El Cafetín Croché 9.- (continuación)

El Cafetín Croché 9.- (continuación)

Capítulo III

Cafetín Croché: Su entorno

En el entorno inigualable de San Lorenzo de El Escorial, pueblo serrano por excelencia, cincuentón en distancia desde Madrid pero con muchos años a sus espaldas – su primer asentamiento data de 1.760- y muy cerca de ese rascacielos que quiso construir el Rey Felipe II y le salió un Monasterio tumbado sobre las piedras graníticas de la Lonja; junto a ese Monasterio, que se inició en el año de gracia de 1.562, doscientos  años antes de que se iniciaran por Carlos III los primeros asentamientos en San Lorenzo, a media legua de la aldea de El Escorial y en medio de un paraje majestuoso entre pinos, robles y fresnos entre los que discurría el agua y multitud de animales para satisfacer las apetencias cazadoras de la Corte, allí Felipe II quiso hacer la maravilla del Monasterio- Panteón, Iglesia, Convento y Residencia- del Rey Prudente. Monasterio que siempre viste igual, de cuarzo, feldespato y mica y que sólo se pone sus galas de fiesta en algunos días especiales y en las noches agosteñas, cuando se encienden la luz de los grandes mecheros, es como si se encendieran miles de cigarrillos a la vez. En este espléndido marco, vió la luz hace 20 años, el 21 de julio, un mes después de que el verano naciera a la vida de aquel año de 1.981, un reducto de frescor, de poesía, de tranquilidad tertuliana y de magia, que se llamó y se llama El Cafetín Croché.

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El año 1.981 fue un año para olvidar casi todo menos el nacimiento del Cafetín Croché. El mundo parecía haberse vuelto loco: Ronald Reagan y el Papa Juan Pablo II caen gravemente heridos por disparos de dos magnicidas. Anwar el Sadat muere acribillado a balazos durante un desfile militar. Pemán muere a los 83 años en Cadiz y Joseph Plá fallece a los  84. El 29 de enero dimite Adolfo Suárez, por causas que aún no se han aclarado. El 23 de febrero a las seis y veintidós de la tarde, 200 guardias civiles al mando del coronel Tejero, irrumpen en el hemiciclo, cuando se está celebrando la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, que después sería elegido presidente el 25 de febrero, dos días después del fallido golpe. Fue el año del aceite de colza que causaría miles de victimas, de la llegada del Guernica de Pablo Picasso a España y de nuestra entrada en la O.T.A.N.

En este año de 1.981 nació el Croché y lo hizo sin prepotencia, sin petulancia, de forma sencilla, sin querer darse importancia, como queriendo llegar a este mundo sin alharacas. Por eso no quiso ser Café, pues, petulante sería, intentar emular a aquellos viejos, destartalados y tertulianos cafés del siglo XVIII, XIX y principios del XX, y se quedó en Cafetín, utilizando un diminutivo para no molestar a la Historia; para que, como a los niños, se le vea crecer con salud y quizás cuando sea mayor podamos llamarle Café, pero ya se sabe, como te pongan un diminutivo, lo llevas toda tu vida. ¿Se inspiró Manolo en los aquellos Levante, Pombo, Comercial, Lorencini, Príncipe o en el Gijón, o simplemente hablando con su mujer, sabiendo lo que querían, parieron juntos y antes que a su propio hijo, lo que hoy es el Croché?

El Cafetín Croché está cerca de la calle Floridablanca, primera calle del incipiente asentamiento de San Lorenzo  y que discurre paralela a la de la Lonja, anterior en el tiempo. La calle Florida como vulgarmente se la conoce, primero fue cañada ganadera, para pasar después a llamarse de los Doctores, de la Iglesia, tomando el nombre en 1.771 del Coliseo una vez que el Teatro vio la luz  y posteriormente en 1.782 al ser nombrado el Conde de Floridablanca, primer Gobernador de San Lorenzo, tomó su nombre que, rara avis, permanece hasta nuestros días. Aorta principal de San Lorenzo. Calle de aceras hermanastras ya que una es del padre Patrimonio y la otra del Ayuntamiento. Depende de la orilla en la que te encuentres, estás con uno u otro padre y eso no es bueno.

El Cafetín está muy cerca de la Plaza de D. Jacinto Benavente, antes llamada de los Jardincillos, siempre, no importa el tiempo que haga, con niños jugando, niños que antes eran gurriatos y hoy son marroquíes, polacos y algunos del pueblo. La Plaza es teatro bajo la fuente y terraza “parisina” en verano en un lateral del Real Coliseo del Carlos III, desde donde los cómicos de ahora, actores y comediantes, desde sus aposentos, pueden oler sus seis grandes magnolios o escuchar el limpio sonido del agua que mana de la fuente.

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