Archivo por meses: octubre 2010

El Escorial, un gran plató

Los maravillosos parajes de El Escorial han sido y seguirán siendo un gran plató de rodaje de multitud de películas, grandes coproducciones y series de televisión.

Tanto en lo que fue el Hotel Felipe II como en el Hotel Victoria se han rodado muchas películas, especialmente comedias de Paco Martínez Soria o de Arturo Fernández.

Conocido es el amor que Alfonso Paso tuvo al Escorial y a sus gentes y en todas sus comedias hablaba del Escorial. Muchas de ellas fueron llevadas al cine y en ellas siempre aparecía el Monasterio, el Hotel Felipe II o alguna referencia al Escorial.

Hace unos días vi en televisión “El Regreso de los tres mosqueteros” película rodada en 1.989 y dirigida por Richard Léster. Entre sus protagonistas Michael Cork; Geraldin Chaplin; Christopher Lee; Richard Chamberlain. En ella aparecen escenas rodadas en exterior del Monasterio, la Sala de las Batallas y muchas en el interior, así como escenas rodadas en los parajes de la Herrería escurialense mezclados con paisajes de Toledo, Castillo de Manzanares y La Granja y sus jardines, que simulan los del Palacio de Versalles.

Samuel Broston creó en Las Matas unos impresionantes estudios cinematográficos, al estilo de Hollywod, donde a base de dinero se construyeron inmensos decorados para rodar “El Cid”, “Rey de Reyes”, “55 días en Pekín”, nada menos que con David Niven, Ava Gardner y Charlon Heston, “La Caída del Imperio Romano” o el “Fabuloso Mundo del Circo”. Muchos de los exteriores se rodaron en nuestros cinematográficos parajes de la Sierra de Guadarrama y especialmente en El Escorial.

Nace Samuel Broston en 1.908 en la antigua Rusia y comenzó sus pasos en el cine tocando la flauta en París como acompañamiento musical a las películas mudas. Murió en 1.994 en Estados Unidos donde marchó, casi arruinado y por deseo suyo, sus cenizas reposan en Las Matas. En Las Rozas existe una calle con su nombre.

Una de las películas que me cautivó por sus grandes actores y los muchos referentes al Escorial es “Orgullo y Pasión” protagonizada por Frank Sinastra, Cary Grant, Sophía Loren, y los españoles José Nieto y Carlos Larrañaga entre otras muchas figuras.

En 1.810 durante la invasión napoleónica, un grupo de guerrilleros españoles ayudados por los aliados británicos intentan evitar que un cañón de gran calibre y proporciones, una pieza de artillería única en el mundo, caiga en manos francesas. Muchos exteriores están rodados en los parajes de San Lorenzo y la Herrería y en el interior de la Basílica donde se esconde camuflado, el inmenso cañón para que no sea visto por las tropas francesas tras atravesar el patio de Reyes empujado por los guerrilleros españoles.

Pero a la que más cariño he tenido y no por sus grandes dotes cinematográficos, porque era bastante mala, ha sido a “Los últimos días de Pompeya” rodada en 1.960 en la Plaza de Toros de San Lorenzo, convertida en un circo romano gracias al cartón piedra, la pintura y los muchos extras o figurantes de El Escorial que en ella participamos. Recuerdo que bajamos varios amigos a “actuar” como extras. Duramos sólo unas horas del primer día porque entre el calor de agosto y el royo del rodaje, decidimos escaparnos por los sótanos de la Plaza de Toros y luego volvíamos a la hora de cobrar, entrando por el mismo sitio. Si no recuerdo mal nos pagaban 500 pesetas en un billete, que era una pasta y lo repetimos dos o tres días. Al cabo del tiempo vi la película y recordé aquellas trastadas y a algunos vecinos que olvidaron quitarse el reloj y la boina. Me figuro que no aparecieron en la película.

La última, creo que todavía sin terminar, que se ha rodado en El Escorial en los parajes de la Granjilla es la película “El Capitán Trueno y el Santo Grial” basada en el famoso personaje del Cómic.

Espero que no me corrija demasiado Liliana Ruiz Villamayor que es la entendida de cine en estas páginas.

Historias de la Radio

 

Siempre me ha gustado escuchar la radio. Cuando era joven, me arrimaba a ella porque no existía otro entretenimiento como existe hoy en día con la televisión o el Internet. Me sabía todos los seriales y los principales programas de las emisoras de radio. Ahora siendo mayor y como me aburre la televisión, me acerco también a la radio que me entretiene y me divierte más. Si me despierto a la cuatro de la mañana pongo la radio y me duermo con ella. A las ocho oigo las noticias y a veces los deportes los fines de semana o el “Tirachinas” a la una de la madrugada.

La radio tuvo su gran éxito en los años 50 y 60 con los seriales. Era una radio en blanco y negro pero la ponían el color los magníficos profesionales que en ella trabajaban. Recuerdo en mi casa al llegar del colegio encontrar a Paquita, la costurera como se llamaban entonces y a veces a mi madre, con el oído pegado escuchando la “novela” de la radio. Unas veces “Lo que nunca muere” otras “Ama rosa” o “Un arrabal junto al cielo” interpretado por el cuadro de actores de radio y casi siempre soltando alguna lágrima. Su autor Guillermo Sautier Casaseca y entre los actores radiofónicos recuerdo a Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa, Vicente Mullor y Eduardo Lacueva.

Programas como “Avecrem llama a su puerta” presentado por Joaquín Soler Serrano, en Radio España; comedias costumbristas como “La Saga de los Porretas”, “Matilde Perico y Periquín” o la “La Señorita Francis” consultorio de gran éxito entre los oyentes que se emitía en “Radio Madrid” hoy la Cadena Ser.

Recuerdo programas musicales que ojalá se hicieran ahora, programas musicales que hacían las delicias de los quinceañeros de aquellos finales de los 50 y que nos ponían al día de los éxitos de fuera ya que nuestra música pop todavía era incipiente. El Gran Musical con Tomás Martín Blanco de presentador, era el programa estrella de los domingos en la Ser. “Caravana Musical” en la Voz de Madrid radio desaparecida y casi desconocida para muchos. “Los 40 principales” del ínclito José Mª Iñigo con presentadores como Pepe Domingo Castaño, Pepe Cañaveras, Mariano de la Banda o Constantino Romero. Pero para mí, la personalidad del chileno Raúl Matas presentado su “Discomanía”, su forma de decir y su conocimiento de la música pop del momento, era lo mejor de la música de aquellos felices años.

Programas deportivos, germen de los actuales, capitaneados por Vicente Marco en la Cadena Ser entonces Radio Madrid.

“Ustedes son formidables” magnífico y solidario programa llevado de la mano por Alberto Oliveras que, durante 17 años, lo mismo recaudaba millones de pesetas para las inundaciones, que ayudaba a la búsqueda de algún familiar perdido o a la reconstrucción de algún monasterio.

La nómina de programas de humor, a pesar de la censura, eran programas para toda la familia. Tip y Top, germen de lo que luego sería la pareja Tip y Coll, estaba formado por Luis Sánchez Polac y Joaquín Portillo, programa de humor absurdo y con tintes surrealistas. La andanzas de Segismundo Porretas, de Candelaria y Avelino (Manuel Lorenzo, Matide Conesa y José Fernando Dicenta) en la saga de los Porretas o los muchos personajes que salían de la garganta de Pepe Iglesias “el Zorro” en el “Hotel la sola cama” eran programas radiofónicos que recuerdo esperábamos a la vuelta del cole.

Menos televisión y mas radio al menos hasta que no cambie la programación basura actual.

Tenemos mucha tertulia política, siempre con los mismos, más de un lado que de otro en función del color político de la cadena y mucha, mucha tele basura que no hay duda que funciona gracias a que mucha gente ve estos programas.

Comparar a los comunicadores o presentadores de la radio como José Luis Pécker, Joaquín Soler Serrano recientemente fallecido, Echenique, Raul Matas, Carmen Pérez de Lama o Boby Deglané, Carlos Herrera, Luis del Olmo, Antonio y Luis Herrero, Rafael Sánchez o Cristina López Schlichting con los actuales de televisión, es comparar a Dios con el diablo. Por ejemplo ver a Jorge Javier Vázquez destilando porquería por la boca, a la estreñida Karmele, mujer con odio en las venas, a María Antonia Iglesias que habla siempre cabreada y gritando o a la madre de Andreita, Belén Esteban, dando patadas al diccionario que por mucho que guste a la gente, a mi me repatea. No dudo que yo esté pasado de moda, que sea un carroza, o que me haya quedado en el tiempo de los seriales radiofónicos y no acepte lo que hay, pero tengo una sensibilidad muy distinta a Buenafuente, Sardá y la “Veneno”, a Pablo Motos o al Gran Wayoming personajes bufos, grotescos, ridículos, burlescos y extravagantes que estarían mejor en un puesto de feria sacando la cara por un agujero para lanzarles pelotas de trapo que saliendo en televisión.

Y si analizamos los que llaman “magazín” de las mañanas o de las tardes ya es para llorar. Ver al Conde Lequio o antiguos “grandes hermanos” y un montón de paniaguados, es para apagar la tele y marchase al cine. ¿Y porqué tantos presentadores raritos, muchos de ellos gays, afeminados o “madres” de las de antes? Algunos se llaman estilistas para hablar de como visten los demás sin que se hayan mirado al espejo antes de salir de casa y aparecer en la televisión.

Por la tarde aparecen los programas en busca de pareja o en busca de ese familiar que lleva 20 o 30 años sin verse, o la hija que desapareció con su novio para no aguantar a su madre y que a lo mejor, por la cara que ponen algunos, no les hace ninguna gracia haberse encontrado.

¿Y los programas de humor, generalmente groseros, llenos de palabrotas y aburridos? Para ver algunos mejor poner una película de Cine de Barrio. Eso sí, han desaparecido aquellos programas infantiles que entretenían a los niños a la hora de la merienda o en lo que se llama ahora “horario infantil”.

Y si entramos a analizar los programas mal llamados del “corazón” con sus presentadores casi todos gays y esos colaboradores que habría que analizarlos uno a uno que nos comentan las andanzas de personajes cutres, inconsistentes y nauseabundos llegando algunos a repugnantes y asquerosos.

No hay duda, la culpa de que existan estos programas es sólo nuestra. Como el éxito se mide por la audiencia, lo que llaman share, si ésta fuera mínima muchos desaparecerían de la parrilla, sin cumplir dos o tres programas. Pero éstos son los que dan el nivel de la España de hoy. No le demos más vueltas, me quedo con la radio, o como dijo Groucho Marx: “La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión voy a la biblioteca y me leo un libro”.

El licenciado piquetero

Según me informan mis fuentes universitarias, El Rectorado de la Universidad Complutense espera aprobar para el año que viene la “Licenciatura técnica en piquetes sindicales” o lo que se llama vulgarmente piqueteros. Han decidido elevar estos estudios a universitarios, algo que estaba demandando la sociedad española y que se ha puesto de manifiesto el pasado 29 de septiembre con motivo de la huelga General, huelga declarada en principio contra el Gobierno que al final se ha traducido en una mini huelga contra el empresariado, los bancos y contra Esperanza Aguirre.

Por los secretarios generales de los dos sindicatos mayoritarios se constató la falta de profesionalidad de los piquetes que se tradujo en un rotundo fracaso de la huelga general y han decidido elevar a carrera universitaria los estudios de “piquetero” que como los de cualquier carrera técnica constará de un año de Selectividad, dos años más y el proyecto Fin de carrera.

El primer año será selectivo ya que ante la mucha demanda que se espera, el primer año de esta nueva “carrera” deberá ser el tamiz que vaya seleccionando sólo a los mejores. Para ello se han fijado una serie de requisitos, sin los cuales no se podrá matricular y que según me cuentan serán los siguientes:

1-Capacidad intelectual nula o encefalograma intelectual plano. 2-vago de nacimiento y a poder ser de dos o tres generaciones. 3- que considere el trabajo como una enfermedad contagiosa. 4- gran fortaleza física y 5- que por sus venas corra un odio visceral al empresario y algo de sangre.

Una vez aprobados estos requisitos por el jurado de preinscripción deberán pasar una serie de pruebas físicas para demostrar que su estado es tan bueno como para pasar una oposición a bombero, policía o antidisturbios ya que muchas veces, como se ha comprobado en la última huelga, tendrán que luchar contra ellos como “piquete informativo”.

Una vez conseguido el visto bueno del jurado y haber pasado las pruebas físicas podrán matricularse en la carrera de piquetero sin tener que pagar nada, pues estos estudios están financiados por el Gobierno según acuerdo con los dos líderes sindicales.

El primer año es un año crucial pues con él, si se aprueba, obtienes el título de liberado sindical, título necesario para que en las huelgas no te quiten un día de salario. Como liberado no tienes necesidad de trabajar en la empresa que te da de comer por lo que no te descontarían nada por día no trabajado.

Las asignaturas fundamentales de este primer año son:

Introducción a la empresa; Esquiroles I; Derecho Civil del piquetero; Derecho Penal del piquetero; Como conseguir ser delegado sindical en la empresa y Derechos y Obligaciones del liberado sindical. La asignatura Derechos del liberado sindical es anual y la de obligaciones sindicales sólo se cursa un mes pues casi no tiene contenido. En el curso no se hablará para nada del derecho al trabajo pues está terminantemente prohibido en esta licenciatura.

En este primer año, al ser selectivo, deben aprobarse todas las asignaturas para pasar al siguiente. Con su aprobado se obtiene el título de liberado sindical necesario para obtener el de piquetero.

El segundo año es más práctico que teórico y en él se desarrollarán todas las asignaturas que se refieren a poner en valor la profesión para que pueda ser ejecutada con todas las garantías para el piquetero.

Las asignaturas de este curso serán:

-“Historia del traje de piquetero” con los últimos modelos de traje y zapatillas para huelgas.

-“Utensilios para el desarrollo de su función”: conocimiento y práctica del spray, pinchos y chinchetas, tipos de piedras, tirachinas etc.

-“Montaje de un cóctel molotov”: teoría y práctica de su lanzamiento.

-“Historia General del insulto” detallado para el padre, la madre, el empresario, el jefe o dedicados a Esperanza Aguirre. El libro de texto será el “Inventario general de Insultos” del doctor en Filosofía y Letras, don Pancracio Celdrán Gomariz, que es muy divertido por cierto.

El último Curso será el que corresponde al Proyecto Fin de Carrera que tras presentar un proyecto de cómo atacar en una huelga general al esquirol, al empresario o a la empresa, se desarrollará una segunda parte en la calle como piquete práctico de huelga. Aprobando este curso, se recibe el título de “piquetero” que será entregado en un acto público por Cándido Méndez y Fernández Toxo.

Todo lo anterior aunque parece de ciencia ficción pronto lo veremos en nuestras universidades a la vista de cómo se están desarrollando los acontecimientos. Hemos leído que las universidades sirven para todo. Ahora se ha cedido el salón de actos de la Facultad de Medicina para un acto del pobre Gómez para defender su candidatura por el PSOE a las primarias de Madrid. Antes se han cedido muchos locales universitarios para los más variopintos actos y conferencias. Por eso no nos debería extrañar que fuera verdad lo que he contado a la vista de la deriva que están llevando los actuales sindicatos, anclados en la más rancia identidad de una izquierda alarmantemente violenta, no dialogante y cuyo modelo tiene fecha de caducidad como los yogures.

Como prueba acabo de conocer que el PSOE lanza un máster para buscar líderes políticos, curso que se inicia este octubre y acabará en junio del próximo año. El área de Formación de este partido ha diseñado estos estudios universitarios para la formación de dirigentes y altos cargos socialistas a semejanza de los ya existentes en Cataluña que viene desarrollando el PSC en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Generalmente para cursar un máster serio se piden estudios universitarios superiores, idiomas y en algunos casos un amplio currículum. ¿Qué estudios pedirán para cursar este master en “Liderazgo para la gestión política”? Será difícil encontrar entre las bases socialistas personas que pudieran cursar este máster si los requisitos fueran duros por lo que ha decidido el PSOE, que aunque el máster tiene validez académica, también podrán realizarlo personas sin titulación que recibirán un certificado de asistencia.

El precio de la matrícula es de 2.400 euros pero eso sí, deberá cumplirse la paridad entre hombres y mujeres en los grupos que se formen. Según fuentes socialistas el máster está ya completo. Para un partido que se define obrero, me parece una pasada.

Juan de Villanueva

Analizar la arquitectura de San Lorenzo del Escorial es apasionante tanto la referida a la construcción del Monasterio como el inicio del proceso urbanizador de sus alrededores donde Juan de Villanueva será protagonista principal. El plan hubo de iniciarse ante las necesidades del Carlos III para instalar a los cientos de personas de servicio y oficio que desplazaba para sus jornadas de caza,

Ante la falta de estancias para la corte y servicios, se inicia la petición a los monjes jerónimos, cerrados a cualquier desarrollo de vida alrededor del Monasterio durante doscientos años, a través de las gestiones del entonces ministro de Estado, Marqués de Grimaldi, para la construcción de algunas casas para la servidumbre. A partir de aquí se desarrolla un plan urbanístico, cuyo Plano Básico de San Lorenzo, el Plan Topográfico, es desarrollado  fundamentalmente por Villanueva que ha dejado su impronta en multitud de edificios algunos datados y firmados como otros que por sus características, algunos autores le atribuyen.

Juan de Villanueva, autor del Museo del Prado, es con Ventura Rodríguez, el máximo representante de la generación de arquitectos neoclasicistas españoles de la segunda mitad del siglo XVIII. Nombrado arquitecto jefe de la Orden Jerónima de San Lorenzo de El Escorial desarrolla aquí una ingente obra no sólo para la Orden sino también para el Rey Carlos III cuando decide establecer en el Monasterio, una de las residencias temporales, manteniendo así la costumbre muy borbónica de pasar más tiempo en los llamados Sitios Reales que en la propia capital.

Su nombramiento como arquitecto del Común y del Palacio le llegó nada más fallecer Juan Esteban, su antecesor en el cargo, en 1.781 y fue la fecha clave de la unión de Juan de Villanueva con el Real Sitio.

Algunos de sus edificios son claros ejemplos para un estudio individualizado como la Casita de Arriba, pequeño edificio proyectado para el Infante D. Gabriel, cuya construcción se produce entre 1.771 y 1.773 de forma simultánea con la Casita del Príncipe o Casita de Abajo dos joyas de la arquitectura neoclásica que con las Casas de Oficios representan la obra de Villanueva en El Escorial. Pero existen otros muchos que han conformado el precioso decorado arquitectónico de San Lorenzo.

El Mercado Municipal que tras sucesivas intervenciones es ampliado por Juan de Villanueva. Es una historia curiosa como se desvinculó el nuevo edificio que consistía en una“Casa Grande para almacén de vinos, abacería, pescado, tocino, otros ramos y habitaciones”  de los usos que hasta ese momento acogía la Casa Grande del Común de los vecinos en el solar del actual ayuntamiento.

El Hospital de la Alcaldesa construido por iniciativa del propio Rey Carlos III y proyectado por Juan Esteban, arquitecto del Real Sitio, con una intervención posterior de Villanueva.

El Parador Nuevo, en la Cuesta de la Estación, nº 9, hoy edificio de viviendas pero que fue proyectado como Parador incluido por Villanueva en el planteamiento del primer ensanche de San Lorenzo.

Los Reales Cuarteles de Infantería de Guardias Españolas y Valonas en la calle Floridablanca primera obra borbónica en San Lorenzo actualmente de propiedad privada.

El Cuartel de Inválidos y Voluntarios a caballo en la calle de las Pozas nº 3, que a pasado por uso militar, carcelario y asistencial. Actualmente en reforma y rehabilitación para albergar el Museo Juan de Herrera. Este edificio es atribuido a Villanueva por algunos autores y por otros atribuido a Juan Esteban.

Participó en el Real Coliseo entre 1.782 y 1.789, construyó la Casa del Cónsul de Francia en la calle del Rey, la Casa del Duque de Medinaceli, la casa del Marqués de Campo de Villar en la calle Juan de Leyva y la casa para alquilar en Calvario, 10. También se le atribuye la casa del Restaurante la Cueva y la reforma y ampliación de la Casa de Familias de los Infantes, actual Euroforum. Todo un catálogo de buena arquitectura.

El Bar Abantos

Durante el verano y Semana Santa yo vivía en un hotel, como antes se llamaban, de la calle Coronel de Diego con mis padres en el piso bajo y mi abuela, mis tíos y primos en los pisos superiores. La casa era la esquina de la calle con Conde de Aranda que formaba la proa de un barco y que gracias a su forma, se salvó cuando estalló o “estallaron” la presa del Romeral.

Teníamos un pequeño jardín que daba al monte Bajo y a los Talleres de los Autobuses Herranz donde, de pequeño, saltaba la tapia para jugar con el encargado y Juan Carlos y Santi Heranz me dejaban pulular por allí arreglando una bici muy antigua y destartalada que tenía o subiendo y bajando a los autobuses y llenándome de grasa.

Cuando fui siendo mayor también saltaba la tapia pero esta vez para ir al Bar Abantos a merendar o a quedar con la “pandilla”, kiosco que se instaló allí en la zona del monte Bajo en el lugar donde corría anteriormente el pequeño arroyo del Cascajal y prácticamente en el mismo lugar donde existió, hace mucho tiempo, un puente de madera por el que se accedía al monte. Escribe Gaby Sabau en la conferencia que pronunció con motivo del 50 aniversario de la Capilla de Abantos hablando del Arroyo del Cascajal: “había dos rústicos puentecillos de madera uno por debajo de casa de los Enrich, que ha durado hasta hace poco, y el otro (…) donde está el kiosco que algunos siguen llamando Tomasín , próspero hasta que el dueño prohibió a las mujeres hacer labor, irritado por tener a las clientas ocupando los veladores, cosa que tomaba con mucha más benévola filosofía Antonio Cobeñas, cuando en algún verano instalaba su rústico bar “La Cabaña” en el buen trozo de pinar donde los Jiménez Sabio construyeron su casa”

Nunca dudo de lo que cuenta el cronista Gaby pero en este caso doy fe de ello pues por las mañanas, bajo la sombra de los grandes castaños, señoras hacían tertulia sentadas en los veladores con un café o refresco y pasaban horas y horas ocupando varias mesas. Pero peor era por la tarde a la hora de la merienda que hacían la misma operación, con otro café pero sin bollos pues Tomasín creo que no servía bollería. El negocio iba de mal en peor y prohibió hacer calceta en la terraza del bar, con lo que se fueron marchando, siendo sustituidas por jóvenes que íbamos antes y después de ir a la Bolera o a pasear por Florida.

Creo que después de Tomasín lo tuvo alguien y se reunían gente joven hasta altas horas y por denuncias de las monjas terminaron cerrándolo. Al final desapareció el chiringuito o bar Abantos como ha desaparecido el Batán, el merendero Zarco de la Herrería, el que existía junto al Euroforum o el de la carretera de Guadarrama frente a la Policía. También recuerdo el Hotel Jardín, el Hotel Monasterio, el Hotel Escorial y el Hotel Felipe II que eran parte del veraneo tanto de los jóvenes como de los mayores que disfrutábamos de su sombra, de sus jardines, de sus fiestas y de su piscina. Los cuatro han desaparecido, desapareciendo con ellos, espacios de estancia y reposo de delicioso aspecto, que daban un ambiente cosmopolita al pueblo.

Recordar el bar Abantos es recordar el “tomate atómico” que puso de moda Tomás que aunque ya estaba inventado el le daba un toque especial. Era delicioso tomártelo a media tarde con unas patatas fritas y un reconstituyente casi necesario para seguir en el ardor del verano. Era curioso, pero si no estaba Tomás el tomate no sabía igual. Le daba un sabor especial a base de salsa Perrys, tabasco, sal, aceite, vinagre y creo que pimienta.

El bar Abantos quiso renacer de sus cenizas pero las obras que pedía el Ayuntamiento para su puesta en funcionamiento: construir los servicios, colocar enlosados etc. y pocos años de concesión municipal, hacía inviable el proyecto a la persona que quiso volver a abrirlo.

Hacía tiempo que no recorría esa zona y al ver destartalado y destruido el bar, recordé muchos momentos agradables de mi vida que pasé en el bar Tomasín o Abantos que de cualquier forma le llamábamos. Pero aunque me guste recordar el pasado, me gusta más el futuro que es donde voy a pasar el resto de mi vida.