Muchas veces la propia historia de las cosas hace más interesante la obra que estamos analizando. Es lo que ocurre con la arquitectura. Conocer los entresijos, los inicios, dificultades, misterios y complicaciones que se produjeron en su realización a veces tienen más interés que la propia obra. Por eso además de admirar las obras de todo tipo de artes, me gusta conocer su historia y es lo que he hecho, cuando en mi paseo por el barrio de Abantos en busca de alguna historia que contar, recalé en la Capilla-Iglesia de Santa María de Abantos.
Su entronque en el Barrio, su estilo escurialense respetuoso con el herreriano y su cuidada fachada, siempre me han llamado la atención y mi curiosidad me lleva a buscar sus orígenes de la mano de D. Antonio Biosca en su conferencia con motivo del 50º aniversario de su inauguración y del libro “Arquitectura y desarrollo urbano” editado por la Comunidad de Madrid.
La historia de la capilla de Abantos se inicia con la cesión gratuita de la parcela situada en el Paseo de Maestro Alonso, propiedad del contratista de San Lorenzo, D. Miguel Herranz Guadaño, parcela situada entre las fincas El Carmen y El Tesorillo. Tras encargar el proyecto a los arquitectos miembros de la Asociación de Abantos, Antonio Biosca documenta y asume la paternidad del proyecto al arquitecto zaragozano Pascual Bravo Sanfeliu como único autor del proyecto inicial de la Capilla. En cambio los autores del libro citado anteriormente, se atribuye la autoría a los arquitectos Rodrigo Poggio y Manuel Vias. Desconozco esta discrepancia importante en un tema del que debe existir documentación exhaustiva pues es un edificio de hace algo mas de sesenta años. En un solar con forma de cuadrilátero irregular de 16,30 m de lado, tiene que adosarse a su construcción medianera el Tesorillo, debido a lo reducido del terreno.
Cubierta aguas el 12 de septiembre de 1.953, gracias a una serie de donativos y subvenciones se termina las obras en la primavera de 1.954, rematándose el conjunto con la construcción de la Casa Rectoral, nombrándose capellán al sacerdote D. Manuel Fernández Rodriguez. “Consta de una sola nave de 20 m de largo por 8,40 m de ancho, a la que se adosa, en fachada, un cuerpo de dos plantas que alberga la vivienda del capellán, y la torre, por el lado del evangelio”. Su fachada con arco de medio punto, de composición sencilla es rematada por un frontón clásico flanqueado por una bola en cada uno de sus vértices. La puerta principal de la Capilla, de madera de cuarterones, es también coronada por un frontón clásico. La torre campanario, construida como la capilla, en mampostería enfoscada en blanco, es rematada por un chapitel de pizarra, similar a los que coronan las torres del Monasterio.
En su interior destaca el precioso retablo barroco, con columnas churriguerescas, que fue rescatado por José Mª Maureta de un convento de monjas de Castilla la Vieja, dedicado a la Virgen Sta. María de Abantos.
Las nuevas normas litúrgicas exigían realizar una serie de reformas en el altar. Se aprovechó para la ampliación de la Sacristía y la remodelación del presbiterio y el Ábside que forma la cabecera de la Capilla. El autor de ellas, fiel en todo al autor del proyecto primitivo, es el arquitecto Alfredo de Ramón Laca, vecino del Barrio y autor entre otras muchas obras del Seminario de las Redentoristas en San Lorenzo.
Es curioso conocer, como cuenta en su conferencia Antonio Biosca, las muchas aportaciones no sólo dinerarias de los vecinos del barrio, sino también de elementos necesarios para el desarrollo de las actividades litúrgicas. Por ejemplo: el legado dinerario que dejó para acometer las obras de reforma, Dª Encarnación González; el armoniun fue regalado por D. Antonio Enrich vecino muy cercano al barrio; la magnífica talla de Jessús crucificado la donó D. José Mª Maureta; Dª Inés Fierro hizo aportaciones de casullas y objetos de plata para el culto; Dª Rosario Godó, aportó la actual campana y un numeroso grupo de personas del barrio, que con su generosidad consiguieron que la Capilla fuera el centro espiritual con lo que se recogería la aspiración de la Asamblea de Propietarios de 1.948.
Agradezco a D. Antonio Biosca la posibilidad de con la lectura de su conferencia haya conocido la intrahistoria de esta preciosa Capilla en el centro del Barrio de Abantos que levantaron con sus aportaciones todos los vecinos del Barrio.
