Papelín Oficial de Noticias VI
HACIENDO MEMORIA
(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual).
(Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)
Escorial Verano de 1.962
La Fiesta de la Regidora
Un sobre. Dentro una invitación: » La Dama Regidora se complace en invitar a Vd. a la fiesta que como despedida de la temporada veraniega, organiza en el Hotel Jardín». La esperada fiesta había llegado. Todos estábamos invitados. Unos del, a pueblo y otros veraneantes pero todos vecinos, aunque algunos sólo por uno meses, de San Lorenzo del Escorial. El pueblo y la colonia nos uníamos una vez más. Unos invitados y otros con la invitación de un tío suyo pero estábamos todos allí. La Regidora se había volcado. Quería quedar bien y lo consiguió. Una cena fría y después baile. ¿Qué más podíamos pedir? La noche tranquila avanzaba al compás de un twist o un tango que la impedía dormir. Concursos de baile. Madison y regalos. Eran las cuatro de la mañana y seguíamos allí. Luego, hasta las seis, en casa de Pedro Mández en el Cerro de las Damas. La Regidora despedía a todos y todos repetían su agradecimiento por la magnífica velada. Que vayan tomando nota las siguientes. Esta, la de 1.962, ha sentado cátedra y habrá que seguir por este camino.
Después de esta fiesta el verano termina. Llegamos al final y comienza el éxodo de veraneantes. El Escorial empieza a prepararse para su letargo invernal, pero este año no quería empezar tan pronto. El frío no llegaba y el sol calienta bastante, lo suficiente para que la gente aguantara hasta el final. El Escorial no quiere dormirse, quiere aguantar lo más posible. El invierno le asusta.
El verano terminó. Yo también. La memoria empieza a fallar y antes de que ocurra quiero guardar algo para el verano que viene.
Comentario
No sólo el Felipe II o el Hotel Monasterio eran los centros de las fiestas de los verano s de aquella década. Como en este caso, muchas se celebraron en el Hotel Jardín, hoy desaparecido como hotel y que estaba situado al principio de Floridablanca con vuelta a Leandro Rubio en una de las casas más antiguas de San Lorenzo: la Casa de Jacometrezzo, escultor que fue de Carlos V y después de Felipe II. Autor del Retablo del Altar Mayor del Monasterio, de la Custodia y de los grupos funerarios que realizó con Pompeo Leoni y Juan Bautista Comenae.
La casa con un jardín de 420 metros cuadrados se convirtió en hostal y tras una reforma interior se convirtió en hotel con el nombre de «Hotel Jardín». En los años cercanos a los cincuenta, el “Club Jardín” privaba como local de reunión en las tardes veraniegas, situado en la calle Leandro Rubio que había sido abandonado como lugar de reunión unos años antes. Cuentan que la vuelta al coqueto rincón en las tardes veraniegas, fue la aparición de un caballero elegantemente uniformado que cortaba la entrada en la puerta del Hotel Jardín. Dicen que vestía una chaqueta encarnada con solapas azules y unos blancos pantalones que pronto se convirtió en una atracción.
(Ver artículo El Hotel Jardín y la Casa Jacometrezzo)
En aquel sombreado jardín del hotel se hacían fiestas veraniegas como aquella que hemos comentado.


