Un nuevo libro sobre las gentes de San Lorenzo ha visto la luz con el apoyo y patrocinio del M. I. Ayuntamiento. Estampas de un pueblo que el profesor Juan Sánchez Díaz, junto a un importante grupo de colaboradores, acaba de publicar en beneficio de vecinos y adoptivos de este nuestro pueblo de San Lorenzo del Escorial. Es un libro fundamentalmente de imágenes cedidas por familias e instituciones del pueblo, estructurado en once capítulos cada uno de ellos escrito por uno de sus colaboradores. Once capítulos que se inician con los orígenes del pueblo, para luego ir recorriendo páginas de acontecimientos para el disfrute; presentar a los que hicieron y construyeron el tejido humano; el costumbrismo con sus fiestas locales; la música tradicional; los juegos y canciones infantiles; las publicaciones locales para terminar con los hermanamientos y una galería fotográfica de los alcaldes que de este pueblo han sido y que han regido desde la constitución oficial del pueblo.
En su recorrido fotográfico, he disfrutado recordando el bar “La Campana” o el “Sotanillo , “Cipriano” o “Pimentel”, “Madrid-Sevilla”( que nunca supe el porqué de incluir Sevilla en su nombre), el “Bar Larios” “La Oficina” “ Los Mariscos” el “Mont Blanc” o el quiosco de Antonio Pacheco. También me ha gustado recordar cómo fueron las plazas que tantas veces hemos pisado o los camareros y barmans, casi todos amigos, con sus chaquetillas y perfectamente uniformados que me ha causado nostalgia viendo lo que estamos viendo actualmente en este gremio.
Con su lectura he recordado a personas muy queridas, algunas que creía tener olvidadas, pero que no han dejado de estar en mi memoria. También he echado de menos a otras muchas, muy queridas también, que no aparecen. Con ellas podríamos editar otro libro similar.
He recordado a familias completas que allí aparecen, equipos de fútbol casi olvidados, la bolera y sus chicos plantadores, todos conocidos y muchos amigos. Caballistas y becerradas que han sido centro de muchas fiestas escurialenses que se mezclan con los que nos han dado de comer y beber, con los que nos han cuidado y aún cuidan de nuestra salud farmacéutica (echo mucho de menos a los médicos) o a los que en aquellos años de penuria de post-guerra nos arreglaban los zapatos para que duraran un año más.
Gracias a este libro he recordado también a los “quintos”, el quiosco de la música de Terreros, los concursos de albañilería en las Fiestas patronales, las procesiones o la música. Las fotografías de los decorados de “Los últimos días de Pompeya” rodada en la Plaza de Toros de San Lorenzo, me han traído recuerdos de mi “primer papel” en el cine con sólo 15 años. Era un “extra romano” como otros cientos de gurriatos y veraneantes. Me pagaron creo que 500 pesetas de aquellas del año 1960.
Entiendo que el autor haya querido realizar esta importante obra, con imágenes para el recuerdo y en la que los protagonistas sean las personas, los gurriatos. No pretendo criticar una obra en la que su autor y colaboradores han dedicado muchas horas, dedicación y tenacidad para recopilar todo este documental histórico. Sólo apuntar mi opinión.
Creo que ha olvidado, aunque sea en pinceladas fotográficas, a muchos gurriatos de adopción o de los que se llamaba “colonia veraniega”. Familias enteras que hicieron mucho por la Romería, las fiestas y en definitiva que ayudaron al crecimiento urbanístico y social de San Lorenzo.
En el capítulo de fiestas he echado de menos unos apuntes o alguna referencia fotográfica a las grandes fiestas de las Regidoras (sólo aparece la Fiesta Valenciana de Mercedes Goncer) y las muchas que D. Xavier Cabello Lapiedra y Dña. Rosario Muro llevaron a cabo para deleite de vecinos y veraneantes.
A pesar de que a toda obra es fácil hacerla una crítica, tengo que felicitar al autor y colaboradores y reconocer que he disfrutado con la lectura de este libro. A pesar de las ausencias creo que es una obra importante, muy bien editada, que entretiene, pone en funcionamiento los recuerdos y de la que recomiendo su lectura.
