Hola chicos ¿Qué vais a tomar?

Tendría que ser ésta una Editorial dedicada a las Elecciones Generales del día 20-N pero al ser hoy viernes víspera del día de reflexión, he decidido escribir de otro tema y dejar la política por un día. Además conviene reflexionar pues nos estamos jugando nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos.

Nunca he entendido esto del día de reflexión pues  todos llegamos a este día con el voto ya decidido y deseando que llegue la hora de introducir nuestro voto en la urna para dejar de oir tantas promesas, insultos y sandeces que se dicen en la campaña electoral. Quizás este año el voto está todavía más decidido y la jornada de reflexión sea más reducida que otros años, pues un día entero reflexionando a qué candidato votar es una pasada y no lo aguanta nadie. Parece ser que muchos han decidido no votar a Rubalcaba y otros muchos van a votar a Rajoy; alguno votará a UPyD, dos o tres a Cascos y quince o veinte a Cayo Lara ese que lidera IU. Pero dejemos que hablen las urnas y ya comentaremos desde aquí el resultado.

Leí en una crónica gastronómica que el cocinero 2 estrellas Michelín, Sergi Arola, había inaugurado en Madrid, concretamente en la calle Huertas, un local de raciones y vinos llamado VI COOL. Abierto en pleno Barrio de las Letras es una réplica del espacio que abrió en Rosas (Gerona) donde se pueden degustar pequeños bocados y raciones como unas deliciosas patatas bravas que en su forma no se parecen en nada a las típicas bravas pero que saben igual, o unas magníficas sardinas marinadas servidas en un recipiente que imita una lata de sardinas y que son para repetir. No es caro y disfrutas del ambiente y del trato de sus empleados. Pero ojo. No todo es perfecto. Nada más llegar al local nos sentamos en la barra y un camarero con acento de hispano te saluda con un “hola chicos; ¿qué vais a tomar?”. Y se te caen los palos del sombrajo. Te dan ganas de irte pues ninguno de los dos que fuimos a conocerlo cumplimos ya los sesenta, por lo que chicos, chicos no somos, pero decidimos quedarnos a ver que era aquello y realmente disfrutamos.

Yo estudié en el mismo colegio que Rubalcaba, Aznar, los hermanos Solana, Marsal, Juan Luis Cebrián, los Camuñas, Savater o Sánchez-Dragó y tanta gente relevante que sería una lista interminable de nombres conocidos de escritores, empresarios, diplomáticos, políticos y hasta de algún golfo reconocido. El Colegio del Pilar era, según vemos por la filiación de esos nombres, muy liberal pero, aunque alguno los haya perdido, todos vivimos unos valores de disciplina,  educación y respeto hacia los mayores que nos han hecho caminar por la vida con la cabeza muy alta. Siempre nos hablaban de usted, tratamiento que dábamos a nuestros profesores porque el tuteo no existía en ese Colegio de la calle Castelló de Madrid. Hoy día son los profesores los que inculcan el tuteo a los chavales quizás porque ven que sería imposible inculcarles el usted.  

Este respeto hacia el cliente o del cliente hacia el empleado se ha perdido totalmente. Vayas donde vayas el tuteo o el “hola chicos, ¿Qué vais a tomar?” es moneda de cambio en el tratamiento. Pero no sólo es en los bares y restaurantes, donde quizás es más acusado, sino en cualquier departamento de la administración, colegio, tienda de barrio, supermercado o grandes almacenes el tuteo ha sustituido al “usteo”. El usted se está perdiendo como tantas cosas que hemos conocido en nuestra vida. Hoy día cuando hablas o entrevistas a una persona mayor enseguida la dices – ¿te importa que te tutee?  Habría que contestar – “Pues sí me importa”.

Hoy día quizás sólo se salven del tuteo los jueces y los militares siempre que vayan de uniforme, pues de lo contrario seguro que utilizas el tu en lugar del usía, vuecencia o señoría.

Existía en la Cope y ahora existe en “es radio” un protocolo de estilo que en todas las tertulias y entrevistas, todos los participantes se llaman de usted aunque sean compañeros o íntimos amigos. Es una deferencia hacia los oyentes y hacia el entrevistado.

Comenta Antonio Burgos en su columna del ABC que hoy día te tutea hasta el avión. Aporta todos los datos de un vuelo de la Compañía Vueling que tomó hace unos días en el que el avión comenzó, el avión y no la azafata, hablando de tú al pasaje. “Coloca la maleta así; no coloques cosas en la salida de emergencia; tienes cuatro salidas; el chaleco lo encuentras  del asiento y apaga tú teléfono móvil …” Y todo así. Si al menos esto mismo lo dijera una guapa azafata de voz melosa, pues a lo mejor se lo permitirías. Pero que te llame de tú un avión es pasarse varios pueblos. Lo más extraño es que nadie reparó ni puso pegas al tuteo del Airbus A320 como si el avión y los pasajeros se conocieran de toda la vida.

Nos falta educación por los cuatro costados y los poros de la piel supuran zafiedad y desfachatez. Hoy te tutea hasta el policía municipal cuando se acerca a ponerte una multa. “¿No has visto la señal de ceda el paso?” te increpa el guardia y no eres capaz de preguntarle de que nos conocemos o si hemos ido al mismo colegio para llamarme de tú. Y no lo haces porque puede llevarte detenido por desacato a la autoridad o te amplía la multa.

No sé si en la asignatura de Educación para la Ciudadanía los niños estudiarán estos valores de respeto hacia el desconocido o el mayor, aunque me figuro que no. Son valores que aunque los estudies en el colegio, has de mamarlos en tu casa y practicarlos con tu familia o con los amigos. ¿Quién llama hoy de usted a sus padres o a sus abuelos como hace pocos años?

Qué pena que los dueños o responsables de los establecimientos, bares, restaurantes, departamentos administrativos o comercios no impongan a sus empleados como primera obligación el trato amable, educado y de respeto hacia las personas mayores o desconocidas para ellos, utilizando siempre el usted y dejando el tuteo para los macarras.

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