Los últimos días han dado para escribir muchas editoriales como las que escribo todas las semanas en estas páginas. El viernes la boda del príncipe Guillermo y Catalina en la Abadía de Westmister. El mismo día nos estremecíamos con la cifra de parados que daba la Encuesta de Población Activa. El domingo la beatificación de S.S Juan Pablo II y al final del día el tribunal Supremo prohibía que las listas de la coalición de etarras concurran a las elecciones del 22 de Mayo. El lunes la encuestas de Madrid y la celebración del 2 de Mayo con una Esperanza Aguirre exultante pasando revista a las fuerzas armadas y la noticia de la muerte del terrorista islámico Bin Laden con lo que desaparece la persona pero no el terrorismo.
La boda de los Duques de Cambridge sirvió, a los 2.000 millones de personas que la siguieron por televisión, para ver como los británicos se sienten orgullosos de sus símbolos y de sus tradiciones. Vendieron al mundo entero, sólo como ellos saben hacerlo, a la Monarquía Británica y de paso a otras de segunda división que asistieron a la ceremonia. “Hay mucho que aprender de una nación que sabe valorar y preservar esa continuidad histórica que supone la Monarquía y todo lo que implica de lealtad con unos valores y unos principios. Cientos de miles de banderas engalanaron Londres y acompañaron a los duques de Cambridge” editoriaba La Razón. Viendo al pueblo inglés hermanados con sus símbolos y sus monarcas ¿Por qué tanta vergüenza en sacar nuestra bandera a la calle hasta el punto de que se considera por la izquierda un símbolo de la derechona más casposa y retrógrada?
Se publica la encuesta de Población Activa (EPA) que nos traslada el dato estremecedor de 5 millones de parados (4.910.200 para ser exactos). Cinco millones de problemas individuales y familiares. Casi 5 millones de parados y Zapatero dice: “Combatimos un paro que no generamos” y se queda tan ancho. Llega el pobre Gómez, ese que quiere ser presidente de la Comunidad de Madrid y se le ocurre decir: “Se despide de las empresas gracias a una ley de Mariano Rajoy” No es prudente dudar de la inteligencia de las personas y menos burlarse de ellas. Sabía que erais unos memos pero no sabía que también erais graciosos.
El Tribunal Supremo prohibió que las listas de la coalición etarra puedan concurrir a las próximas elecciones municipales. Magnífica noticia aunque cada vez parece más difícil prohibir a estas coaliciones electorales su presencia en los ayuntamientos vascos y navarros. El plan B de Eta con la creación de Bildu, ha sido la entrada de independientes en las listas de Eusko Alkartasuna y Alternatiba, los dos socios batasunos “legales”. Lo extraño del caso es que hasta seis magistrados del Tribunal Supremo, a los que se les supone una inteligencia superior para que no les engañen como a chinos, han votado a favor de la entrada de Bildu en las elecciones. Seguro que a ninguno de ellos le han matado la ETA a un familiar. Si la noticia la confirma el Tribunal Constitucional, en el que no creen pero al que recurrirán los etarras, tiene una gran importancia y trascendencia al evitar que ningún partido etarra-batasuno, pueda concurrir a las elecciones ni acceder a ningún ayuntamiento del País Vasco o Navarra. Tampoco recibirán los muchos millones de euros que necesitan para seguir matando y extorsionando, pues es seguro que la tregua-trampa se romperá.
Pero para los muchos millones de católicos, la beatificación de Juan Pablo II, ha sido la noticia más importante de este largo fin de semana al ver en los altares como beato al Papa más audaz de la Historia del Pontificado y de la Iglesia Católica. Se puede creer o no creer, pero lo que no hay duda es que sus 27 años de pontificado fueron de trascendencia mundial e histórica al producirse la caída del muro de la vergüenza y con él el comunismo que oprimía y eliminaba la libertad.
Que tendría este acontecimiento y quien era este Papa para que un millón y medio de peregrinos participaran en los distintos actos celebrados en Roma y cientos de millones de personas siguieran por radio y televisión la beatificación del Papa Juan Pablo II. Un acontecimiento al que asistieron 16 jefes de Estado y 5 casas reales y en el que estuvieron acreditados 2.500 periodistas, y que fue retrasmitido por más de 1.500 televisiones y 250 radios. La impresionante dimensión mediática no sólo fue por la importancia del acto para los cristianos, sino por la personalidad del que fue el Papa que más avanzó en la defensa de la injusticia y el que se enfrentó a todas las dictaduras del mundo. La historia del siglo XX, vista con la perspectiva de la lejanía, seguro que calificará a Juan Pablo II como la personalidad más importante del siglo y por qué no, de la historia de la humanidad.
Su vida es impresionante. Deportista. Criado en la resistencia y con los judíos polacos. Actor de teatro. Sufrió el comunismo y la persecución nazi y llegó a organizar una universidad clandestina cuando los nazis las cerraron en Polonia. Viajó por todo el mundo (104 viajes y 130 países) para divulgar las enseñanzas del Evangelio. Querido por todos especialmente por los jóvenes, pero también odiado por los que habían conseguido eliminar la libertad de los valores esenciales del ser humano. Tuvo un papel preponderante en la caída del comunismo y escribió importantes encíclicas en defensa del ser humano y en contra del materialismo y del consumismo. Sintió en su propia carne el zarpazo terrorista; denunció la injusticia que produce la miseria y el egoísmo de los que más tienen. Murió santo y esto es lo que la Iglesia y los cristianos hemos celebrado.
