Archivo por meses: abril 2010

Tendría que haber estado allí

Me decía una persona en una de las tertulias a la hora del vermouth, como decían algunos cuando existía esta bebida de grifo, que se me nota cuando escribo que tiro más hacia San Lorenzo que a la Villa, algo que no sería de extrañar pues he vivido muchos años Arriba y he pasado muchos veraneos junto a mis padres y los muchos familiares que han allí viven o han vivido durante muchos años. La verdad es que me gusta escribir de ambos pueblos y me siento cómodo escribiendo tanto de San Lorenzo como de la Villa siempre que surjan noticias de uno u otro pueblo.

Una de las ventajas que tiene el hablar con la gente, tomar una copa o hacer tertulia es que te enteras de cosas que de otro modo no las conocerías.

En una de estas tertulias mañaneras me entero de que vino a la Villa el Consejero de Transportes Sr. Echevarría que se hizo una foto con los Alcaldes de la zona, en la explanada de la Ermita de la Virgen de la Herrería, con un cartel anunciando el inicio de las obras de mejora y refuerzo del firme de la carretera M-505 desde el embalse de Valmayor hasta el enlace con la M-600. Es una magnífica noticia dado el mal estado en que se encuentra el firme de esta carretera que soporta una densidad de tráfico de más de 10.000 vehículo al día y que puede provocar accidentes graves.

El cartel de inicio de las obras,que no se ha colocado todavía, parece que sólo era para la foto y ningún medio, a excepción de esta Gaceta en el número pasado, se ha hecho eco de tan importante noticia para los que circulamos a menudo por esa carretera. Han dicho que se iniciarán las obras después de Semana Santa. La Semana Santa ya ha pasado y lo único que he visto ha sido que han tapado los baches con unos pegotes de asfalto sin iniciarse las verdaderas obras de mejora del firme. Espero que no sea como lo de la M-600 que hemos denunciado muchas veces las historias que se han contado y los retrasos que sobre su reforma se han venido produciendo.

Mientras el Ensanche sigue adelante, dando pasos para su definitiva aprobación y puesta en marcha de las primeras licitaciones para su urbanización, me entero que se ofreció al Ayuntamiento, por parte de un empresario hotelero, la construcción de un golf de 9 hoyos en la zona llamada El Prado de las Encinas a cambio de la construcción de un hotel. Pusieron el inconveniente que sería necesario modificar la ordenanza a zona deportiva cosa que creo que ya se ha hecho, aunque no tengo la confirmación. A pesar de que sería una magnífica noticia para el pueblo no tengo la seguridad de que se vaya a aprobar la concesión para la construcción del golf.

Hablando del Ensanche, el responsable de su gestión en el Ayuntamiento de la Muy Leal Villa, el concejal Ignacio González Velayos es a su vez desde hace unos meses, Consejero Delegado del Metro. ¿Son compatibles ambos cargos? Si es así nos gustaría que trajera el Metro hasta la Villa e hiciera una estación en San Lorenzo.

Paseo por delante de la Iglesia de San Bernabé y me cuelo a ver como van las obras. Están prácticamente terminadas y a la salida un señor muy amable del que desconozco su nombre, me informa que en Mayo estarán finalizadas o faltarán algunos pequeños detalles; que habrá comuniones y que se han fijado bodas para el día 22 de Mayo. Me asegura que quedará preciosa pues se va a utilizar pan de oro para decorar algunas partes de la Iglesia. Me alegraría que así fuera pues el local de la calle Navalpotro no da para más.

Y esta vez por la prensa, me entero de que a Alfonso Bosch, el que fuera concejal del M.I. Ayuntamiento de la Villa y a otros dos imputados más les seguimos pagando con nuestros impuestos sus sueldos como diputados autonómicos a pesar de estar imputados por supuestos delitos en el caso Gürtel. Suspendidos de militancia en el PP y expulsados del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, siguen como diputados no adscritos una figura que se han sacado de la manga para seguir cobrando. Dentro de las buenas noticias siempre aparece alguna que nos llena de vergüenza.

 

Noticias de la Villa de El Escorial

Me decía una persona en una de las tertulias a la hora del vermouth, como decían algunos cuando existía esta bebida de grifo, que se me nota cuando escribo que tiro más hacia San Lorenzo que a la Villa, algo que no sería de extrañar pues he vivido muchos años Arriba y he pasado muchos veraneos junto a mis padres y los muchos familiares que han allí viven o han vivido durante muchos años. La verdad es que me gusta escribir de ambos pueblos y me siento cómodo escribiendo tanto de San Lorenzo como de la Villa siempre que surjan noticias de uno u otro pueblo.

Una de las ventajas que tiene el hablar con la gente, tomar una copa o hacer tertulia es que te enteras de cosas que de otro modo no las conocerías.

En una de estas tertulias mañaneras me entero de que vino a la Villa el Consejero de Transportes Sr. Echevarría que se hizo una foto con los Alcaldes de la zona, en la explanada de la Ermita de la Virgen de la Herrería, con un cartel anunciando el inicio de las obras de mejora y refuerzo del firme de la carretera M-505 desde el embalse de Valmayor hasta el enlace con la M-600. Es una magnífica noticia dado el mal estado en que se encuentra el firme de esta carretera que soporta una densidad de tráfico de más de 10.000 vehículo al día y que puede provocar accidentes graves.

El cartel de inicio de las obras,que no se ha colocado todavía, parece que sólo era para la foto y ningún medio, a excepción de esta Gaceta en el número pasado, se ha hecho eco de tan importante noticia para los que circulamos a menudo por esa carretera. Han dicho que se iniciarán las obras después de Semana Santa. La Semana Santa ya ha pasado y lo único que he visto ha sido que han tapado los baches con unos pegotes de asfalto sin iniciarse las verdaderas obras de mejora del firme. Espero que no sea como lo de la M-600 que hemos denunciado muchas veces las historias que se han contado y los retrasos que sobre su reforma se han venido produciendo.

Mientras el Ensanche sigue adelante, dando pasos para su definitiva aprobación y puesta en marcha de las primeras licitaciones para su urbanización, me entero que se ofreció al Ayuntamiento, por parte de un empresario hotelero, la construcción de un golf de 9 hoyos en la zona llamada El Prado de las Encinas a cambio de la construcción de un hotel. Pusieron el inconveniente que sería necesario modificar la ordenanza a zona deportiva cosa que creo que ya se ha hecho, aunque no tengo la confirmación. A pesar de que sería una magnífica noticia para el pueblo no tengo la seguridad de que se vaya a aprobar la concesión para la construcción del golf.

Hablando del Ensanche, el responsable de su gestión en el Ayuntamiento de la Muy Leal Villa, el concejal Ignacio González Velayos es a su vez desde hace unos meses, Consejero Delegado del Metro. ¿Son compatibles ambos cargos? Si es así nos gustaría que trajera el Metro hasta la Villa e hiciera una estación en San Lorenzo.

Paseo por delante de la Iglesia de San Bernabé y me cuelo a ver como van las obras. Están prácticamente terminadas y a la salida un señor muy amable del que desconozco su nombre, me informa que en Mayo estarán finalizadas o faltarán algunos pequeños detalles; que habrá comuniones y que se han fijado bodas para el día 22 de Mayo. Me asegura que quedará preciosa pues se va a utilizar pan de oro para decorar algunas partes de la Iglesia. Me alegraría que así fuera pues el local de la calle Navalpotro no da para más.

Y esta vez por la prensa, me entero de que a Alfonso Bosch, el que fuera concejal del M.I. Ayuntamiento de la Villa y a otros dos imputados más les seguimos pagando con nuestros impuestos sus sueldos como diputados autonómicos a pesar de estar imputados por supuestos delitos en el caso Gürtel. Suspendidos de militancia en el PP y expulsados del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, siguen como diputados no adscritos una figura que se han sacado de la manga para seguir cobrando. Dentro de las buenas noticias siempre aparece alguna que nos llena de vergüenza.

 

Los presos construyeron el Canal

Escribía, en un artículo anterior, sobre el Valle de los Caídos y contaba alguna anécdota referida a la tan manida historia de su construcción por los presos políticos. Me refería a que tal como se cuenta por sus detractores, no era toda la verdad ya que algunos presos pedían ir a las obras de construcción del monumento porque allí tenían más días de redención de las penas, cobraban un mayor salario o creían tener más facilidad para escapar.

Cuando se habla de este tema siempre en plan ofensivo hacia el anterior Jefe del Estado nos olvidamos que en España el uso de los presos para construcción de grandes obras, ha sido una práctica, si no habitual, si necesaria en algunos momentos de nuestra historia. Y nunca se ha criticado ni escrito nada sobre ello.

En 1.851 y por una Orden de 9 de Agosto (según cuenta la revista Madrid Histórico en su nº 24) se establece una prisión en las cercanías del Pontón de la Oliva con el fin de realizar las obras de la conducción de las aguas del río Lozoya hasta Madrid, inicio de lo que sería el Canal de Isabel II. Allí llegan los primeros 400 presidiarios de la prisión de las Cabrillas (Valencia). Existían muchos detractores pero también se esgrimían muchas razones. Entre ellas la de dar trabajo a los presidiarios evitando mantenerlos en mazmorras o ser ajusticiados, o la de que muchos de ellos, al pasar varios años en las obras, se convertían en maestros especialistas en algunos oficios necesarios para la construcción de la canalización de aguas a la capital. Con ellos se mantenía el esfuerzo de muchos brazos necesarios y mano de obra barata en comparación con otras obras civiles.

Hasta finales de 1.852 el número de presos se va ampliando y llegan de otras provincias españolas hasta alcanzar la cifra tope de 2.000 confinados. A estos presos se les encarga la realización de la presa y de las conducciones hasta Madrid.

Se consideró necesaria para el buen fin de la obra, la construcción de una presa de contención en la zona de Pontón de la Oliva con el fin de levantar las aguas para que así llegara a los edificios de la parte mas alta de Madrid y al barrio de Chamberí que se estaba construyendo en esos años. El rey consorte, Francisco de Asís, en nombre de la reina Isabel II que guardaba reposo por uno de sus embarazos, colocó la primera piedra de la gran obra.

La historia, contada en esta revista está llena de detalles de cómo se construyó el campamento, como vivían y los más de 800 muertos fallecidos durante las obras por causa de la disentería, la gastroenteritis, cólera, paludismo, ahogados, por peleas entre ellos, o por desprendimientos y aplastamientos. Aquí se inicia la historia del Canal de Isabel II que la Reina inaugura el 24 de junio de 1.858 llegando el agua del río Lozoya a Madrid.

Pero también se cuenta que en 1.852 se concede la libertad de cien confinados y cada seis meses se producían nuevas puestas en libertad además de que al finalizar las obras, se concedió una rebaja general de las penas a la cuarta parte de la condena.

También relata el artículo que fueron presidiarios los que construyeron el Canal de Castilla, las carreteras de las Portillas de Vigo, de Málaga a Motril o de Jaén a Bailén, las obras del Camino de Francia y la carretera de las Cabrillas en Valencia.

Pero hablar de estas obras sería políticamente incorrecto y por eso de todas ellas no se habla sino sólo de la construcción del Valle de los Caídos por presos políticos.

Se podrá argumentar que no eran presos políticos los que construyeron esas obras sino presos comunes. Es cierto, pero siempre me he preguntado que hubiera pasado si Carrillo, el de Paracuellos; la Pasionaria, alias la “zarina” y todos los demás republicanos hubieran ganado la guerra. Está claro que no se habría construido el Valle de los Caídos, no por ser ateos sino porque lo mas seguro que no quedarían presos políticos para hacerlo. Que cada cual saque sus conclusiones.

 

Ya están aquí

Cumpliendo con su calendario, han llegado unos días antes de Semana Santa para endulzarnos los días hasta que se celebre la Romería de la Virgen de Gracia. Después marcharán a su tierra y volverán por Navidad para traernos sus delicias de almendra en forma de turrón.

 

La profesora le pregunta a Juanito:

-A ver Juanito que son los valencianos.

-Señorita: los valencianos son los helados que venden en El Escorial.

 

Las risas y carcajadas de los compañeros se pudieron oir hasta en el patio de recreo y la profesora castigó a Juanito por no saberse la lección de geografía. Pero Juanito tenía razón; él sólo conocía a Los Valencianos, esos heladeros a los que compraba helados durante los veranos en San Lorenzo del Escorial.

Hay cosas agradables que recordar y todavía más si esos dulces recuerdos de niño, como los helados, los sigues saboreando hoy día después de más de sesenta años y fabricados por los hijos y familia de los que fueran sus fundadores.

Unos días antes de Semana Santa, llegan puntualmente a San Lorenzo las familias que desde hace muchos años nos endulzan y engordan los días, fabricando esos deliciosos helados, la refrescante horchata de chufas y el sano y granizado zumo de limón. Según mis datos, que creo ciertos, Lázaro y Fernando, dos hermanos alicantinos, recalaron en San Lorenzo del Escorial allá por 1.942. Lázaro, casado con Teresa, venía de trabajar en la fábrica del whisky DYC en Segovia, la fábrica de Nicomedes García, donde también se hacía el Anís Castellana. Desconozco porqué se instalaron aquí los dos hermanos pero se lo agradezco de corazón por los buenos ratos que nos han hecho pasar y aunque desde la distancia de su tierra, seguimos pasando.

En aquellos primeros años recorrían las calles de San Lorenzo con sus heladeras al hombro llenas de ilusiones y helado de vainilla, chocolate y polos de chufa; primero andando con la heladera al hombro y después en bicicleta y con carrito de madera que empujaban desde La Lonja del Monasterio o desde la Plaza de Cruz, hasta su cuartel general en la calle Medinaceli. Más tarde se motorizan y sustituyen sus largos paseos andando con su heladera al hombre por los mismos paseos pero con carritos de motos. Desaparecían a finales de septiembre para ir a hacer turrón a Alicante y regresar por Semana Santa. Hoy traen el turrón, magnífico por cierto, a la tienda que tienen en la calle Juan de Leyva, que en verano es heladería y en invierno, los días de Navidades, se convierte en turronería.

Yo vivía en verano en el Plantel, en la calle de Coronel de Diego y aunque la guerra diaria de mis padres era que durmiéramos la siesta después de comer, la verdad es que no nos acostábamos hasta que se oía la voz de Lázaro o de Fernando, pregonando los helados de vainilla, la horchata o el limón granizado. Comprábamos un helado y ya podíamos ir tranquilos a dormir la siesta. Los helados de galleta, llamados de corte, se servían con un instrumento sencillo y original. Colocaban una galleta de vainilla y bajaban una palanca hasta que el grosor coincidiera con el precio que habías solicitado. Después lo rellenaban de helado con una paleta y terminaban la operación con otra galleta, quedando un helado de corte o tipo sándwich. Se apretaba la palanca del aparato hacia arriba y salía el helado listo para degustar.

Recuerdo a los chicos que vendían los helados en la Lonja o en la Herrería. Llevaban chaquetilla blanca y un gorrillo, blanco también, tipo marinero que recordaban a las películas americanas de Fred Astaire y la Rogers.

¿Quién no ha visto un carro de Los Valencianos en la plaza de la Cruz o en la Lonja frente a la puerta del Monasterio? En ellos se anunciaban los helados del día: limón, mantecado, polo de chufa, coyotes, horchatas y limón granizado. ¿Se acuerdan de la moto tirando del carro, que desde la Lonja subía por la calle del Rey para ir a encerrar en la calle Medinaceli?

Desde mi peculiar perspectiva, no se concibe, o al menos yo no concibo, la vida del Escorial en primavera, verano y ahora también en Navidades, sin los helados, horchatas, granizados o turrones de Los Valencianos.