El Árbol de los Isasa

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Una pequeña bajada de temperatura, el suelo poblado de hojas picudas de los plátanos, poca gente por las calles, las castañas abiertas enseñándonos su preciosa piel marrón y las setas y mízcalos en los mercadillos son algunos distintivos del otoño escurialense. Una paleta de colores puebla los muchos jardines y los llenan de sienas, tierras, amarillos y toda una gama de verdes muy distintos de los que vemos en primavera y verano. Comete un gran pecado quien no gusta de estos maravillosos días escurialenses, quien no ve encanto en los colores de su cielo y hasta en el ropaje de las montañas que lo circundan. Y en estos días es cuando más disfruto paseando por los jardines y dehesas escurialenses y me distraigo pintando en mi cerebro, árboles y vegetación de maravillosos colores otoñales.

Cuando estoy bajo de batería, con falta de glóbulos blancos o con la mente espesa -que es a menudo- me voy al llamado Parque de Carrero Blanco junto a la Universidad Mª Cristina. Pasear por el pequeño  parque donde los colores de la naturaleza se funden como en una gran paleta, la gente que allí te encuentras medita, recuerda, lee o pinta y respeta a los demás pues casi ni los mira, al pasar junto a ellos, para no molestarles en su recogimiento. Es una maravilla ver como durante cada una de las cuatro estaciones, la naturaleza cambia de colores su vegetación  en toda la gama de verdes, ocres, sienas, rojos y amarillos y en algunos días del invierno, hasta se viste de blanco” escribí en otra crónica de mi blog.

Allí, junto al Paseo de Juan de Borbón, me siento junto al castaño que plantamos la familia Isasa después de una Jornada de Hermandad en la que nos reunimos más de 200 componentes en San Lorenzo el 10 de octubre de 1.998. Tiene 15 años y aunque todavía es pequeño, está fuerte como un roble, bien cuidado y con un precioso traje verde.

No hace falta que des fruto/ con tu presencia ya sobra/ para llenar de belleza/ el seno de las Machotas– escribió Adolfo Ruiz Abascal sobre este árbol y apostilló bajo un precioso dibujo suyo: “cuatro siglos hermoseando nuestra Herrería”.

He vivido entre castaños en los días que pasábamos en San Lorenzo y he jugado con sus frutos, duros como piedras pero manejables si querías trabajar con ellos haciendo pequeñas esculturas. Es un árbol que ha seguido mis pasos como yo los suyos y hasta nos hemos compenetrado de forma casi fraternal en los jardines y calles de nuestra casa en el Plantel sanlorentino.

El castaño de Indias o falso castaño, de nombre latino “Aesculus hippocastanum”, es un árbol de porte majestuoso e imponente que puede alcanzar 30 metros de altura con un tronco erecto de numerosas ramas. Muy resistente al frío, su fruto, de cápsula espinosa, contiene una o dos semillas de una piel marrón oscuro y brillante con una marca blanca o clara en su base. Árbol de hojas digitadas muy grandes de un precioso color verde. Espectacular es el amarillo encendido de sus hojas en otoño como lo es su espectacular floración finalizando la primavera.

Y quizás por todo ello, la familia Isasa apegada a este pueblo hace muchísimos años, decidió plantar en este coqueto parque escurialense, un pequeño castaño que como esta inmensa familia, a la que yo pertenezco, estábamos convencidos que daría frutos y crecería a la sombra del Monasterio como lo hemos hecho muchos de los que allí estábamos. Varios ingenieros de Montes de la familia, fueron los “jardineros” encargados de dejar erguido el castaño de los Isasa. Familia, muy numerosa, que sintió y amó El Escorial y a sus gentes a pesar que de aquí salieron algunos para no volver. Durante muchos años la Romería no era la misma sin la carreta de la Familia Isasa. El Primer Premio de Carretas llevó, también muchos años, el nombre de Juan de Isasa. La primera Regidora de 1.945 fue Carmen siendo más tarde su hermana María Jesús también Regidora de las Fiestas de Verano y Mª Teresa, mi madre, ayudó y colaboró en todo lo que el pueblo le pidió. Ignacio, otro hermano, fue médico del pueblo al que todos querían por la inmensa labor que aquí realizó. Muchos somos los Isasa, de primer o segundo apellido, los que hemos colaborado, trabajado y dado mucho a este pueblo como el pueblo nos ha dado a nosotros y que aquí vivimos viendo crecer el bonito castaño de los Isasa.

2 pensamientos en “El Árbol de los Isasa

  1. carlos

    hola no me conoces pero me ha gustado mucho este texto soy un isasa y me dio por buscar informacion de mi familia lei un par de libros que encontre en mi casa y busque en google y me encontre esto muchas gracias por escribirlo ahora se un poco mas de mi familia

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