Archivo por meses: mayo 2010

El Batán ¡que pena!

En uno de mis paseos mañaneros por la carretera de Robledo, llegué hasta la entrada del Batán que aunque cerrada para vehículos, traspasé andando para seguir por ese camino hacia la Silla. A doscientos metros de la entrada me encontré con una verja cerrada y un destartalado y descuidado jardín, lleno de matorrales y rastrojos que fue la entrada al edificio del bar-restaurante. Y empezaron a aparecer en mi retina, cual fotografía en blanco y negro, aquellos recuerdos de las excursiones que hacíamos a este precioso lugar, una de las pocas cosas entretenidas que en mi época juvenil podíamos hacer en los veraneos escurialenses. Llegábamos al Batán en bici por la carretera de Robledo, también llamada de las Piscinas, para aprovechar su fresquísimo manantial, bañarnos en el agua helada de lo que fue su aljibe y merendar, junto al Arroyo del Batán, en las enormes mesas de granito, bajo la sombra de sus enormes castaños.

La edificación del Batán, emplazada en la parte alta del río Aulencia, entre una frondosa vegetación, es una de las que mejor se conservaron de todas las construcciones hidráulicas del siglo XVI. Esta situada en un idílico lugar, junto a un arroyo, donde manaba una fuente y que fue construida para abatanar y lavar la ropa del convento y la lana que los monjes jerónimos vendían al estar obligados a venderla lavada. La operación consistía en batir o golpear el paño y apelmazar el pelo. Para ello en su planta baja existieron varias pilas y chimeneas para desarrollar esta labor y un estanque con sus albañales y conductos cubiertos mediante losas que podían retirarse para lavar la ropa si era preciso.

Fue en 1.582 cuando se fija el pliego de condiciones al que debe ajustarse la construcción del edificio y que fueron adjudicadas a Juan Romero y Francisco Rodríguez, obras que duraron dos años. Es un edificio rectangular de dos plantas por su parte sur y una por la norte debido al desnivel existente del terreno.Su fábrica es de mampostería concertada con refuerzo de sillares en las esquinas y huecos. La cubierta es de teja curva a cuatro aguas sobre una sencilla cornisa granítica.

Como dato curioso, según cuenta Gaby Sabau en su libro Historia de San Lorenzo del Escorial, en 1.870 se subastaron un número importante de fincas que habían pertenecido al Monasterio entre las que figuraban El Castañar, El Campillo, Cuelgamuros, Las Radas, Prado Nuevo, El Prado Tornero, La Granjilla y un largo etc. y entre todas ellas se subastó la del Batán por la que se pagaron 4.400 pesetas es decir 264 euros. ¡Quién la

hubiera pillado! De esta subasta se salvó la finca de la Herrería que salía en 191.000 pesetas, gracias a no cumplirse las condiciones del remate de la subasta y quedar suspendida al producirse un cambio político posterior.

El edificio se está deteriorando. A la cubierta le faltan tejas y está muy dañada por la lluvia y las acciones de la naturaleza terminarán por destruir el edificio. Pertenece al Patrimonio Nacional y desde que se cerró como restaurante-merendero muchos echamos de menos su puesta en funcionamiento. Lo recuerdo con cariño ya que en su restaurante y durante algunos años, un grupo de buenos amigos nos reuníamos a comer el día de San Lorenzo para desde allí, bien comidos, bien bebidos y con un buen puro taurino, ir a la Plaza de Toros a aburrirnos con la corrida.

No creo que existan muchos lugares tan agradables y de tan frondosa vegetación como el Batán donde cobijarse del sol y del calor del verano.

La situación del edificio es de casi de ruina, una ruina a la que se ha llegado, queriéndolo o por dejadez del Patrimonio Nacional y que en estos momentos costaría mucho dinero su reconstrucción. Un cartel en la puerta de la cara norte, avisa de la prohibición de entrar por peligro de derrumbamiento. ¿Como es posible que un edificio del siglo XVI con una historia como la de esta construcción hidráulica y en un entorno tan maravilloso, lo deje morir el Patrimonio? Si no tiene dinero que haga una cuestación entre los vecinos o que se lo alquile a una sociedad de Telefónica como ha hecho con el club de Golf de la Herrería, pero que haga algo ¡por favor!

 

La Galería de Convalecientes

Siempre que paseo y recreo la vista por el Monasterio lo veo distinto y descubro cosas nuevas. Cualquier visión de hoy es distinta a la de mañana, cambiante siempre porque depende del día, de la luz y hasta del estado anímico del momento. Miraba la fachada del mediodía mientras el sol iluminaba la Galería de Convalecientes y la veía distinta a como la recordaba y muy distinta también a las otras tres.

Las cuatro fachadas del Monasterio son hermanas del mismo estilo aunque cada una tiene un hechizo y gracia especial. La del norte de 162 metros es la más sencilla de líneas y encerrada en sí misma, con el menor número de huecos al exterior por su orientación y el extremado clima que debe resistir. La del Oeste la más noble con la puerta principal llamada de la Vida y de la Muerte por la que unas veces da entrada a felices celebraciones y en otras ocasiones, a personajes reales que nunca volverán a salir por ella. La oriental serpenteando entre volúmenes y jardines es para mi una de las más bellas por el juego de volúmenes y donde el estilo herreriano se hace más sutil. Quizás la de mediodía con su zócalo de verdes jardines, es la más bella y lo es precisamente por La Galería de Convalecientes, por el Jardín de los Frailes, por esa tranquila huerta donde maduran los frutos y por la tranquila lámina de agua en la que se mira la Galería reflejándose entre los cisnes.

De todas las edificaciones dentro de la gran fábrica, la Galería y el patio de los Mascarones son elementos de una gracia especial que rompe con la seriedad y solidez del edificio principal. El patio tiene el encanto de un oasis en medio del desierto pétreo. Oasis de silencio sólo roto por el agua que fluye de los mascarones. Uno de los más pequeños de los 16 patios del Palacio. Arquería dórica en la planta baja con corredor y pilastras enmarcando los huecos de los dos pisos superiores conforman esta espléndida obra que con la Galería de Convalecientes son dos pequeñas obras de arte dentro del conjunto.

Entre las muchas cosas que el Rey tenía previstas para su Monasterio, (Iglesia, Residencia, Panteón, Convento, Colegio, Biblioteca, Botica) también previó la existencia de una Enfermería como complemento de los servicios hospitalarios para los monjes y cuyas dependencias se situarían alrededor del claustro. De esta idea nace la Galería de Convalecientes- “Corredor del Sol”- como lo llamó Juan de Herrera, contigua a la enfermería de los frailes. Su uso para la convalecencia de los enfermos dada su orientación, templados aires del mediodía y maravillosas vistas eran el complemento ideal para la mejora de los frailes enfermos.

Edificio exento del principal que se adapta a él en ángulo recto con la fachada. Es una delicia arquitectónica aunque a veces de la impresión de que no se corresponde con la pesadez de las fachadas.

Se ignora a quién se debe sus trazas, si bien como afirma López Gajate, en 1.564 Juan Bautista de Toledo se encuentra preparando “el nexo a lo que será los corredores del sol”. La Botica se comunica a su vez, con la Compaña a través de una galería elevada sobre los arcos de la Lonja.

La Galería de Convalecientes se concibió como una estructura independiente del cuadro general para favorecer el aislamiento de los enfermos en caso de epidemias.

La planta noble de la Galería es de estilo jónico, con balaustrada y antepechos de piedra, rematada con alquitrabe, friso y cornisa con dentellones.

La Galería es una arquitectura hueca, sutil y armoniosa que deja ver la risueña huerta y el inmenso horizonte que en su día sólo se rompía con los robles, olivos y árboles frutales. Ya me gustaría que a los nuevos hospitales de la Seguridad Social que se están construyendo se les obligara incluir en el proyecto, una galería de convalecientes como la del Monasterio. Seguro que los enfermos sanarían mucho antes.

 

Escaleras mecánicas en San Lorenzo

escalera mecanicaEn mi colaboración de la pasada semana hablaba del gasto absurdo que ha supuesto la remodelación de la Casa de las Torres ya que no se han cumplido los fines para la que fue realizada la costosa obra. Terminaba diciendo que “Enterrar más de un millón de euros en un precioso palacete para tenerlo cerrado, me parece uno de los muchos absurdos que se dan en este tipo de realizaciones municipales que no sirven para nada”.

Ahora me entero que según noticias del propio Ayuntamiento de San Lorenzo, dentro de unas semanas van a comenzar las obras de la instalación de 6 rampas y 3 escaleras mecánicas en las calles Cañada Nueva y San Pedro Regalado. Perece que supondrá un coste de 1,5 millones de euros que será financiado por el Plan Prisma de la Comunidad pero habrá que sumarle los costes de mantenimiento y energía para su uso y para la calefacción que van a instalar para impedir que se formen placas de hielo, costes que serán a cargo de los presupuestos del Ayuntamiento es decir de los vecinos. Creo que no es el momento adecuado para este gasto.

No quiero decir con esto que este proyecto no vaya a servir para nada como el de la Casa de las Torres, sino todo lo contrario ya que es de alabar el interés del Ayuntamiento por suprimir las barreras arquitectónicas y facilitar la conexión entre barrios. Es un proyecto avanzado y valiente pero tengo mis pegas. Eso sí, si funciona durante un año sin problemas, prometo escribir otro artículo reconociendo mi equivocación y felicitando doblemente al equipo del Ayuntamiento.

No quisiera equivocarme, pero me da la impresión de que éste será un nuevo proyecto que pasará más tiempo estropeado o parado que en funcionamiento. Y digo esto porque me vienen a la memoria las siguientes preguntas: ¿Que horario tendrán las escaleras mecánicas? ¿Funcionarán sólo por el día o también lo harán por la noche? ¿Estarán vigiladas día y noche o permitirán los sábados y vísperas de fiesta hacer “botellón” sentados en los peldaños? ¿Han contado con el vandalismo actual y con los grafittis?

Reconozco que las calles donde se van a instalar, San Pedro Regalado y en Cañada Nueva entre Velázquez y Cebadillas que tiene una pendiente inhumana ya que alcanza una media del 17% y en algunos tramos el 22% es un sufrimiento para todos los que viven en las Casillas y en el Carmelo y de las zonas intermedias. La pendiente es tan dura y cruel que los ciclistas de la Vuelta a España se negaron hace unos años a subir por estas cuestas al Monte Abantos.

Recuerdo haber subido una vez sólo parte de estas cuestas y tuve que parar varias veces a mitad de camino porque me ahogaba. Lo malo fue ver a una señora mayor con dos bolsas de la compra, que subía andando más rápido que Bahamontes en bicicleta y yo con menos años y sin bolsas de la compra, no fui capaz de subir sin hacer varias paradas para respirar.

Me figuro que se tendrán todos los permisos necesarios tanto de impacto ambiental, Bellas Artes, etc. porque ha sido aprobado por la Comunidad, pero si para hacer la fachada de un bar en el centro del pueblo, y hablo con conocimiento de causa, pusieron todo tipo de pegas para su adaptación a las normas y al protocolo de ornato del Ayuntamiento siendo necesario su paso por Bellas Artes, me figuro que poner unas escaleras mecánicas en un pueblo como San Lorenzo no me parece lógico que se haya aprobado, a pesar de los beneficios innegables para los vecinos. Recuerdo que hace tiempo, Patrimonio Nacional prohibió poner un semáforo que regulara la circulación de vehículos en los arcos de la Lonja porque estropearía la fachada de esta preciosa unión arquitectónica del Monasterio con la Universidad. Después, en cambio, sí permitió colocar unas grandes torres en La Lonja para la iluminación del Monasterio, proyecto que fue regalado por la compañía eléctrica suministradora.

Reconozco que el proyecto de escaleras mecánicas será para los vecinos de la zona de un beneficio importante, cosa de la que me alegro muchísimo, pero como quiero mucho al Escorial no me gustaría verlo convertido en un Corte Inglés.

Aqui no hay quien viva

Las series de televisión casi siempre retratan la realidad, generalmente con trazos de humor, pero suelen ser reales como la vida misma y retratan a la sociedad en la que nos ha tocado vivir de forma casi fotográfica.

La serie a la que me refiero comenzó llamándose “Aquí no hay quién viva” y ya se anunciaba el desastre que se avecinaba a la comunidad de vecinos del Sr. Cuesta. Después pasó a llamarse “La que se avecina” ningún título mejor para retratar la realidad. Pues este país, antes llamado España, cada vez se parece mas a la serie de Televisión y cada vez más a esa comunidad de vecinos representada en la serie ¿No les recuerda Zapatero al Sr. Cuesta, el presidente de la comunidad de vecinos televisiva, que por muchos problemas que tenga, que por muchos charcos en los que se meta cada día, quiere seguir siendo presidente y no quiere dejar su comunidad de vecinos? El Sr. Cuesta utilizaba el edificio de vecinos como si fuera su finca particular y hace y deshace a su antojo igual que Zapatero con España. Tenía a una vicepresidenta en la comunidad de vecinos que se parece como dos gotas de agua a María Teresa Fernández de la Vega, aunque ésta no fume como un carretero, como lo hacía la televisiva y a un portero que con eso de “un poquito de por favor” le arreglaba todos los entuertos en los que el Sr. Cuesta se metía, igual que Rubalcaba se los arregla a Z-P.

Parecía que Zapatero, había cambiado. Como buen cristiano, que no lo es, se fue a rezar con Obama; reconoció que se equivocó al no denunciar la crisis por la que atravesaba la comunidad de vecinos y aseguró que se harían las reformas necesarias pero que nunca afectarían a los derechos adquiridos por los trabajadores y que lesionaran sus intereses. Para arreglarlo sube el IVA que afecta a todos los trabajadores; suprime los 400 euros en la declaración de la renta; suprime la deducción por vivienda y sube todos los servicios como si eso no lesionara los intereses de los trabajadores. Además ahora los que hayan comprado un coche con el Plan del gobierno, tendrán que devolver en la Renta de este año entre 200 y 400 euros sean trabajadores o no. A los pensionistas ni tocarlos, pero les congela las pensiones en 2.011 después del retoque a la baja de este año. A las madres de esos trabajadores que tengan un hijo en 2.011 les quita los 2.600 euros. A los funcionarios ni tocarlos, pero les baja el sueldo el 5% este año y se lo congela para el próximo. Y mientras los sindicatos anuncian movilizaciones, porque dicen que no es momento de una huelga general, huelga que le hicieron a Aznar cuando la economía estaba en una situación boyante y el paro en descenso. Eufemísticamente y con ironía convocan movilizaciones pero no huelga general. Sr. Zapatero no vuelva a decir que mantienen el poder adquisitivo de las pensiones o que las ha subido. Deje de mentir y siga diciendo frases tan bonitas como “la tierra es del viento” o la de “que el dinero público no es de nadie”.

La Bolsa se va a la mierda con perdón. La subida del IVA aparece en el horizonte más cercano. La luz, el gas y el agua, los trenes, los autobuses, el tabaco y la gasolina van a volver a subir y el paro seguirá su línea ascendente. Los Ayuntamientos no tienen un duro, la Sanidad en quiebra y las obras de Fomento paralizadas con el cabreo consiguiente de las comunidades a las que se les ha prometido el AVE. Mientras las Comunidades gastando más de lo que ingresan; la ministra Aído y la Sinde tirando el dinero en subvenciones y Carod Rovira abriendo embajadas.

La situación económica es como la de la comunidad de vecinos del Sr. Cuesta de la serie. Déficit galopante que tiene que sufragarse con nuevas derramas (llámense impuestos en nuestros caso). Las comunidades de alrededor no nos pueden ver por la cantidad de tonterías que estamos haciendo y han obligado a tomar medidas para dejar de pagar derramas.

Al Sr. Cuesta de “Aquí no hay quién viva” le montaban cada dos por tres una moción de censura y le intentaban echar como presidente de la comunidad de vecinos con aquella frase: “váyase Sr. Cuesta” emulando la de Aznar de “váyase Sr. González”. Yo digo “Váyase de una puñetera vez Sr. Zapatero” pues este país es una ruina y aquí no hay quién viva.

Tendría que haber estado allí

El pasado sábado se celebró en varias ciudades españolas y en algunas europeas, manifestaciones y concentraciones en favor del juez Garzón y en contra del Tribunal Supremo que lo va a juzgar. De paso protestaron contra la impunidad del franquismo, reivindicando la memoria de los muertos de uno sólo de los dos bandos, queriendo cambiar la historia y removiendo con el ventilador sectario de la crispación y el enfrentamiento, todo lo que se había conseguido durante muchos años de olvido.

Tendría que haber estado allí porque he visto en las fotos de los periódicos a familiares de las víctimas franquistas pero ninguna de los asesinados por los republicanos. En una de ellas se ven banderas republicanas y a un señor de edad avanzada con una foto en la que se lee “mi bisabuelo”. Por eso yo debería haber estado allí, portando las fotos de mi abuelo Luis, asesinado en el Monte del Pardo y las de mi abuelo Juan y las de sus tres hijos, Carlos, Paco y Eduardo que con muy pocos años fueron asesinados en las tapias del Cementerio de Vallecas y en Paracuellos.

Y tendría que haber estado allí para defender al juez, sí, al juez con minúsculas, al que estudia, lucha y trabaja por la Justicia y no para defender al juez estrella, el que prevaricó porque hizo cosas a sabiendas de que no eran legales y se forró a costa de sus patrocinadores en las conferencias que dio en Nueva York y a los que luego, supuestamente, pagó no admitiendo a trámite querellas contra ellos.

Y debería haber estado allí para decirle a los actores de la Zeja, actores que viven de las subvenciones del Ministerio de Cultura, que no saben de que va esto de la Ley de Amnistía del 77, que lo fue para todos sin exclusión del bando en el que estuvieran y que olvidan la Transición en las que todos cedieron para enterrar el pasado. Ahora sin saber porqué aprovechan el apoyo a Garzón para pedir la derogación de la Ley de la Amnistía, para atacar a Esperanza Aguirre, a las instituciones judiciales y a todo lo que se les ponga por delante que no sean ellos y sus desnochadas ideas comunistas. Pertenecen a una izquierda sectaria que no sabe vivir en democracia porque nunca la han practicado ni la practicarían si hubieran llegado al poder. Jamás se adaptarán a los valores constitucionales; a que existen leyes que todos, incluido el juez, tenemos que respetar; a que existe la división de poderes que no pudo cargarse Alfonso Guerra y que existen los Tribunales para respetarlos.

Ya está bien señores del cine y del teatro. Déjense de vainas y dedíquense a trabajar y hacer cine y teatro del bueno, que parece que se les ha olvidado.

(No pienso ir a ver una película de Almodóvar, ni de San José, de la Bardén que se está forrando, al cobrar la sociedad de autores que preside, por el uso de las televisiones de los hospitales, ni de Charo López, ni de Juan Diego Botto).

Y tendría que haber estado allí para decirle a Zapatero que deje de una vez de hablar de su abuelo que fue asesinado por los nacionales y que se está haciendo más famoso que el abuelo Porretas. Cada vez que él lo haga yo lo haré también pues como he dicho antes, perdí a mis dos abuelos en el 36 asesinados por los rojos, sí, por los rojos Sr. Presidente.

Y tendría que haber estado allí para decirles a los que asistieron, que dejen la guerra en paz y a los muertos en sus tumbas o en las fosas donde los enterraron. Decirles que tomen alguna pastilla para curar el rencor y la bilis que les sale por la boca. Recordarles que la guerra y los asesinatos terminaron hace 74 años. Que dejen de recordar que hubo unos buenos y otros malos y que dejen de decir que tenemos que condenar el franquismo. Que no olviden, por ejemplo, que la II República fue traicionada por la izquierda en el golpe del Frente Popular del 34 y que Calvo Sotelo fue asesinado por un escolta del Presidente del Gobierno socialista Indalecio Prieto como le ha recordado Esperanza Aguirre al portavoz comunista en la Asamblea de Madrid cuando este la pidió que condenara el franquismo. Y decirles que no olviden que no se juzga a Garzón por sus actuaciones frente al franquismo, sino que se le juzga porque a sabiendas de que no era de su jurisdicción y que existía la Ley de Amnistía, siguió adelante.

Breverías del Escorial

El Monasterio es piedra sobre piedra, como la Iglesia que le hizo Jesús a Pedro.

San Lorenzo es dulce de leche de vaca, de frutas agustinianas y de morcilla del Canguro, que no sólo Australia vive de este animal saltarín y con su “Cochecito Jané” en la tripa.

No es racista. Conviven bizcotelas blancas y negras sin problemas.

Es andaluz de los Quintero, militar de los Carrero y taurino de los Pérez Tabernero.

Al pueblo del Escorial le falta San Lorenzo para ser hermanos del mismo padre.

 Los dos Escoriales, el de Arriba y el de Abajo, suben y bajan por la misma escalera de la Estación.

Los dos Escoriales son como dos hermanos permanentemente cabreados.

Cuando el Monasterio despierta al alba, da los buenos días aunque sea mudo.

Cuando le hicieron la acupuntura se dejaron las agujas olvidadas y hoy se utilizan de pararrayos.

El Monasterio siempre viste igual. Sólo se viste de gala, algunos días especiales y en las noches de Agosto, cuando encienden la luz de los mecheros y es como si encendieran miles de cigarrillos a la vez.

El Monasterio sólo tiene un traje de cuarzo, feldespato y mica.

No me tapéis los raíles del tranvía. ! Pobres salmones gurriatos! Cómo van a remontar las aguas, por sus pequeños canales y a contracorriente, para subir la cuesta de Floridablanca y desovar en el bar Abantos.

La calle de Los Soportales, es la única del pueblo con paraguas de granito.

Felipe II quiso hacer un Monasterio y le salió un rascacielos tumbado sobre la playa granítica de la Lonja.

Las fachadas del Monasterio son como planos quesos de Gruyere, con agujeros cerrados y pintados de verde.

Cuando la torre del Cimborrio del Monasterio abre la boca, se le ve un diente de oro.

El Patio de la Basílica del Monasterio es una baraja de Heraclio Fournier, pero con seis Reyes.

Felipe II cerraba mal los grifos del Palacio y por eso siempre tenía gota.

Siempre que voy a San Lorenzo me llevo una bombona de aire viciado, para no ahogarme con el aire puro.

Muchas veces me he figurado el Monasterio, coronado con la Cruz de los Caídos.

En San Lorenzo existe una calle peatonal, por la que no peatona nadie.

La Plaza del Ayuntamiento en lugar de visceras, tiene coches en su interior.

La Lonja no tiene árboles porque darían flores de granito.

El Panteón del Monasterio es el Tanatorio perenne de la Realeza.

El Crucero de la Ermita, por el que todos los segundos domingos de septiembre pasa la Virgen de Gracia, lo regaló Bonifacio Cuena un día que se quedó de piedra.

Una vocal no es nada. A San Lorenzo del Escorial le falta la U y lleva mas de 200 años asentado junto al Monasterio.

Los dos pueblos hablan mal uno del otro porque sólo les separa media lengua.

Un día en el Rastro, un gitano me vendió 50 kilómetros de carretera. Aparecí en San Lorenzo y me quedé.

Me subí a una torre del Monasterio y me puse a jugar a Las Damas.

De las cuatro torres del Monasterio la que mas me gusta es la de las Damas.