Había visto estas fotos que presento hace ya tiempo, pero las he recordado ahora que en Caixa Forum en Madrid se ha inaugurado una completa y magnífica exposición sobre Le Corbusier titulada “Un atlas de paisajes modernos”. Charles-Edouard Jeanneret como realmente se llamaba, fue uno de los artistas más influyentes y polémicos del movimiento moderno del siglo XX. Autodidacta genial, no pisó la universidad, lo que no le impediría ser uno de los exponentes máximos de la arquitectura y del urbanismo moderno. La exposición, que recomiendo a los amantes de la arquitectura, la pintura y de las artes en general, hace un recorrido de las muchas obras realizadas por Le Corbusier, desde que en 1.917 estableciera su estudio en París. De aquí salieron proyectos para medio mundo y realizó la remodelación de la fisonomía de distintas ciudades desde América del Sur hasta la India. Nada menos que trabajó en unos 400 proyectos arquitectónicos y construyó 75 edificios en todo el mundo.
No es momento de hacer un recorrido por sus obras, muchas criticadas y acusadas de haber concebido un estilo maquinista, aunque la realidad es que sus obras estaban ancladas en la naturaleza y el paisaje que supo plasmar en sus cuadros. Hablar de Le Corbusier sería hablar del arquitecto, del urbanista, diseñador de muebles, del pintor, del escultor o del escritor ya que dominó todas estas materias. Pero la realidad que me interesa recordar su viaje a España en 1.928 para dar dos conferencias en la Residencia de Estudiantes foco de grandes personalidades de las letras, las artes y el pensamiento de la época. Puso algunas condiciones entre las que figuraron, junto a una corrida de toros, acercarse al Escorial para contemplar la obra del Monasterio. Tras su visita a España resumió su viaje con la contundente frase de “que puedo enseñar yo de arte moderno a esta nación que ha creado El Escorial”. Su impresión del Monasterio de San Lorenzo fue tal que uno de sus míticos proyectos, El Mundaneum, está basado en la planta cuadrada de la obra del Rey Felipe II. El interés del arquitecto suizo por la arquitectura manierista y por su máximo representante Palladio, hizo que muchos de sus obras estén basados en esquemas de obras renacentistas. En el escrito publicado como “Le Corbusier y el Manierismo: antecedentes a la planta del Mundaneum”en La Ciudad de Dios (septiembre-diciembre 2.010) se trata de demostrar con total fiabilidad que el proyecto para el Mundaneum (1929) está basado en la planta del Monasterio del Escorial. Fue en 1.928 cuando Paul Otlet, precursor de las modernas enciclopedias informáticas, encargó a Le Corbusier el proyecto de un “Museo Mundial” donde se concentraría todo el mundo del conocimiento clasificado según la Clasificación Decimal Universal inventada por Paul Otlet. Proyectado en las afueras de Ginebra no llegaría a construirse.Podría pensarse en una casualidad pero el proyecto se presentó un año después del viaje que hizo en 1.928 a España invitado por el arquitecto Fernando García Mercadal, con quien aparece en las fotos. Mercadal fue un brillante arquitecto y viajero curioso. Fue el acompañante de Le Corbusier a Segovia, Toledo y El Escorial. Frente a la obra de la fachada del Jardín de los Frailes y la Galería de Convalecientes, alabaría su equlibrio entre vanos y macizos y pronunciaría su célebre frase “el Monasterio del Escorial es un rascacielos tumbado”.


