obligue. Quizás y aunque así sea, tampoco.
He conocido muchos impuestos y tasas en esta vida mía, pero éste lo desconocía. La pena es no poder preguntar a mis padres si ellos han pagado alguna vez este tipo de impuesto que cobraba el Ayuntamiento del Real Sitio por os años 60.
