Un tranvía llamado deseo

La puerta del Sol, centro neurálgico de Madrid donde nacían todas las innovaciones que la modernidad traía a los madrileños, fue en 1.900 salida, parada y fonda de la primera línea de tranvías eléctricos que sustituyeron a los que tirados por mulas de carga, recorrían los barrios de la ciudad. Muchas imágenes me vienen a la memoria referidas a los tranvías. Recuerdo la de aquellos golfillos que se subían a los topes para no pagar billete o la de aquellos tranvías que llegaban a la Plaza de Toros llenos de aficionados y hasta con algún torero vestido de luces dentro. Recuerdo el giro que el conductor daba al trole del tranvía, terminado el trayecto para iniciar el camino de vuelta. Famoso fue el llamado PEPE, tranvía que al atravesar el puente sobre el inicio de la carretera de La Coruña y que se dirigía a la Ciudad Universitaria, empezaba a bailar, empujado por los estudiantes al grito de PE-PE, de un lado al otro del puente con el consiguiente peligro de caer a la calzada.

El tranvía servía como el fútbol o los toros para descargar adrenalina y echarle la culpa de todos nuestros males. No llegar nunca a la hora, era culpa del tranvía por los cortes de luz que impedían muchas veces llegar al trabajo o a una cita. Frenazos por los carros de mulas que se le echaban encima. Apreturas y mal olor. Pero todo era mentira. El tranvía servía para llevar a la gente a su destino pero también para tranquilizar las mentes y dejarlas libres de tensiones mientras se viajaba, casi paseando por las calles de Madrid.

En San Lorenzo de El Escorial, el 30 de Abril de 1.923 se constituye la Sociedad de Abantos que tenía por objeto construir una ciudad jardín donde se edificarían villas de recreo, un hotel, un casino, parques de recreo y hasta un hipódromo. El hotel de gran lujo, estaría emplazado en el Cerro de las Damas, donde años después se edificarían los talleres de los Autobuses de Herranz. El proyecto era tan ambicioso que incluía un teatro, un campo de tiro de pichón, un edificio destinado a garajes y hasta un local de exposición y venta de automóviles. Pero el más ambicioso era la instalación de un tranvía que desde la estación del ferrocarril de El Escorial, recorrería el pueblo de San Lorenzo y llegaría, atravesando el barrio de Abantos, hasta la Fuente de la Teja donde se construiría un edificio para albergar la terminal del tranvía y la estación desde donde partiría un funicular hasta el Pico de Abantos. Allí se construiría un restaurante-hotel para los visitantes que quisieran pernoctar en tan maravilloso paraje.

Una vez solicitada la concesión y explotación del tranvía en 1.922 por una entidad denominada Sindicato de Iniciativa es comprada por el Sr. Solms en 1.926, pero numerosas dificultades hicieron imposible su puesta en marcha. Se retoma el proyecto y se diseña el recorrido así como el edificio para las cocheras y oficinas pero a pesar del apoyo real, S.M. Alfonso XIII puso la primera piedra, el proyecto no se lleva a efecto quedando para el recuerdo y como reliquia una calle arada con dos largos surcos de hierro que todavía hoy se pueden ver en la calle de Leandro Rubio y que nos recuerdan lo que pudo ser un pueblo de la sierra con un tranvía circulando por sus empinadas callejuelas.

El urbanismo de hoy debe prever el de mañana y no encorsetarlo por la especulación para dejarlo sin posible desarrollo futuro de nuevas tecnologías. ¿Se figuran que entre los proyectos del Futuro Ensanche se incluyera un tren ligero, lo que antes se llamaban tranvías, para unir el pueblo con el Valle de los Caídos, La Villa con San Lorenzo o que la Casita de Abajo y la Casita de Arriba quedaran unidas por un tren tranvía?

La Comunidad de Madrid tiene en proyecto unir los nuevos PAUS con tranvías. Pozuelo y Boadilla tienen un tren-tranvía ligero y en Parla, Sevilla y en Barcelona que ya existe uno, se quieren instalar más. El tranvía vuelve a París después de 70 años. Y nosotros a soñar que no cuesta dinero.

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