Archivo de la categoría: General

Recuerdos en papel couché

El Paso a nivelPaso a nivel 2

Dos fronteras existían en El Escorial. Una, el Bar La Frontera justo en la línea divisoria de ambos escoriales regentado por la familia Lobo y donde muchas noches acabábamos a tomar la penúltima copa. La otra frontera era el paso a nivel que deberías esperar a que se elevara para poder entrar en La Villa. Este, como casi todos los que en España han existido, desapareció hace muchos años y fue sustituido por un paso subterráneo que en estos días ha sido remodelado de forma poco agraciada y que dio forma a una pequeña y recoleta plaza, la de Maximino Heras Trujillo, junto a las vías en la zona alta del túnel.

20150606_113905

El Hotel Miranda cierra

Barra del H. Miranda. Fernando M. Avial; Rivera; Enrique Espí; Enrique el Mula

(En la foto la plantilla, el Sr. Rivera, antiguo dueño y Fernando Mz. Avial en la barra del Hotel Miranda)

Un simple cartel en la puerta anuncia el cierre del Hotel Miranda. “Cerrado. Disculpen las molestias” escrito con rotulador era la esquela de la muerte anunciada del hotel, que desde finales del XIX ha sido el centro de San Lorenzo. Con cuatro letras no puede cerrarse un hotel con la historia del Miranda Suizo. Desaparece un hotel icono en San Lorenzo como fueron desapareciendo el Hotel Monasterio, el Hotel Escorial, el Jardín, el Felipe II, o el Botánico cerrado también últimamente. Alguno nuevo de pequeño tamaño ha nacido y otro como el Hotel Victoria Nh ha perdido todo lo que tuvo y fue.

Todavía no me lo creo. El Hotel que hace más de 150 años el suizo Eloy Weuthey levantara en San Lorenzo, a los que luego seguirían otros hoteles, ha dejado de servir el chocolate con picatostes, como nos lo recordaba el ABC. Si por allí han pasado muchos clientes ilustres, lo más importante es que ha sido la segunda casa de todos los que vecinos y veraneantes de San Lorenzo. Los seis ventanales a la calle Floridablanca, han sido la atalaya de muchas personas que en tertulias comentaban vigilantes todo lo que por la calle pasaba. Quien no ha pasado por la barra del hotel a desayunar; quien no ha pasado a merendar el chocolate  con picatostes; quien no ha jugado al mus o al dominó en las tertulias de después de comer o sentado en verano o en días soleados en su magnífica terraza. Quizás otros se habrán sentado a leer en sus ventanales mientras la vida pasaba delante de ellos en la calle Floridablanca.

Muchos aperitivos he pasado en la barra, situada en sitio distinto al actual, discutiendo con Manolo Viola o tertuliando con mis amigos. Muchos he desayunado su café con churros o me he apretado un Chinchón después del Rosario de la Aurora y muchos también he jugado al mus con mi padre o al dominó con Chito Ramírez  y con su padre, gran señor y buen amigo. Como no recordar a los magníficos maîtres y camareros, mas amigos que profesionales hosteleros.

Las razones de su cierre pueden ser varias. Se echa la culpa a la crisis, a la reforma no realizada del tejado, al mal estado de algunas instalaciones, en definitiva a la vejez y a los muchos años que tienen el hotel. Pero no se puede dejar morir un hotel como el Miranda Suizo. Algo habrá que hacer para que los vecinos, los veraneantes y los empleados volvamos a ver el centro del pueblo a un hotel de la categoría del Hotel Miranda. Mientras las 54 llaves de sus habitaciones, dormirán tranquilas en sus casilleros sin molestos clientes que las traigan y las lleven, a veces a horas inoportunas, hasta sus cerraduras.

El puesto de melones

Melones 2

Cuando vi esta foto de los puestos de melones que se instalan en verano en muchos de nuestros pueblos, le di una vuelta a mis recuerdos y recordé los de San Lorenzo. Creo que unos estaban en la calle del Rey y otros se instalaban en Floridablanca durante los veranos escurialenses junto a los puestos de cerámica. Hoy ambos han desaparecido pero para mí quedaron grabados en el recuerdo más querido ya que muchas veces compré en ellos el dulce melón que me encargaban mis padres y miraba la cerámica con ojos de envidia pues no daba mi hucha para comprar las preciosas piezas que exponían. La cerámica ha sido uno de mis encantadores placeres artísticos desde muy pequeño. Y mirando la foto vino a mi memoria de cuché una de las tormentas más tenebrosas que yo he vivido en El Escorial. Por eso escribí un artículo titulado “La noche tenebrosa”. Creo que fue allá por 1.960 ó 61 y nos pilló en eso que se llamaba guateque en casa de unos amigos en la calle del Rey frente a lo que fue le Bar Cobeña.  Así contaba el final de la tormenta y de los destrozos que causó que llevó a que los melones y los platos y botijos de cerámica hicieran un imaginario “crucero” hasta llegar al puerto de las vías del tren de la Villa.

A la mañana siguiente todo era un desastre. Parecía que había pasado un tornado. Los cielos habían  llorado con fuerza y los resultados se podían ver en las calles, domicilios y jardines. Los melones y la cerámica de los puestos callejeros que todos los veranos se instalaban en Floridablanca frente al Santuario, se podían encontrar en la vía del tren al bajar, transportados por el agua, como pequeños barcos a la deriva. Según pude comprobar, unos días más tarde, la marca que el agua dejó en las paredes de la Casa de la Reina, en su entrada por el callejón de Infantes junto a Mariquita Pérez, alcanzaba una altura de metro y medio. Esta, como otras que he vivido, eran tormentas en El Escorial”.

Puesto-de-Cerámica

Hoy el puesto de melones lo han desplazado a la Villa, con medidas de seguridad  para evitar así que cualquier tenebrosa tormenta, traslade los melones  hasta la rotonda de la Granjilla o lleguen a Valdemorillo.

 

Recuerdos en papel cuché

Inicio con estas fotografías una serie de recuerdos que he ido recopilando para ir colgándolas en este blog. Seguro que a los que amamos El Escorial  nos tocara alguna fibra sensible o generaran recuerdos en nuestra a veces frágil memoria.

Merendero Zarco

Kiosco d Zarco. Foto Gaby LagunaFotografía publicada por Gaby Laguna del que fue el merendero Zarco en la Herrería junto a la Fuente del Seminario.

Allí fuimos a hacer una chocolatada. Éramos casi niños y este era uno de los pocos placeres que nos dejaban hacer nuestros padres en los veraneos escurialenses. Eran lo que yo llamo «excursiones controladas». Todo consistía en bajar por la cuesta de los Pastores y merendar un chocolate, que nuestras madres nos enseñaron a hacer, con bollos y ensamaidas que comprábamos en la pastelería de Claudio. Seríamos unos diez o doce, entre chicos y chicas, de la pandilla. Nos instalamos junto a la fuente del seminario. Repartimos el trabajo y mientras unos hacían las labores propias de la chocolatada los mas patosos para las artes culinarias, jugábamos al fútbol. La lumbre estaba preparaba y la olla con el chocolate comenzaba a soltar sus olores a rico cacao cuando un grito nos acercó donde los dos «pasteleros» removían el chocolate para que no se pegara. ¿ que había pasado para tal grito?. Muy sencillo. Los bollos se habían dejado en una mesa de piedra solos sin vigilancia. Una vaca que debería estar hambrienta o cansada de comer verde, se hizo con los dulces bollos. Y ahí acabó la chocolatada. Unos recriminaban a los otros la falta de vigilancia y los otros que no habíamos ido allí a jugar al fútbol. Mientras la vaca continuaba engullendo y nadie fue capaz de acercarse y sacarla de allí por miedo, quizás, a que fuera brava y le endiñara una cornada a alguno.

A Zarco se iba a merendar en las tardes calurosas del veraneo hasta que cerró. Desconozco los motivos pero ha estado cerrado muchos años hasta que parece que el Patrimonio ha dado luz verde a su apertura.

Nuevo Zarco. Foto Pablo Quesada

El nuevo Zarco (Foto publicada en Facebook por Pablo Quesada)

 

 

No he olvidado

Llevo tiempo sin escribir debido a determinados acontecimientos familiares y personales que han hecho que relegue esta, para  mi importante, afición de escribir sobre nuestro pueblo. He notado estos días que algo me faltaba pero había temas mas importantes para mí y el tiempo no lo podía dividir porque entre otras cosas es imposible. La semana que viene vuelvo con más ganas, si eso es posible, para contar cosas de antes, de ahora o de lo que vendrá en este nuestro pueblo serrano.

La calle Juliana

Gran parte de la historia de las ciudades y de los pueblos se puede conocer a través de los nombres de sus calles, lo que representan o a quién y por qué fueron dedicadas. Pedro de Répide, viajero infatigable, novelista pero sobre todo cronista de  Madrid, publicó durante muchos años en el diario “La Libertad” una serie de artículos llamados GUIA DE MADRID sobre las calles de la capital de España, que fueron recogidos por Federico Romero en un libro que es una biografía completa de Madrid a través de las plazas, calles y rincones de nuestra ciudad. En él se recoge la historia, la tradición, lo pintoresco, sus leyendas y hasta las fantasías de sus calles y plazas y creo indispensable para conocer y querer más a Madrid.

Sólo cuatro ejemplos de los muchos que contiene el libro:

Calle Esparteros: de la calle Mayor a la plaza de Santa Cruz, calle donde se establecieron unos valencianos que tejían el esparto para hacer esteras.

Calle Milaneses: de la calle Mayor a Santiago llamada así porque allí se establecieron dos relojeros que fabricaron los primeros relojes de bolsillo.

Calle Abanico: en el barrio de Tetuán y toma su nombre de la Quinta del Abanico que allí se encuentra.

Calle Escorial: De la Corredera Baja a la calle de Jesús del Valle. Llamada así porque en esta calle la primera casa que se estableció, fue la del secretario de Felipe II, Mateo Vázquez, quien decía al rey que desde sus balcones divisaba el Escorial.

Esto mismo podíamos hacer con las calles del Escorial y San Lorenzo y así conoceríamos más nuestros pueblos y quizás los querríamos más de lo que hoy los queremos.

Existe una calle en La Villa que sólo se conoce por el nombre de una mujer, Juliana, que nunca he sabido, al no llevar apellido, a quien se refería y porque estaba allí. Realmente es raro que se dedique una calle a un personaje sólo con el nombre propio. Releyendo el interesante y bien documentado libro de Sánchez Meco, “Cuando El Escorial olía a chocolate” con motivo de la salida al mercado de los chocolates Matías López el pasado mes de enero, encuentro la solución a mi desconocimiento y quizás al de mucha gente.

escanear0002

Sánchez Meco recoge lo que algún exegeta y cronista escribió: “La formación empresarial alcanzada por Matías, de la que dará buena cuenta en años posteriores, (…), así como la ayuda de un personaje totalmente desconocido, pero al que en sus años de gloria recuerda con cariño, gratitud y al que en frase misteriosa alude:

“Sin embargo, desde que el Sr. López lo adquirió, y no en pequeño precio, ha variado bastante todo el terreno que le rodea, que muy pronto habrá de verse convertido en un precioso jardín y en un lindísimo barrio que llevará por nombre el recuerdo de una persona queridísima, simbolizando además en su esencia las afecciones que aquel ser amado, obligaba  en su noble corazón por esa clase que forma parte, y no la menos numerosa de nuestra humanidad”.

Esta persona, queridísima para D. Matías, daría nombre al eje principal del barrio obrero, figura de la que se desconocen más datos pero que debió ser muy importante para Matías López.

 

Vuelven los chocolates Matías López

875e58d4be3e1a0eaa3dcd71d606279f

Para hablar de Matías López (1.825- 1.891) hay gente mucha más docta que yo en este tema. No sólo podrían contar muchas más cosas los que allí trabajaron durante muchos años, sino también el profesor e historiador Sánchez-Meco que escribió el magnífico libro “Cuando El Escorial olía a chocolate” que realmente no era una licencia literaria sino que era la pura realidad porque, en aquellos años, todo olía a chocolate y giraba a su alrededor. Las chimeneas humeantes que impregnaba de olor de cacao a su alrededor; carteles como el famoso “Antes, Después y Los que toman dos veces al día Chocolates Matías López” lo llenaban todo y cada tren que paraba en la estación recibía la visita de jóvenes vendiendo los famosos chocolates. Los chocolates Matías López revolucionaron la Villa del Escorial.

116180La historia de Matías López es casi de película. Un joven gallego analfabeto con 19 años decide salir de Sarria, su terruño de Lugo y venirse a Madrid a trabajar en un obrador de cacao. Estudiaría por las noches compaginando los estudios con el trabajo. Años después inauguraría su propio negocio en la calle de la Palma en Madrid para, tras su éxito, recalar en El Escorial en 1.871, donde compra la azucarera Alianza Industrial por 200.000 pesetas e inicia lo que sería la Fábrica de Matías López. Sus métodos y estrategias de distribución, la compra de molinos de cacao impulsados a vapor y sus fórmulas y novedades sociales y laborales impulsaron un éxito desconocido por estas tierras. Hábil e innovador socialmente comprometido, de ideas liberales y progresistas que aplicó a su empresa llegando a ser uno de los empresarios más importantes de Europa. Construyó un pueblo dentro de otro pueblo pues los trabajadores podían beneficiarse de préstamos para sus casas, escuela para niños y niñas, economato y hasta una Capilla dedicada a San Matías, que construyó en los terrenos aledaños a la fábrica, terrenos que hoy ocupa la Urbanización Parque Real.

Sus métodos publicitarios y sus campañas de venta se hicieron famosos por su novedad. Sus elementos de publicidad, cajas, envoltorios y otros objetos, en los que chocolates_matias_lopezhasta llegaron a poner su retrato para evitar copias de la competencia, deberían exponerse en recuerdo de lo que fue aquella aventura empresarial.

Fallecido en 1.891 la gestión es heredada por sus hijos y por pasa por serias dificultades que les llevaron a su cierre en 1.962.

Y ahora, después de más de cincuenta años, vuelve el chocolate Matías López de la mano de Manuel de Cendra Aparicio, 5º marqués de Casa López y arquitecto, que con su mujer e hijas han decidido retomar el negocio del chocolate de calidad que fundara su tatarabuelo.  Los nuevos chocolates, en cuatro variedades, salen al mercado en ediciones limitadas siendo la primera de 2.000 unidades que, creo. está prácticamente vendida. El Escorial ha sido, como es lógico, uno de los primeros lugares en recibirlos con las manos abiertas pudiéndolos encontrar en “De Lys” en la Villa y en “La Carpetana” en San Lorenzo.

 

Papelín Oficial de noticias XIII

HACIENDO MEMORIA

(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual). (Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)

Verano de 1.964

El 12 de septiembre de 1.964 escribía lo siguiente en el Semanario Escurialense.

A Paloma

Guillermo Fernández Shaw, tan querido aquí en El Escorial, ha sido el autor de este magnífico soneto a una de las Damas de los Juegos Florales, Paloma Andrada, que hemos traído a estas páginas por la amistad que nos une y por la calidad del mismo.

A Paloma Andrada y Pfeiffer en recuerdo de la noche del 29 de agosto en los Juegos Florales de San Lorenzo del Escorial

Dama de honor de una corte soñada,

Fuiste a la vez mi pareja y mi guía

Y fuiste más una maga encantada,

Encarnación de la Santa Poesía.

Tienes Paloma tan clara mirada

Que con su luz simbolizas el Día,

Luz que, entre luces, se abrió en llamarada

Y fue en la noche más luz todavía.

Entre poetas tan ricos en flores;

¿ quién a decirte otra “flor” se arriesgara?

Pero no quiero tampoco que ignoresGuillermo_Fernandez-Shaw

Que con rendidos y dulces acentos,

Mi lira vieja vibró ante tu cara

Como en sus más juveniles momentos.

Guillermo Fernández Shaw

 

SE DICE que el pasado jueves comenzaron las fiestas patronales en el vecino pueblo de Cercedilla. Según noticias de los veraneantes escurialenses que por allí han pasado, son magníficas en todos los aspectos.

SE ASEGURA que son bastantes las carretas anunciadas para esta Romería de 1.964.

SE HABLA de que la gente está loca de remate. Cuando hay que divertirse nadie lo hace. Si hace buen tiempo nadie sale por la noche. Si llueve todos salimos. El “Reuma Club” estaba lleno como no lo ha estado nunca y se veía mucha gente conocida por las calles del pueblo.

SE CUENTA que la ya famosa frase de “Mi abuelo tenía un ciruelo” se ha puesto de moda en Torrelodones después de pasar por El Escorial.

SE CRITICA la falta de “algo” para pasar mejor estos días finales del veraneo escurialense.

SE APLAUDE a un señor desconocido que el pasado viernes entró en un bar, aquí en nuestro pueblo, y preguntó: ¿Dónde podría encontrar un monasterio como ese que hay en la Lonja para que vean los de mi pueblo que he estado en El Escorial?

Me figuro que se refería a un monasterio en miniatura  ¿no?

SE RUEGA a todo el mundo que en El Escorial “Sonría más que en San Sebastián”

Comentario (actual)

Los II Juegos Florales se celebraron en el verano de 1.964 siendo Mary Paz Camins la Reina de los Juegos y Paloma Andrada una de las Damas que la acompañaban. Cincuenta años antes, durante las Fiestas de 1.915, tuvieron lugar los I Juegos Florales, los primeros que se celebraban en Madrid y del  que fue mantenedor el premio Nöbel de Literatura,  Don Jacinto Benavente.

Juegos florales 1.915 Juegos Florales 1.915

Guillermo Fenández Shaw, periodista y magnífico poeta, nació en Madrid en 1.893 y creo que murió en 1.965 en San Lorenzo. Principalmente conocido como  libretista de zarzuela escribió, junto a Federico Romero, muchos libretos como Dña. Francisquita, la Canción del Olvido, Luisa Fernanda o El Caserío.

En el verano de 1.964, la Oficina de Turismo de San Sebastián realizó una campaña en los vehículos del País Vasco en base a unos carteles en los que se leía “SONRÍA POR FAVOR”.  Aquí en el Escorial no íbamos a ser menos y comenzaron a aparecer carteles en los coches, de un tamaño similar a los de San Sebastián,  en los que se leía “MI ABUELO TENÍA UN CIRUELO”. Realmente nada quería decir ni nada tenía que publicitar pero aparecieron y yo sé quien los hizo.

 

El Escorial y la pérdida de valores

El Escorial siempre ha tenido algo de geriátrico. La bondad de su clima en verano atraía a muchos mayores a sus hoteles como al Escorial, al Felipe II, al Miranda Suizo o y en especial, al Hotel Victoria donde algunos llegaban a pasar los tres meses del verano. La tranquilidad, la paz, el reposo y la placidez que aportaba, hacía que fuera el lugar ideal de la sierra para veranear. Poco a poco la gente no sólo venía a pasar los tres meses de verano sino que decidió quedarse a vivir en estos preciosos parajes serranos. Su cercanía a Madrid y sus conexiones por carretera y ferrocarril han hecho que su población  haya ido creciendo llegando a acercarse a veinte mil habitantes solamente San Lorenzo.

Hotel Reina Victoria

El invierno crudo y ventoso, lluvioso y nevoso pero muy tranquilo. Se decía que «aquí no pasa nada» y así era. Nunca pasaba nada a excepción de alguna visita de famoso, entierro en el Panteón o el rodaje de una película. Nacieron muchas discotecas pero nunca pasaba nada.

Ahora todo ha cambiado. Un día sí y otro también ocurren cosas que hasta las fuerzas de seguridad califican como extrañas. Desde extraños fenómenos meteorológicos que hacía tiempo no se veían por estos lares, hasta desapariciones sin explicación. Parece que la tranquilidad de nuestros pueblos se ha roto por distintos acontecimientos que vienen sucediéndose muchos de ellos sin explicación lógica. Pero no es que sólo esté pasando en el Escorial. Es una constante en el mundo que nos ha tocado vivir. Los muchos asesinatos, el terrorismo islámico, la corrupción sin límites,  la violencia de género, la drogas…. parecen ser las únicas noticias de los periódicos y telediarios.

Hacía tiempo que en El Escorial no existía una continua cadena de robos en tiendas, bares y urbanizaciones en algunas, escalando por las terrazas. Desaparece una chica joven y aparece con hipotermia en condiciones extrañas. Una granada de mano bajo un coche lo califican como «una cosa extraña» que no he podido aclarar. Las drogas circulan cada vez con mayor asiduidad y que yo sepa no han cogido a ningún «camello» que muchos conocen. Varios suicidios han ocurrido en los últimos tiempos algunos sin una explicación lógica. Y así un alarga lista de acontecimientos extraños.

Pero esto no sólo ocurre en El Escorial sino que es la pura realidad de lo que estamos viviendo. ¿Donde están los valores que nos han enseñado desde pequeños? ¿Es que los padres de ahora son distintos a los de antes?. Donde están la educación, el respeto, la obediencia, el cumplimiento de las leyes, la honestidad y tantos otros valores que han hecho que viviéramos en unas condiciones casi idílicas y que seguro tardarán o que no volverán.

 

 

 

 

 

 

 

Papelin Oficial de Noticias XII

HACIENDO MEMORIA

(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual). (Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)

Escorial Verano de 1.965

De la Gymkana

Impacto: Oímos durante el reparto de premios al Alcalde de Collado Villalba,-que regaló una magnífica copa- comentar con alguno de los organizadores que también tendrá Villaba una Gymkana de Tráfico el próximo verano, pero en julio para que la del Escorial pueda ser una posibilidad de revancha.

Digno de destacar: Digno de destacar fue la participación del matrimonio Cervera que tomó parte con dos coches acompañados por sus hijos. Destacar que Marta Fernández Palacios de Cervera, tercer premios de damas, ganó a su marido en puntuación: 2.430 por 2.539.

Participantes: Muchos fueron los participantes-47- siendo el más joven Borja Sáinz de los Terreros Elizalde de 10 meses de edad y que tomó parte en el Rally como acompañante. Llegó a la meta disfrazado de Rey Mago requisito indispensable para la clasificación.

escanear0001

Foto. Mi participación en la Gymkana con un seiscientos

Del Reuma

¡Cómo va a prosperar el verano! Me decía un conocida escurialense. Ahora han dado la orden de que todos los locales de esparcimiento se cierren a las dos. El Escorial es un lugar de veraneo y como tal debería aplicarse la hora de cierre de todos los sitios de veraneo de la sierra que creo es a las tres y media. El Reúna Club cierra a las dos, pero es lo mismo porque la animación se mantiene. Claro algunas veces los serenos aparecen y …..

El martes pasado hubo cantante. Una cantante joven, guapa y con poca voz. Acompañada del conjunto musical, Loli cantó lo de la Chica yé yé.

SABÍAS que según me contó Nino Alonso sólo existe un cuadro en el que se ve el Monasterio en llamas. Un solo cuadro pintado en el momento crítico del incendio que plasmó el entonces Administrador del Monasterio.

QUE fue un fracaso lo de los bailes populares americanos.

QUE fue un éxito el Concierto de la Banda Americana de la XVI Fuerza Aérea.

QUE la pareja “familia Veuthey” fueron los ganadores del V Campeonato de Mus en dura lucha con los representantes de la Villa.

Verbena

Paseaba tranquilo por la Plaza del Ayuntamiento cuando las ensordecedoras notas de la radio de la tómbola marcaban un bonito pasodoble. Recordé entonces los ratos tan maravillosos que pasé cuando, con pantalones cortos, el día de San Lorenzo, salíamos a comprar el carrito de la basura, en los puestos de los feriantes. Aquella música que ahora me molestaba, era la misma que hace unas cuántas verbenas, me acompañaba en mi paseo por la Feria.

La vida sigue su camino y es por lo que después de haber andado unos años, nos damos cuenta de muchas cosas que antes no veíamos.

Me acerqué el día de nuestro Patrono a ver en un puesto, uno de esos carritos que compraba en la Feria. Un sofocante olor hizo que me separara de allí. Era el mismo olor que olíamos de pequeño, pero entonces hasta nos parecían bien.

Un niño pequeño, pequeño como todos los que por allí había, pidió en uno de los verbeneros puestos de peladillas que le dieran una pesetas de “las coloradas”. Muy enfadada le dijo la que seríabuena pero seguro que antipática mujer, que las bolsas costaban cinco pesetas. Era un niño. Yo también lo fui y a lo mejor eso me dijeron muy enfadado alguna vez, pero siempre hubiera hecho lo que hizo este niño: sonreir.

El pasodoble daba sus últimos alientos cuando casi enfadado y con ganas de montar en los “coches de choque”, me marché de allí.

Comentario

Virgilio, cuñado de Pedro Martín, que  gestionaba el restaurante «la Cueva», montó en una cueva existente en la calle donde se inicia Juan Abelló, un sitio de copas, el Reuma Club, donde nos divertíamos y hasta escuchábamos música del conjunto formado por nuestros amigos, Javier Santías, Luis Bilbao o Gorka Salcedo que nos deleitaban con sus versiones como la famosa Guantanemera. Sitio de mucha humedad y de ahí su nombre por el que le conocíamos.

El cuadro del incendio, aunque figura como anónimo del XVII fue cedido por el Museo del Prado a la Escuela de Arquitectura cuadro que yo he visto muchas veces en la Escuela.