En muchas familias el amor al Escorial es indestructible. Alguna vez habría que hacer un recorrido por esas familias que ha desarrollado gran parte de su vida en El Escorial, que han dado mucho por el pueblo y que han querido ser enterrados en las faldas de Abantos junto a la Cruz de los Caídos para seguir muy pegados a este pueblo.
Son los que año tras año, vienen a pasar su descanso al pié del Monte Abantos o junto a las grises piedras del Monasterio. “Son todos los que profesan al Escorial un cariño entrañable, porque aquí encuentran la paz y la alegría para el espíritu, el reposo para los nervios; la salud personal, la de sus hijos o de las personas queridas” como escribió Carlos Sabáu.
Ella vive en Madrid y acaba de sufrir una importante operación. La han dado el alta el lunes pasado y el miércoles estaba pidiendo a sus hijos que la llevaran al Escorial para pasar el verano en San Lorenzo junto a sus dos hijas mayores. Sólo tiene 98 años y si mi memoria no me falla, no ha faltado nunca a la cita de la Semana Santa, ni al veraneo en nuestro pueblo. Sus 98 años la acompañan, sus diez hijos la arropan y sus muchos nietos disfrutan con su abuela viéndola feliz en su casa escurialense.
Pertenece a esas familias que no pueden vivir sin venir al Escorial, aunque ya casi no salga de su casa. Es como si el aire de la sierra o el olor a pino del Monte Abantos, la diera vida para subir y bajar los tres pisos de su casa sin ascensor.
Ha querido vivir en el Paseo que lleva su apellido, el Paseo de Terreros, donde en otro tiempo y en un piso bajo, tenía instalado su “fielato” particular en el que todo el que pasaba, todos amigos y conocidos, tenían que pagar su canon de amistad y del cariño que desplegaba mientras tomaba café. Mucha gente durante el verano, después de comer hacían tertulia en su casa. Allí con sus hijos, familiares o amigos de los chalets vecinos tomaban café mientras comentaban como se estaba desarrollando el veraneo escurialense.
José María Bordona (q.e.p.d), los Alvear, las Calleja, los Alcocer, los Calderón, sus hermanos Juan Manuel y Mª Teresa….eran asiduos a pasar un rato agradable junto a ella, su marido y sus hijos en ese mirador que dejaba ver la vida pasar.
Todos la conocen por Carmen Bilbao, aunque su apellido sea Sáinz de los Terreros. Los Bilbao, como siempre les hemos llamado, es una familia conocida, admirada y querida en San Lorenzo. Su vinculación a este Real Sitio, durante toda su larga vida, viene de generaciones anteriores, todas ellas vinculados al Real Sitio.
Gente como ella, de familias tan entroncadas en este pueblo, que hay muchas, deberían ser, de oficio, merecedoras de ser nombradas “Hijos adoptivos de San Lorenzo del Escorial” simplemente por el hecho de haber dado toda su vida, 98 años por ahora, a este pueblo. A otros se les ha concedido este honor y a lo mejor con menos méritos que ellos.
Quizás por el clima, por su embrujo, por su belleza o por los encantos de su estío o quizás por todo ello, que incluyen también sus recuerdos de juventud, es por lo que Carmen sigue viniendo al Escorial.
En estas páginas hemos “hablado” en letra impresa de casi todo. Recuerdos y vivencias escurialenses que hemos ido desgranando para llenar muchas páginas, que semana tras semana han ido apareciendo. Me vienen a la memoria tantos y tantos nombres cuyo simple recuerdo se amontonan en mis notas. No quiero decir apellidos pues seguro que alguno olvidaría y no querría que nadie se sintiera olvidado. Pero en la mente de cada persona que pueda leer estas páginas, seguro que le saltan varios nombres de estas personas y familias tan queridas.
En este caso me he permitido una pequeña licencia al hablar de una persona, muy cercana a mí, que quiere a este pueblo y a sus gentes, con toda su alma. En ella he querido reflejar a tanta gente que de generación en generación ha pasado o sigue pasando todos los años por nuestros pueblos con un entrañable amor hacia ellos muy pocas veces reconocido.

Que puedo yo decir de la familia bilbao.Estube trabagando en su casa, siendo yo muy jobencita.Por mediacion de mi tia Concha, que los conocia de dece que sus hijos,eran pequeños.yo en semana santa iba con ellos al Escorial, y tan bien parte del verano, me a dado mucha alegria que doña carmen.Siga entre nosotros.Muchos recuerdos, para ella y sus hijos.
doña carmen la queremos mucho y a toda su familia muchos besos!!!!!
feli muy jovencita y trabajaba con su tia!!!!!!!!!!!
Yo tambien trabaje con esta buena familia besitos para toda la familia ya se que doña carmen fallecio
y tambien su hijo Pablo a mi me dio mucha pana los tengo en mi memoria!!!!!!!!!!!!!