El Escorial siempre ha tenido algo de geriátrico. La bondad de su clima en verano atraía a muchos mayores a sus hoteles como al Escorial, al Felipe II, al Miranda Suizo o y en especial, al Hotel Victoria donde algunos llegaban a pasar los tres meses del verano. La tranquilidad, la paz, el reposo y la placidez que aportaba, hacía que fuera el lugar ideal de la sierra para veranear. Poco a poco la gente no sólo venía a pasar los tres meses de verano sino que decidió quedarse a vivir en estos preciosos parajes serranos. Su cercanía a Madrid y sus conexiones por carretera y ferrocarril han hecho que su población haya ido creciendo llegando a acercarse a veinte mil habitantes solamente San Lorenzo.
El invierno crudo y ventoso, lluvioso y nevoso pero muy tranquilo. Se decía que «aquí no pasa nada» y así era. Nunca pasaba nada a excepción de alguna visita de famoso, entierro en el Panteón o el rodaje de una película. Nacieron muchas discotecas pero nunca pasaba nada.
Ahora todo ha cambiado. Un día sí y otro también ocurren cosas que hasta las fuerzas de seguridad califican como extrañas. Desde extraños fenómenos meteorológicos que hacía tiempo no se veían por estos lares, hasta desapariciones sin explicación. Parece que la tranquilidad de nuestros pueblos se ha roto por distintos acontecimientos que vienen sucediéndose muchos de ellos sin explicación lógica. Pero no es que sólo esté pasando en el Escorial. Es una constante en el mundo que nos ha tocado vivir. Los muchos asesinatos, el terrorismo islámico, la corrupción sin límites, la violencia de género, la drogas…. parecen ser las únicas noticias de los periódicos y telediarios.
Hacía tiempo que en El Escorial no existía una continua cadena de robos en tiendas, bares y urbanizaciones en algunas, escalando por las terrazas. Desaparece una chica joven y aparece con hipotermia en condiciones extrañas. Una granada de mano bajo un coche lo califican como «una cosa extraña» que no he podido aclarar. Las drogas circulan cada vez con mayor asiduidad y que yo sepa no han cogido a ningún «camello» que muchos conocen. Varios suicidios han ocurrido en los últimos tiempos algunos sin una explicación lógica. Y así un alarga lista de acontecimientos extraños.
Pero esto no sólo ocurre en El Escorial sino que es la pura realidad de lo que estamos viviendo. ¿Donde están los valores que nos han enseñado desde pequeños? ¿Es que los padres de ahora son distintos a los de antes?. Donde están la educación, el respeto, la obediencia, el cumplimiento de las leyes, la honestidad y tantos otros valores que han hecho que viviéramos en unas condiciones casi idílicas y que seguro tardarán o que no volverán.

