Cien años

Cada vez se me hace más cuesta arriba subir a San Lorenzo a tomar el aperitivo o a comprar en sus establecimientos. A las obras de la “Avenida de la Paciencia”, antes llamada Cuesta de la Estación, cuyas obras, a este paso, van a batir un record Guinnes, se une especialmente la falta de aparcamiento. Tomar un vino o subir a comprar y pagar la zona azul o el parking no está para muchos bolsillos y especialmente para el mío.

El movimiento de nuevos inquilinos de los comercios y bares es continuo.

Se cierran unos y se abren con otros dueños y todos los comerciantes se quejan de que la crisis y la falta de aparcamiento les están haciendo mucho daño. Pero ¿se ha dado cuenta el Alcalde de que la gente llega en automóvil al pueblo, que lo tiene que aparcar y que no puede estar pendiente de su coche saliendo y entrando a pagar el papelito de la zona azul?

A pesar del cabreo generalizado de los bares y comerciantes del pueblo y del movimiento de alquileres, he conocido que existe, al menos, un local “La Malquerida”, con más de 102 años de actividad gestionado por la misma familia. Es un pequeño negocio de panadería y bollería que me figuro que conoce todo el pueblo y en el que yo y toda mi familia hemos comprado las perrunillas o las magníficas madalenas durante muchos años. Es uno de esos establecimientos centenarios que encierran tras su puerta los secretos del comercio en lo que a panadería y bollería se refiere. Es uno de esos comercios que han traspasado el siglo abriendo su puerta todos los días para que no falte pan o bollos a los clientes de siempre.

El Ayuntamiento de Madrid lo comprendió enseguida y creó una placa conmemorativa, diseñada por el inigualable Antonio Mingote, que “quiere reconocer la apuesta por la calidad e innovación de sus fundadores y actuales propietarios.” Para ello el Ayuntamiento coloca una placa conmemorativa en la vía pública con su nombre, en el lugar en que se establecieron hace más de cien años.

Las primeras placas fueron colocadas junto a dos establecimientos con muchos años de antigüedad. La Real Botica de la Reina Madre, en la calle Mayor, y el restaurante Lhardy de la Carrera de San Jerónimo. La Real Botica es un establecimiento sanitario desde 1.578 instalado en la calle Mayor a partir de 1.913 fecha en la que se terminó el magnífico edificio modernista. El restaurante Lhardy desde 1.839 fue durante muchos años centro de confidencias, de nacimiento y muerte de gobiernos, de reuniones secretas, de amantes y en definitiva protagonista de mucha historia de nuestra España.

Dentro de estos establecimientos reconocidos como establecimientos centenarios, unos siguen gestionados por la misma familia y otros han pasado por diferentes generaciones de propietarios como Lhardy aunque han mantenido su decoración y han conservado la calidad de los productos tanto de la tienda con sus fiambres y su famoso caldo servido de un samovar de plata, como de sus preciosos salones y cuidado restaurante. Conozco muchos de estos establecimientos centenarios y entre ellos quiero recordar como ejemplos: la Joyería Aldao; la perfumería Álvarez Gómez; la Antigua Pastelería del Pozo; las Bodegas Ricla y Ardosa; el Café Comercial; Casa Alberto su barra y sus callos a la madrileña en Huertas; Casa Botín y sus asados; Casa Ciriaco y los huevos fritos; Casa Labra y sus soldaditos de Pavía; Casa Mira y sus turrones; la lotería de Doña Manolita; Casa de Diego la casa de los paraguas o el restaurante Los Galayos en la plaza Mayor.

Me figuro que existirá algún establecimiento más en El Escorial y en San Lorenzo que sea centenario y mucho agradeceríamos un homenaje público por parte del Ayuntamiento, o simplemente una placa como lo ha hecho el de Madrid.

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