Nombres de tabernas, bares y restaurantes
Terminada la Romería y mientras llega el veranillo de San Miguel, los pueblos de Arriba y de Abajo se vacían y los comercios cierran en busca de sus bien ganadas vacaciones. Casi todos marchan a Benidorm cuyas calles recuerdan a la Avenida de la Constitución de la Villa o a la calle del Rey de San Lorenzo.
Ante tanto aburrimiento y “desabastecimiento” me he marchado a Madrid a hacer lo que más me gusta: pasear por el Barrio de las Letras, el de los Austrias o el de los Borbones y recorrer sus angostas y medio peatonales calles, sus tascas y sus bares y llenarme a tapas, caracoles y buen vino. Es lo que los “guiris” llaman hacer “taping”.
En mis paseos por estos barrios he encontrado establecimientos con nombres que me han hecho decidirme a escribir sobre el tema. Cuidado con los nombres que pones pues te marcan para toda la vida. Abundio, Constancio, Enedino, Eufrasio, Gaudencio, Gundelina, Leocadia, Heliodoro, Juvestino, Obdulio, Pantaleón, Pascasio, Marciana, Quirico, Társila, Lartaun, Tenca o Gótico son nombres que como los motes cargamos con ellos toda una vida y nadie puede hacerlos desaparecer.
Las antiguas fondas, botillerías y cafés nacieron en Madrid con nombres pomposos, solemnes, ostentosos o señoriales: “La Cacharrería del Ateneo” en la c/ del Prado donde se reunían jóvenes pogres y gente del Ateneo; “La Fontana de Oro” conocida gracias a la primera novela de Benito Pérez Galdós; “La fonda y Botillería de San Luis” en la calle Montera. “Café de Platería” en la calle Mayor y que evocaba el barrio de los Plateros que allí tenían sus tiendas. Cesar González Ruano escribía allí sus artículos. “La Fonda y Botillería de Pombo” donde Gómez de la Serna organizaba sus sesiones nocturnas.
Generalmente los nombre eran simples y escuetos y no decían demasiado: “Café Varela” o del “Vapor”; “Lorencinni” o “Universal”; “Fornos”, el “Café Suizo” o el “del Príncipe”; el “café del Levante”, el “café del León” o el “Imperial”.
Más tarde con el nacimiento de las tascas y tabernas aparece otro tipo de establecimiento donde no existen tertulias sentadas como en los cafés. La tertulia se traslada en “cuerpo presente” a la barra, pero con buenos vinos y tapas. Así empiezan a aparecer nombres más expresivos y rebuscados que me encantaría conocer su génesis. Ejemplos muchos que sobreviven hoy día: “La Soberbia” en Espoz y Mina; “La venta del Buscón” en la calle Victoria o el intrigante nombre de “En busca del tiempo”; “Las fatigas del querer” en la calle Cruz; la taberna “La cebolla” en la misma calle; “Mal de amores” en Echegaray con vuelta a Huertas; “La casa del Abuelo” en la calle Victoria o “La Trucha” junto a la Plaza de Santa Ana; El “Comunista” el “Anarquista” o la “Taberna de los Conspiradores” en la calle Moratín o “Malacatín” en la calle de la Ruda.
Los nombres en El Escorial no se han caracterizado por su originalidad: “El bar de la Casita”, dentro de la Casita de Abajo; “La Casita de Abajo”, frente a la Casita; Restaurante “La Villa” por estar en la Villa y no en Robledondo; “Don Gregorio” por el nombre del jefe; “El Muro” por estar cerca del Muro del ferrocarril. Arriba en San Lorenzo tampoco han sido muy originales: “Bar El Ratón” por la familia así apodados, “Florida” en Floridablanca, “Bar del Mercado” dentro del Mercado, o el “Bar del Casino” en el Casino….
Nombres con pocas invocaciones al pasado de nuestros pueblos. Algunos desaparecieron como “El Doblón de Oro” y otros quedan todavía como “Felipe II”, “La Parrilla”, “Villanueva”, “Los Lanceros” o el “Asador del Rey”.
Los nombres han ido adaptándose a los nuevos tiempos y se han doblegado a la moda de poner nombres que parecen títulos de novela. “El Secreto del Amor”, “El Muérdago”, “El Sol sale para todos”, “Subiendo al Cielo” “Caprichos” o “Andalvart” aunque a este le tenga mucho cariño por lo que el nombre significa.
Cuando ponga mi bar de copas tengo decidido llamarle “Las ardillas de la Casita están tristes los lunes” un nombre moderno que recuerda a un libro de Katherine Pancol.
Jesús Sáinz de los Terreros
(blogdejesus.com)

Una plazoleta en donde los restaurantes se ubican en contenedores de carga marítimos. Se te ocurre algun nombre diferente a «Container City».