Herranz y el Dos de Mayo

La “despertá” en el Escorial no era muy agradable. El cielo, como los últimos días, seguía gris y las nubes aparecían muy negras por San Benito amenazando lluvia. Recordé que era la festividad del Dos de Mayo, día de la Comunidad de Madrid, en el que se conmemora la machada de los madrileños frente a las tropas francesas y frente a los mamelucos, a los que intentaron doblegar luchando con palos, cuchillos y agujas de coser frente a los cañones y sables de los franceses. Ante esta situación decidí quedarme en casa y ver Telemadrid que estaban retrasmitiendo el acto que todos los años se celebra en la Casa de Correos, con la entrega de las grandes Cruces y otras distinciones de la Orden del Dos de Mayo.

Fue un acto emotivo, en el que vimos a una Esperanza Aguirre en plena forma con un perfecto discurso alabando las virtudes de todos los galardonados. Después, y por primera vez al haberse modificado recientemente, la presidenta recibió los honores de ordenanza y con paso firme pasó revista a las fuerzas que la rendían honores. Emotivo también fue el acto del depósito de coronas en recuerdo de los héroes del Dos de Mayo y en recuerdo de las víctimas del 11M. Ningún ministro del Gobierno tuvo la delicadeza de ir a la recepción prefiriendo irse a tomar el sol que a la Puerta del Sol. Nuevo desplante a la presidenta y a los madrileños que seguro que pagarán en las urnas.

Y allí en la televisión me pareció ver, fugazmente, a una persona conocida sentado entre los premiados.  Cuando Esperanza Aguirre glosaba a los premiados, de repente escuché el nombre de Autobuses Herranz, que con otras dos empresas madrileñas de transporte público, Esteban Rivas y el Grupo Ruiz,  habían recibido minutos antes, la Cruz de la Orden del Dos de Mayo (como Placa de Honor al ser personas Jurídicas)  por su contribución a los madrileños en su transporte por carretera. Allí estaba Juan Carlos junto a las grandes personalidades que momentos antes habían recibido la Gran Cruz de la Orden como Villar Mir, Florentino Pérez, Carmen Thyssen, Vitorino, Barbacid….

En este momento al ver a Juan Carlos Herranz, que recogió la placa, mis recuerdos se volvieron hacia los primitivos Talleres de Herranz situados en lo que fue el Arroyo del Cascajal. Teníamos un pequeño jardín que daba al monte Bajo y a los Talleres de los Autobuses Herranz donde, de pequeño, saltaba la tapia para jugar con el encargado, mientras Juan Carlos y Santi  me dejaban pulular por allí arreglando una bici muy antigua y destartalada que tenía o subiendo y bajando a los autobuses y llenándome de grasa.

Recordé a Elena, a la que quería mucho, la madre de Santi, de Juan Carlos y de su hermano “Filuchi”  fallecido el 11 de octubre de 1.948 a los 18 años de edad, tres días después de jugar su primer partido oficial con la U.D. San Lorenzo en la Guindalera de Madrid.

Su padre Buenaventura y creo que su tío fueron los creadores de esta gran empresa que durante tantos años heredaron sus hijos Santi, fallecido hace poco tiempo y Juan Carlos. Desde los primeros autobuses de carrocería de madera hasta los más modernos que actualmente han adquirido, han sido muchos años de trabajo de esta querida familia que han llevado a la empresa Herranz a ser un icono de San Lorenzo al que nunca agradeceremos lo mucho que han hecho por nuestros pueblos.

Recordé a Mary Paz y a Santi, al que quería muchísimo y los vinos que hasta sus últimos días tomábamos en El Alaska hablando de mi hermano Juan Manuel gran amigo suyo.

Quizás la Empresa Herranz haya hecho más por la unión de los dos Escoriales que todos nosotros. Una línea a Madrid pasa por la Villa recogiendo a los que no les gusta el tren y diariamente a cada hora un autobús sube de la estación a San Lorenzo uniendo por la vía del transporte, ambos pueblos.

Creo que no soy la persona más objetiva  para alabar a esta gran empresa ya que mi cariño y amistad con sus dueños,  me haría no ser imparcial. Pero desde aquí mi felicitación a toda esa querida familia.

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