Cuando vi esta foto de los puestos de melones que se instalan en verano en muchos de nuestros pueblos, le di una vuelta a mis recuerdos y recordé los de San Lorenzo. Creo que unos estaban en la calle del Rey y otros se instalaban en Floridablanca durante los veranos escurialenses junto a los puestos de cerámica. Hoy ambos han desaparecido pero para mí quedaron grabados en el recuerdo más querido ya que muchas veces compré en ellos el dulce melón que me encargaban mis padres y miraba la cerámica con ojos de envidia pues no daba mi hucha para comprar las preciosas piezas que exponían. La cerámica ha sido uno de mis encantadores placeres artísticos desde muy pequeño. Y mirando la foto vino a mi memoria de cuché una de las tormentas más tenebrosas que yo he vivido en El Escorial. Por eso escribí un artículo titulado “La noche tenebrosa”. Creo que fue allá por 1.960 ó 61 y nos pilló en eso que se llamaba guateque en casa de unos amigos en la calle del Rey frente a lo que fue le Bar Cobeña. Así contaba el final de la tormenta y de los destrozos que causó que llevó a que los melones y los platos y botijos de cerámica hicieran un imaginario “crucero” hasta llegar al puerto de las vías del tren de la Villa.
“A la mañana siguiente todo era un desastre. Parecía que había pasado un tornado. Los cielos habían llorado con fuerza y los resultados se podían ver en las calles, domicilios y jardines. Los melones y la cerámica de los puestos callejeros que todos los veranos se instalaban en Floridablanca frente al Santuario, se podían encontrar en la vía del tren al bajar, transportados por el agua, como pequeños barcos a la deriva. Según pude comprobar, unos días más tarde, la marca que el agua dejó en las paredes de la Casa de la Reina, en su entrada por el callejón de Infantes junto a Mariquita Pérez, alcanzaba una altura de metro y medio. Esta, como otras que he vivido, eran tormentas en El Escorial”.
Hoy el puesto de melones lo han desplazado a la Villa, con medidas de seguridad para evitar así que cualquier tenebrosa tormenta, traslade los melones hasta la rotonda de la Granjilla o lleguen a Valdemorillo.


