Archivo por meses: diciembre 2011

El cementerio de los gorriones

 

Salía de pagar el IBI del Ayuntamiento de la Leal Villa del Escorial, es decir salía algo triste y con cara de marmolillo, pero contento de haber cumplido con mis obligaciones de pago de los impuestos municipales, cuando un gorrión comía unas migas de pan a la puerta del bar El Salón. Al pasar junto a él me miró y comenzó a volar aleteando su plumaje pardo hacia el Parque donde posó sus reales. Le seguí y me quedé disfrutando de sus juegos y ronroneos con una pájara, de plumaje algo más claro con manchas rojizas y negras, que apareció por allí. Ni los niños que jugaban a su alrededor le incomodaban en sus enredos amorosos.

Mientras me divertía con sus juegos, recordé algo que leí no hace mucho y que aunque lo titulaban como “Madrid curioso” no se si se puede considerar curiosidad, anécdota, cuento, fábula o leyenda urbana pero es una bonita historia que me hizo pensar. Contaba Mª Isabel Gea en la revista “Madrid Histórico” que la estatua de Felipe III que preside la Plaza Mayor de Madrid, estatua ecuestre esculpida en 1.616, de cuyo caballo dijo Ramón Gómez de la Serna que “siempre nos parece embarazado de un potranco de bronce”, fue trasladada por Mesoneros Romanos a la Plaza Mayor en 1.848 después de pasar más de 200 años en el jardín renacentista del palacio de los Vargas en la Casa de Campo.

Contaba Isabel que el 14 de abril de 1.931 día que se proclamó la II República, ante la alegría de los republicanos que lo festejaban, una persona metió una bomba por la boca del caballo que explotó en miles de pedazos. Las reacciones fueron muy distintas y sobre todo cuando junto a los pedazos de la estatua de Felipe III aparecieron un montón de huesecillos que incomodaron a los que celebraban el nacimiento de tan malhadado período de nuestra Historia. Nadie de los que allí estaban se explicaba tan macabro hallazgo y pocos fueron los que se acercaron a comprobar a quienes podían pertenecer aquellos pequeños huesos. La explicación no tardó en llegar. Los huesecillos pertenecían a pájaros y todos se preguntaban que podrían hacer dentro del caballo de bronce esos huesos de gorriones.

El caballo había sido fundido en bronce con la boca abierta, los gorriones se acercaban al borde y algunos se introducían en su interior, pero dadas las estrechas dimensiones y el poco espacio para mover las alas, no podían remontar el vuelo para salir y morían dentro del vientre del caballo de bronce, que se convertía así en un cementerio de gorriones.

Juan Cristóbal fue el escultor encargado de rehacer la figura del Rey ecuestre y al caballo de la nueva estatua le cerró la boca, que la tenía muy grande, para evitar situaciones como la anteriormente descrita. Algunos, con el castizo humor madrileño, llamaron al caballo “el bocazas de Felipe III”.

Esta historia, algo triste, me hizo pensar en que la solución que el escultor dio al caballo de la estatua al cerrarle la boca, es la que, si la trasladamos a situaciones reales de la vida diaria, deberíamos hacer con mucha gente con la que por desgracia tenemos que convivir. Es decir cerrarles la boca, al menos durante una temporada.

El número de bocazas aquí o allá es inmenso. En política los tenemos de todos los colores y pelajes. Si repasamos los periódicos, a diario cerraríamos la boca, por bocazas, a dos o tres políticos. (Yo tengo mi favorito y se llama Pepiño) ¿A cuántas personas en los bares de nuestro pueblo le haríamos lo que al caballo de Felipe III? La pena es que por educación no lo podemos hacer pero ganas no nos faltan. Y seguro que  cerraríamos la boca a algún forofo del equipo contrario mientras vemos un partido de fútbol; a mí, al menos, se me ocurren varios nombres pero también por educación los callaré.

Después de hacer una lista de bocazas políticos y no políticos y como me aburría, decidí ir al parque a ver si el gorrión, por fin, había ligado con la pájara.

Licor de bellota

Isabel Montejano fue una magnífica cronista de los veranos de “La Sierra  de Madrid” en el periódico “ABC” dedicando muchas de ellas al Escorial. Era el mes de julio del año 1.986 cuando en su crónica semanal comentaba las fiestas del Carmen en el Barrio del Carmelo con la elección de las reinas, las dianas, pasacalles, la misa solemne, la procesión y sus bailes. En esta crónica me llama la atención la referencia que hace del monje agustino, el padre Agustín Fernández, que dice estar fabricando, en un laboratorio del Real Monasterio, licores y jarabes medicinales similares a los que se hacían en la época de la fundación. Montejano asegura que se trata de un centenar de reactivos químicos con los que ha creado la hidromiel o “licor de los vikingos” ya que se hace siguiendo la tradición vikinga, “el elixir de Posidio” el “aguardiente de manes” o el “licor de mentolín”. Allí en la Torre de la Botica el padre Agustín, desconozco si sigue destilando licores y jarabes medicinales  exclusivamente con productos naturales como hierbas, flores y plantas que el mismo recogía como lo hizo Francisco Holbecq, hijo de un jardinero flamenco que trabajaba para el Monarca Felipe II. Muchas de estas plantas y arbustos eran cultivados en la huerta existente en el Monasterio muchas de ellas traídas de lejanos lugares.

Muchos son los secretos que guarda el Monasterio que seguro no podremos conocer pero que por las investigaciones que se han llevado acabo, podemos intuir que han hecho posible el desarrollo de la Humanidad. La preocupación del Rey en conocer los misterios de la Tierra y poner al servicio del hombre los secretos de la Naturaleza llevó a poner en marcha un laboratorio destinado a la investigación farmacológica.

Muchas fueron las recetas que allí nacieron. Medicinas, cosmética y afrodisíacos a base de fórmulas secretas de los alquimistas que pasaban de boca en boca.

En un artículo de la revista “Blanco y Negro”, Minerva Donald recoge que en el Monasterio se fabricaban- desconozco si se sigue haciendo- licores “para la sorpresa y para despertar la curiosidad. “Beso de Venus” “Hidromiel” “Patxarán” “Delicuescencias de San Posidio” “Génepy” etc. Todas tienen un grado de alcohol que ronda los 40 y 50 grados y están preparados con plantas obtenidas en los montes de España”.

Me figuro que la historia que voy a contar tiene su base en esta faceta de nuestro Rey que ha llegado hasta nuestros días en forma de “alquimia” para la fabricación de licores.

Con  motivo de mi trabajo tuve que dar una conferencia en Cáceres, la preciosa ciudad extremeña, que como dijo el poeta es la ciudad donde la historia se funde en el crisol del casco antiguo.

Terminada la charla nos invitaron a cenar para después ir a tomar una copa de licor de bellota, licor que nos estuvieron alabando durante toda la cena. Pero el bar de copas al que nos llevaron no tenía el licor extremeño tantas veces alabado. Era ya tarde y decidimos quedarnos allí y beber otra cosa.

Cabreados por el chasco, los anfitriones me prometieron que cuando vinieran a Madrid me traerían una botella de tan preciado licor. Efectivamente, a los pocos días se presentaron en mi despacho dos de las personas que sufrieron ese chasco con su botella de licor de bellota bajo el brazo.

Tras agradecerles el regalo y decir eso tan manido de “pero porqué os habéis molestado”, seguí con las normas de educación y abrí el paquete. Una sonrisa se esbozó en mi cara, algo perpleja por lo que estaba viendo. La etiqueta que llevaba la botella era una fotografía en colores del Monasterio y bajo la marca que no recuerdo, una leyenda decía Licor de Bellota “Echo en San Lorenzo del Escorial”.

La receta es fácil. Con un litro de aguardiente de orujo, 30 bellotas maduras de encina,  200 gramos de azúcar y un tarro de cristal de boca ancha podemos hacer un licor de bellota de chuparse los dedos. Pero sinceramente, creo que mejor lo hacen en Extremadura a pesar de no haberlo probado nunca.

Soldaditos de plomo

He escrito varias veces sobre este tema de la Memoria Histórica, que nos está costando volver a enfrentarnos los unos con los otros después de más de setenta años. También he recogido alguna vez lo que el gran hispanista e historiador, Stanley G. Payne, ha escrito sobre la Memoria Histórica: “La Ley de la Memoria Histórica tiene un interés, incluso afirmaría que humanitario, por recuperar cadáveres para que tengan una sepultura digna y me parece bien. Sin embargo creo que hay un interés por utilizar una versión de la Guerra Civil como arma política. No es nuevo, ha sucedido en otros países. Una guerra civil siempre es difícil de digerir y más aún en el lado de los vencidos. Lo que me parece inaceptable es que desde un gobierno democrático se intente imponer su visión sectaria”.

Por Alfonso Ussía me entero de que unos soldaditos de plomo, tres de a pié y dos a caballo, que representaban a la Guardia Mora de Franco, han sido arrestados del Museo del Traje y trasladados a algún lugar desconocido. Los pequeños soldaditos de plomo, siete centímetros los de a pié y catorce los de a caballo, parecen que representaban la exaltación del franquismo y ese peligro podía extenderse a los niños que visiten el Museo, que a lo mejor son diez al año los niños que van a verlo.

Desconozco por qué estaban en el Museo aunque me figuro que sería para exponer sus trajes o acompañando algún otro. Sus trajes eran dignos de ser admirados y quizás al no tener ninguno para exponer, se colocaron estos soldaditos de plomo. Pero que sean condenados por lo que representaron es una solemne idiotez.

¿Cuántos jóvenes y no tan jóvenes no saben y no han visto en su vida, a no ser en el NODO, a la Guardia Mora del anterior Jefe del Estado? En sus recorridos por las calles en actos oficiales o para rendir honores en la presentación de cartas credenciales de los nuevos embajadores, Franco llevaba esta escolta que vestían unos trajes y capas muy vistosas  para darle pomposidad  y ostentación y que rodearan el coche Rolls Royce por si se acercaba algún loco. Para estos servicios de escolta y Gala utilizaba la doble capa de la caballería marroquí, suljan azul y alquicel blanco. Todos sus uniformes eran muy vistosos y dignos de estar en un museo ya sea del Traje o del Ejército, hoy muy devaluado. También hacía guardia en las garitas del Palacio del Pardo, como hoy la Guardia Real lo hace en la Zarzuela y la Guardia Civil en la Moncloa. Con ello Franco homenajeaba a las fuerzas del Marruecos español. La Guerra de Ifni significó su desaparición.

Muchos están enterrados en el cementerio islámico de Griñón que Franco regaló al Reino de Marruecos, siendo uno de los pocos cementerios de esta religión  existentes en España y donde están enterrados 800 según el rito islámico.

Para eliminar y que nada huela al anterior Jefe del Estado se “arrestan” a estos pobres soldaditos de plomo. Mientras, se homenajea a Azaña, se mantienen monumentos a Besteiro o se hace un monumento a las Brigadas Internacionales. Todo lo referente a la Guerra Civil que recuerde a los ganadores, hay que destruirlo, mientras Zapatero se inventa  la Alianza de Civilizaciones y la Ley de la Memoria Histórica una hucha para la izquierda que está recibiendo, cientos, por no decir miles de millones de euros, como las últimas subvenciones concedidas estando el Gobierno en funciones.

La memoria es medible. Los ordenadores tienen una memoria definida y nuestra mente la tiene también limitada. Pero la Memoria Histórica parece que no; la tiene ilimitada. Siguen buscando a Lorca y Garzón pide un certificado de defunción de Francisco Franco para ver si verdaderamente murió como se dijo. Mientras el Gobierno lo quiere desenterrar del Valle y trasladar sus restos al cementerio del Pardo, que es precisamente donde quería haber sido enterrado.

A los pobres soldaditos les va a pasar lo que le pasó al del cuento de Hans Christian Andersen. El pobre soldadito nació sin una pierna y vestido con su guerrera roja y pantalón azul, murió fundido de amor por una bailarina. En este caso no hay bailarinas pero acabaran fundidos o regalados a algún hijo del tonto del haba que ha mandado retirarlos.

Nacimiento y muerte en El Escorial

Cuando no se te ocurre nada, la mente la tienes en blanco o las musas serranas están de vacaciones, se echa mano de los archivos y papeles que guardamos y allí encontramos siempre algo interesante de lo que escribir. Gracia a un hermano mío que me surte de noticias escurialenses he conocido algún dato de Antonio Bienvenida que desconocía y que voy a compartir con vosotros.

Antonio era hijo de Manuel Mejías Rapela, apodado el Papa Negro, torero que fue hasta hasta que decidió ocuparse de la carrera taurina de sus hijos, todos ellos toreros. Manolo, Pepe, Rafael, Angel Luis y Antonio toreros con mejor o peor suerte y Carmen Pilar formaban con su madre Carmen Jiménez la gran familia Bienvenida.

Antonio Mejías Jiménez más conocido por Antonio Bienvenida, nace en Caracas el 25 de junio de 1.922. Vuelve a Sevilla de donde era la madre y allí sería bautizado para más tarde marchar a Madrid.

El 4 de octubre de 1.975, aniversario de la muerte de su padre, asistió a una Misa en Colmenar Viejo. Según el Cossío “El 4 de octubre de 1.975, asiste junto a Ángel Luis y a Miguel, hijo de éste y al que Antonio profesa especial cariño por ver en él un continuador de la ya secular dinastía de los Bienvenida, a un tentadero en la finca escurialense de Doña Amelia Pérez-Tabernero. Torea unas vaquillas con su sobrino, una de ellas de nombre Conocida, que queda junto a la puerta de la placita, en la parte exterior, y torna entrar en ella cuando la puerta vuelve a abrirse para dar salida a la siguiente res. En tal momento Antonio se encuentra de espaldas a la puerta y no puede ver cómo la vaquilla hace por él y cogiéndole de lleno le voltea aparatosamente. La caída en mala posición produce gravísimas lesiones de vértebras, de las que fallecería el diestro retirado al atardecer del día 7 en la madrileña Clínica de la Paz”. Tenía 53 años.

Tomó la alternativa de su hermano Pepe que muchos años después le cortaría la coleta ante su otro hermano Ángel Luis en la Plaza de las Ventas en 1.966 contando 44 años. Volvería algún tiempo después para cortarse definitivamente la coleta en la Plaza de Vista Alegre el 5 de octubre de 1.974. Quién le iba a decir que justo al año siguiente, el 4 de octubre de 1.975, una becerra le mataría en una plaza de tienta del Escorial.

Herido muchas veces de gravedad, sufrió una cogida gravísima en el cuello por un toro de Sánchez Cobaleda y salió siempre de ellas hasta que una becerra le causó la muerte. ¡Qué injusta es la vida!

Gracias al periódico escurialense “Veleta” y a Don Emilio Parrondo, me entero del debut de Antonio en la antigua plaza de toros de la Villa de El Escorial y que fue la cuna de un gran torero. Nos cuenta D. Emilio, como en el año 1.928 unos muchachos de la colonia veraniega, se ofrecieron al director del Colegio de Huérfanos de Carabineros, para torear una becerrada benéfica en la plaza de toros de la Villa. El Director se pone en contacto con Don Emilio Parrondo y éste, amigo de la familia Bienvenida, consigue traer a Manolo y a Pepe a torear con la única condición de que fueran auténticos novillos dado el nombre y la fama que ya tenían. Otros dos becerros serían para ser “toreados” por los veraneantes. Horas antes de la becerrada llamó el padre de los Bienvenida y le pidió otro becerro más, éste para Antoñito que sólo contaba ocho años. Se compró un becerro que fue toreado por Antoñito y al que le cortó una oreja que el niño torero paseó por el coso escurialense. Allí en la plaza de la Villa de El Escorial nació para el toreo el gran Antoñito Bienvenida de pantalón corto y calcetines como todo crío de su edad. La corrida fue un éxito y con ello se acrecentó el cariño que los Bienvenida han tenido siempre al Escorial donde torearon muchos festivales y corridas de toros.

A partir de aquí Antonio conocería de cerca el éxito y el fracaso. Fue un torero muchas veces elogiado como otras muchas criticado. Alternaba tardes de gloria con otras silbado y abucheado por los tendidos. Pero Antonio era “esencia de señorío en gestos de torero” como lo definió Conchita Cintrón, la primera mujer torero. Esencia, señorío y torero perfecta definición para Antonio Bienvenida, que lo dio todo por el toreo al que nació y por el que  murió en El Escorial.

Noticias locales que no se cuentan

Noticias locales que no se cuentan

El Grupo Municipal del Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial “Alternativa Municipal Española” a través del concejal electo, Carlos Zarco Ibáñez, ha presentado un escrito de personación ante la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid solicitando la declaración del Valle de los Caídos como Bien de Interés Cultural.

Además, subsidiariamente, y sólo para el caso que se desestime la anterior petición, ha pedido procedimiento de revisión de oficio de la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Territorio Histórico, del Real Sitio de San Lorenzo del Escorial constituido por el ámbito delimitado por la Cerca Histórica de Felipe II  “afín que se tenga por incluido en tal declaración el conjunto monumental del Valle de los Caídos”.

“La inclusión del mismo se fundamentó en un error manifiesto por parte de la Dirección General de Patrimonio Histórico perfecta y fácilmente constatable, al entender equivocadamente que el citado conjunto monumental formaba parte del Patrimonio Nacional, si bien su titularidad corresponde a la Fundación Santa Cruz Valle de los Caídos, según certificación del Registro de la Propiedad nº 2 de San Lorenzo del Escorial” ha señalado el Grupo Municipal. Así mismo el concejal recuerda que el Valle de los Caídos se encuentra incluido en el ámbito territorial del Real sitio San Lorenzo del Escorial declarado por la UNESCO con fecha 2 de noviembre de 1.948 como Bien Patrimonio de la Humanidad en la categoría de Sitio Histórico.

Es una forma de parar la destrucción que pretende la izquierda española.

Interviú

La Revista Interviú nace en 1976 de la mano de Antonio Asensio dueño del grupo Zeta. Desde su inicio fue un referente de lo que venía después de la muerte de Franco: destape, periodismo de investigación con grandes exclusivas como El Gal, la financiación ilegal del PSOE, el crimen de la familia Urquijo o destapando escándalos de la jet, de la prensa del riñón o de la del corazón. Siempre recordaré aquella portada de Marisol de 1.976 enseñando su juvenil cuerpo que escandalizó a muchos y que gustó a casi todos.

Esta publicación ha estado en boca de todos la pasada semana al sacar a la palestra un incómodo traspiés del Alcalde de San Lorenzo al exigir a la oposición que votara a favor de la incorporación como asesor del ex concejal que fue responsable de Servicios y Contratación,  Juan Manuel Batres con el “chantaje”: “Quiero que lo haga el Pleno y no yo. Si queréis cobrar, le votáis. Si no, no hay sueldo” según ha denunciado la oposición (IU-PSOE-AME) que no aceptó y dicen que se han quedado sin sueldo.

La justificación del Alcalde, José Luis Fernández Quejo, es que “Batres es clave para el Ayuntamiento en estos temas”. La oposición se pregunta que si es tan importante para el Ayuntamiento, ¿cómo iba en el nº 10 de la lista de las elecciones Municipales y ahora se le quiere rescatar? Algo oscuro o raro en todo esto. Lo denuncia la oposición  y especialmente sus portavoces Carlos Zarco de AME y Francisco Gregorio del PSOE que no critican la necesidad de su contratación sino la forma que el Alcalde lo ha planteado.

No voy a opinar pues desconozco si es o no verdad, pero lo que si echo en falta es una nota de desmentido, de disculpas o de aclaración del Alcalde. Si se ha publicado en algún medio me gustaría conocerla y publicarla.

Los Alcaldes deben saber que la mayoría absoluta no les da derecho a utilizar su pueblo o capital como su cortijo particular y aquí se hace lo que yo digo pues sino os quedáis sin paga.

 

Notario de la Villa del Escorial

¿Por qué no ha trascendido que el notario del Escorial es Luis Rajoy Brey  hermano del próximo Presidente del Gobierno de España?

Jesús Sáinz de los Terreros

(blogdejesús.com)