Archivo por meses: febrero 2012

Semana Santa Escurialense

Dentro de algunos días, las calles de San Lorenzo se llenarán del fervor de un pueblo que desde hace más de medio siglo convoca todos los años a sus vecinos y a todos los madrileños a acercarse a este pueblo de la Sierra para rencontrase con la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Las calles se llenarán de cirios, capuchones y mantillas para acompañar a las 2 Cofradías y 5 Hermandades que componen uno de los pasos procesionales más importantes y sentidos de nuestra Comunidad.

La Semana Santa en San Lorenzo la componen las Hermandades del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y la del Santo Sepulcro y las Cofradías de Nuestro Padre Jesús Nazareno; la de Nuestra Señora de la Soledad; la de la Piedad y Cristo Muerto; la de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y la de Nuestro Padre Jesús Caído siempre acompañadas por Bandas Musicales, Bandas de Cornetas y Tambores, Dulzainas y Agrupaciones Musicales.

Como nota curiosa es de destacar este año que la Banda de Cornetas y Tambores de la Junta de Cofradías que fue fundada en 1.982, cumplirá en otoño, 30 años engrandeciendo los Desfiles Procesionales de las Cofradías y Hermandades sanlorentinas.

Siempre recuerdo mis años de niño en los que me asustaba ver a los capuchones y escuchar los tambores que acompañaban a los Pasos procesionales o cuando me tocaba la cara algún nazareno que me conocía, sin saber yo quien era. Después, con algunos años más, dos cosas me tocaban la fibra más sensible. La impresionante subida del Monasterio de todas las Hermandades y Cofradías, entrada ya la noche del Viernes Santo, hoy desaparecida, era algo apasionante no sólo para los cristianos sino para cualquier persona de buena voluntad. Esa misma noche del viernes Santo, impresionaba el camino al Cementerio cuando subíamos acompañando al Cristo de la Buena Muerte “bailándole” sobre las andas de su sencillo Paso con cuatro grandes faroles que nos iluminaban el camino en una noche generalmente muy fría.

Por una nota informativa, he conocido la noticia de que se ha refundado en la Villa del Escorial una Cofradía para procesionar en Semana Santa 2.012.

La Cofradía de la Vera Cruz que ahora se refunda, fue creada hace cuatro siglos, cuando un grupo de vecinos del Escorial decidió, para ayudar a los pobres y necesitados, fundar una Cofradía que a modo de la Orden de los Hospitalarios en Tierra Santa, se hicieran cargo de los más desfavorecidos.

Se denominó “de la Vera Cruz” y fue origen de otras que surgieron por toda Castilla. Se cuenta en esta Nota informativa que esta Cofradía llegó a ser muy conocida y que tuvo como miembros a ilustres personajes de la Corte del Rey. Recibió incluso una bula, firmada por el Papa Alejando VII, en la que se le concedía la posibilidad de ganar el jubileo e indulgencia plenaria a sus cofrades. Con el paso de los años, con la secularización y el anticlericalismo, en los años 30 del siglo XX terminó su andadura.

Ahora un grupo de vecinos han presentado los Estatutos en el Arzobispado de Madrid con la intención de salir el Viernes Santo como Procesión del Silencio y el Domingo de Resurrección como Procesión del Encuentro.

Con esta refundación de la Cofradía de la Vera Cruz, el pueblo tendrá su propia Semana Santa con sus propias procesiones.

Desconozco en este momento si desfilarán con hábito y capuchón o, solamente en este primer año, lo harán sin ellos. Desconozco también cual será el Paso con el que van a procesionar por las calles de la Villa del Escorial. Pero es una buena noticia para los que creemos en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y para todos los que quieran sentir algo de recogimiento en su vida interior durante estos días.

Celebramos esta incorporación de la Villa a los actos procesionales de la Semana Santa con la refundación de esta Cofradía de la Vera Cruz deseando verla ya procesionando por las calles del Escorial.

Semana Santa Escurialense

Dentro de algunos días, las calles de San Lorenzo se llenarán del fervor de un pueblo que desde hace más de medio siglo convoca todos los años a sus vecinos y a todos los madrileños a acercarse a este pueblo de la Sierra para rencontrase con la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Las calles se llenarán de cirios, capuchones y mantillas para acompañar a las 2 Cofradías y 5 Hermandades que componen uno de los pasos procesionales más importantes y sentidos de nuestra Comunidad.

La Semana Santa en San Lorenzo la componen las Hermandades del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y la del Santo Sepulcro y las Cofradías de Nuestro Padre Jesús Nazareno; la de Nuestra Señora de la Soledad; la de la Piedad y Cristo Muerto; la de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y la de Nuestro Padre Jesús Caído siempre acompañadas por Bandas Musicales, Bandas de Cornetas y Tambores, Dulzainas y Agrupaciones Musicales.

Como nota curiosa es de destacar este año que la Banda de Cornetas y Tambores de la Junta de Cofradías que fue fundada en 1.982, cumplirá en otoño, 30 años engrandeciendo los Desfiles Procesionales de las Cofradías y Hermandades sanlorentinas.

Siempre recuerdo mis años de niño en los que me asustaba ver a los capuchones y escuchar los tambores que acompañaban a los Pasos procesionales o cuando me tocaba la cara algún nazareno que me conocía, sin saber yo quien era. Después, con algunos años más, dos cosas me tocaban la fibra más sensible. La impresionante subida del Monasterio de todas las Hermandades y Cofradías, entrada ya la noche del Viernes Santo, hoy desaparecida, era algo apasionante no sólo para los cristianos sino para cualquier persona de buena voluntad. Esa misma noche del viernes Santo, impresionaba el camino al Cementerio cuando subíamos acompañando al Cristo de la Buena Muerte “bailándole” sobre las andas de su sencillo Paso con cuatro grandes faroles que nos iluminaban el camino en una noche generalmente muy fría.

Por una nota informativa, he conocido la noticia de que se ha refundado en la Villa del Escorial una Cofradía para procesionar en Semana Santa 2.012.

La Cofradía de la Vera Cruz que ahora se refunda, fue creada hace cuatro siglos, cuando un grupo de vecinos del Escorial decidió, para ayudar a los pobres y necesitados, fundar una Cofradía que a modo de la Orden de los Hospitalarios en Tierra Santa, se hicieran cargo de los más desfavorecidos.

Se denominó “de la Vera Cruz” y fue origen de otras que surgieron por toda Castilla. Se cuenta en esta Nota informativa que esta Cofradía llegó a ser muy conocida y que tuvo como miembros a ilustres personajes de la Corte del Rey. Recibió incluso una bula, firmada por el Papa Alejando VII, en la que se le concedía la posibilidad de ganar el jubileo e indulgencia plenaria a sus cofrades. Con el paso de los años, con la secularización y el anticlericalismo, en los años 30 del siglo XX terminó su andadura.

Ahora un grupo de vecinos han presentado los Estatutos en el Arzobispado de Madrid con la intención de salir el Viernes Santo como Procesión del Silencio y el Domingo de Resurrección como Procesión del Encuentro.

Con esta refundación de la Cofradía de la Vera Cruz, el pueblo tendrá su propia Semana Santa con sus propias procesiones.

Desconozco en este momento si desfilarán con hábito y capuchón o, solamente en este primer año, lo harán sin ellos. Desconozco también cual será el Paso con el que van a procesionar por las calles de la Villa del Escorial. Pero es una buena noticia para los que creemos en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y para todos los que quieran sentir algo de recogimiento en su vida interior durante estos días.

Celebramos esta incorporación de la Villa a los actos procesionales de la Semana Santa con la refundación de esta Cofradía de la Vera Cruz deseando verla ya procesionando por las calles del Escorial.

¡Vaya tropa!

¡Vaya tropa!

Garzón empapelado por golfo y prevaricador. Ahora que no es juez se le puede llamar de todo. Aprovecharos. Quiso empapelar a Pinochet y a Franco, olvidándose de Mobutu, Hitler, Fidel Castro, Lenin, o Mao.

Quiso ser estrella y le salió rana.

Por veinticinco días, a Garzón le ha salvado la campana de haber sido condenado por cohecho impropio, figura penal por la que fue juzgado Francisco Camps por tres trajes. En este caso el juez se lucró de 1,2 millones de dólares es decir de un montón de trajes, abrigos, camisas y pantalones. Si el juez instructor corre un poco más, Garzón hubiera sido empapelado, añadiendo su pena a la de once años de inhabilitación como juez.

Rubalcaba ha sido designado Secretario General del PSOE. El político con más años de coche oficial de la democracia, el que consiguió la derrota más sonada de nuestros pocos años de democracia ha sido designado máximo responsable del PSOE sustituyendo al nefasto Zapatero. Y con dos huevos,  nombra como número dos a Elena Valenciano, la estratega que dirigió la campaña de Rubalcaba a ser candidato a presidente de Gobierno en las pasadas elecciones el 20-N y que tuvo los peores resultados del partido de los “obreros” aunque sus dirigentes sean multimillonarios.

Se celebra el 38º Congreso del partido en Sevilla y nombra una ejecutiva de “integración” dejando fuera a todos los que apoyaron a Carmen Chacón. Se rió de todos en su discurso a los delegados como se escojonó de todos los españoles en sus acuerdos con ETA, con el Faisán, el Gal y tantos y tantos otros acontecimientos de su factura.

Titular del ABC. “Rubalcaba, triunfo del socialismo moderado” ¿Será verdad que es un socialista moderado? ¿A que se llama socialista moderado? Será moderado el que justificó el Gal, el que escondió el chivatazo del Faisán, el que envió a las huestes socialistas al abordaje de las sedes del PP el 11-M del 2.004, el que se saltó a la torera la jornada de reflexión, el que mandó destruir las pruebas del 11-M….

Si este Rubalcaba representa el socialismo moderado ¿Qué hacía en el gobierno con Zapatero el más extremista y nefasto de los sociatas?  

Según el único acuerdo del 38º Congreso, a Rubalcaba parece que no le interesan los problemas de España. Lo único que parece interesarle es acabar con los privilegios de la Iglesia Católica y atacar, hasta su destrucción, a la Banca.  

Y aparecen Pili y Mili (Méndez y Toxo) cabreados como monos por la reforma laboral. Dicen con la voz mitinera que les caracteriza, que esta reforma conculca los derechos de los trabajadores. ¡Mentira! Lo que “conculca” es el derecho de pernada que mantenían, y haber perdido la exclusiva de los cursos de formación de los trabajadores (los agentes sociales se repartían 700 millones anuales por la gestión de los cursos) así como el protagonismo de los convenios y su prórroga indefinida a falta de acuerdos, Eso es lo que les duele. Si añadimos la guerra contra los liberados ilegales y la reducción de las subvenciones por parte del Estado, su posición es cada vez más comprometida. Se les acaban los restaurantes de lujo, los cruceros de lujo o los Rolex y otros regalos “impropios”.

Para lavar la cara ante el número creciente de parados, organizaron una huelguita general pero no contra el Gobierno, causante de tal lista de parados, sino contra los empresarios y los malvados del PP. Fue un fracaso.

Tienen miedo a que los trabajadores les den la espalda y vuelvan a fracasar.

Les está bien empleado.

Un paseo por la nostalgia

Necesitaba dar un paseo por la nostalgia. Había subido al pueblo de Arriba y la tristeza me invadía poco a poco. No se veía a nadie conocido. Las mujeres venían o iban al Mercado y algunas, las menos, entraban en La Carpetana. Los carteles de SE VENDE o SE ALQUILA decoraban todas las fachadas cosa que no me llamó demasiado la atención, dada la crisis actual, aunque si me causaba mayor tristeza. El aire me bloqueaba y no había sitio para aparcar así que decidí dar un paseo por la nostalgia.

Aparqué junto al Bar Abantos y ante la falta de noticias comencé a dar un paseo como si tuviera muchos años menos, recuerdos de mis años de juventud que tengo grabados en mi memoria. Dar un paseo por los recuerdos que he decidido mantener y no perder nunca: “si no olvidas nunca, si guardas tus recuerdos, ellos te salvarán” como dijo una actriz de cuyo nombre no puedo acordarme.

Así volví a ver a las señoras que en el bar Abantos hacían punto desde por la mañana con un café en la mesa y escuchar los gritos de las niñas del Colegio de las Concepcionistas a la hora del recreo. Saludé a los Herranz que estaban al pie del cañón en sus talleres allí mismo situados. A medida que recorría la calle Leandro Rubio y bajaba hacia la calle Floridablanca los recuerdos iban saltando delante de mí. Me asomé al jardín romántico del Hotel Escorial para ver la tertulia de mayores que se formaba, desde horas tempranas, sentados en sillas de mimbre y jugando a la canasta. Continué mi paseo y tras echar la mirada a la casa de mis abuelos en Coronel de Diego, me topé con el carro de helados de los Valencianos que tirado por la moto conducida por Lázaro, le trasladaban a la puerta de la Lonja. Tropecé con uno de los raíles del nonato tranvía mientras me dirigía hacia el quiosco del Hotel Jardín donde paré a tomar un helado. Desde allí veía la pequeña tienda de Patatas fritas Tomasín pero no paré pues acababa de desayunar y tomarme el helado. ¡Qué buenas las patatas Tomasín!

Como tenía tiempo, paré a llamar por teléfono en el Locutorio de la Telefónica junto a la pequeña tienda de las patatas fritas. Siempre me hacía ilusión entrar a llamar como antes lo hacíamos en el primitivo de la Casa de Oficios. Saludé al dueño (cuyo nombre no recuerdo) de la Mantequería o cómo se llamaban antes, la tienda de Comestibles, que hacía esquina con la calle Ramón y Cajal. Compré una gaseosa en la Fábrica de Hielo y Gaseosa de los hermanos Ventura detrás del Ayuntamiento.

En este momento abría sus puertas el bar Manjarín. Casa Dimas llevaba varias horas abierto igual que Pimentel al que todavía no habían llegado Antonio Arribas, Polilla, Pedro Martín, Enrique Andrés ni Gaby Sabau  ni tantos otros fieles “pimentelistas”. Junto al Pimentel, Cañamón echaba, sonriendo, una bronca a un camarero de su Mont Blanc.

Volví a iniciar mi paseo por Florida y paré a preguntar en la pequeña oficina de los Autobuses Herranz sobre el horario a Madrid, mientras uno de sus autocares esperaba llenar sus asientos de vecinos y veraneantes  hacia la capital. Colele vigilaba la escalera que desemboca en la Lonja, escalera por la que baja más gente que la que sube, mientras el guardia Lucas saludaba a todo el que pasaba a su lado.

Paré a tomar un botellín en el quiosco de Antonio Pacheco y me quedé un rato hablando con Julio que había llegado a ayudar a su padre. Como todos los días compré un cucurucho de pipas y hablé con Doña Crescencia en su quiosco de la Barquillera mientras me dirigía al Hotel Miranda. En el Cine Lope de Vega daban una de vaqueros.

Era la hora del aperitivo y allí, en la esquina de la barra, estaban Juan Cos, Nano Cebrián, Fernando Martínez-Avial y alguno más que todos los días pasábamos por allí al mediodía. Enrique el Mula nos atendía con cariño. Los Camins, los Alonso, los Ramírez, los Guerra, los Cofiño hacían tertulia como todos los días. Amelia Pérez Tabernero tomaba un café en la terraza mientras Julio Cos en la puerta de la botica, siempre sonriente, saludaba a cuántos pasaban por delante. Pasteles en La Violeta Imperial. Visita al que llamábamos paredón suplente bajo el Regina, donde comíamos pipas sentados en la acera. Visita a la Bolera del Parque  para acabar en Terreros que ensayaba la Banda de Carabineros  en el quiosco de música.

Nota: Sé que he mezclado fechas, lugares y personas pero estos recuerdos son los que iban apareciendo ante mí en este paseo por la nostalgia.

Un tranvía llamado deseo

La puerta del Sol, centro neurálgico de Madrid donde nacían todas las innovaciones que la modernidad traía a los madrileños, fue en 1.900 salida, parada y fonda de la primera línea de tranvías eléctricos que sustituyeron a los que tirados por mulas de carga, recorrían los barrios de la ciudad. Muchas imágenes me vienen a la memoria referidas a los tranvías. Recuerdo la de aquellos golfillos que se subían a los topes para no pagar billete o la de aquellos tranvías que llegaban a la Plaza de Toros llenos de aficionados y hasta con algún torero vestido de luces dentro. Recuerdo el giro que el conductor daba al trole del tranvía, terminado el trayecto para iniciar el camino de vuelta. Famoso fue el llamado PEPE, tranvía que al atravesar el puente sobre el inicio de la carretera de La Coruña y que se dirigía a la Ciudad Universitaria, empezaba a bailar, empujado por los estudiantes al grito de PE-PE, de un lado al otro del puente con el consiguiente peligro de caer a la calzada.

El tranvía servía como el fútbol o los toros para descargar adrenalina y echarle la culpa de todos nuestros males. No llegar nunca a la hora, era culpa del tranvía por los cortes de luz que impedían muchas veces llegar al trabajo o a una cita. Frenazos por los carros de mulas que se le echaban encima. Apreturas y mal olor. Pero todo era mentira. El tranvía servía para llevar a la gente a su destino pero también para tranquilizar las mentes y dejarlas libres de tensiones mientras se viajaba, casi paseando por las calles de Madrid.

En San Lorenzo de El Escorial, el 30 de Abril de 1.923 se constituye la Sociedad de Abantos que tenía por objeto construir una ciudad jardín donde se edificarían villas de recreo, un hotel, un casino, parques de recreo y hasta un hipódromo. El hotel de gran lujo, estaría emplazado en el Cerro de las Damas, donde años después se edificarían los talleres de los Autobuses de Herranz. El proyecto era tan ambicioso que incluía un teatro, un campo de tiro de pichón, un edificio destinado a garajes y hasta un local de exposición y venta de automóviles. Pero el más ambicioso era la instalación de un tranvía que desde la estación del ferrocarril de El Escorial, recorrería el pueblo de San Lorenzo y llegaría, atravesando el barrio de Abantos, hasta la Fuente de la Teja donde se construiría un edificio para albergar la terminal del tranvía y la estación desde donde partiría un funicular hasta el Pico de Abantos. Allí se construiría un restaurante-hotel para los visitantes que quisieran pernoctar en tan maravilloso paraje.

Una vez solicitada la concesión y explotación del tranvía en 1.922 por una entidad denominada Sindicato de Iniciativa es comprada por el Sr. Solms en 1.926, pero numerosas dificultades hicieron imposible su puesta en marcha. Se retoma el proyecto y se diseña el recorrido así como el edificio para las cocheras y oficinas pero a pesar del apoyo real, S.M. Alfonso XIII puso la primera piedra, el proyecto no se lleva a efecto quedando para el recuerdo y como reliquia una calle arada con dos largos surcos de hierro que todavía hoy se pueden ver en la calle de Leandro Rubio y que nos recuerdan lo que pudo ser un pueblo de la sierra con un tranvía circulando por sus empinadas callejuelas.

El urbanismo de hoy debe prever el de mañana y no encorsetarlo por la especulación para dejarlo sin posible desarrollo futuro de nuevas tecnologías. ¿Se figuran que entre los proyectos del Futuro Ensanche se incluyera un tren ligero, lo que antes se llamaban tranvías, para unir el pueblo con el Valle de los Caídos, La Villa con San Lorenzo o que la Casita de Abajo y la Casita de Arriba quedaran unidas por un tren tranvía?

La Comunidad de Madrid tiene en proyecto unir los nuevos PAUS con tranvías. Pozuelo y Boadilla tienen un tren-tranvía ligero y en Parla, Sevilla y en Barcelona que ya existe uno, se quieren instalar más. El tranvía vuelve a París después de 70 años. Y nosotros a soñar que no cuesta dinero.

Los enigmas de la Silla de Felipe II

En un artículo anterior que titulé  “Felipe II no subió a la Silla” (ver el blog.- Escorial.- agosto 2.009)  recordaba las excursiones veraniegas a esa silla tallada en piedra granítica en el maravillosos paraje del Canto Gordo en la Herrería escurialense. La leyenda asegura que hasta allí subía Felipe II a revisar las obras de la Real Fábrica del Monasterio. Recordaba las meriendas en este magnífico espacio de piedra berroqueña para luego bajar a la Cueva de las Zorras y marchar después, al anochecer, a pasear por Floridablanca.

Comentaba también lo bonito de esta leyenda y que algunos autores quieren “destruir”. Henry Kamen en su libro “El enigma de El Escorial”  asegura que no está tan claro que tal lugar hubiese existido en la época de la construcción del Monasterio. “Para empezar, el rey no podía subir a ninguna montaña-aclara Kamen- porque casi no podía caminar. Yo tengo mis dudas sobre la existencia de esa silla. Lo cual no quita para reconocer que la atención del Rey por el detalle fuese incesante. Pasaba horas hablando de sus planes con los arquitectos y celebraban reuniones frecuentes en los lugares de las obras. El dinero y los esfuerzos consagrados al proyecto fueron impresionantes. Miles de obreros fueron empleados durante décadas”.

Reflejaba en este artículo,  mi opinión diciendo que “me importa un bledo que la silla no fuera tallada en la piedra granítica para que el Rey viera la evolución de su gran obra; que fuera posterior a la terminación del Monasterio o que algún cantero que le gustaba el sitio para subir con sus hijos a merendar, se construyera la famosa silla para ver el paisaje. Lo cierto es que siempre me creeré la leyenda ya que, lo que desde allí se divisa, es un paisaje de película”.

Al poco tiempo de publicar mi artículo en la “Gaceta Escurialense”, Vicente M. Rosado publicaba otro sobre el mismo tema titulado “Felipe II si subió a la Silla” artículo cariñoso en el que salía en mi ayuda para no perder la ilusión de que la leyenda, urbana o no, fuera realidad.

Con su permiso transcribo sus explicaciones sobre el documento existente en el archivo General de Simancas, fechado el 27 de febrero de 1.565, años después de iniciarse las obras al que se acompaña un croquis de trazo tosco y rápido titulado “Traza muy sencilla de la Dehesa de la Herrería para proceder a su ordenación y que sirva de mayor ornato a los alrededores del monasterio, en ella se señalan las tierras que están a un lado y a otro de un río, el ejido común, zonas de apeos, tierras de particulares, el monasterio, etc.” En dicho croquis se halla perfectamente definido “en donde S.M sube a la vista”, y se encuentra perfectamente ubicado en la actual Silla de Felipe II. Y termina diciendo que podemos estar tranquilos y seguir disfrutando de la existencia de nuestra querida Silla de Felipe II.

Poco tiempo después, en la Revista “Apuntes de la Sierra” Jonhatan Gil Muñoz publicaba un artículo titulado “La Enigmática historia de la Silla de Felipe II” en la que desarrolla la hipótesis que viene de la mano de la arqueóloga Alicia M. Canto. Para ella la Silla no sería otra cosa que un altar utilizado por el pueblo prerromano de los vetones para la práctica de ritos y sacrificios a los dioses. Para afirmarlo se basa la arqueóloga en una serie de coincidencias con otros altares de este tipo que ella misma ha investigado.

Pero no todo acaba aquí. En un artículo de Ana L. Escudero publicado en El País el arqueólogo Jesús Jiménez Guijarro asegura que Felipe II jamás se sentó en la Silla de Canto Gordo de la Herrería. La actual silla, asegura, sería una réplica del siglo XIX y que la auténtica estaría ubicada en las dehesas de Campillo y Monesterio (en la Villa), en una peña sacra vetona. Basa su hipótesis en unas inscripciones que dejan constancia de que Felipe II estuvo allí en 1.579 o 1.580. Haciendo este arqueólogo un proyecto de investigación, se topó en 1.996 con un paraje extraño y hermoso: la peña del Canto Castrejón. En mitad de las fincas del Campillo y Monesterio descubrió una inmensa mole de granito con escalones tallados, desde donde se domina todo el territorio y se contempla el Monasterio.

Justifica su teoría y la documenta, en que Canto Castrejón es una peña  sacra vetona (un pueblo celta del siglo V antes de Cristo de las que tan sólo hay una docena en toda la Península Ibérica). Asegura que la silla de la Herrería es más reciente que la de Canto Castrejón justificándolo por la diferencia morfológica y por la mayor pátina que tiene la de Canto Gordo de la Herrería. Además la inscripción que figura en el rellano del primer tramo de escalones “1.867” y otra de difícil lectura parecen apoyar esta teoría.

“Todos estos datos parecen hacer encajar la silla de Felipe II en un contexto mucho más moderno de lo que se ha pretendido y siempre en detrimento de la genuina silla del Monarca Prudente” asegura Jiménez.

Seguro que seguiremos leyendo teorías más o menos enigmáticas y bien documentadas pero me quedo con la primera. Para mí seguirá siendo la Silla del Canto Gordo de la Herrería el “trono” granítico desde el que Felipe II contemplaba con sus arquitectos y ayudantes las obras de la Real Fábrica del Monasterio.