¿Que pasa en San Lorenzo del Escorial?

11703006_10207081939350236_7311848044004127112_n

Siempre he oído que las desgracias nunca vienen solas. También recuerdo el adagio de la Ley de Murphy de que si “algo puede salir mal, saldrá mal”. Y yo apostillo que “si las cosas van mal, pueden ir peor” que no sé si es de la Ley de Murphy o al menos debería serlo. Todo esto es lo que parece que está ocurriendo en San Lorenzo. Los acontecimientos negativos para el turismo, los vecinos y veraneantes, se van multiplicando y cada día aparecen noticias más pesimistas para el desarrollo del pueblo. Es una actitud pesimista pero el devenir de los hechos así lo vienen demostrando.Tras el cierre del Hotel Miranda-Suizo otro emblemático hotel, el Victoria Palace gestionado por Nh, cierra sus puertas con las reservas del mes de agosto a tope. Hotel de principios de siglo XX que ocupa los terrenos reales que se dedicaron a cocinas y caballerizas.  Hotel con cierto regusto romántico donde existían clientes que vivían todo el año, como el que ocupaba la habitación 107, del que hablaremos en otra ocasión o parte del veraneo como Amparito Hernández. Otras muchas personas llegaban a pasar hasta dos meses completos. De allí salieron grandes profesionales de los que me han quedado muchos amigos. Allí se celebraban importantes tertulias los fines de semana y magníficas fiestas de Fin de Año y en él se concentró muchos años el Atlético de Madrid atraídos por los parajes escurialenses y las bondades del hotel que dirigía un gran atlético como era D. Luis Weuthey.

Antonio Ordoñez y Hemingwey en 1.960 en la plaza de San Lorenzo

Gregorio Ordoñez y Heemingway en 1.960 en S.L. del EscorialLas Fiestas de San Lorenzo sin toros. El nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento ha eliminado de su presupuesto la subvención que se venía dando a las corridas de toros como vienen haciendo el partido o las franquicias de Podemos en los pueblos que gobiernan. Sin subvención no hay toros y esa es la táctica. Eso sí, se mantienen subvenciones a todo otro tipo de actividades de su cuerda. Algo que ha sido una tradición durante muchísimos años, la Corrida de Toros de San Lorenzo, donde venían los mejores toreros del momento ha desaparecido. Mucha gente venida de Madrid y alrededores daba vida y dinero a

un pueblo que a pesar de las fiestas, a veces, no despegaba. Hay que gobernar para todos, para los que les gustan los toros y para los que no.

 

 

Los museos de Pintura y de Arquitectura del Monasterio han sido cerrados definitivamente. Patrimonio Nacional que remodela el recinto por el que pasan más de 500.000 personas, para “poner en valor todas sus salas”. Cierra salas como ha cerrado bares y edificios emblemáticos como fue el Batán.

Parece que el Euroforun despide a mucha gente como lo han hecho los hoteles cerrados en los últimos meses.

Para colmo de males en la Villa se han suspendido las Fiestas de Mozos de gran arraigo en el pueblo y han sido sustituidas por otras llamadas del Verano con poco o nulo atractivo entre los vecinos y veraneantes. ¿Qué hace el Ayuntamiento?

Pero volviendo a San Lorenzo se puede echar la culpa de muchos desaguisados al gobierno anterior debido en gran parte a su pasividad en algunos temas como las relaciones con el Patrimonio, pero muchos problemas se han creado cuando los nuevos inquilinos del ayuntamiento llevan ya algunos meses gestionando. No quitemos o echemos la culpa a ninguno. Mejor será repartirlas.

Cierre de hoteles y Felices vacaciones

Hace unos días daba cuenta del cierre del Hotel Floridablanca algo que ha llenado de tristeza y preocupación a todos los que queremos al Escorial.  Me dicen que el día 22 cierra el mítico Hotel Victoria hoy regentado por NH hoteles y que están anulando las reservas y en el precioso Hotel Botánico cuelga el cartel SE VENDE que también está cerrado.

No me encuentro con ganas de escribir sobre este y otros temas importantes para el pueblo y he decidido irme de vacaciones literarias y de las otras hasta el 1 de agosto que volveré con más fuerza y temas interesantes.FELICES VACACIONES

Si venís a San Lorenzo ojo que no hay hoteles

Recuerdos en papel couché

El Manitas

El Manitas 1Entre los recuerdos en papel couché que tengo en mis archivos escurialenses, figura, en un sitio destacado, la foto del buen Victoriano, apoyado en la barra de la taberna que quedó para la historia como “El Manitas”. La razón la conocemos todos los que pasamos por allí. Fundada en 1,919 por su padre, Isidoro “Pelorrufos”,  tenía todos los elementos típicos de las tabernas madrileñas. Vino duro de Navalcarnero que sólo tenían algunas tabernas de San Lorenzo; frascas de cristal grueso con los típicos vasos de chateo que lavaba en el pequeño hueco de la barra y en el que corría agua constantemente; de aperitivo verdes aceitunas y a veces de “camporreal” y especialmente una barra de madera tallada recubierta de estaño donde sus inmensas manos trabajaban y servían con un cariño especial a los que allí hemos compartido y dejado buenas horas de nuestra juventud. Era una taberna preciosa, dicho en el sentido tabernario de la palabra que había que haberla catalogado y protegido como un bien artístico más y conservada como un decorado para ser visitada por todos, turistas incluidos. Me encantaría saber donde fue a parar la preciosa barra del Manitas aunque tengo alguna idea no confirmada.

Un ejercicio que recomiendo es visitar otras tascas y tabernas del Madrid antiguo y comparar las barras con esta preciosidad de la barra del Manitas que no tiene nada que envidiar a las más antiguas de Madrid.

Taberna del Alabardero

Foto de la Taberna del Alabardero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Romance de la niña que quería un vestido

 

Jose Federico de Carvajal

La niña que quería un vestido

La muerte, el día de hoy, de José Federico de Carvajal, primer presidente del Senado de la democracia me ha recordado un precioso romance que escribió en el Semanario Veleta en julio de 1.952, semanario que nacióen 1.945 de la mano de Carlos Sabau con la intención de revitalizar la Romería. ¡Cuántas firmas importantes pasaron por el periódico de San Lorenzo! Desconozco se relación con El Escorial pero me figuro que sería un veraneante más en aquellos años. Postrado en una silla de ruedas desde hace años, el político y abogado  tuvo en la poesía una de sus pasiones de juventud que compaginaba con su afición a los trenes en miniatura.

Después de buscar el romance entre mis archivos escurialenses, he tenido a bien publicarlo para conocimiento de los lectores del blog.

Quiero madre que me compres / para la fiesta un vestido / que tenga sayas azules /con ajustado corpiño.

Quiero que tenga las medias / hechas con hilo del fino, / un pañolón de colores, / y los bonitos zarcillos / que un día trajo padre / cuando de la feria vino.

Tu me peinarás el pelo / y me harás bucles y rizos / para que todos los mozos / vengan al baile conmigo.

Pero yo bailaré sólo / con aquél mozo cetrino / que me requirió de amores / cuando la siega del trigo.

Duerme tranquila, hija mía, / que te compraré el vestido.

La niña baila en la fiesta / entre risas y entre gritos, / las mejillas coloradas / llenos los ojos de brillo.

La madre sonríe sentada / entre vecinos cobrizos / aunque  a veces la sonrisa / se le torna en un suspiro, / porque el último recuerdo / de su difunto marido, / reloj y leontina de oro, / tuvo que haberlo vendido.

Pero ahora la niña baila / con aquel mozo cetrino / luciendo sayas azules / con ajustado corpiño.

Quién sabe si serán novios / antes que pase el domingo, / y hasta puede que ambos casen / para la siega del trigo.

Las estrellas se contemplan / en los espejos del río.

Su luz recorta en la sombra / los contornos imprecisos / de la torre de la iglesia / y las aspas del molino.

De la fiesta ya no quedan/ más que los cascos vacíos/esparcidos por el suelo / de las botellas de vino

Una niña en la ventana/mira los luceros vivos.

Una madre teje y cose/blancas sábanas de lino.

Un mozo va calculando/por la vereda de olivos/en volver para casarse/cuando esquile los merinos.

¡Ha quedado mucho más/de la fiesta del domingo!

Por José Federico de Carvajal

 

Recuerdos en papel couché

El Paso a nivelPaso a nivel 2

Dos fronteras existían en El Escorial. Una, el Bar La Frontera justo en la línea divisoria de ambos escoriales regentado por la familia Lobo y donde muchas noches acabábamos a tomar la penúltima copa. La otra frontera era el paso a nivel que deberías esperar a que se elevara para poder entrar en La Villa. Este, como casi todos los que en España han existido, desapareció hace muchos años y fue sustituido por un paso subterráneo que en estos días ha sido remodelado de forma poco agraciada y que dio forma a una pequeña y recoleta plaza, la de Maximino Heras Trujillo, junto a las vías en la zona alta del túnel.

20150606_113905

El Hotel Miranda cierra

Barra del H. Miranda. Fernando M. Avial; Rivera; Enrique Espí; Enrique el Mula

(En la foto la plantilla, el Sr. Rivera, antiguo dueño y Fernando Mz. Avial en la barra del Hotel Miranda)

Un simple cartel en la puerta anuncia el cierre del Hotel Miranda. “Cerrado. Disculpen las molestias” escrito con rotulador era la esquela de la muerte anunciada del hotel, que desde finales del XIX ha sido el centro de San Lorenzo. Con cuatro letras no puede cerrarse un hotel con la historia del Miranda Suizo. Desaparece un hotel icono en San Lorenzo como fueron desapareciendo el Hotel Monasterio, el Hotel Escorial, el Jardín, el Felipe II, o el Botánico cerrado también últimamente. Alguno nuevo de pequeño tamaño ha nacido y otro como el Hotel Victoria Nh ha perdido todo lo que tuvo y fue.

Todavía no me lo creo. El Hotel que hace más de 150 años el suizo Eloy Weuthey levantara en San Lorenzo, a los que luego seguirían otros hoteles, ha dejado de servir el chocolate con picatostes, como nos lo recordaba el ABC. Si por allí han pasado muchos clientes ilustres, lo más importante es que ha sido la segunda casa de todos los que vecinos y veraneantes de San Lorenzo. Los seis ventanales a la calle Floridablanca, han sido la atalaya de muchas personas que en tertulias comentaban vigilantes todo lo que por la calle pasaba. Quien no ha pasado por la barra del hotel a desayunar; quien no ha pasado a merendar el chocolate  con picatostes; quien no ha jugado al mus o al dominó en las tertulias de después de comer o sentado en verano o en días soleados en su magnífica terraza. Quizás otros se habrán sentado a leer en sus ventanales mientras la vida pasaba delante de ellos en la calle Floridablanca.

Muchos aperitivos he pasado en la barra, situada en sitio distinto al actual, discutiendo con Manolo Viola o tertuliando con mis amigos. Muchos he desayunado su café con churros o me he apretado un Chinchón después del Rosario de la Aurora y muchos también he jugado al mus con mi padre o al dominó con Chito Ramírez  y con su padre, gran señor y buen amigo. Como no recordar a los magníficos maîtres y camareros, mas amigos que profesionales hosteleros.

Las razones de su cierre pueden ser varias. Se echa la culpa a la crisis, a la reforma no realizada del tejado, al mal estado de algunas instalaciones, en definitiva a la vejez y a los muchos años que tienen el hotel. Pero no se puede dejar morir un hotel como el Miranda Suizo. Algo habrá que hacer para que los vecinos, los veraneantes y los empleados volvamos a ver el centro del pueblo a un hotel de la categoría del Hotel Miranda. Mientras las 54 llaves de sus habitaciones, dormirán tranquilas en sus casilleros sin molestos clientes que las traigan y las lleven, a veces a horas inoportunas, hasta sus cerraduras.

El puesto de melones

Melones 2

Cuando vi esta foto de los puestos de melones que se instalan en verano en muchos de nuestros pueblos, le di una vuelta a mis recuerdos y recordé los de San Lorenzo. Creo que unos estaban en la calle del Rey y otros se instalaban en Floridablanca durante los veranos escurialenses junto a los puestos de cerámica. Hoy ambos han desaparecido pero para mí quedaron grabados en el recuerdo más querido ya que muchas veces compré en ellos el dulce melón que me encargaban mis padres y miraba la cerámica con ojos de envidia pues no daba mi hucha para comprar las preciosas piezas que exponían. La cerámica ha sido uno de mis encantadores placeres artísticos desde muy pequeño. Y mirando la foto vino a mi memoria de cuché una de las tormentas más tenebrosas que yo he vivido en El Escorial. Por eso escribí un artículo titulado “La noche tenebrosa”. Creo que fue allá por 1.960 ó 61 y nos pilló en eso que se llamaba guateque en casa de unos amigos en la calle del Rey frente a lo que fue le Bar Cobeña.  Así contaba el final de la tormenta y de los destrozos que causó que llevó a que los melones y los platos y botijos de cerámica hicieran un imaginario “crucero” hasta llegar al puerto de las vías del tren de la Villa.

A la mañana siguiente todo era un desastre. Parecía que había pasado un tornado. Los cielos habían  llorado con fuerza y los resultados se podían ver en las calles, domicilios y jardines. Los melones y la cerámica de los puestos callejeros que todos los veranos se instalaban en Floridablanca frente al Santuario, se podían encontrar en la vía del tren al bajar, transportados por el agua, como pequeños barcos a la deriva. Según pude comprobar, unos días más tarde, la marca que el agua dejó en las paredes de la Casa de la Reina, en su entrada por el callejón de Infantes junto a Mariquita Pérez, alcanzaba una altura de metro y medio. Esta, como otras que he vivido, eran tormentas en El Escorial”.

Puesto-de-Cerámica

Hoy el puesto de melones lo han desplazado a la Villa, con medidas de seguridad  para evitar así que cualquier tenebrosa tormenta, traslade los melones  hasta la rotonda de la Granjilla o lleguen a Valdemorillo.

 

Recuerdos en papel cuché

Inicio con estas fotografías una serie de recuerdos que he ido recopilando para ir colgándolas en este blog. Seguro que a los que amamos El Escorial  nos tocara alguna fibra sensible o generaran recuerdos en nuestra a veces frágil memoria.

Merendero Zarco

Kiosco d Zarco. Foto Gaby LagunaFotografía publicada por Gaby Laguna del que fue el merendero Zarco en la Herrería junto a la Fuente del Seminario.

Allí fuimos a hacer una chocolatada. Éramos casi niños y este era uno de los pocos placeres que nos dejaban hacer nuestros padres en los veraneos escurialenses. Eran lo que yo llamo «excursiones controladas». Todo consistía en bajar por la cuesta de los Pastores y merendar un chocolate, que nuestras madres nos enseñaron a hacer, con bollos y ensamaidas que comprábamos en la pastelería de Claudio. Seríamos unos diez o doce, entre chicos y chicas, de la pandilla. Nos instalamos junto a la fuente del seminario. Repartimos el trabajo y mientras unos hacían las labores propias de la chocolatada los mas patosos para las artes culinarias, jugábamos al fútbol. La lumbre estaba preparaba y la olla con el chocolate comenzaba a soltar sus olores a rico cacao cuando un grito nos acercó donde los dos «pasteleros» removían el chocolate para que no se pegara. ¿ que había pasado para tal grito?. Muy sencillo. Los bollos se habían dejado en una mesa de piedra solos sin vigilancia. Una vaca que debería estar hambrienta o cansada de comer verde, se hizo con los dulces bollos. Y ahí acabó la chocolatada. Unos recriminaban a los otros la falta de vigilancia y los otros que no habíamos ido allí a jugar al fútbol. Mientras la vaca continuaba engullendo y nadie fue capaz de acercarse y sacarla de allí por miedo, quizás, a que fuera brava y le endiñara una cornada a alguno.

A Zarco se iba a merendar en las tardes calurosas del veraneo hasta que cerró. Desconozco los motivos pero ha estado cerrado muchos años hasta que parece que el Patrimonio ha dado luz verde a su apertura.

Nuevo Zarco. Foto Pablo Quesada

El nuevo Zarco (Foto publicada en Facebook por Pablo Quesada)

 

 

No he olvidado

Llevo tiempo sin escribir debido a determinados acontecimientos familiares y personales que han hecho que relegue esta, para  mi importante, afición de escribir sobre nuestro pueblo. He notado estos días que algo me faltaba pero había temas mas importantes para mí y el tiempo no lo podía dividir porque entre otras cosas es imposible. La semana que viene vuelvo con más ganas, si eso es posible, para contar cosas de antes, de ahora o de lo que vendrá en este nuestro pueblo serrano.

La calle Juliana

Gran parte de la historia de las ciudades y de los pueblos se puede conocer a través de los nombres de sus calles, lo que representan o a quién y por qué fueron dedicadas. Pedro de Répide, viajero infatigable, novelista pero sobre todo cronista de  Madrid, publicó durante muchos años en el diario “La Libertad” una serie de artículos llamados GUIA DE MADRID sobre las calles de la capital de España, que fueron recogidos por Federico Romero en un libro que es una biografía completa de Madrid a través de las plazas, calles y rincones de nuestra ciudad. En él se recoge la historia, la tradición, lo pintoresco, sus leyendas y hasta las fantasías de sus calles y plazas y creo indispensable para conocer y querer más a Madrid.

Sólo cuatro ejemplos de los muchos que contiene el libro:

Calle Esparteros: de la calle Mayor a la plaza de Santa Cruz, calle donde se establecieron unos valencianos que tejían el esparto para hacer esteras.

Calle Milaneses: de la calle Mayor a Santiago llamada así porque allí se establecieron dos relojeros que fabricaron los primeros relojes de bolsillo.

Calle Abanico: en el barrio de Tetuán y toma su nombre de la Quinta del Abanico que allí se encuentra.

Calle Escorial: De la Corredera Baja a la calle de Jesús del Valle. Llamada así porque en esta calle la primera casa que se estableció, fue la del secretario de Felipe II, Mateo Vázquez, quien decía al rey que desde sus balcones divisaba el Escorial.

Esto mismo podíamos hacer con las calles del Escorial y San Lorenzo y así conoceríamos más nuestros pueblos y quizás los querríamos más de lo que hoy los queremos.

Existe una calle en La Villa que sólo se conoce por el nombre de una mujer, Juliana, que nunca he sabido, al no llevar apellido, a quien se refería y porque estaba allí. Realmente es raro que se dedique una calle a un personaje sólo con el nombre propio. Releyendo el interesante y bien documentado libro de Sánchez Meco, “Cuando El Escorial olía a chocolate” con motivo de la salida al mercado de los chocolates Matías López el pasado mes de enero, encuentro la solución a mi desconocimiento y quizás al de mucha gente.

escanear0002

Sánchez Meco recoge lo que algún exegeta y cronista escribió: “La formación empresarial alcanzada por Matías, de la que dará buena cuenta en años posteriores, (…), así como la ayuda de un personaje totalmente desconocido, pero al que en sus años de gloria recuerda con cariño, gratitud y al que en frase misteriosa alude:

“Sin embargo, desde que el Sr. López lo adquirió, y no en pequeño precio, ha variado bastante todo el terreno que le rodea, que muy pronto habrá de verse convertido en un precioso jardín y en un lindísimo barrio que llevará por nombre el recuerdo de una persona queridísima, simbolizando además en su esencia las afecciones que aquel ser amado, obligaba  en su noble corazón por esa clase que forma parte, y no la menos numerosa de nuestra humanidad”.

Esta persona, queridísima para D. Matías, daría nombre al eje principal del barrio obrero, figura de la que se desconocen más datos pero que debió ser muy importante para Matías López.