Archivo por meses: noviembre 2009

Las mentiras de los políticos

Las mentiras de los políticos conviven con ellos mismos y son consustanciales con su carácter y su forma de ser. Unos lo hacen con más asiduidad que otros pero todos, o mejor voy a poner casi todos, mienten. Cuando llegan las elecciones las mentiras fluyen con más ganas entre todos los políticos. Tienen que robar votos al contrario y no les importa, a ninguno utilizar la mentira como arma para llenar las urnas a su favor. Antes me molestaba cuando un político mentía; ahora no. Sólo creo lo contrario de lo que dicen.

La verdad es que hay algunos políticos en los que la mentira es compulsiva y forma parte de su estrategia política. Por ejemplo Zapatero: “gobernaré con talante” (cual ¿el bueno o el malo?); “no hay crisis, sólo existe una desaceleración”; “la economía española es la mas fuerte de Europa”; “no subiremos los impuestos el año que viene porque bajar los impuestos es de izquierdas”; “no modificaremos la Ley del Aborto” Estas son sólo algunas porque tengo archivadas 59 mentiras de Z-P y casi otras tantas de los demás políticos en la última legislatura.

Todo esto viene a cuento porque hace unos días he intentado aparcar en las cercanías de la plaza de los Alamillos y he circulado varias veces por la carretera de Guadarrama, la que los mapas llaman la M-600. Y rebuscando en mis archivos me encuentro con algunas declaraciones del año 2.003 y 2.005 referidas a las promesas electorales sobre estos dos temas.  

El programa electoral del PP de San Lorenzo del  año 2.003, hacía referencia a las actuaciones que el partido debería poner en marcha a lo largo de la legislatura, nada menos que hace ya 6 años. Entre ellas destacaba la creación de un aparcamiento público en la zona de la Universidad María Cristina y la Plaza de San Antonio Abad (Los Alamillos). Su fin, como se puede apreciar hoy día, era descongestionar esta zona y el aparcamiento en el pueblo, muy concurrido a diario e imposible los fines de  semana. El proyecto se justificó como muy embrionario y que se pondría en marcha durante los cuatro años de legislatura. Hoy día, seis años después, la preciosa y recoleta plaza de los Alamillos con su ermita del Santo al fondo junto a una de las villas más bonitas del pueblo, es un aparcamiento, sí, pero en superficie que quita toda las ganas de llamarla plaza. Los alrededores también están saturados de  coches que huyen de la Lonja para no pagar los 2 euros por hora que cobran en esa zona, como denunciábamos hace poco en estas páginas.

 “Esperanza Aguirre se compromete a desdoblar la M-600 o carretera de Guadarrama, si llega a la Presidencia Regional” Con este titular aparecía la noticia de que, la entonces candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, a la que tengo en gran consideración, se comprometía en su visita al Escorial el 9 de enero de 2.003 a modificar la carretera de Guadarrama. La candidata Aguirre consideraba esta obra como una prioridad, urgente y necesaria dada la falta de seguridad de esta complicada carretera con sus muchas entradas a urbanizaciones y por el aumento de tráfico que ha tenido en los últimos años. La carretera se ha hecho famosa por los múltiples accidentes que se registran, incluyendo el cruce de ganado que ha provocado algunos  muy importantes.

Plataformas vecinales, ecologistas, expropiaciones y falta de consenso retrasan la decisión hasta que en julio de 2.005, la Comunidad de Madrid da luz verde al desdoblamiento. Las asociaciones vecinales y ecologistas, consideran que la solución adoptada es la que más impacto ambiental produce de las 5 presentadas, por lo que se han opuesto con rotundidad. ¿Sabrán más estas asociaciones, que los técnicos de la Comunidad? ¿Prefieren la falta de seguridad de esta carretera, los muertos y accidentes casi diarios, que el impacto ambiental que se pueda producir, si es que lo produce?

A  pesar de estas piedras en el camino y la falta de dinero por la crisis, lo cierto es que la promesa no se ha cumplido y la carretera sigue igual de peligrosa que hace años.

El Bautizo

El pasado sábado bautizamos, aquí en la Villa del Escorial, a mi nieta Alejandra en la Parroquia de San Bernabé. Actuó como oficiante del Sacramento, con permiso de D. Florentino, mi primo Juan Isasa, sacerdote Marianista y de familia con gran raigambre escurialense, que ha casado a mis tres hijos y bautizado a mis cuatro nietas. Fue una ceremonia religiosa, familiar y entrañable. Se le administró el primer Sacramento, el Sacramento por el que recibe la Gracia un ser y en la que se abrió la puerta a Alejandra a la Iglesia Católica y a la fe en Dios. Se nos explicó a los padres, padrinos, abuelos y familiares que allí estábamos, lo que significa el Sacramento del Bautismo o Sacramento de la Fe y lo que significa cada rito que se iba sucediendo; el agua sobre la cabeza; la unción con el óleo en la frente; las lecturas que se leyeron para terminar con la salve y la exposición de la niña ante la Virgen de la Herrería.

Recordando la ceremonia no tuve más remedio que acordarme del “bautizo laico”, también llamado de Acogida a la Ciudadanía, que se ha celebrado en Madrid para declarar ciudadano a Leo, el hijo de Cayetana Guillén Cuervo y de no se quien, queriendo emular la ceremonia que se celebraba en la Revolución Francesa. Es decir caminamos hacia atrás en lugar de caminar hacia delante como dice la propia Cayetana. El “bautizo” lo “ofició” Zerolo, el concejal gay del Ayuntamiento de Madrid, sin alba ni casulla pero, eso sí, con un jersey de cuello alto muy moderno. Era una ceremonia o representación teatral para darle al niño Leo, de cuatro años por lo menos, la bienvenida a este mundo o a Madrid que no me he enterado bien. La representación creo que fue un coñazo pues consistió en la lectura de los derechos del niño y unos versos de Benedetti a los que puso música Juan Carmona del desaparecido grupo de los Ketama. Cantó una tal María Segura y dice Cayetana que arrancaron tantísima emoción que no había quien pronunciara una palabra más. Y luego a entregar los regalos a Leo y después a comer. Los abuelos me figuro que le regalarían un libro de poesía, de Lorca o de Benedetti, que es un precioso regalo para que el niño lo lea, si es que sabe, estos días en la playa. Zerolo le regalaría una foto de Z-P y su madre Cayetana, una foto de Zerolo en la fiesta Gay.

Veía las fotos de la ceremonia en un periódico y al ver a sus abuelos, al magnífico actor Fernando Guillén y a su ex Genma Cuervo, creí que eran dos personas inteligentes, aunque sean ateos o al menos agnósticos, que no lo se. Aceptar una representación, que nunca una ceremonia, tan absurda sólo se comprende desde el punto de vista teatral que para eso, los tres son actores.

Hoy los progres, laicos, ateos y demás familia han decidido que los sacramentos no son sólo para los católicos y que ellos tienen todo el derecho a tener los suyos propios. No se si se han quedado sin argumentos para contrarrestar los ritos católicos, pero con lo que si se han quedado ha sido sin nombres para definirlos y tienen que utilizar los mismos que los de los católicos. Y dicho y hecho: han inventado el bautismo laico; la primera comunión civil; el matrimonio entre homosexuales; el registro de bautismo laico con el dinero de todos y hasta la extremaunción laica o civil que todavía no  han decidido como llamarla. ¡Que poca imaginación tienen, Dios mío! Que hagan las representaciones que quieran pero que no jueguen a ser ateos-católicos porque eso es como ser rojo de derechas, que son cosas incompatibles.

Al día siguiente, Cayetana escribía un artículo de opinión en el periódico El Mundo con el título “No te salves” y entre las muchas memeces progres que decía, figuraba la siguiente: “fueron mis padres los que sufrieron una guerra civil y 40 años de dictadura y somos nosotros los que gracias a ellos hemos heredado la posibilidad de elegir” Y digo yo ¿Qué tendrá que ver la dictadura, con la Guerra civil y con el bautismo laico? Que yo sepa, Fernando Guillén y Genma Cuervo trabajaron muchísimo en el cine, en el teatro y en la televisión durante la Dictadura, o se les ha olvidado. No recuerdo que estuvieran en la cárcel por ir contra el Régimen. Respeto que cada uno elija su mejor opción pero, por  favor, que no nos copien.

Alojerías y Tabernas

Recién inaugurada, después de su reforma y acondicionamiento, me dirigí a la Casa Miñana, convertida hoy en espacio de exposiciones, a ver la exposición de Cotillo que con dibujos a plumilla y alguna acuarela hace un magnífico recorrido por la historia de esta Muy Leal Villa de El Escorial.

Me llamó la atención un cuadro titulado “Calle del Arca de la Fuente de la Reina” hoy calle de Lorenzo Niño. En él aparecen dibujadas y recreadas casas que existieron, según documentación histórica de Sánchez Meco y que tenían nombres tan sugerentes, incitantes y bonitos como el del Mesón de la Monja; la Tahona; la Taberna; el Bodegón de la Huérfana; la Pastelería del Conejo; la Casa del Embajador inglés y la Aloxería. Quizás fue el de Aloxería o Alojería el que más me llamó la atención al desconocer que hubiera existido una en la Villa. Eran las alojerías lugares de paso anteriores a las tabernas, a las botillerías y cafés. Desaparecidas hacia 1.838  en ellas se degustaba un refresco llamado aloja, bebida grata y refrescante de arroz, miel y especies con propiedades curativas que introdujeron los sarracenos. Estas alojerías dejaron paso a las tabernas donde muchos comerciantes cerraban sus tratos -lo que hoy se llaman negocios- siempre regados con algún buen vino de la tierra y algunas exquisiteces.

Suceden a las tabernas como sitios de reunión, las botillerías, para luego dejar paso a los cafés y a las casas de comidas.

Pero centrándonos en las tabernas, es un placer hacer un tour turístico por las muchas que todavía existen en Madrid. Tabernas y tascas con vida propia y que sólo su nombre nos llena de recuerdos a los que amamos Madrid y su cultura. Nombres sugerentes como El Abra; El Cangrejero; Casa Paco, Taberna Picardías; Taberna del Alabardero; Taberna Ananías; La Taberna de la Copla; La Trucha; Los Gabrieles y tantas con sus vermús, sus sifones, aceitunas, buenas latas y el vino a granel.

Casi todas las tabernas, que así se quisieran llamar, tenían características que la daban su impronta: mostrador o barra de madera, generalmente tallada, forrado de zinc en su parte superior y en el que se iban apuntando los chatos tomados; grandes frascas de cristal con las que se servía el vino blanco o tinto; pequeños vasos para chatear, vasos en los que cabía poco vino pero que tenían el tamaño ideal para tomarte varios y no tener problemas etílicos; aceitunas verdes o negras de Camporreal para aperitivo; agua corriente y nunca mejor dicho, pues no paraba de manar de un pequeño grifo y se embalsaba en un hueco de la barra de zinc y servía para mantener continuamente limpios los vasitos de grueso cristal llamados de ronda; mesas largas de madera y pequeños taburetes de cuatro patas. Y detrás de todo ello el tabernero, hombre tolerante y conversador mientras los chatos fueran cayendo uno tras otro.

San Lorenzo tenía, pues ya no quedan, excelentes tabernas como El Sotanillo en las Pozas; el Tropezón tras el cine Variedades; Los Pinos junto a las escaleras del cine; La Campana en la calle Joaquín Costa; Casa Manolo en las Casillas, el Gato Tuerto en la cuesta de Grimaldi o Cobeña en la calle del Rey. Eran verdaderas grutas vinícolas donde el arte se hacía vino, futbolín, torrezno y corto con aceituna y anchoa. Por eso yo siempre he sido tabernícola y lo seguiré siendo mientras se conserven y no las tire la piqueta de la crisis y la especulación.

Pero entre todas me quedo con El Manitas, la taberna del buen Victoriano, fundada en 1.919 por su padre Isidoro “Perorrufos” y en la que muchos dejamos parte de nuestra juventud bebiendo ese vino de Navalcarnero, duro y algo dulce que sólo lo tenían algunas tabernas en San Lorenzo como Cipriano, Los Pinos y la Campana. Era una taberna preciosa, dicho en el sentido tabernario de la palabra. Una barra de madera tallada, recubierta de latón con sus frascas de grueso cristal, que había que haberla catalogado y protegido como un bien artístico más y conservada como un decorado para ser visitada por todos, turistas incluidos. Allí íbamos pandillas enteras cantábamos y aprendíamos a ligar y el gran Victoriano nos aguantaba y además con su fino humor participaba con nosotros y hasta nos fiaba. Las echo de menos ¡Larga vida a las tabernas!